viernes, 15 de febrero de 2013

El Presidente Chávez en estrecha comunicación con su equipo de gobierno

Caracas, 15 feb (PL)

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se mantiene en estrecha comunicación con su equipo de gobierno y al frente de las tareas fundamentales inherentes a su cargo, afirmó hoy el ministro de Comunicación e Información, Ernesto Villegas.

En un comunicado difundido por instrucciones del Vicepresidente Ejecutivo, Nicolás Maduro, Villegas dio a conocer el estado de salud del mandatario, junto a dos fotos actuales del presidente venezolano con sus hijas, mostradas de manera paralela.





A continuación, PRENSA LATINA reproduce el texto íntegro del comunicado:

"El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela informa sobre la evolución de salud del Presidente Hugo Chávez, tras la intervención quirúrgica practicada en La Habana, Cuba, el pasado 11 de diciembre.

Después de dos meses de un complicado proceso post-operatorio, el paciente se mantiene consciente, con integridad de las funciones intelectuales, en estrecha comunicación con su equipo de gobierno y al frente de las tareas fundamentales inherentes a su cargo.

Como se informó oportunamente, la infección respiratoria surgida en el curso del postoperatorio fue controlada, aunque persiste un cierto grado de insuficiencia.

Dada esta circunstancia, que está siendo debidamente tratada, en la actualidad el Comandante Chávez presenta respiración a través de cánula traqueal, que le dificulta temporalmente el habla.

El equipo médico aplica tratamiento enérgico para la enfermedad de base, que no está exento de complicaciones.

El paciente coopera con el tratamiento y rehabilitación en estrecha coordinación con el equipo médico de trabajo.

El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela agradece al pueblo venezolano el amor, la serenidad, madurez y entereza con que ha acompañado al Comandante Chávez en esta batalla y lo invita a mantenerse en oración por su salud.

En este año, cuando se celebra el Bicentenario de la Campaña Admirable, esta actitud ejemplar del pueblo venezolano confirma que se trata, en efecto, del mismo pueblo admirable que luchó con nuestro Libertador Simón Bolívar por la causa de la Independencia.

El Gobierno Bolivariano ratifica, asimismo, su gratitud hacia el Comandante Fidel Castro y al Presidente Raúl Castro, al equipo médico y a todo el pueblo cubano, por el amor y los cuidados brindados a nuestro Presidente.

Confiamos, junto al pueblo venezolano y demás pueblos del mundo, que el Comandante Chávez superará más temprano que tarde estas delicadas circunstancias para acompañar a su pueblo en el camino de nuevas victorias en la construcción de la Patria Buena.

¡Que viva Chávez!

Caracas, 14 de febrero de 2013.

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La nefasta división entre lo social y lo político

Juan Luis Berterretche (especial para ARGENPRESS.info)

En un primer momento pudo pensarse que las crisis de las centrales obreras que se arrastraban desde fines del siglo anterior, tenían que ver con la “acumulación flexible” al decir de Harvey /1. Es decir con la aplicación de la “globalización” y el “neoliberalismo” y la producción en masa de trabajadores superfluos e informales a partir de los 70, que debilitaban la sindicalización Pero hay razones más profundas. Nos referimos a la aceptación, desde hace más de un siglo de un paradigma que la historia de los fracasos del siglo XX ha demostrado funesto. Se trata de la división entre “brazo político” y “brazo sindical” que inició la socialdemocracia a fines del siglo XIX y que continuó en los partidos obreros reformistas o no, sean socialdemócratas, comunistas, del trabajo, etc.

El precio pagado por esa división sindicato-partido fue el debilitamiento de la potencialidad de lucha de los trabajadores, causado por la aceptación del parlamento como el único ámbito donde enfrentar la dominación del capital. En términos prácticos, significó la división catastrófica del movimiento de los trabajadores en los denominados “brazo político” y “brazo sindical” con la ilusión de que el “brazo político” podría representar, en su acción legislativa, los intereses de la clase trabajadora organizada en las empresas industriales capitalistas en sindicatos de cada rama del “brazo sindical”. Pero, con el pasar del tiempo, todo resultó de forma opuesta. El “brazo político”, en vez de usar su mandato político en defensa de los intereses de los trabajadores representando al “brazo sindical”, subordinó los sindicatos al parlamento, lo que en los hechos significó someterlo a la mecánica de las instituciones burguesas y a través de éstas a la política estratégica del Capital /2.

Ese nefasto paradigma en ningún momento proyectó al “brazo político” como impulsor de la lucha de los trabajadores como clase. Los mantuvo dentro de los límites de las demandas sociales que no ponían en riesgo la acumulación del Capital. Al tiempo que amputó los intereses políticos de los trabajadores y confinó a los sindicatos a las luchas estrictamente reivindicativas económicas del trabajo. De esta manera los supuestos “representantes parlamentarios del trabajo” lograron imponer a sus representados una imposición vital para el Capital: que fuera inadmisible en las “sociedades democráticas” cualquier actividad sindical -y por extensión social- que tuviera objetivos políticos.

Las organizaciones de “intención revolucionaria” del siglo XX aceptaron este modelo. Se limitaron a criticar el reformismo sindical y el cretinismo parlamentario sin comprender que ambas formas de actuación estaban implícitas en la división sindicatos/partidos como parte de un triángulo que se cerraba con el parlamento para resultar funcional al capital.

Esa separación educó a los trabajadores organizados en los sindicatos a no ir más allá de las reivindicaciones que no ponían en cuestión la dominación del capital y circunscribió la actividad de los partidos obreros reformistas en el parlamento a una aceptación explícita o implícita del comando del Capital.

Los dos pilares de la acción de clase de los trabajadores en occidente –partidos y sindicatos- están en realidad inseparablemente unidos a ese tercer miembro del conjunto institucional global: el Parlamento, que forma el tándem de Sociedad civil/Estado político y se torna aquel “círculo mágico” paralizante del cual parece no haber salida. Tratar los sindicatos junto con otras (mucho menos importantes) organizaciones sectoriales, como si perteneciesen, de alguna manera, apenas a la “sociedad civil” y que, por tanto, podrían ser usados contra el Estado político para una profunda transformación socialista, es un sueño romántico e irreal. Esto es así porque el círculo institucional del Capital, en realidad, es hecho de totalizaciones recíprocas de la sociedad civil y del Estado político, que se inter-penetran profundamente y se apoyan poderosamente una en otro /3.

La crisis de las centrales sindicales y el fracaso de los partidos obreros con influencia de masas en las últimas décadas, es el hundimiento de esa división. Es el resultado de persistir en el sostén de ese anacronismo histórico negativo. Como contracara, los nuevos movimientos sociales que rechazan ceder su representación política a los partidos de izquierda, expresan la negación a más de un siglo de derrotas de la división entre “brazo sindical” y “brazo político” que culmina en el Parlamento aceptando la jefatura del Capital.

Y esto es así porque: el Capital es la fuerza extra-parlamentaria por excelencia que no puede ser políticamente limitada en su poder de control socio-metabólico del sistema capitalista. Esa es la razón por la cual la única forma de representación política compatible con el modo de funcionamiento del Capital es aquella que niega la posibilidad de contestar su poder material. Y, justamente por ser la fuerza extraparlamentaria por excelencia, el Capital nada tiene que temer de las reformas decretadas en el interior de su estructura política parlamentaria /4.

La acumulación de frustraciones del siglo XX demuestra que el parlamento es el más inocuo escenario para batallar contra el Capital. Esta situación se agrava en la actual etapa de crisis crónica del Capital, cuando éste no tiene condiciones de ceder ni mínimos beneficios, derechos o libertades a la clase que se le opone. Con el consiguiente acomodamiento de los representantes parlamentarios del trabajo, sobre los que cada vez más, prima el oportunismo.

El poder extra-parlamentario del Capital sólo puede ser enfrentado por la fuerza y por el modo de acción extra-parlamentario del trabajo en todas sus formas. Sólo un vasto movimiento de masas radical y extraparlamentario puede ser capaz de destruir el sistema de dominio social del Capital /5.

Daniel Bensaid y sus “Teoremas”

Daniel Bensaid en Teoremas de la resistencia a los tiempos que corren, a mediados de la década pasada, nos decía que estábamos “frente a una doble responsabilidad: la transmisión de una tradición amenazada por el conformismo y la exploración de los contornos inciertos del futuro”. ... “Más allá de las diferencias de orientación y de las opciones a menudo intensas, el movimiento obrero de esa época (refiriéndose al siglo pasado) presentaba una unidad relativa y compartía una cultura común. Se trata, hoy en día, de saber qué queda de esta herencia, sin dueños ni manual de uso”....“Hemos iniciado entonces el peligroso tránsito de una época a la otra y nos encontramos en el medio del río, con el doble imperativo de no permitir la pérdida de la herencia y de estar dispuestos a recibir lo nuevo a inventar”/6.

De todos los temas de la tradición obrera que enumera Bensaid, nos centraremos en las relaciones partidos-sindicatos-parlamento porque es allí que encara al sujeto social y su relación con la política.

Para Bensaid: “La lucha política no se disuelve en la lógica del movimiento social. Entre la lucha social y la lucha política, no hay ni muralla China ni compartimentos estancos. La política surge y se inventa dentro de lo social, en las resistencias a la opresión, en el enunciado de nuevos derechos que transforman a las víctimas en sujetos activos”/7. Lo primero que debemos preguntarnos es ¿existe una “lógica del movimiento social” que nos impone la división entre “brazo sindical” y “brazo político” del movimiento del trabajo?

Cuando Hegel definió a la libertad como conciencia de la necesidad nos estaba diciendo lo mismo que con total acierto afirma Bensaid: que la “política surge y se inventa dentro de lo social” pues es en la experiencia de la opresión, en las luchas contra la explotación que se formula la “conciencia de la necesidad”, se enuncian nuevas libertades y los sujetos se ponen en movimiento para conquistarlas. Comencemos por tener claro entonces, que la política del trabajo no nace en las cúpulas de las organizaciones políticas de la izquierda, ni en la cabeza de los líderes carismáticos sino en el propio seno de la praxis social. La política no es entonces un producto de la elucubración separada de la realidad sino un fruto de la acción de masas.

Sigamos el razonamiento de Bensaid: “Sin embargo, la existencia de un Estado como institución separada, a la vez encarnación ilusoria del interés general y garante de un espacio público irreductible al apetito privado, estructura un campo político específico, una relación de fuerzas particular, un lenguaje propio del conflicto, donde los antagonismos sociales se manifiestan en un juego de desplazamientos y de condensaciones, de oposiciones y de alianzas. En consecuencia, la lucha de clases se expresa allí de manera mediada bajo la forma de la lucha política entre partidos”/8. Es esa “manera mediada bajo la forma de lucha política entre partidos” la que está en cuestionamiento hoy por innumerables movimientos sociales. ¿Debemos aceptar el escenario del Estado como “encarnación ilusoria del interés general”, que por otra parte con las privatizaciones y la diseminada corrupción ha dejado de ser “espacio público irreductible al apetito privado”, como el único campo político posible? ¿Debemos aceptar las reglas del juego de la democracia burguesa como la escena privilegiada del accionar político del trabajo?

En el caso de Latinoamérica: con Estados que criminalizan los reclamos sociales o que directamente asesinan campesinos, indígenas y militantes sociales poniéndoles el rótulo de terroristas; o que permiten que esos crímenes se realicen con impunidad; o que reprimen a los estudiantes que luchan por una educación pública gratuita y a los trabajadores rurales sin tierra que exigen la aplicación de la reforma agraria en toda América Latina y el Caribe. Con un sistema político envilecido por la impunidad de la corrupción y el nepotismo a todos los niveles y en todos los países, incluidos los antiguos partidos de izquierda luego de la instauración de gobiernos “progresistas”; un sistema de partidos que en todo su espectro claudica al neoliberalismo y a las multinacionales. Y todo esto en un panorama continental de cuestionamiento de la mayoría de la población a las instituciones de dominación burguesas-imperialistas -que en varios casos han llegado al colapso frente al empuje popular-; ¿debemos seguir atados a la “manera mediada bajo la forma de lucha política entre partidos”? ¿Entre cuáles partidos? Ya que son casi inexistentes o testimoniales los que intentan defender los intereses de los sectores populares.

Continúa diciendo Bensaid: “Ya que la dialéctica de la emancipación no es un río largo y tranquilo: las aspiraciones y las expectativas populares son diversas y contradictorias, a menudo divididas entre la exigencia de libertad y la demanda de seguridad. La función específica de la política consiste precisamente en articularlas y conjugarlas”/9.

Los movimientos sociales continentales empiezan a demostrar en algunos casos, su capacidad de articular y conjugar las “aspiraciones y expectativas populares” y estructurarlas en un programa común. Los organizadores y movilizadores sociales obtendrían mucho mejor resultado y se sentirían más realizados si se integraran en estos movimientos y se dedicaran a la tarea de ayudar a formular sus necesidades y a impulsarlos y aglutinarlos bajo sus demandas. Abandonando la desgastante tarea de autoconstrucción de pequeñas organizaciones políticas, repitiendo fórmulas obsoletas.

Estamos hablando de un nuevo sujeto social-político que toma conciencia de sus necesidades y las articula en el plano social y las conjuga en el plano político. De lo que hablamos es que adquiere relevancia y urgencia la necesidad de contraponer a la fuerza destructiva extra parlamentaria del capital la correcta acción extra parlamentaria de un movimiento socialista radicalmente re-articulado.

Como lo atribuye a Laclau, Bensaid no renuncia al horizonte de unificación de lo social y lo político. Por el momento nos describe un panorama contradictorio: “¿Movimientos acéfalos, reticulares, rizomáticos, obligados por las derrotas a quedar acorralados en una interiorización subalterna del discurso dominante? Pero también redespliegue del movimiento social en los diferentes ámbitos de la reproducción social, multiplicación de espacios de resistencia, afirmación de su autonomía relativa y de su temporalidad propia. Todo esto no es negativo si se va más allá de la simple fragmentación y se piensa en la articulación” /10.

El paisaje continental nos da algunas pautas alentadoras. En las revueltas populares de los últimos años se pudieron detectar organizadores y movilizadores social-políticos junto a sus propios movimientos, trascendiendo los límites que les adjudica la democracia burguesa y lanzándose con éxito a “articular” y “conjugar” las demandas en el plano político. Quizá el horizonte de unificación no esté tan lejano sí -en las palabras y en los hechos- caminamos decididos hacia él.

Algunos ejemplos del nuevo sujeto social-político continental

Los campesinos de Chiapas –organizados en el EZLN- eligieron un camino diferente. En silencio defienden sus territorios del gobierno y las corporaciones y salvaguardan sus producciones de los intentos destructivos del mercado. Y por ese camino han crecido y se han fortalecido. Y antes, en medio de un proceso electoral se propusieron- “escuchar abajo” a los sujetos socio-políticos explotados, discriminados, segregados, para que, a partir de su autonomía, establezcan las bases de un programa anticapitalista, como “proyecto de nación”. Y evitaron el derroche de esfuerzos de participar en elecciones digitadas y manipuladas por el imperio. Que es de lo que se compone hace décadas la política mexicana.

Esto no quiere decir que se descarte en absoluto ni la participación electoral ni la intervención parlamentaria. Pero debemos aprender de las últimas experiencias continentales en ese sentido. Los cocaleros del Chapare, los indígenas de Omasuyo, los pobladores de El Alto y otras innumerables organizaciones sociales y étnicas de Bolivia, optaron por el escenario electoral para disputar el gobierno con todos los partidos del sistema. Pero esto, sin delegar la formulación de su programa ni su representación en los políticos profesionales que estafaron sistemáticamente sus esperanzas. La intervención electoral en Bolivia se realizó sobre la base de un enorme movimiento social que representaba a los pueblos originarios que, a su vez, son mayoría en el país. Y con el antecedente inmediato de un enfrentamiento al Capital violento y extenso en términos de territorio y de tiempo. Cortes de carreteras, invasión de haciendas y/o bloqueo de ciudades, asedio a los parlamentos oligárquicos, derrocamiento de dos presidentes lacayos del imperio, huelgas y piquetes, choques violentos entre la población y el aparato represivo. Y en esos choques, tanto ejército como policía tuvieron síntomas de disgregación. Fue esta decisiva batalla del movimiento popular la que terminó imponiendo por primera vez en 500 años un presidente aymara –Evo Morales- en un país de población mayoritariamente indígena. En un proceso electoral en el marco de una clase capitalista vapuleada. No en unas elecciones bajo el pleno control de una burguesía estable o a la ofensiva. Por eso fue una gran conquista democrática que se extendió en luchas por el reparto o recuperación de tierras, en defensa de la soberanía sobre los recursos naturales y contra el imperialismo hegemónico.

Como explica el vicepresidente García Linera: “El primer componente central del “evismo” es una estrategia de lucha por el poder fundada en los movimientos sociales. Esto marca una ruptura con las estrategias previas que ha conocido nuestra historia política y buena parte de la historia política continental y mundial. Anteriormente, las estrategias de los sectores subalternos estaban construidas a la manera de una vanguardia política cohesionada que lograba aglutinar en su base social a estos movimientos.”...“En otros se trató de una vanguardia política democrática-legal o armada que lograba arrastrar o empalmarse con movimientos sociales que la catapultaban”...”El “evismo” modificó ese debate, al plantearse la posibilidad de que el acceso al poder sea obra de los propios movimientos sociales”/11.

Es que en Bolivia, desde la guerra del agua en Cochabamba se venía conformando un movimiento social-político que no separaba las demandas sociales de las políticas, porque no era parte de la tradición europea del brazo sindical/brazo político. La participación de los pueblos originarios en luchas nacionales no divide su programa en mínimo y máximo. Esta división es una tradición que las corrientes socialistas urbanas del continente heredaron de la socialdemocracia europea y los partidos comunistas, que al dividir en sindicatos y partidos la acción del trabajo, consiguió fraccionar el programa en uno mínimo que abarcara las reivindicaciones posibles de obtener bajo el Capital, que se adjudicaba como tarea a los sindicatos, y se gestionaban en las instituciones burguesas y un programa máximo que conduciría al Socialismo, que se mencionaba en los aniversarios y podía postergarse para un futuro lejano e incierto.

No nos vamos a extender en todos los ejemplos, pero recordemos que en Ecuador el proceso electoral que llevó a Correa a la presidencia fue posterior al derrocamiento de tres presidentes por un movimiento popular movilizado que tenía contra las cuerdas a una burguesía en descomposición. Y en Venezuela la consolidación del proceso de cambios iniciado por Chávez se concreta luego que el movimiento de los pobladores de las barriadas pobres suburbanas de Caracas invadió las calles y derrotó un golpe imperialista, rodeando con multitudes enfurecidas el Palacio de Miraflores y exigiendo el retorno del presidente depuesto.

El Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en el 2005, se desplazó a pie doscientos kilómetros de Goiania a Brasilia en una Marcha Nacional por la Reforma Agraria, para presentar al gobierno Lula un programa económico contrario a la orientación neoliberal que aplica el gobierno del PT. Y el mismo año realizó en varios estados, una coordinación de movimientos sociales contra el modelo económico, “demostrando la capacidad de los movimientos de pensar más allá de las pautas específicas de reivindicación”, como remarcaron en su mensaje del 06 de enero del 2006. El MST es independiente de la central de trabajadores (CUT) y del PT. Y se opone a la orientación de favorecer la expansión de las agro-industrias que en la actualidad impulsa el gobierno del PT /12.

Organizaciones sociales y militantes políticos de Uruguay, sumaron sus esfuerzos en un frente por la defensa del agua. Plebiscitaron y aprobaron una reforma de la constitución (octubre del 2004) –por primera vez en el mundo- que impide por ley la privatización de ese elemento vital. Su conquista fue luego en parte burlada porque el movimiento que impulsó el plebiscito del agua no tuvo continuidad en otras luchas y otras demandas y se disolvió en medio de las expectativas ilusorias creadas por las posibilidades electorales del Frente Amplio. Esta experiencia nos subraya la necesidad de que los movimientos sociales no deleguen en dirigentes o partidos de “izquierda” sus expectativas políticas y asuman directamente sus intereses, sin mediadores que luego resultan agentes del enemigo. Debieron pasar ocho años para que recién en 2012 un nuevo importante movimiento contra la mega-minería a cielo abierto y en defensa de la tierra y los bienes naturales esté en un proceso alentador de acumulación social-política /13.
Sin embargo, parte de la izquierda que rechaza al Frente Amplio, se distrae preocupándose sobre como participar en el próximo proceso electoral, debatiendo y evaluando nuevas fórmulas políticas, hasta ahora ausentes de bases populares reales. Es momento de apoyar la acción creativa programática de los movimientos que tienden a conformarse como social-políticos y que aceptan como punto de partida la reforma agraria, hoy la principal consigna revolucionaria continental.

En la República Argentina, provincia de la Rioja, los pobladores del valle de Famatina /14 -un paraíso de producción de aceitunas y vides-, desde el 2006, se enfrentan a la mega-minera Barrick Gold y su proyecto minero en el cerro Famatina que intenta destruir glaciares y envenenar sus deshielos. Se lanzaron contra este proyecto minero, junto a los pobladores de Chilecito, Pituil y Campana con acciones de bloqueo de caminos para impedir que las multinacionales se instalaran en la cordillera de los Andes. Los pobladores de Andalgalá en Catamarca bloquearon también los accesos a los nevados de Aconquija en los Andes contra el proyecto minero de Agua Rica. Tenían la experiencia destructiva de la minera Alumbrera desde 1997 -emprendimiento de mayor producción de oro en Argentina- que venían denunciando desde años anteriores. En Chubut a mediados de diciembre 2012 la lucha de los ambientalistas logró suspender los planes mineros del gobierno provincial. Así como estos, innumerables enfrentamientos se desarrollaron y se siguen desarrollando en nuestra cordillera y lograron la imposición de una Ley de defensa de los glaciares y peri-glaciares, desvirtuada en parte por los parlamentarios del gobierno. Este fue un triunfo de movimientos, organizaciones ambientalistas y asambleas ciudadanas que tomaron un carácter nacional y asumieron las demandas políticas sin intervención de partidos.

Éstos son sólo algunos ejemplos de los movimientos que batallan en todo el continente. En Latino América y el Caribe hay 173 proyectos empresariales de minería a cielo abierto en donde intervienen 244 empresas diferentes. En su totalidad estas explotaciones están en conflicto con 212 comunidades indígenas afectadas. Los seis países con mayor cantidad de poblaciones originarias agredidas por la minería a cielo abierto son Argentina con 39 comunidades; Brasil y Chile con 34 cada uno; Perú con 32, Bolivia con 22 y Colombia con 20. Las principales causas de conflicto son: la expulsión o desplazamiento forzado de pobladores indígenas; la violación de derechos y leyes medioambientales; la contaminación de aguas y suelos por desechos mineros; la inundación de tierras; la contaminación por humos y las amenazas y engaños a la población local /15. Y a esto hay que sumar los conflictos por la expansión de las agroindustrias en el continente.

Como vemos, las variantes de trascender el espacio específico de lo social, de no aceptar el carácter de espacios estancos de lo social y lo político comienza a hacerse frecuente. ¿Por qué mantener como sacrosanto el ámbito político y aceptar como imprescindibles e ineludibles a los Parlamentos que no son más que teatros de sombras chinas de los antagonismos sociales? ¿A quién favorece sino al capital, ese inviolable acuerdo tácito?

Las agro-industrias y las mineras a cielo abierto, propiedad en su mayoría de transnacionales, están contaminando y destruyendo la biodiversidad del continente. Pretenden continuar en conflicto con las comunidades indígenas, los campesinos y trabajadores rurales sudamericanos y del Caribe y seguir provocando el desplazamiento forzoso de la población rural continental. De los diez países con mayor biodiversidad mundial, cinco están en Latino América y el Caribe: Brasil, Colombia, Ecuador, México, y Perú. Estos países también son hogares de los Andes, la zona con mayor biodiversidad del mundo.

Alrededor del 27% de los mamíferos del mundo viven en América Latina y el Caribe, así como también el 34% de su vegetación, 37% de sus reptiles, 47% de sus aves y el 47% de sus anfibios. El 40% de la vegetación del Caribe es única de esta zona /16. Todo este hábitat está amenazado con la extinción. Sólo una reforma agraria radical que termine con la privatización de la tierra y el agua y defienda el aire que respiramos, puede detener este ultimátum que nos da el Capital en su profunda crisis.

Hacia grandes movimientos social-políticos para enfrentar al Capital

Ese intento de volver a unir el movimiento popular en un solo brazo extra parlamentario de un movimiento socialista articulado alrededor de un programa radical, no se corporiza en los sindicatos clásicos continentales y sus centrales sino en un nuevo sujeto histórico que ha comenzado a estructurarse y generalizarse desde hace más de dos décadas. Y esa dinámica de volver a reunir lo que nunca debió ser separado es un precioso componente embrionario del nuevo sujeto social que ahora pretende conformarse como un sujeto social-político.

La negación de la división sindicatos/partidos pone en cuestión tanto la identidad sindical que se arrastra desde finales del siglo XIX, que tiene por límite los escenarios reivindicativos que no amenacen al Capital y que considera un hecho incontrovertible su complementariedad y subordinación a los partidos políticos, como la concepción de partido revolucionario con base social que heredamos del siglo pasado. La realidad nos indica que está descartada la estrategia de acumulación propia de un pequeño grupo político que durante décadas va ir ampliando su base social y aumentando su representación parlamentaria hasta llegar un momento en que pueda disputar el poder.

Tanto los partidos socialistas y comunistas como la gran mayoría de partidos de “intención revolucionaria” -de alguna forma hay que llamarlos- eran y son instrumentalizadores de los sindicatos y demás movimientos sociales. Militaban en ellos para coparlos. Y cuando en algunas excepciones los partidos autodenominados “revolucionarios” eligieron parlamentarios no pudieron escapar del “círculo mágico” paralizante sindicato/partido/parlamento. Cuando no se han pasado con armas y bagajes a la institucionalidad burguesa, se han transformado en “grupos testimoniales” que continúan repitiendo “mantras” del siglo pasado e intentando obtener mayoría en sindicatos y centrales que favorezcan sus estrategias de auto-construcción.

Esto no significa renegar totalmente de partidos y sindicatos en general, sino negar la concepción sindicato/partido/parlamento que heredamos del siglo pasado. Lo importante es que en esta nueva época histórica abramos una reflexión sobre esos organismos, sus limitaciones y el rol negativo que jugaron en su interrelación, respecto a los intereses de clase del trabajo. Somos conscientes que la última palabra al respecto la tienen los innumerables movimientos que están batallando hoy en nuestra América por mejorar el presente y defender el futuro de nuestras sociedades.

Lo importante es reconocer que en nuestro continente hay nuevas formas organizativas construidas por los trabajadores y el pueblo que nos permiten zafar de la nefasta división entre lo social y lo político.

En términos de demandas, desenvolver una fuerza suficientemente grande para desafiar con suceso a las huestes del Capital, implica unir movimientos diversos, en los enfrentamientos inevitables para la realización de finalidades y objetivos limitados, buscando siempre la forma de preservar la integridad de las perspectivas estratégicas sin perder contacto con las demandas, determinaciones y potencialidades inmediatas, que nos imponen las condiciones históricamente determinadas.

Este nuevo sujeto social-político continental también exige, así como la soberanía de sus decisiones en sus movimientos, la más absoluta democracia horizontal. Muchos veteranos activistas ya hicieron la experiencia con el supuesto centralismo democrático: una contradicción semántica que en la realidad siempre se resolvía en el sentido burocrático. Los integrantes de ese nuevo sujeto social-político están tomando consciencia de su forma colectiva de definir sus demandas y necesidades y por tanto también quieren resolver colectivamente sus pasos a dar. Se ha abierto un proceso en que se empieza a rechazar el sistema de las órdenes inapelables de los “jefes políticos” o la delegación de las decisiones en “dirigentes esclarecidos”.

Fidelidad a los principios socialistas y programas de acción viable y flexible para la diversidad de fuerzas de un amplio movimiento social-político que comparta los variados objetivos comunes de lucha y decida en democracia horizontal sus orientaciones y acciones. Esto es lo que están imponiendo los sectores populares en innumerables movimientos para luchar contra el sistema de acumulación del Capital en su etapa de crisis estructural crónica.

Notas:
1) Harvey, David The Condition of Postmodernity - Basil Blackwell Ltd. 1989.
2) Mészáros, István, Para Além do Capital, p. 833-834.
3) Ibíd. p. 834.
4) Ibíd. p. 856.
5) Antunes, Ricardo. Presentación de “Para Além do Capital” de István Mészáros, pág. 18.
6) Daniel Bensaid “Teoremas de la resistencia a los tiempos que corren” setiembre 2004. http://www.rebelion.org/docs/4578.pdf
7) Ibíd.
8) Ibíd.
9) Ibíd.
10) Ibíd.
11) García Linera, Álvaro (vicepresidente boliviano). Los fundamentos del “evismo”, Revista DEF n 9, p. 32, Argentina, mayo del 2006.
12) João Pedro Stedile, Conflicto Permanente , 16 de enero de 2013. http://www.advivo.com.br/blog/gunter-zibell-sp/conflito-permanente Publicado originalmente en la revista Carta Capital, Edición 730.
13) Este movimiento ya realizo tres grandes marchas nacionales y la última, el 11 de octubre de 2012, con diez mil personas y gran participación de pobladores del interior del país.
14) Ver Mapa de conflictos Mineros en http://www.mapaconflictominero.org.ar/provincias/la-rioja/famatina.html del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
15) Impacto de la minería en las comunidades indígenas latinoamericanas
https://www.google.com.br/searchhl=es&biw=982&bih=659&q=impacto+de+la+miner%C3%ADa+en+las+comunidades+ind%C3%ADgenas+latinoamericanas
16) De la Torre, Fajnzylber y Nash, , Desarrollo con Menos Carbono: Respuestas Latinoamericanas AL Desafío Del Cambio Climático. Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF)/Banco Mundial, Washington DC. 2009.

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Ecuador reafirma el domingo Correa en la presidencia. Entrevista con Alexis Ponce

Dick Emanuelsson (especial para ARGENPRESS.info)

Éste domingo 17 de febrero, los ecuatorianos van a las urnas para elegir su presidente. No cabe duda que Rafael Correa seguirá en el cargo. La pregunta es si ganará en la primera vuelta o si será una segunda.

Presentamos una entrevista en audio con Alexis Ponce, con una trayectoria en la lucha por los derechos humanos en Ecuador, pero también fue asesor en la Asamblea Constituyente y muchos otros cargos. Actualmente es funcionario del Gobierno de la Revolución Ciudadana que preside el presidente Correa.


Foto: El gobierno de Rafael Corre en el país andino ha logrado bajar la pobreza y aumentar las inversiones sociales considerablemente.

Anexamos abajo, para profundizar el tema sobre Ecuador, un extenso trabajo realizado por Alexis Ponce que fue publicado en Revista COYUNTURA, de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Cuenca (Ejemplar No. 13; en circulación desde: 6-02-2013).


Foto: El pueblo trabajador ha dado su voto a un gobierno popular.

Audio: https://www.box.com/s/964mfg7uwudqs3sv18nl

¿Por qué Rafael Correa ganará de largo?

Ecuador en la hora de los hornos
Alexis Ponce

“Es la hora de los hornos y no se ha de ver más que luz” José Martí

Resumen:
El proceso electoral ad portas no puede analizarse correctamente si no se parte de dos escenarios: la actual realidad geopolítica latinoamericana, de la que Ecuador hace parte, y las nuevas formas de injerencia de ‘la alianza transatlántica’ contra estos procesos. Por ello es indudable advertir que el próximo vencedor de la contienda será Rafael Correa, pero que las formas de “deshacerse” de la Revolución Ciudadana que él lidera, no serán, en lo absoluto, ni democráticas ni pacíficas.

Las tres “fallas de fábrica”.

Los análisis hasta hoy publicados en el país o fuera de él, sobre el proceso electoral que se avecina, llevan tres errores de entrada, y esas ‘fallas de fábrica’ impiden a sus autores y públicos sostener una lectura adecuada de los nuevos tiempos, a la par que efectuar una interpretación concreta del momento concreto que vivimos en el Ecuador.

1. Por un lado, insisten en separar/aislar nuestra realidad, de la macro-realidad sudamericana, la que viene evidenciando no solamente la configuración de un ‘bloque de poder regional’ ya previsto desde el año 2004 hacia adelante; sino la consolidación orgánica de nuevos Estados en ciernes, que ya no son ni serán los estados nacionales neoliberales del ayer, trazando, entonces, más que enfoques de escenarios probables, secretos deseos de que el proyecto político iniciado en el 2006, y que representa Rafael Correa, sea derrotado a mediano plazo, e, inclusive, a corto plazo. Una vez más, los deseos no sirven como instrumento de análisis, y eso vale tanto para los articulistas de los medios privados de comunicación de la región, como para los analistas de los partidos políticos y movimientos sociales de oposición.

2. Pero, además de aquella reducción localista que ancla exclusivamente en “lo nacional” un fenómeno que hacía rato es regional, la mayoría de los análisis descuida, o descalifica, con diferentes sesgos según el signo ideológico de cada autor, el proceso histórico previo que vivió el país entre los años clave para entender el auge de la actual ola que lidera Rafael Correa: es decir, el período político, social y cultural que, entre 1997 a 2005, modificó al Ecuador tradicional, y que es el factor inexplicado que, para nosotros, explica el por qué del éxito avasallador de la Revolución Ciudadana y la no adhesión electoral de la mayoría de la población a los partidos políticos y movimientos sociales de oposición.

Si las elites políticas, financieras y mediáticas y las izquierdas ortodoxas no comprendieron qué pasaba bajo la epidermis popular cuando asistíamos a los procesos que condujeron a la caída de Bucaram, y luego a la de Mahuad; pero, sobre todo, si no entendieron qué sucedía con nuestra cambiante sociedad cuando emergió la rebelión forajida y se echaba del puesto a Lucio Gutiérrez, es obvio comprender que tampoco entiendan, y se partan la cabeza preguntándose por qué desde el 2006 no hay cambio de Presidente, y por qué el apoyo a Correa se mantiene incólume, a pesar del tiempo transcurrido. Ese no entender, a mi manera de ver, es lo que lleva de tumbo en tumbo a las elites, a las izquierdas y movimientos sociales ortodoxos, y a los académicos e intelectuales que no aciertan en el análisis local-nacional, porque tampoco han logrado acertar, desde hace una década, en el análisis regional-global.

Ambos elementos, el contexto regional y el antecedente histórico previo, son el telón de fondo que explica, aún siete años después, por qué ahora nos avecinamos a una nueva victoria electoral y política de Rafael Correa y de PAIS.

3. Finalmente, todos los análisis hasta hoy publicados, pecan de un tercer vacío: no dan cuenta de las nuevas formas de injerencia imperial de ‘la Alianza Transatlántica’ (EEUU y Unión Europea): minimizan o caricaturizan tales injerencias, las niegan bajo el efecto ideologizado de la errónea interpretación de lo ocurrido entre 1997 al 2005, que les llevó al craso error de apostar al golpe policial del 30 de Septiembre; o, finalmente, apuestan al éxito de esa injerencia, debido a que, casa adentro, se sienten no competentes para derrotar el proyecto político-social-cultural levantado a finales de la administración del Dr. Alfredo Palacio.

Si esos análisis se desentienden del escenario de injerencia transatlántica, empobreciendo incluso sus propias interpretaciones políticas con la muletilla, nada leninista por cierto, de que el actual proceso ecuatoriano de cambios “es servil a los intereses del imperialismo chino, del neo-imperialismo brasileño, o de las empresas transnacionales de EEUU y Europa”; es obvio advertir que también exoneran de existencia y culpa, a las nuevas formas que el poder transatlántico aplica para “deshacerse” de la Revolución Ciudadana que Rafael Correa lidera, y que, en este momento, no serán -en lo absoluto- ni democráticas, ni pacíficas, ni legales; y, por supuesto, ni éticas.

Por ello, para profundizar en los significados de ‘los tres errores de fábrica’ en los que, a la hora de interpretar insuficiente y erráticamente la coyuntura presente, parecen competir sectores tan disímiles entre sí, como Carlos Alberto Montaner y Francois Houtart, o ‘El País’ de España y ‘Prensa Obrera’ de Ecuador, empecemos por el principio: el escenario global y el contexto regional.

El impensable escenario global: favorable al Ecuador

Ciertas fracciones de las elites aún consideran que el mundo puede retornar a su cauce (nada) original y nostálgico del neoliberalismo a ultranza. Por ello, hace algunos días escribe uno de sus voceros en “El Comercio” que a la ‘desaparición’ de Chávez debería privatizarse PDVSA. Es que para las elites lo que sucede en el Ecuador y una buena parte del continente, es una pesadilla. Por eso, sin disimulo alguno, celebraron que los golpes de Estado en Honduras y Paraguay ‘despertaran por fin’ una grieta en la pesadilla ‘populista’.

Empero, la realidad global se detecta con otros sismógrafos. En diciembre del 2008, previne que había concluido la borrachera celebrada por el Pensamiento Único que -contra el Sur y su propio Sur- el Norte decretara, junto al fin de la historia y la muerte de las ideologías un 31 de diciembre de 1990.

La fase neoliberal del capitalismo, empezó a crujir hace una década atrás, y esa ruptura se inició en Latinoamérica que no solo cuestionó sino que empezó a superar la fase neoliberal extrema. Los selectos invitados al ágape del Capitalismo del siglo XXI ni se imaginaban siquiera que el neoliberalismo procrearía su propia destrucción y le nacerían vigorosos monstruos que se desarrollarían en la propia nariz de la Globalización: los procesos de nuevo signo que América Latina aportase al mundo entero, como contravía concreta a la fase de barbarie en que entró el Capitalismo.

La Globalización apenas hace diez años no permitía la duda ni el disenso: la herejía estaba prohibida. Por eso, precisamente, la obligó a nacer y multiplicarse en su propia cara. Parió no solo su propia crisis interna, sino la resistencia planetaria al neoliberalismo y su actual caída en picada.

La diversidad, antigua como el planeta y contraria a la Globalización, fue su negación. Por eso el dogma neoliberal estuvo condenado a fracasar, porque fue condenado a gestar, en los márgenes del Bienestar, hijos desobedientes que le nacieron tanto en las metrópolis cuanto en los suburbios del mundo. La hora de los túneles pasó y muchos de los disidentes ahora gobiernan, por lo menos en el Sur del Sur: en América Latina.

Los escenarios críticos a la Globalización, pudimos mirarlos en apenas pocos años y a través de 7 derrotas en América: la del ALCA; de la arquitectura imperial o ‘Seguridad Hemisférica’; del Consenso de Washington; del neoliberalismo salvaje; del Plan Colombia; de las privatizaciones; y de las democracias piramidales.

Es más, América Latina fue no solo la porción del mundo donde primero se superó al neoliberalismo, sino la primera en germinar alternativas que se han dado en llamar socialismo del buen vivir, socialismo del siglo 21, sociedad post-neoliberal, etc.

Esbozado, a grandes rasgos, el macro panorama-marco de la ubicación del Ecuador en el planeta azul, seguramente surgirá una pregunta: ¿Y qué tiene que ver todo eso con el proceso electoral en ciernes? No hay realidad de la aldea que no empate con la realidad de la aldea global.

El contexto continental: Ecuador no es una isla, sino parte de la nueva Latinoamérica

En noviembre de 2004, dos años antes de que Ecuador se incorporara al entonces incipiente ‘Bloque de Poder Regional’, en un trabajo titulado “La simultaneidad y regionalidad, rasgos del proceso de cambios que vive América Latina”, deduje que los nuevos y sonados triunfos de las nuevas izquierdas y de los nacionalismos progresistas del continente, que no eran ‘bien vistos’ por las elites mundiales y nativas, jalonaban tanto voto popular de apoyo al unísono en América Latina, que se abonaba una perspectiva regional de triunfos inusitados, ex-profesamente minimizados, o no asumidos como tales, por las viejas izquierdas y los monopolios privados de comunicación. Y apuntaba: “Quizás se deba a que, todavía, ni siquiera caen en cuenta de lo que pasa en la nueva realidad del continente”.

Y es que en aquel entonces, apenas habían triunfado el Uruguay de Tabaré Vásquez; la Venezuela Bolivariana que arrasó en 20 de los 22 estados; el Brasil del PT que mantuvo la mayoría del apoyo popular en elecciones regionales; y Nicaragua donde el FSLN barrió a los viejos partidos de la era pos-sandinista en las elecciones departamentales.

Así fue que, desde entonces, teníamos por vez primera en América Latina un poderoso ‘bloque regional de poder’que, para esa época, aún era emergente y pugnaba por nacer, y que -sin duda alguna-, fue -y es- de nuevo tipo.

Para esa época, ni los análisis de la derrotada elite neoliberal en el continente, ni los rituales estudios de la izquierda ortodoxa, ni los díscolos enfoques de la socialdemocracia europea, admitían que se configuraba un bloque regional de poder. Hoy todos ellos: el partido mediático del siglo XX, el partido obrero del siglo XIX y el partido europeo del siglo XVIII, con una que otra diferencia, admiten que, en efecto, existe en América Latina un bloque geopolítico de poder que disputa a los EEUU la identidad hemisférica.

Gobiernos progresistas simultáneos, disímiles pero concordantes entre sí, se ejercían desde hace una década en Brasil, Venezuela, Argentina, Uruguay y Cuba. Cuatro años después, ya se habían sumado a ese núcleo geoestratégico de independencia y soberanía, el Ecuador de Correa, la Bolivia de Evo, el Perú de Ollanta, El Salvador del FMLN, la Nicaragua del FSLN, el Paraguay de Lugo y la Honduras de Zelaya (éstas últimas dos experiencias de cambio geopolítico, abortadas salvajemente gracias a la injerencia transatlántica).

Experiencias así, en solitario, eran impensables en la década del 60 (la era de las invasiones y tiranías tropicales), en los años 70 (el inicio de las dictaduras sangrientas), los 80 (la era Reagan) y los 90 (el fin de la historia a escala planetaria).

Tal incipiente bloque regional emergía en medio de dos crisis: la apabullante crisis del modelo neoliberal que no conseguía estabilizarse en casi ningún país de la región, y que ya no tuvo retorno posible, con la excepción de Colombia y México desde entonces; y la ruptura estratégica de su expresión política tradicional: la democracia formal.

Esa nueva simultaneidad regional apareció en escena y ya dura una década, pero no es un tema de tiempo, sino de contenido. En la primera década del siglo XXI en América Latina se empezó a alterar el mapa político y social del neoliberalismo y sus democracias de baja intensidad.

Es esa simultaneidad regional, y no otra experiencia concreta aislada, el mayor problema para la alianza transatlántica en el hemisferio. El análisis del Vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, fue válido: “Latinoamérica es el continente a la vanguardia de la reflexión y movilización planetaria, y es el que hoy hace las grandes preguntas:‘¿Cómo salimos del neoliberalismo? y ¿Qué viene después del neoliberalismo?’.

El Escenario nacional: El pasado fue el prólogo, el futuro está en el presente

En abril del 2005, las elites se entramparon en cambios cosméticos, medias tintas, cortes de justicia, tribunales o cuarteles. Por eso no tenían porvenir. De cambiar todo se trataba. De sepultar la vieja república que habíamos padecido. Y como no entendieron en el ayer las claves del poderoso mensaje popular lanzado en subterránea advertencia en los años 1997, 1999, 2000 y 2005; el 2006 les tomó, si no desprevenidos, sin alternativa concreta alguna de poder. Habían perdido diez años estratégicos ganando en la inmediatez. Y ya no tenían, para cuando apareció PAIS en el escenario, un proyecto holístico que vertebrara la nación que despedazaron.

En cuanto a las izquierdas ortodoxas, si ya en 1997 inculpaban al imperio y la burguesía de la caída del PRE (para siempre), cuando gritamos ¡Bucaram fuera!, en el 2005 redujeron la profunda rebelión forajida de Quito a “una conspiración de la CIA” y una “revuelta de la racista clase media quiteña”. Si no entendieron la etapa preparatoria vivida entre 1997 al 2005, jamás entenderían el surgimiento de Rafael Correa y PAIS en ese mismo período, y todo el profundo proceso de mutaciones idiosincráticas de nuestro pueblo transcurrido desde el 2006 hasta el 2013. Pero a la elite le fue peor: apaleada conceptualmente por una rebelión cuya dimensión no entendieron, optó por darle pronta sepultura (“Se acabaron los forajidos” dijeron en el 2006), sin saber que dicha rebelión tomaba otra forma: el fin de la partidocracia, la recuperación de la Patria, tierra sagrada.

Tratándose de un Cambio de Época más que de una época de cambios, como sintetizara el Presidente al actual momento latinoamericano y nacional, el viejo axioma izquierda-derecha no basta, o tiene otras connotaciones. La complejidad de los nuevos procesos latinoamericanos llamados a superar el neoliberalismo de décadas, sintetiza el ‘ser nacional’, donde caben todos y todas, pues en el Ecuador insurrecto de una década (luchas contra Bucaram, Mahuad, Gutiérrez, TLC, derrota electoral de Álvaro Noboa, triunfo de la Constituyente, etc.), confluyeron por el cambio sectores de izquierda, centro y derecha recta, medianos empresarios y sindicatos, indígenas, afros y urbanos, profesionales y jóvenes, clases medias, militares, etc.

Las banderas eje de este proceso: Recuperación del Estado nacional, dinamitado por el neoliberalismo; Rescate de la Soberanía y los recursos naturales; Democracia participativa; Unidad latinoamericana, no son patrimonio de ciertas izquierdas o movimientos sociales. Pertenecen a toda la nación. Eso es lo que se niegan a admitirlo quienes en Ecuador decidieron seguir el camino de Bandera Roja en Venezuela, del Malku Felipe Quishpe en Bolivia, de lostrotskistas en el Brasil.

El innegable liderazgo político de Rafael Correa y la fuerza protagónica de PAIS, han dado continuidad a las grandes tareas nacionales en lo político, ya predispuestas desde que derrotamos en el 2005 a Lucio Gutiérrez, a Álvaro Noboa en el 2006 y a la partidocracia en los siguientes años y procesos electorales.

Esas grandes tareas nacionales, impostergables para lograr la derrota estratégica de la vieja república neoliberal y, simultáneamente, la construcción de la nueva fueron asumidas por el gobierno, las fuerzas del cambio y el liderazgo del Presidente, cuyo ‘pecado’, según la ortodoxia de izquierda, es ‘no ser marxista’, mientras la ortodoxia ONG sostiene que su pecado no es ese, sino el “no entender de ecologismo y equidad de género”.

Siendo uno de los presidentes más jóvenes que ha tenido Ecuador, de hecho el más joven después de Jaime Roldós Aguilera, los diversos ojos de la oposición no quieren ver lo evidente: se trata de un líder nacional con fuerte impacto inter-generacional y un cada vez mayor, e innegable, protagonismo continental e internacional.

Por lo tanto, en febrero de 2013 asistimos, a la continuidad del cambio de época. Sobre las ruinas de la vieja república, se erigió un nuevo régimen. Y ese nuevo régimen ya no puede ser gobernado por el ayer.

El actual proceso no puede ser el socialismo clásico que se intentó imponer como verdad sagrada en un continente y un país bizarro como los nuestros. Pero la izquierda tradicional no quiere aprender y sólo se pasa tipificando-denigrando todo proceso: reformista, derecha vestido de izquierda, no declara la dictadura del proletariado, etc.

Partimos de factores distintos al capitalismo salvaje y al socialismo real. Y eso es lo esencial. Cierto es que la izquierda política ha contribuido en momentos históricos, pero no siempre ha sido la izquierda sola. En los cambios, principalmente en el siglo XX han participado movimientos sociales, partidos de centro-izquierda, militares nacionalistas, etc. Pero la izquierda formal de hoy, del período 2005-2013, sufre una crisis que se niega a reconocer y que la endosa a PAIS. El Ecuador del siglo 21 demanda una izquierda del siglo 21, no del pasado. Debiera construirse izquierdas del siglo 21 y admitir que han padecido sectarismo, etnocentrismo y todos los ismos imaginables.

Hay varias izquierdas, una de ellas de carácter emergente y su origen se halla, esencialmente, en el período post-gutierrista: esa es la que hoy se apresta a dar la batalla por la continuidad de un proceso de cambios continental.

Recuerdo que a poco de triunfar Rafael Correa en el 2006, durante un evento de “Evaluación de la coyuntura”, dirigentes indígenas y ONGs dijeron: la izquierda fue derrotada en las elecciones. Cuando me tocó el turno de hablar y dije que estaba feliz por el triunfo de Correa y que sumados los votos de la tendencia, las izquierdas eran la primera fuerza política del país, casi me linchan. Y es que desde entonces, esos movimientos sociales no han admitido su fracaso ni su desplazamiento como sujetos del cambio.

Por eso es necesario desentrañar: ¿De qué “izquierda” habla el establismenth mediático? ¿De cierta izquierda extremista que descalifica a Correa llamándolo traidor y agente del imperialismo? Esa tendencia no entiende que hay un país que generacionalmente cambió en la última década. Somos del siglo 21 pero llevamos lastres del siglo anterior. Tenemos que aprender a convivir en un proceso que sostendrá en nosotros mismos ambos siglos por un buen tiempo.

Por este proceso hemos luchado millones de ecuatorianos desde 1997 hasta hoy: por eso es impostergable, para esos mismos millones, apoyarlo y ahondarlo hacia la meta estratégica que PAIS definiera con las 35 propuestas del programa de gobierno, y con el socialismo del buen vivir como paraguas estratégico de hacia dónde encaminar el proceso.

Por eso es que los principales equívocos de las izquierdas ortodoxas, que hoy se denominan “la única izquierda”, se resumen ahora en una política en mi criterio suicida: terminarán por marginar la tendencia y “cuyabenizar” a Alberto (Acosta), su candidato. Es decir, lo atraparán las limitaciones objetivas de un discurso presuntamente positivo para las comunidades, el ambiente y los indígenas, pero que es un discurso local, no nacional, excluyente, no incluyente, y sectorizado, no abierto a esos millones de electores que votarán por la institucionalización y profundización de la Revolución Ciudadana, de los cuales un millón somos militantes y simpatizantes.

La amenaza al actual proceso

En el 2005 Donald Rumsfeld sostuvo: “Este proceso (las victorias del bloque regional) es circunstancial y lo que hoy sube mañana puede caer. Veremos si en 5 años estos gobiernos siguen”.

Cuando el golpe en Honduras, el 7 de febrero del 2009 advertí: “En América Latina asistiremos a otro tipo de golpismo: el golpismo mediático, que impondrá una valla de distorsión informativa que se evidenció en los sucesos de Tegucigalpa. Ya se puede intuir lo que nos espera a varios países, si dan el mismo tratamiento mediático de un golpe, pues el caso de Honduras puede ser, apenas, la impresentable pieza prologal del Dominó de la reacción en América Latina: La culpa de intentonas en Ecuador, Bolivia o Paraguay, no será de los golpistas, sino de los propios presidentes derrocados, desestabilizados o atentados”.

Ese análisis fue refrendado por el comportamiento de los mass media en el intento de golpe del 30 de septiembre. Y, a un tiempo, en los sucesos de Paraguay.

Hay una matriz transatlántica de embate colectivo contra los procesos gubernamentales progresistas del continente, que usa un poderoso ‘lobby’ político-mediático-académico que converge en estrategias mancomunadas entre sus pares de la región para desestabilizar a los gobiernos ‘populistas de izquierda’, bajo formatos de las revoluciones naranja y con una coordinación orgánica regional cuya punta de lanza es el partido mediático-destituyente.

Hoy vemos una impresionante maquinaria editorial de los medios de la región, la SIP y el Grupo de Diarios de las Américas, que han regionalizado un mismo discurso destituyente. En toda la región repiten igual matriz contra Rafael Correa, Hugo Chávez, Evo Morales, Cristina de Kirchner, Daniel Ortega y Dilma Rousseff.

El Grupo de Diarios de las Américas, GDA, en red, ha publicado reportajes ‘especiales’ que circulan al unísono en el continente para posicionar esas matrices. Simultáneamente publicaron el editorial difamatorio de Emilio Palacio, por ejemplo. El Grupo Prisa, oligopolio mediático español, igualmente ha enfilado sus ataques a Correa y otros gobernantes latinoamericanos que lideran los cambios. En extraña identidad de agenda, difunden y promueven editoriales, titulares y noticias similares, con el fin de influir desde esos medios en la opinión pública de la región.

El ataque mediático internacional contra Correa obedece a una razón imperdonable: haber cuestionado con frontalidad y llevado al banquillo de los acusados al mayor poder en la historia moderna: los grandes medios privados de comunicación. Esa oligarquía global, que no tiene fronteras, está dispuesta a guerrear con uñas y dientes en esta coyuntura.

Breve Perfil del autor:
Alexis Ponce es activista de los derechos humanos. Fue dirigente de la APDH del Ecuador, Director de DDHH de la Defensoría del Pueblo y del TGC; Asesor en la Asamblea Constituyente; Subsecretario Social del Agua; Asesor de DDHH del Canciller, Asesor social del Ministro de Electricidad y actual Asesor del Secretario Nacional del Agua. Militante de PAIS y funcionario del Gobierno de la Revolución Ciudadana.

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Ecuador: Derecha y progresismo, propuestas (casi) coincidentes

Eduardo Ruilova Quezada (especial para ARGENPRESS.info)

Ecuador se apresta a celebrar elecciones presidenciales, de parlamentarios andinos, asambleístas nacionales y provinciales, el 17 de febrero del 2013, previa campaña electoral durante 45 días contados desde el 4 de enero. Con antelación al proceso  electoral, se conformó un nuevo Consejo Nacional Electoral, integrado única y “coincidentemente” con representantes afines al gobierno, no existen criterios ni opiniones diferentes a su interior, solamente lealtad -de acuerdo a la teoría de Galo Mora-, confirmando una vez más la tesis del candidato jefe de Estado: ellos, solo ellos y nada más que ellos, son los ungidos, los inteligentes.

Trabajo completo en formato PDF.

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Argentina. Situación educativa en La Pampa: "Es una crisis permanente que no encuentra una salida"

Andres Sarlengo (CONTRAPUNTOS, especial para ARGENPRESS.info)

Christian Rosso es docente de Historia y ejerce en General Pico (La Pampa). Y con él conversamos para que nos brinde un panorama sobre la educación en esa región del país.



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La sociedad adicta a la violencia

Virginia Créimer (APE)

Sólo la punta del iceberg de las lesiones, violaciones y homicidios de mujeres y niños llega a la justicia y muchos menos aún, trascienden a la opinión pública.

La pregunta sobre el origen de estos crímenes aberrantes, puesta al microscopio científico - social, muestra una innumerable red de nuevas preguntas que a veces parecen antagónicas.

¿Ha aumentado la criminalidad contra mujeres y niños o su conocimiento es reflejo del aumento de las denuncias?

Las denuncias ¿aumentan porque han desbordado las fronteras del pacto incomunicable entre abusador y abusado, empujando a este último al abismo de una justicia en la que no cree como último recurso o la violencia es tan inocultable que la justicia queda obligada a hacerla visible?

Lejos de sofisticados análisis filosóficos, la sociedad ha demostrado encontrarse enferma a un grado extremo, sin la más remota intención de tomar conciencia de ello, lo cual la coloca al borde de un suicidio.

Todo indicaría que la sociedad ha encontrado una nueva forma de construcción, la deconstrucción de sí misma. De esta manera, hay hombres que sacrifican hijos para generar dolor insuperable en las madres; otros que violan jóvenes mujeres para marcar en el cuerpo de ellas y de sus esposas el grado más patológico de las celotipias masculinas; otros que se agrupan, golpean y abusan sexualmente de pre-adolescentes poniéndolas al borde de la muerte.

Los relatos son tan estremecedores que superan profundas e intrincadas tragedias grecorromanas.

La violencia se hace "carne" porque ha vuelto a la inmediatez de la agresión del cuerpo contra cuerpo. Ya no busca sofisticadas herramientas para causar daño: "te prendo fuego, te aplasto la cabeza con una pala, te golpeo y te violo como venganza". Podríamos pensar que el mensaje para la vìctima es claro: "tan cerca estoy de vos, que nos podés escapar".

Sabemos que el destinatario es "presa" de estos depredadores por su condición de vulnerable, pero no debemos caer en la trampa de generalizar y atribuir una cuestión de género, grado de culturización o status económico a ello.

La sociedad toda, en su conjunto, está cegada o prefiere estarlo. Tomar conciencia de lo que le está ocurriendo es incompatible con su cosmética demostración de madurez. Reacciona espasmódicamente como para compensar la culpa de no querer saber, porque entonces tendría que enfrentar que la violencia se le ha metido en la sangre y le ha entumecido el corazón; la ha envenenado tan poderosamente que no puede escaparse de ella y sólo se permite un momento de shock cuando esa violencia escala por fuera del rango de acostumbramiento.

Destrozada a golpes y puesta al borde de la muerte por una patota, una niña de trece años nos comprueba el diagnóstico al despertar después de veinte días de coma, cuando ilusamente le prometemos que habrá justicia y los responsables quedarán presos: "No los metan presos… Son mis amigos".

En palabras de Foucault: "...se habrá resituado el juego de la verdad en la red de las coacciones y dominaciones. La verdad... habrá revelado la cara que hace tanto tiempo ha apartado de nosotros y que es la de su violencia."

En definitiva, como a las drogas, la sociedad se ha hecho adicta a la violencia, ha desarrollado tolerancia, dependencia y abstinencia y se desquita contra aquellos que, por ahora, no saben defenderse.

Virginia Créimer es Directora de Coordinación de Institutos de Investigación Criminal y Ciencias Forenses, PROCURACION GENERAL-S.C.J.B.A.

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Argentina: Lo que faltó en el anuncio presidencial

RED ECO

La abogada Silvia de los Santos, en representación de Marcelo Pintihueque, mapuche de la provincia de Chubut, presentó este miércoles un recurso de amparo por el pozo de petróleo no convencional de la zona de El Trébol en la ciudad petrolera, que fue inaugurado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. A su vez lo acompañaron de una solicitud de medida cautelar con el objetivo de detener las actividades exploratorias en la zona.

Según la letrada, el amparo se argumenta en la violación al derecho constitucional que detentan las comunidades originarias a ser consultadas sobre este tipo de actividades a realizarse sobre sus territorios. Asimismo el amparo cita la existencia de materiales arqueológicos presentes en la zona que se deben ser protegidos mediante procedimientos establecidos en la Ley nacional 25.743 y que no se han cumplimentado. Agrega además la preservación del agua, elemento escaso en esta zona y menciona la inexistencia de información precisa sobre los recursos hídricos de la provincia debido al incumplimiento de las fuciones del Instituto Provincial del Agua.

Finalmente, el amparo se argumenta en las maniobras fraudulentas llevadas adelante respecto a la forma en que se otorgó el permiso para la realización de las obras.

La abogada descubrió la existencia de dos expedientes mellizos relacionados con el pozo de petróleo no convencional de la zona de El Trébol.

Por un lado, se encontraba el expediente con el informe de impacto ambiental que realizó la consultora Natural Consulting Survey, y que fue la base sobre la que se llevó adelante la audiencia pública el 16 de noviembre de 2012.

Pero además existía un segundo expediente, que no se dio a conocer y sobre el que se expidió una autorización para iniciar tareas en el pozo dos días antes de realizar la audiencia pública.

De acuerdo a la abogada, son tres los delitos en los que se ha incurrido: “estafa por la existencia de un expediente mellizo, omisión de los deberes de funcionarios públicos y falsificación de instrumento público".

El procedimiento para la aprobación de este tipo de actividades implica que luego de la audiencia pública, la empresa debe responder a todos los requerimientos surgidos en la misma y que tras ellos, si fueran satisfactorias las respuestas obtenidas pueden llegar a ser autorizadas. Nada de esto fue llevado a cabo y en su lugar se desplegó una farsa.

Mientras tanto, la Unión de Asambleas Chubutenses se manifestó en estado de alerta y movilización ya que considera que la explotación de hidrocarburos no convencionales o fracking es una práctica altamente agresiva y devastadora para el medioambiente y la salud de las comunidades, equiparable a la megaminería.

En el último encuentro de la UACH (Unión de Asambleas Chubutenses), el pasado 02 de febrero en Puerto Pirámides, se declaró el día 13 de febrero como día de luto para la provincia de Chubut. En Comodoro Rivadavia, asambleístas de distintos pueblos de Chubut realizaron actividades para repudiar el inicio de la era del fracking y difundir información sobre esta perniciosa actividad.

Los “hidrocarburos no convencionales” se encuentran en rocas compactas y a una profundidad mayor que la de las reservas “convencionales”. Para su extracción se debe realizar una perforación de hasta 5.000 metros de profundidad y luego extenderse por otros 2.000 metros, atravesando napas y diversas formaciones. El proceso de “fracking” se realiza mediante la utilización de un líquido compuesto por agua y químicos que a mucha presión liberan las partículas del “recurso” aprisionadas en la roca. Para este tipo de extracción se utiliza, en promedio, 30 millones de litros de agua cada vez que se realiza el procedimiento, es decir la cantidad de agua que consume por día una población de 80.000 personas.

Foto: Argentina - La presidenta Cristina Fernández de Kirchner saluda durante el acto de inauguración de la perforación del primer pozo exploratorio de gas no convencional, en Comodoro Rivadavia, Chubut / Fuente imagen: Presidencia de la Nación.

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Argentina. Bosques nativos (I): El PEA y la profundización del modelo de deforestación

Luis Gauna (RED ECO)

Desde la falta de voluntad política, al modelo agropecuario intensivo que se manifiesta en el Plan Estratégico Agroalimentario, los desmontes en Argentina se acrecientan y alarman sobre la escasa preservación que se le da a los bosques nativos a costa de la profundización del monocultivo agroindustrial, sin remediar en la salud y padecimientos de las poblaciones afectadas.

A lo largo de los últimos días, el oficialismo se rasga las vestiduras ante el atentado que comete el gobierno de Mauricio Macri sobre los escasos espacios verdes que aún permanecen en pie ante las moles de hormigón y acero, para dar pie a las cuestionadas obras que acarrea el Metrobus. Aproximadamente 1400 árboles (217 serán removidos o “transplantados” a otros sectores) son los que se ven afectados por ésta obra del PRO; de ésta situación rebosa el repudio militante, periodístico y de activistas del “Modelo Nacional y Popular” contra el accionar del macrismo, acostumbrado a ir contra el espacio público porteño.

Pero así bien, la protesta se concentra en un margen poco habitual del kirchnerismo, el cual poco ha hecho en los últimos años para proteger los bosques nativos del territorio nacional , pese a la sanción de la Ley 26.331 y las herramientas que aportaba la misma para su protección. Tal y como hemos informado anteriormente * , la deforestación en el período comprendido desde la sanción de la Ley de Bosques Nativos, los Ordenamientos Territoriales de Bosques Nativos (OTBN) de cada provincia, y el año 2011, exponen una pérdida de más de un millón de hectáreas de bosque nativo. Organizaciones no Gubernamentales como Guyra Paraguay, plantean más preocupaciones al informar que sólo en 2012, 153 mil hectáreas de Bosque Chaqueño fueron arrasadas sólo en el noroeste de la provincia de Córdoba, con un número de 23,3 hectáreas desmontadas por día.

“Lo más preocupante no es que el nivel de deforestación sea alto si no que se haya deforestado en las zonas que protege la ley. Lo más preocupante es que provincias como Salta o Santiago del Estero, por nombrar a las dos que serían más graves, se hayan autorizado desmontes en las zonas que ellos se habían comprometido en proteger” sostuvo Hernán Giardini, coordinador de Biodiversidad de la Organización Greenpeace, en diálogo con Red Eco . Es que, pese a lo que dicta la legislación pertinente, los desmontes se han realizado mayoritariamente en zonas de Categoría I “Roja”, de máxima protección por la cantidad de formaciones vegetales nativas y su función ecosistémica, y en zonas de categoría II “amarilla”, las cuales son susceptibles de un aprovechamiento sostenible y sustentable y son las que más se han desmontado. Todo bajo la autorización de los gobiernos provinciales (oficialistas), que bajo su legislación provincial, aprobó éstos desmontes violatorios para la normativa nacional.

“En Santiago del Estero no están haciendo audiencias públicas de los desmontes, por lo cual eso también es violatorio de la ley, y en el caso de Salta hay una cantidad importante de desmontes que fueron autorizados a la carrera antes de la sanción de la Ley por el gobernador Romero en el año 2007 que Urtubey no los revisó, no hizo ningún tipo de ajustes a esta cuestión (más de 400 mil hectáreas de las cuales la mayoría quedaron en zonas que la ley de Salta protegía) , con lo cual hay una contradicción: por un lado se determinó el servicio pero después el ordenamiento determinó que esas áreas se iban a proteger” remarca Giardini.

Así también, los fondos que el Gobierno Nacional dispone para que se lleven a cabo los monitoreos y controles contra los desmontes ilegales, aporta otro impedimento a la aplicación correcta de aquellas herramientas: el valor asignado corresponde al 0,3% del Presupuesto Nacional, sumado el 2% del total de las retenciones a las exportaciones agroganaderas y forestales; de acuerdo a ello, en 2013, se deberían destinar fondos por 2300 millones de pesos, pero la información que aporta el Presupuesto aprobado en el Congreso Nacional, confiere que sólo el 10% de dicho monto será destinado al Fondo Nacional para el Enriquecimiento y Conservación de los Bosques Nativos. Algo cercano a 230 millones de pesos, los cuales también, no pueden constatarse de manera eficaz si están siendo rendidos y aplicados a la finalidad correspondiente. .

Así, la escala de responsabilidades en la defectuosa aplicación de la Ley de Bosques Nativos, incurre tanto en los niveles provinciales de Gobierno, como así también, en el Gobierno Nacional. “Una cosa es la voluntad política, que en algunas provincias falta aplicar la ley con todo el rigor, y otros casos correspondientes a Nación, en enviar los fondos ” enfatiza el coordinador de Greenpeace.

La dependencia del Modelo

“El Plan Agroalimentario tendrá un profundo y negativo impacto en el complejo sistema productivo de nuestro país, al consolidar el modelo de país agroexportador basado en la agricultura industrial, pools de siembra, agrotóxicos, monocultivos, despoblamiento rural y enormes ciudades insustentables” enunciaba el Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad Nacional de La Plata en oposición al horizonte extractivista y agroindustrial que el Gobierno de Cristina Kirchner propone con el PEA 2020.

El modelo agroexportador que se erige es una contradicción en sí misma con aquella Ley de Bosques que se votara en 2007, puesto que sin percatarse del total de hectáreas que cada provincia propiciaba para el desmonte y el cultivo, propone una expansión de la frontera agropecuaria a casi 10 millones de hectáreas, aumentando la superficie de 32 millones de hectáreas a 41 millones (un 60% más de hectáreas para la agricultura; un 45% más para la ganadería).

“El PEA no se hizo en ningún momento pensando en cuanto a las restricciones que imponía la ley de bosques y el resultado está claro: la expansión de 10 millones más de hectáreas de la frontera agropecuaria es indirectamente decir que va a haber más desmontes y seguramente algunos en zonas que la ley de bosques protege. En el mejor de los casos si se desmonta toda la Zona verde (zona propicia para la deforestación, de acuerdo a lo que expone la ley), después va a haber presión sobre las otras regiones en función de cumplir con ese PEA” manifiesta Giardini, a la vez que remarca que dicho Plan no es una meta a la que el país se tenga que sujetar obligatoriamente, pero que “va a depender mucho del contexto nacional , si el precio de los granos se mantiene en estos niveles, si el precio de la carne sigue en aumento a nivel global o no”.

Augusto Calandrelli, consejero superior por el claustro estudiantil de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad de La Plata remarcaba en aquella ocasión que “el PEA no es una síntesis debatida con universidades ni con organizaciones de la agricultura familiar, sino que es una decisión de funcionarios del Gobierno”.

Con esto, queda enmarcado que de las exigencias del mercado mundial, se desprenderá el nivel de cuidado que recaiga sobre los bosques nativos, y por consecuente, del cumplimiento de la ley, más allá de la letra muerta.

Córdoba: del bosque a la Soja y la pelea contra las multinacionales.

La provincia de Córdoba, es uno de los pilares de la avanzada agropecuaria que propone el modelo oficialista y no son mera coincidencia las batallas y resistencias de localidades como Malvinas Argentinas y el Barrio Ituzaingó, contra el monopolio agrotóxico y transgénico que se manifiesta en empresas como Monsanto.

En cuanto al cumplimiento de la Ley de Bosques, Giardini señala que el problema radica en la inconstitucionalidad del Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos que legisló la provincia: ”Córdoba hizo un ordenamiento en el que permite los desmontes en la zona roja, permite desmontes en la zona amarilla, si llegan a encontrar minería se puede desmontar , hay una cantidad de cuestiones que son claramente violatorias del espíritu de la norma”

Ante ésta situación, la Corte Suprema será la encargada de decidir si el Ordenamiento votado por la legislatura cordobesa, pierde vigencia y vuelve a regir la moratoria que impide los desmontes en dicho territorio . Con este asunto, el Gobierno Nacional no asigna los fondos destinados a realizar los controles y precaución ante los desmontes en Córdoba, la misma situación en la que infiere la provincia de Corrientes. Tanto éstas dos provincias, como Formosa fueron cuestionados por organizaciones sociales e instituciones académicas por el incumplimiento de varios artículos y ejes de la Ley de Bosques, en desmedro de la preservación de la flora nativa.

“ El problema en Córdoba es que el ordenamiento fue propuesto por la Sociedad Rural de Córdoba , quién fue la que frenó el cambio a último momento en la legislatura con la presión que hicieron del ordenamiento que se había elaborado de forma participativa de la Comisión de Ordenamiento Territorial de Bosques de la que participaban un montón de organizaciones sociales, movimientos campesinos y las universidades “ afirma el coordinador de Greenpeace.

Ha de tenerse en cuenta que sólo 600 mil hectáreas de bosques nativos originales se mantienen en pie. Un 5% de lo que se tenía a principios de siglo pasado. El avance de la soja y la ganadería, y los incendios que azotan los bosques serranos, son las principales causas de ésta debacle.

El silencio oficial ante las muertes y enfermedades que produce el monocultivo, cada tanto se rompe, últimamente en manifestaciones masivas, como también en estudios que avalan la contaminación que apareja el 'progresismo' de éste sistema”.

Hace dos semanas, un equipo de docentes e investigadores de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba presentó un análisis de la situación sanitaria de Malvinas Argentinas, uno de los focos de resistencia contra la Multinacional Monsanto. En dicho documento, se califica de muy grave el escenario socio-ambiental de dicha ciudad, recomendando no someter a la población a efectos de contaminantes que intensifiquen el cuadro de vulnerabilidad. La exposición a los tóxicos que emana el polvo de cereal transgénico de los silos y otros tóxicos de la actividad de Monsanto, propiciarían a agravar la situación.

“La vulnerabilidad social y económica de la población es las más alta en la Provincia de Córdoba y la capacidad del Estado Municipal de responder a la demanda de enfermedad es mínima. Someter a esta población a un nuevo golpe en su salud ambiental, como el que generará una enorme planta de semillas transgénicas de Monsanto en su jurisdicción no es recomendable desde el punto de vista médico, y es intolerable desde el punto de vista social” denunciaron en el análisis interdisciplinario.

Los nuevos caminos del modelo en el horizonte

“Yo le comentaba —y la gente de Monsanto no lo sabía— que tenemos una Patagonia, en la cual algún productor argentino tiene producción, por ejemplo, forrajera y que uno lo puede observar en medio de la estepa patagónica los círculos que solamente con riego producen forraje de primerísima calidad. Y tenemos también agua en la Patagonia, porque cuando me tocó inaugurar, el otro día, una ampliación de un emprendimiento minero: Cerro Vanguardia, en mi provincia, lo habíamos inaugurado cuando Néstor era Gobernador y cuando otros eran los propietarios, ahora hay nuevos propietarios. Y han pasado de la minería a cielo abierto a minería en excavación y es justamente donde han encontrado en plena Patagonia ríos subterráneos. A ellos les causa problemas, pero a nosotros nos ha llenado de alegría, porque esto nos da la idea de que el elemento vital: agua, nos va a permitir extender la frontera agropecuaria” manifestaba con alegría y efusividad la presidenta Cristina Fernández en la reunión que tuvo con los directivos de
Monsanto, allá por Junio, en Nueva York. Monsanto, la empresa que monopoliza los transgénicos en nuestro territorio, recibía la oferta de tierra y sus recursos hídricos en la Patagonia argentina, la promesa de producir y expandir el negociado de la multinacional denunciada en Córdoba y otras provincias por los daños a la salud de sus habitantes.

Pero como así también se vanagloriaba esa posibilidad, hay otros sectores naturales que ya han visto su transformación, en pos del monocultivo y la frontera agropecuaria. Uno de estos, es el caso de los humedales, a pocos días de celebrar su día internacional. La región del delta del Paraná representa el final del mosaico de humedales más grande del mundo, que se inicia en el Mato Grosso brasilero y culmina en el estuario del Río de la Plata. El mismo es una gigantesca llanura de inundación de 17 mil kilómetros cuadrados pero, a pesar de ser tan vastos e importantes, el Estado nacional sólo protege el 0,3 por ciento de los mismos. Consecuentemente, la legislación entrerriana busca el incremento del agro negocio, con leyes como la 10.902, que perseguía la finalidad de privatizar las islas fiscales, públicas, para que se monocultive por cien años arroz, bajo el control de una sociedad anónima. Si bien la ley no prosperó por la resistencia ciudadana, son preocupantes los casi 900 kilómetros de terraplenes ilegales que se apostan sobre la región.

La organización ambientalista “El Paraná No Se Toca” advirtió que hubo intentos de terraplenar para plantar soja y otros cultivos, con responsabilidad de productores ganaderos con tierras vecinas a Santa Fe, que pretenden afirmar sus campos mediante el cierre de las lagunas interiores, y la consolidación de esos espacios como tierras de pastoreo, “sacrificando de esta manera el humedal, la fauna, la pesca y toda la diversidad de especies que viven en él”.

Fuentes:
- Críticas al modelo extractivo - Página12
- La instalacion de Monsanto es inviable socio-sanitariamente - ecoscordoba.

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Definiciones en el juicio oral por el asesinato de Mariano Ferreira

Jorge Altamira (PRENSA OBRERA, especial para ARGENPRESS.info)

El asesinato del joven militante del PO y las graves heridas a Elsa Rodríguez sacudió al poder político y tocó a fondo al movimiento popular. El oficialismo imaginó que había sido el detonante de la muerte de Néstor Kirchner e incluso provocó una crisis política; es que pocos días antes, Cristina Fernández había pretendido consagrar una unidad política con la burocracia sindical. La etapa final de un juicio con un fuerte y creciente control político que se debate entre el camino hacia el juicio y castigo y la impunidad a los principales acusados.

El asesinato de Mariano Ferreyra devolvió a la superficie el carácter criminal de la burocracia sindical y su transformación en una casta empresarial que prospera mediante la explotación de los trabajadores de su propio gremio. Puso asimismo al descubierto la trama mafiosa del armado kirchnerista en el transporte ferroviario. Un año y medio después, esa trama se volvería a poner en evidencia en la masacre de Once.

Denunciamos, desde el primer momento, todas estas circunstancias, y con ello produjimos una delimitación política que aportó una claridad decisiva al movimiento popular a la hora de la movilización por el juicio y castigo a los culpables. Miles de jóvenes y trabajadores se reconocieron en la condición social y militante de Mariano; los trabajadores tercerizados se sintieron interpelados, no ya entre los ferroviarios, sino en toda la dimensión del territorio nacional. Las tentativas de cooptar a los allegados políticos y personales de la víctima -la táctica empleada por este gobierno y los anteriores, para neutralizar el repudio-, fracasaron en forma miserable.

El método político empleado en la lucha por el juicio y castigo, en el caso de este crimen, se diferenció del utilizado en los casos de los compañeros Q’om o del docente neuquino Carlos Fuentealba. Nosotros fuimos de entrada por los responsables políticos –incluido el gobierno nacional y el Poder Ejecutivo-, al que conminamos a que procediera a una investigación en sus propia filas. Debido a la recusación de esta requisitoria a proceder a investigar el aparato del propio Estado, el gobierno ha quedado como responsable último de la masacre de Once.

Las escuchas telefónicas han dejado probada la colaboración de los titulares del ministerio de Trabajo (Carlos Tomada y su vice Noemí Rial) con José Pedraza, secretario general de la Unión Ferrorviaria. La reacción inicial del gobierno y de sus alcahuetes (en particular José Pablo Feinman y otros de Carta Abierta) fue enrostrar la responsabilidad del crimen al Partido Obrero (PO), que habría estado en el lugar y en el momento inadecuado. “Nos tiraron un muerto”, acusaron las eminencias que viven del presupuesto del Estado. La misma Presidenta utilizó la mayor parte de la entrevista que concedió a los familiares de Mariano, a atacar al Partido Obrero. Claro: en octubre de 2009, al inaugurar una sede sindical de los ferroviarios, Cristina consagrado a Pedraza como la encarnación del, textual, “sindicalismo que construye”.

No insistieron en esta vía de exabruptos cuando, el 22 de febrero de 2011, otros 51 muertos cayeron en la estación de Once, como tampoco lo habían hecho, antes, en ocasión de la decena de accidentados fatales en los pasos a nivel. Los compañeros tercerizados que se habían convocado, aquel 20 de octubre, para reclamar por el pase a planta permanente, no estaban allí por “apresuramiento”: habían trajinado durante dos años los pasillos ministeriales con esa misma reivindicación.

“Un crimen político contra la clase obrera”, esa fue la síntesis de la caracterización política que guió nuestra lucha. Un crimen ejecutado para defender un sistema de concesión parasitaria y corrupta del transporte, así como la explotación del trabajo precario de miles de trabajadores tercerizados. Un crimen para defender el monopolio de una burocracia sindical patronal, integrada al Estado. Un crimen para detener el movimiento por la independencia de la clase obrera, que hoy mismo progresa en todos los sindicatos. Pocas veces antes había quedado definido con tanta claridad la naturaleza social y política de un crimen contra luchadores populares. Lo que se puso en juego, entonces, en esta lucha por el Juicio y Castigo, es una confrontación de naturaleza histórica.

Es esta lucha y la claridad con que fue empeñada, lo que permitió llegar al juicio oral y público, que se encuentra en la recta final, con los responsables políticos de la patota entre los acusados. Antes que la prisión preventiva cayera sobre Pedraza, la ministra actual de Seguridad, Nilda Garré, desplegó la última tentativa para evitarla: montó un operativo mediático para encarcelar a los compañeros ferroviarios que habían luchado con Mariano, a los que acusó de actos de vandalismo en la estación Constitución, con la clara finalidad de desnaturalizar la lucha de los tercerizados.

Garré había llegado a ese ministerio como parte de una maniobra cuidadosa del gobierno para apartar a Aníbal Fernández de la conducción política de la Policía Federal y sacarlo del foco de la responsabilidad por las órdenes que dio a la fuerza aquel 20 de octubre. Luego de la condena que pronuncie el Tribunal Oral, habrá que ir por la investigación y juicio de Aníbal Fernández. En el juicio oral y público “no están todos los que son”: faltan los concesionarios del Roca, que habilitaron la salida laboral de la patota y están entrelazados en la explotación de los tercerizados y el desvío de los subsidios; no está la cúpula de la Policía que monitoreó operativo desde la Jefatura; no está el ministro encargado de las fuerzas de seguridad en aquella ocasión.

¿Cuál es el desafío político en esta fase final? El gobierno no es impasible o neutral en esta circunstancia. Se ve que ha seguido un lento y penoso peregrinaje gatopardista, que consiste en depurar en forma aséptica (sin sangre) y limitada la trama mafiosa para conservar la conducción del aparato de negocios y sindical del ferrocarril. Los Luna(por el subsecretario de Transporte Ferroviario, Antonio Luna) y los Schiavi (Juan Pablo ex secretario de Transporte)enfrentan ahora su propio juicio oral y público por Once; el nuevo ministro de transporte, Randazzo, no es del palo de Omar Maturano (gremio La Fraternidad) ni del pedracismo; se ha removido a la conducción macrista-moyanista-pedracista del Belgrano Cargas; por último, está intentando manejar la UF con un pedracismo sin Pedraza. Por último, pretende que la culminación del juicio oral y público sea el final de la historia, o sea que no se trasvase a los concesionarios, la jefatura policial, los ministros de Seguridad.

Las querellas representadas por los abogados del CELS y los del Partido Obrero alegarán, en los próximos días(viernes 15), por la condena a perpetua de Pedraza y sus cómplices. No se conoce, sin embargo, el planteo de la fiscal, María Luz Jalbert, que representa al Ministerio Público y que, en esa condición, influye en la formación de la opinión del Tribunal oral.

La fiscal Jalbert atravesó una crisis seria, hace un par de meses, cuando la Procuradora K, Alejandra Gil Carbó, le puso dos comisarios políticos como “ayudantes”. Del juicio oral y público se desprende una conclusión de conjunto acerca de la responsabilidad de Pedraza como instigador político de las acciones que llevaron al crimen, que para sus defensores no alcanzan el carácter de una prueba firme. Si prevalece este criterio judicial, jamás sería posible probar una responsabilidad política y la impunidad quedaría consagrada con carácter universal. En este caso, Pedraza –el mismo que intentó sobornar a los jueces de Casación, para obtener una excarcelación– hasta podría ser declarado ¡Inocente!

Otro capítulo merece la posición de la troika que integra el Tribunal, la cual se encuentra cruzada, por lo menos, por dos condicionamientos: uno, tiene que ver con la presión de la cruzada del gobierno en el Poder Judicial, para reemplazar con jueces propios a los que reputa afines a la “corpo”; el otro es, digamos, ideológico, con referencia al garantismo. Con relación a esto último, los defensores de la patota alegan la falta de pruebas “materiales”, o sea la ausencia de una orden escrita y firmada de matar. Recordemos que el garantismo es una posición de defensa de la población que carece de la capacidad material de defender sus derechos, ante la acción del Estado y las fuerzas de seguridad, que se mueven con recursos y desarrollan una conspiración impune. No debería servir como escudo para defender a ese mismo aparato (burocracia, policía, funcionarios, ministros, pulpos económicos concesionarios), que precisamente conspira contra quienes carecen de derechos, trabajadores tercerizados, privados del derecho elemental del convenio colectivo.

Este conjunto de señalamientos apunta al objetivo de dar las armas intelectuales, y por lo tanto organizativas, para impedir un nuevo caso de impunidad. La perpetua para Pedraza y sus cómplices no solamente daría impulso a las cuestiones excluidas de esta causa desde su fase de instrucción; también impulsaría la lucha por el esclarecimiento, juicio y castigo por la desaparición de Jorge Julio López y Luciano Arruga; por los asesinatos de campesinos Qom y del Mocase; por llevar a tribunales a Sobisch, por Carlos Fuentealba y por tantos y tantos compañeros sometidos y reprimidos. Las mujeres agredidas, las trabajadoras y trabajadores esclavizados en el campo y la ciudad.

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Memorando de Entendimiento entre Argentina e Irán

APEMIA

Con la firma del Memorando de Entendimiento entre Argentina e Irán, el gobierno Kirchner acaba de renunciar formalmente a todo lo que prometió hasta ahora.

A esto se lo presenta como un hecho “histórico”.

Prometió a los familiares una solución jurídica en los términos de la legislación argentina... Prometió defender la soberanía nacional…. Prometió no subordinar la causa AMIA a intereses extranjeros….

El acuerdo político que se ha presentado como una “solución”, está por entero en el marco de las pretensiones de Irán, y no presenta ninguna de las ventajas que la Presidenta festeja en las redes sociales.

¿Este Memorando es “un instrumento legal de Derecho Internacional ”? Respuesta: NO. El Memorando firmado no obliga a las partes a nada. Las partes se ponen de acuerdo en designar a notables que evaluarán lo que se presente ante ellos y emitirán una opinión no vinculante (Ver Memorando punto 4º).

¿Son ciertos los dichos de la Presidenta que “se garantiza el derecho de debido proceso legal... al conformarse una comisión de verdad”?

Respuesta: NO. No existe ningún proceso legal ni algo equivalente. No se designa jueces ni procedimientos jurídicos. Al contrario, la posible opinión de los jueces y/o autoridades argentinas está subordinada a la de los ‘notables’ consultados.

¿Es cierto que “…autoridades judiciales argentinas podrán por 1° vez interrogar a quienes Interpol ha emitido notificación roja”?

Respuesta: NO. Esta afirmación fuerza la verdad y desvirtúa el sentido de un interrogatorio judicial, porque esta comisión no tiene facultades ni para investigar ni para juzgar. La verdad es que la Comisión también podrá interrogar a la representación argentina con el mismo propósito que a los inculpados iraníes (Ver 2º párrafo del Punto 5 del Memorando).

La intención de presentar como un hecho positivo una declaración de apoyo del Parlamento a esta política, no modifica el carácter reaccionario del Memorando. Una declaración de apoyo sólo dará continuidad a la complicidad política que el Poder Legislativo mantuvo durante estos 19 años de impunidad. Cuando la política exterior del país la fija el Poder Ejecutivo y las obligaciones del Poder Judicial no las puede modificar un “acuerdo” parlamentario, ¿qué autoridad tiene el Parlamento argentino para derogar de facto los derechos y garantías constitucionales y hasta las obligaciones del Estado en nombre de una futura opinión que ni siquiera es vinculante?

La futura Comisión de la Verdad no será una comisión investigadora para superar la “farsa” que la Presidenta denuncia ahora, después de sostenerla durante 10 años. Entonces… por qué sería una “comisión de la verdad”?.

Esta Comisión tendrá acceso reservado a las pruebas y a la documentación que las respalden para producir un informe con recomendaciones. Hasta hoy, el gobierno nacional y la Fiscalía se empeñan en ocultarlas ante las partes.

De esta manera el gobierno que, en nombre del Estado, se reconoció encubridor de la masacre de la AMIA (Decreto 812/2005) no sólo podrá seguir ocultando la necesaria participación criminal del Estado argentino en el crimen, sino que tampoco esclarecerá cualquier grado de involucramiento del Estado iraní o el de sus funcionarios. Para ello necesitan garantizar la continuidad de los secretos de Estado.

Esto va contra la verdad y el derecho a conocerla.

APEMIA llama a repudiar enérgicamente esta iniciativa del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner que se presenta como un aporte al esclarecimiento del crimen de nuestros familiares, cuando constituye una nueva estafa al reclamo de verdad, juicio y castigo a los culpables.

Exigimos una Comisión Investigadora Independiente del Estado, constituida por reconocidas figuras nacionales e internacionales, con las más amplias representaciones políticas, parlamentarias, sociales y de los organismos de derechos humanos, que tenga acceso irrestricto a los archivos secretos, como única salida para conocer la verdad e impulsar el juicio y castigo a todos los culpables. Solicitamos a la República de Irán su colaboración para abrir sus propios archivos, tal como lo han manifestado en el pasado.

Basta de maniobras y estafas al reclamo de verdad y justicia
Que abran los archivos secretos y muestren las pruebas
Por una Comisión Investigadora Independiente del Estado
Juicio y Castigo a todos los culpables.

Buenos Aires, 27 de enero de 2013.

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