martes, 9 de abril de 2013

Guatemala. Sobre el juicio al general José Efraín Ríos Montt: Al general lo dejaron solo...

Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

La lucha contra la impunidad, en cualquiera de sus formas, es siempre una buena noticia para la especie humana; es una forma de ir afianzando el imperio de la ley, la civilización contra el triunfo y la entronización del más fuerte. En ese sentido, en Guatemala el inicio de los juicios que habrán de juzgar hechos considerados delitos de lesa humanidad cometidos por militares hace más de tres décadas, es una noticia esperanzadora.

Sin embargo, hay que ver esa dinámica a la luz de una lectura más política (de oportunismo político incluso) que de triunfo de la causa de la justicia. Los juicios llegan tarde, con un retraso de muchos años, juzgándose a ancianos que, probablemente, hasta puedan ser considerados inimputables dada su edad. Es significativo que los juicios se den en una administración manejada por militares, que como cuerpo serán siempre leales a quienes condujeron el conflicto armado años atrás. Ello lleva a pensar que podría haber en todo esto algo de jugada política: se sacrifica a algunos ancianos militares –para el caso, un general que ha tenido bastante de “problemático” para los grandes factores de poder de la sociedad guatemalteca: Ríos Montt– haciéndole jugar el papel de chivo expiatorio. El cuerpo castrense en su conjunto muy probablemente no sea tocado, y aquellos factores de poder a quienes sirvió durante la Guerra Fría desde el Estado contrainsurgente, no se inquietan, pues sin dudas no están en la mira. Hay justicia, pero bastante relativa. De todos modos, es buena noticia.

El Estado, se supone, está destinado a armonizar la vida y las relaciones de todos los habitantes que se encuentran bajo su jurisdicción. Por tanto, es su deber proteger la vida de todos sus ciudadanos, sin excepción. Si alguno de ellos incurre en graves delitos, en Guatemala, dado que existe pena de muerte, puede llegarse al extremo de condenarlo a ella; pero eso no deja de ser una medida racional, sopesada y, básicamente, apegada a la ley, a un Carta Magna que así lo establece. En todo caso, se podría refutar la pena de muerte desde una crítica ética, desde principios humanísticos. Eso es lo que hace, por ejemplo, la Iglesia Católica. Pero no es posible condenarla por ilegal, por anticonstitucional. Aplicándola, el Estado no se constituye en homicida; simplemente está cumpliendo con un mandato legal que una determinada circunstancia lo lleva a tomar.

Ahora bien: si el Estado, arbitrariamente, mata a alguien fuera de los marcos constitucionales, incurre en un delito. A eso se le llama terrorismo de Estado. ¿Quién es el responsable en ese caso? ¿El jefe de Estado? ¿Aquél que cometió el asesinato? ¿El que dio la orden? ¿Los cuadros intermedios? Asunto difícil, por cierto. Pero lamentablemente, eso sucedió en Guatemala: el Estado fue responsable de muchos crímenes. Eso está largamente documentado en profundos y concienzudos estudios: el de la Iglesia Católica, por ejemplo: el Proyecto Interdiocesano Recuperación de la Memoria Histórica, publicado como “Guatemala: nunca más”, que le costara la vida a su mentor, el obispo Juan Gerardi. O el surgido de los Acuerdos de Oslo de 1994 entre gobierno y movimiento revolucionario: el Informe “Guatemala. Memoria del Silencio”, voluminosa y bien documentada investigación que realizara Naciones Unidas a través de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico.

Que el Estado practicó terrorismo, que fue anticonstitucionalmente un violador de preceptos legales, está demostrado a través de una cuantiosa documentación. Sucedió en miles de ocasiones. La guerra interna que se vivió por espacio de muchos años dio lugar a una enorme comisión de asesinatos por parte del Estado contra población civil no combatiente. Si fueron 200,000 los muertos, o menos de 40,000 como ahora se ha comenzado a decir, eso no cambia la situación de fondo: no es asunto de cantidades sino de responsabilidades: el Estado no puede matar a sus ciudadanos, así sea que se trate de una guerra civil, tal como la que aquí se vivió. El número no lo exime de culpa. Y así fuera uno solo el muerto en condiciones de ilegalidad, no como ajusticiamiento luego de un juicio público con todas las garantías del caso, el ilícito no puede tener justificación. Si no se lo considera un delito, un quebrantamiento de la ley, un acto que merece castigo por ilegal y del que tiene que haber algún responsable, es lisa y llanamente porque la impunidad se impone. Eso, exactamente, es lo que viene pasando en Guatemala desde toda su historia.

Terminado el conflicto armado interno, las heridas que esa catástrofe social dejó aún están abiertas. Sin dudas lo estarán por varias generaciones aún. 200,000 muertos y 45,000 desaparecidos no son poca cosa; de hecho, fue la guerra contrainsurgente vivida por países latinoamericanos en estas últimas décadas en el medio de la Guerra Fría y las estrategias de Doctrina de Seguridad Nacional más cruenta de toda la región. Ello, seguramente, habla de la impunidad que define nuestra historia: una catástrofe social… ¡y nadie se hace responsable!

Superar tanto dolor no es fácil. Como una de las secuelas principales de esa guerra tenemos una fortalecida cultura de impunidad, que se asienta en una impunidad ya histórica, estructural. Es decir: se puede hacer cualquier cosa (pasar un semáforo en rojo, matar, evadir impuestos, comprar una licencia de conducir, contratar un sicario) con la seguridad que nada pasará. Eso es la impunidad. ¿Nadie se hará responsable de los crímenes que cometió el Estado durante la guerra interna? A 17 años de terminada, parece que no. Pero hay una buena noticia: al menos alguna cabeza visible va a ser juzgada. En realidad: dos. Los generales Ríos Montt y Rodríguez Sánchez van a juicio por masacres en el área ixil, Quiché.

¿Empieza a funcionar la justicia en Guatemala? Quizá… Pero la respuesta debe ser matizada.

Combatir la impunidad, siempre, en cualquier circunstancia, es una buena noticia. La historia reivindica como un avance civilizatorio los que hoy se consideran “históricos y emblemáticos” juicios de Nüremberg, en la Alemania de la segunda post guerra mundial. ¿Por qué? Pues porque la justicia funcionó condenando a quienes cometieron delitos de lesa humanidad, para el caso los nazis, y eso significó un mensaje esperanzador para la humanidad. No puede dejarse de mencionar que esos juicios deben entenderse en clave política: los ganadores de la Segunda Guerra Mundial, los Aliados, en buena medida capitaneados por la potencia emergente de Estados Unidos, se permitieron legarnos esta buena noticia, este mensaje contra la impunidad que constituyó el juicio a los genocidas jerarcas alemanes. Buena nueva, por cierto; pero enmarcada en una agenda que podría cuestionarse: se castigó la impunidad de los vencidos. ¿Por qué no un juicio a quienes arrojaron dos bombas atómicas contra población civil no combatiente en momentos en que militarmente ello no era necesario, pues Japón ya estaba destrozado y a punto de rendirse? ¿Por qué no funcionó allí el combate a la impunidad y al abuso de poder? Simplemente porque Washington fue ganador en la contienda. El mensaje de los juicios de Nüremberg es importantísimo en sí mismo, sin dudas; pero también conlleva un estigma: se castigó al perdedor (¿hacer leña del árbol caído?). El ganador se salió con la suya; la historia la escriben los que ganan, suele decirse. Y de hecho ahí comenzó una carrera de armamento nuclear que nunca se ha detenido y donde la Casa Blanca se siente con derecho a ser la primera y decidir quién puede y quién no puede seguir sus pasos. ¿No es eso impunidad también?

Lo que se quiere resaltar es que los juicios contra los “asesinos nazis” (al igual que los que se puedan haber hecho contra los militares asesinos de Ruanda en su momento, o contra el general Milosevic en la ex Yugoslavia luego de la Guerra de los Balcanes), tienen una carga política nada desdeñable: son una buena noticia para la humanidad, pero también encierran agendas ocultas. Es decir: hay en ellos jugadas políticas (se juzga a unos pero se perdona a otros; se mira para otro lado en el momento de las atrocidades avalándolas finalmente, y luego se las castiga cuando es “políticamente correcto” hacerlo). Lo cual lleva a plantearse hasta qué punto la justicia es realmente independiente.

¿Qué tiene que ver todo ello con los juicios contra los generales Ríos Montt y Rodríguez Sánchez en Guatemala? Pues bien: también puede haber en todo ello jugada política.

Sin dudas, como primera cuestión a puntualizar, es importante decir que el juicio contra quienes están acusados de delitos tan graves como masacres, desapariciones forzadas de personas y, llegado el caso, genocidio (es decir: delitos de lesa humanidad, igual que los jerarcas nazis o los militares ruandeses), es siempre una buena noticia, una bocanada de esperanza en la perpetua lucha de la especie humana por mayores cuotas de respeto a los derechos elementales, al Estado de derecho. En definitiva: cualquier achicamiento de la impunidad debe ser bienvenido y saludado efusivamente.

Pero, ¿realmente eso está sucediendo con estos juicios en Guatemala en este momento? De ningún modo podría decirse, como afirma cierta derecha pro militar, que hay allí algún encono, un espíritu revanchista o cosa por el estilo. El Estado, desde un principismo mínimo que no es políticamente ni de derecha ni de izquierda, no puede masacrar a su propia población. No puede, bajo ningún punto de vista, atentar contra la vida de sus ciudadanos, aquellos que lo financian con sus impuestos. Eso es un delito y no admite justificaciones. Si durante la guerra interna el Estado cometió esos abusos, ahora debe resarcir a las víctimas de los mismos. Y debe enviar mensajes de respeto a la Constitución y a la institucionalidad democrática como una sana medida que preserva el Estado de derecho. Enjuiciar a acusados de delitos de lesa humanidad puede contribuir a afianzar la justicia, no al revanchismo. Es, si se quiere, una medida que finalmente contribuye a crear un clima de paz social y no de confrontación.

De todos modos, como todas las acciones humanas, las cosas nunca son absolutamente puras y transparentes. Por el contrario, en el ámbito del poder, de lo político, más bien son enrevesadas y complejas, sumamente complejas, con agendas ocultas, con dobles mensajes.

¿Se está reforzando la lucha contra la impunidad con los juicios contra los generales José Efraín Ríos Montt y José Mauricio Rodríguez Sánchez? Ojalá así sea. ¿O hay “quinta pata del gato” en la maniobra?

Si la justicia llega, aunque sea tarde, bienvenida. Sin dudas, ahora es algo tarde, porque lo que se está juzgando ahora sucedió hace tres décadas, y ya ha corrido demasiada agua bajo el puente desde aquel entonces. De todos modos, este tipo de delitos, por ser considerados de lesa humanidad, son imprescriptibles. En ese sentido, bienvenidos como aporte contra la impunidad, así como podríamos decir también bienvenidos los juicios que echen luz sobre los crímenes de Estado de la Guerra Civil Española de la década del 30 del pasado siglo. Insistamos: más vale tarde que nunca.

La pregunta es si realmente habrá ahora, aquí en Guatemala, el inicio de una verdadera campaña de combate a la impunidad, o hay en todo esto mucho de una maniobra distractora, de doble rasero, oportunista en definitiva. ¿Cómo entender que un gobierno lleno de militares, con un comando kaibil en la presidencia que fue parte activa de la misma estrategia de guerra por la que ahora se juzga a estos dos generales, la emprenda contra militares? Más bien habría que pensar que se están sacrificando algunos peones, que hay chivos expiatorios. No puede dejarse de mencionar que en el mismo momento en que empieza el juicio se registra una avanzada de agresiones contra militantes del campo popular y defensores de derechos humanos.

No es ninguna novedad que existen poderes que deciden mucho, quizá más que los presidentes (eso no sólo en Guatemala, por supuesto). Ríos Montt es un símbolo, y por eso mismo se lo puede usar. ¿Por qué ahora cae en desgracia y se lo sienta en el banquillo de los acusados? ¿Quién decidió esto? De hecho, hace tiempo ya que no es santo de devoción de los grandes factores de poder, de esos que mandan más que los presidentes de turno; o quizá nunca lo fue, por eso su historia política está plagada de cortocircuitos (se le “robó” una elección presidencial y se le envió a un dorado exilio en España, por ejemplo). Si bien la impunidad reinante permitió que, terminada la guerra, fuera omnipotente Secretario General de un partido político creado a su medida y presidente del Congreso, después del infausto Jueves Negro, en julio del 2003, su figura empezó a caer en desgracia, con arresto domiciliario incluido. Su partido político, el Frente Republicano Guatemalteco –el FRG– de omnímodo dominador de la escena política unos años atrás, ahora desaparece sin pena ni gloria. ¿Por qué fue muriendo, y ya desde las elecciones pasadas, el partido “militar” se recicló en el Patriota? ¿Quién decidió esto? De hecho, hace poco se disolvió oficialmente, y la noticia casi no tuvo cobertura mediática. Más aún: alguien bajó el dedo para que Zury Ríos, la hija del general, saliera de la escena política nacional. Hasta no hace mucho se hablaba de su posible llegada a la presidencia; ahora es un cadáver político, y ni una vez más se la volvió a mencionar en los medios de comunicación desde hace un tiempo. Evidentemente, alguien decidió esto.

Enjuiciar ahora por delitos de lesa humanidad a este par de ancianos militares puede ser el inicio de una lucha frontal contra la impunidad y la recuperación de la memoria histórica del país, conmocionado todavía por esa carnicería que fue el llamado conflicto armado interno (¿por qué no decirle “guerra civil”, si eso es lo que fue?) Mucho de la violencia actual (“epidemia de violencia”, según los expertos) hunde sus raíces en ese conflicto, pues de ahí se sigue buena parte de los problemas actuales ligados al tema de seguridad (o inseguridad) ciudadana. Aunque también puede ser una maniobra que, finalmente, contribuya a dejar inalteradas las causas que provocaron ese cataclismo social que se inició con el golpe de Estado de 1954 y la entrada de la CIA, y que formalmente terminó el 29 de diciembre de 1996, pero cuyas causas reales siguen inalterables.

El ejército, como cuerpo destinado a defender la patria de cualquier ataque, actuó en nombre de aquello para lo que fue preparado durante décadas: la contrainsurgencia, el enemigo interno, el “comunismo internacional” que, según la lógica de la Doctrina de Seguridad Nacional, como “cáncer” se expandió en los años de Guerra Fría. En realidad, lo que esas fuerzas armadas, en cuenta Ríos Montt y todos los militares de aquellos años, defendieron a capa y espada, ahí sigue inalterable: diferencias socioeconómicas irritantes, concentración de la riqueza en pocas manos, reales espacios políticos para transformar esa situación cerrados. Tal como dice la Comisión para el Esclarecimiento Histórico en sus Conclusiones cuando analiza las causas de la guerra: “Si bien en el enfrentamiento armado aparecen como actores visibles el Ejército y la insurgencia, la investigación realizada por la CEH ha puesto en evidencia la responsabilidad y participación de los grupos de poder económico, los partidos políticos, y los diversos sectores de la sociedad civil. El Estado entero, con todos sus mecanismos y agentes ha estado involucrado. Reducir el enfrentamiento a una lógica de dos actores no explicaría la génesis, desarrollo y perpetuación de la violencia, ni la constante movilización y diversa participación de sectores sociales que buscaban reivindicaciones sociales, económicas y políticas”.

Es buena noticia sentar en el banquillo de los acusados a alguien que dio órdenes para masacrar, a alguien vinculado al delito de genocidio. Pero los grupos que, en definitiva, se beneficiaron de todo ello, difícilmente serán enjuiciados algún día. Al general no hay dudas que lo dejaron morir solo. No podríamos decir que eso sea para lamentarnos, claro… Pero ello debe llevar a preguntarnos: ¿y qué hay, como dijera el Informe de la CEH, de “la responsabilidad y participación de los grupos de poder económico, los partidos políticos, y los diversos sectores de la sociedad civil” a los que defendió el ahora abandonado militar-pastor?

La intención del presente escrito en modo alguno pretende ser de aguafiestas, de cuestionador del histórico juicio que ahora inicia. Juzgar el genocidio no es asunto del pasado: por el contario, es la posibilidad de construir otro presente y un mejor futuro. Quizá el juicio en sí mismo no garantiza que estos delitos de lesa humanidad nunca vuelvan a repetirse; pero es un paso importantísimo, toral en la búsqueda de una sociedad más justa y equitativa. Lo que no hay que perder de vista es que si se llegó a todas estas masacres execrables, es porque ello se hizo en nombre de la defensa de un modo de vida que, lo vimos en el pasado y lo seguimos viendo ahora, no resuelve los problemas estructurales del país, la pobreza crónica, la exclusión de los más, el atraso comparativo, el racismo.

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Rescatar la republica paraguaya

José Antonio Vera (especial para ARGENPRESS.info)

El Paraguay, como país y como pueblo, atraviesa un tiempo difícil, con un Gobierno usurpador e insensible ante los dramas sociales, un Parlamento amoral y un Poder Judicial cómplice con toda esa abyección, sin que los más generosos esfuerzos de análisis permitan visualizar días mejores en el corto tiempo, a juzgar por el penoso espectáculo de la campaña electoral para las generales del próximo domingo 21.

Empezando por la miserabilidad de los favoritos que encabezan la puja para definir los nombres del nuevo titular del Ejecutivo y la futura composición del Senado y Diputados, una bicameral inútil que paga salarios y regalías superior al de muchas potencias, con 125 personas que tienen la misión de legislar y sólo trabajan medio año un cuarto de ellos.

Con seis millones de ciudadanos y apenas la mitad inscripto en el padrón electoral, este país tiene 80 Diputados y 45 Senadores. Alemania, con 82 millones de habitantes, sólo 100, Estados Unidos, tan admirado por los cavernícolas, tiene un Senador por Estado y Noruega, Suecia y Dinamarca, entre los países de mejor bienestar, no tienen Cámara Alta, dado que es un engendro en extinción en el mundo, mantenido en Paraguay solamente como negociado de círculos familiares y partidarios.

La derecha, en sus dos ramales colorado y liberal, ultraconservador uno e igual de reaccionario el otro, que además exhibe el título de usurpador de la voluntad popular desde hace nueve meses y medio, constituye una familia profundamente corrupta que, en más de un siglo, ha saqueado el país en forma inmisericorde, con la excepción de algunos períodos muy cortos, al frente de un Estado paquidérmico, desinteresado en los temas culturales que, deliberadamente, alimenta un alto grado de analfabetismo.

En la campaña electoral, que está llegando a su fin, en el escalón inferior a esas dos fuerzas viejas, y con visible diferencia de comportamiento, se sitúa el reformismo, también con dos vertientes, el Frente Guasu, mejor estructurado y con sustento campesino, y Avanza País, de presencia urbana. Aunque, por mezquindades, llegan separadas a la lid electoral, en el conjunto de sus enunciados programáticos reflejan la línea política que aplicó el Gobierno de Fernando Lugo entre el 15 de agosto del 2008 y el pasado 22 de junio.

Lejos, atrás, vienen los restos del otrora poderoso Partido Unace, del exGeneral y candidato presidencial Lino César Oviedo, muerto semanas atrás en un accidente de helicóptero (su familia habla de asesinato), así como el Partido Patria Querida, también en franca decadencia, un rejuntado de empresarios que cinco años atrás había sentado presencia política en base a cuatro o cinco parlamentarios que, en sus intervenciones, se diferenciaban de la fauna colorada-liberal.

Rezagados, pero con pudor, llegarán a la meta las expresiones que más podrían avecinarse a un pálido concepto de izquierda, el Movimiento Kuña Pyrendá (que podría traducirse como senda o plataforma de la mujer), encabezado por Lilian Soto y la experimentada dirigente campesina Maggi Balbuena.

Soto, médico y Ministra de la Función Pública en el Gobierno de Lugo, en su presencia frente a los canales de televisión, ha sacado una clara ventaja conceptual a todos los demás presidenciables. De hablar claro y directo, ha encarado con valentía la defensa de género, el ateísmo, la homosexualidad, el aborto y la expropiación de las tierras malhabidas, entre ocho a doce millones de hectáreas, “más del 80 por ciento del territorio más fértil, secuestrado por el 3.0 por ciento de los habitantes del país”, con numerosos latifundistas extranjeros, en una afrentosa monopolización.

Con lejanas similitudes, y aún más débiles, pelean el Partido de los Trabajadores y el Partido Patria Libre, superando en adherentes a los Partidos Humanista y Blanco.

Entre todos los emblemas en pugna, uno de los fracasados es el Partido Demócrata Progresista, conducido por el matrimonio de la parlamentaria Desirée Massi y Rafael Filizzola, primer Ministro del Interior de Lugo y gestor en el 2008 de la contratación de agentes de Colombia y Estados Unidos para combatir el narcotráfico y las organizaciones campesinas, los movimientos populares y todo lo que sonara a “zurditos”.

Otros dos partidos, más bien hoy simples siglas, que corren el riesgo de evaporación, son el Demócrata Cristiano y el Encuentro Nacional, el primero presidido por Rolón Pose, quien fue Ministro de la Vivienda con Lugo, de pésima actuación, y el segundo ha pasado, en una década, de constituir una esperanza de alternativa popular, a un rótulo con ciertos candidatos al parlamento que confiesan profundo odio a los pobres, a los negros y a los musulmanes, partidarios de reformar la Constitución para incluir la pena de muerte.

En los 200 años que esta nación ostenta la definición de República, se registran dos períodos sustancialmente diferentes. El primero arrancó en 1813 y murió en 1864, cuando la pérfida Inglaterra ordenó a los gobiernos colonizados de Argentina, Brasil y Uruguay, que la invadieran y destruyeran por el delito de ser un Estado Independiente, sin hambre ni analfabetos. El genocidio duró hasta 1870 y la ocupación política y económica se extendió muchos años más.

El segundo período, vigente hasta ahora, comenzó una década después de la infame y desigual guerra, con la formación de los dos partidos políticos que son los más poderosos aún, el Colorado y el Liberal, el primero hechura brasileña y el segundo argentina, al punto que durante el medio siglo que siguió al genocidio, casi todos sus caudillos fueron amaestrados en centros civiles y militares de ambos países, reemplazados en las últimas ocho décadas por Estados Unidos, en universidades y en su Escuela de las Américas.

De la gran herencia cultural, de justicia social y honradez administrativa que legó a las futuras generaciones aquella República que apenas duró medio siglo, no queda nada, sus ejemplares valores éticos y de desarrollo social, han sido sepultados por el accionar de las cúpulas colo-liberales que, con rarísimas excepciones, arrojan un balance abominable.

Si la historia noble no mantuviera viva la obra de José Gaspar Rodríguez de Francia y de Carlos Antonio López y su hijo, el Mariscal Francisco Solano López, inmolado por la Patria al final de la Guerra de la Triple Alianza, podría pensarse que Paraguay nació predestinado para la desgracia, para vivir rezagado en el concierto de naciones y para que la mayoría de sus hijos vivan humillados por la exclusión social y aplastados por la corrupción y la mediocridad de los aparatos politiqueros y de empresaurios que manejan el Estado a su antojo.

Sin embargo, en abril del 2008, la elección de Lugo a la Presidencia resultó un mensaje muy claro de que el pueblo quiere cambios y ahora, en vísperas de las elecciones generales, aparecen síntomas muy visibles de la decisión de ciertos sectores ciudadanos de impulsar una práctica política nueva, buscando rescatar de las monstruosas entrañas del poder actual, la ejemplar República Independiente, Soberana y de justicia y equidad social que todos sus hijos tienen derecho a gozar, en particular los más excluidos.

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Ecuador: No es lo mismo ayer que hoy y que mañana

Alberto Maldonado (especial para ARGENPRESS.info)

Fue en una reunión de amigos y amigas. ¿Y ahora a quién le toca? En esas discusiones, en las que todo el mundo tiene la razón, se dijo una gran verdad: ¿es lo mismo la candidatura de Rafael Correa y Jorge Glass, a la Presidencia y la Vicepresidencia de este Ecuador; y lo que se viene el próximo año (2014).

¿Y qué se viene el próximo año?

A lo que el interfecto aclaró: No es lo mismo que el señor Augusto Barrera quiera una duplicación de la Alcaldía de Quito (2014 a 2018) o que el señor (Rafael) Correa vaya por la reelección y diga que todo debe ser la No. 35.

Entre estas y las otras, se dijo en la reunión de marras que en esta elección (la de febrero 17/2013) en el que ciertamente el candidato presidencial arrasó en todo el país (con excepción de una provincia del Oriente ecuatoriano) y las elecciones seccionales que están previstas para el 16 de febrero del 2014. Entonces se verá quién es quién. En lo que todos los reunidos estuvimos de acuerdo. No es lo mismo el señor (Jaime) Nebot tratando de reelegirse por tercera vez, Alcalde de Guayaquil, frente a cualquier otro candidato, que se le presente (así sea de Alianza País) No es lo mismo el señor Barrera queriendo reelegirse Alcalde Quito frente a otro candidato, que no será sino el Paco Moncayo, ex asambleísta que perdió las elecciones, por irse de la mano de la doctora Romo; y así por estilo.

En otras palabras, hablando de elecciones en este Ecuador, no hay que perder de vista que no es una elección general y que se impondrán las personalidades existentes en cada provincia (24) En otras palabras, no es lo mismo con candidato presidencial que arrasa y las candidaturas de los pueblos que pueden darse. Y que van a darse, naturalmente. Y ahí es dónde se verá. No es supuesto muy lejano que, por ejemplo, las municipalidades, que no estén de acuerdo con el Presidente en funciones, pidiendo y exigiendo esto y lo otro. No es lo mismo.

Hasta aquí, al señor Rafael Correa y sus muchachos (chas) les ha ido más que bien. Y no hay que olvidar que la oposición, que aparece hasta hoy escuálida y sombría, se le oponga rabiosa. Ya estamos viendo, en Venezuela, al pobre señor Nicolás Maduro, aunque en vida el Comandante Hugo Chávez le dio la bienvenida, como su sucesor, está visto que el señor Henrique Capriles Radonsky, está para más. Y no hay que olvidar que detrás de todo aquello está el imperio mayor, con toda su plata, sus medios independientes y su experiencia. No hay que olvidar que don Guillermo Lasso, y su alianza CREO (que es lo mismo que el Partido Social Cristiano) es y está en vigencia; y con muchos recursos. No hay que olvidar.

Lo ideal habría sido que se hubieran dado esas elecciones, el mismo día (febrero 17/2013) y que los concejales y los consejeros, y los alcaldes y los prefectos y las mesas parroquiales, hubiesen sido elegidos, al mismo tiempo. Entonces, ya veremos lo que ocurre. Y lo que ocurre es que, si no hay una lógica política que esté allí, el economista Correa corre muchos riesgos. Y con él, los que vienen atrás, ya que el Presidente Correa es la última vez que participa en elecciones; eso lo ha dicho una y mil veces. Y en los próximos años veremos quién es su sucesor.

En dicha reunión se habló de los sucesores. Dijeron que después de los hermanos (Fidel y Raúl) Castro, en Cuba, no queda nadie. Lo que fue contradicho porque ha sido elegido Vicepresidente por la Asamblea un joven, como sucesor de los hermanos; y quien pinta como el sucesor, en Cuba, a lo que otro preguntó: el señor Morales (Evo) en Bolivia, tampoco tiene sucesor. Las dificultades que está teniendo el señor Maduro, en Venezuela, ya que el señor Capriles se está apoderando de lo que dijo el señor Chávez, antes de morir. Lo mismo dijeron que pasa con la Cristina Fernández vda. de Kishner y su peronismo. A lo que muchos preguntaron: ¿todavía existirá el peronismo?

En lo del Ecuador, algunos preguntaron: ¿y cuál es el sucesor de Correa? Se dijeron algunos nombres. Entre ellos, el señor Ricardo Patiño, que actualmente es el Canciller de la Nación, y que ha “desfilado” por varios ministerios. También se dijeron los nombres del Vicepresidente, señor Jorge Glas, o el señor Mora (Galo Mora). Y no se quedó atrás el señor “Corcho” Cordero. O la Ministra de Obras Públicas o la señora de la Inclusión Social. O el Prefecto de Pichincha. En fin; se dijeron algunos nombres: pero no hay nada seguro. Lo más probable es que “vuelvan” a lo que algunos que se las pican de “sabios” dijeron que el verso es de un poeta nicaragüense: “Volverán las oscuras golondrinas/ de su balcón/ su nidos a colgar” eso jamás ocurrirá en este Ecuador A lo que muchos de los presentes dijeron “Esos jamás volverán” mientras dure la “revolución ciudadana”.

¿Será? Vuelvo a mi titular. No es lo mismo que elijamos a un Presidente que a nuestros alcaldes y prefectos. Siempre hay distancias insalvables. ¿O ya las tienen salvadas? Una cosa similar ocurrió en Venezuela, antes de que se muera físicamente, el coronel Hugo Chávez Frías. Y este les respondió a todos creando el Partido Socialista Unificado, que fue el gran ganador de todo. Lo mismo se impone en este Ecuador. Con mayor razón si el economista Correa dice y sostiene que será la última vez que participa en elecciones. La pregunta que se impone: ¿y qué va a pasar después? ¿Se quedará la “revolución ciudadana” sin su progenitor?. ¿Yyyy?

Como no podía ser de otra manera, los amigos y amigas, en esta discusión, no tardaron en sostener lo contrario. No faltó quienes formularon esta pregunta: ¿será esta una revolución ciudadana? Los adversarios dijeron que “no se ha confiscado nada a nadie” No solo eso, sino que no faltó quienes sostengan que asi no son los revoluciones de verdad y que resultaría muy fácil hacerlas. A lo que otro interlocutor argumentó: “yo lo que es leo que hay un debate mundial, sobre el tema” Para unos (los menos) hay una revolución siempre y cuando se les quiete a los “picaros” lo mal habido; a lo que otros, partícipes en la reunión, le contestaron: “Vaya uno a saber qué mismo hay” Lo cierto es que la ex Unión Soviética despertó demasiado tarde a eso que lo dijo Lenín, cuando vivía: que el capitalismo , a pesar de que tiene muchas cosas de malo, hay cosa que deben guardarse. Puso, como ejemplo, la pequeña y mediana industria o empresa individual.

La amena conversación (porque fue eso y nada más que eso) terminó en que todos tenían razón; unos más que otros. Y se aseguró que lo mismo que ha hecho el (Rafael) Correa, como “revolución ciudadana” pudieron haber hecho el señor Abdalá Bucaram, lo que le habría ahorrado 16 años de estar lamentándose, desde Panamá; o el señor Lucio. En cuanto al señor Lucio, todos quedamos en que le faltó eso que a Chávez Frías, en Venezuela, le sobraron; o las luces como las tiene apagadas. Estuvimos de acuerdo todos.

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El deterioro ambiental y las inundaciones, problemas políticos

Susana Merino (especial para ARGENPRESS.info)

Los problemas ambientales tienen básicamente su origen en factores socioeconómicos. La ecología (del griego OIKOS, casa o morada) estudia la relación de los organismos vivos con su medio. En consecuencia al hombre como ser viviente en estrecha interdependencia con los recursos orgánicos e inorgánicos que le rodean. Pero mientras la naturaleza se rige por una estructura de leyes que mantienen un necesario equilibrio en sus interrelaciones, el hombre se organiza en sistemas socio-económicos que no solo ignoran las leyes naturales, exterminando especies, contaminando los recursos hídricos que son fuente principal de vida, provocando el agotamiento de los suelos y la desertización, etc. etc. sino que introducen y cultivan el germen de la destrucción de su propia especie.

La organización del espacio y el uso del suelo responden a esquemas que benefician a ciertos sectores (minoritarios) y perjudican a los demás (mayoritarios). A estos últimos se los margina racionalmente del acceso al suelo urbano, a la vivienda, al saneamiento, a la infraestructura de servicios, a partir de un modelo capitalista cuyos patrones de consumo y de acumulación de riqueza no podrían subsistir sin la contracara de la miseria.

Por lo tanto la defensa del medio ambiente constituye un problema esencialmente político cuya solución solo puede alcanzarse por la vía de establecer un nuevo estilo de desarrollo que asegure al conjunto de la sociedad el beneficio de disponer de adecuados estándares de habitabilidad.

¿A quienes benefician, por ejemplo, las grandes concentraciones urbanas con sus cinturones de miseria? A quienes encuentran en ellas "economías de escala", mano de obra barata, concentración de servicios terciarios de transportes, de energía, etc. Y ¿quiénes son los perjudicados? Esa misma mano de obra barata que se hacina en tugurios adonde no llegan el agua potable, las cloacas, la recolección de residuos, los servicios de educación y de salud.

¿Y cuales son las consecuencias de estas degradantes condiciones ambientales?

Los altos porcentajes de mortalidad infantil: en la Argentina alrededor del 28 x mil, en Cuba 1 x mil, en Europa el 9 x mil y en Japón el 5 x mil. Y la mayor parte son muertes evitables mediante buenos controles de embarazos y partos y mecanismos de prevención, diagnóstico y tratamiento precoz. Según estadísticas oficiales las principales causas de estas muertes fueron: enfermedades intestinales, de origen hídrico y alimentario, tétanos, desnutrición y afecciones de las vías respiratorias.

Tanto en los cinturones marginales como en las regiones más pauperizadas del país estas son las "enfermedades de la pobreza” reflejo de las diferencias sociales y de la inequidad, de allí la idea de la autodestrucción del género humano a través de un sistema socioeconómico que como ninguna ley de la naturaleza atenta contra sí mismo. Son muchos los ejemplos que podrían poner de relieve que la inexistencia de medidas políticas que resguarden los intereses de los más débiles es la causa de los grandes males ambientales y sino, ¿cómo se explica que el flagelo de las inundaciones castigue siempre a los que menos tienen?

Solo hay dos razones básicas, por un lado las reiteradas y cada vez más graves inundaciones del noroeste de la provincia de Buenos Aires, en la Argentina, son consecuencia en algún modo de una recurrencia cíclica pero fundamentalmente deben atribuirse a una política desordenada de canalizaciones y al mal manejo agrícola de la región, hacia la que no se han orientado los recursos necesarios para estudiar en profundidad el ecosistema ya demasiado modificado por el hombre y arbitrar las soluciones correctas y en la cuenca Paraná – del Plata el conjunto de lentos afluentes de llanura, pendientes mínimas, dificultades de infiltración por ocupación urbana y amplios cauces inundables en los que precisamente se asientan clandestina u organizadamente (lotes "legalmente" autorizados) gran parte de las viviendas precarias periurbanas causa de las reiteradas pérdidas de sus habitantes y una prueba más de que los problemas del ambiente afectan casi esencialmente, en las zonas urbanas, a los sectores de menores ingresos.

Tal los resultados de un estudio realizado hace algunos años en un barrio de Lomas de Zamora cuya población de unos 150.000 habitantes carecía en un 75% de agua corriente, en un 35% de electricidad, un 100% de cloacas y gas y un 98% de pavimentos condiciones estas que se repiten en el resto del conurbano y tienden a agravarse ante el crecimiento permanente del área metropolitana alimentado por cada vez más pauperizadas migraciones internas y de países limítrofes. Otra consecuencia tangible de los desequilibrios regionales que generan los sistemas socioeconómicos capitalistas.

Algunas de las conclusiones de uno de los más recientes seminarios realizados en Buenos Aires expresan: “los principales obstáculos que se oponen a ese equilibrio (se refiere a las desigualdades Norte- Sur) no son materiales ni de conocimientos. Tampoco parecen existir limitaciones de capitales si es que se decide encauzarlos hacia un desarrollo sostenible. Por primera vez en su historia la humanidad tiene en sus manos el conocimiento científico y tecnológico necesario para resolver todos los problemas conectados con la base material de la
vida.”

Nunca la humanidad tuvo tanta información sobre el peligro ante el cual se encuentra y como se puede superar, ni tantos recursos humanos para enfrentar y resolver este desafío. Pero nunca ha existido en la historia tanta desigualdad entre países ricos y países pobres y entre los pobres y los ricos en casi todos los países en desarrollo. Por eso en un mundo en el que los países ricos acepten poner freno al consumo material indiscriminado, en el que la sociedad sea más igualitaria y de solidaridad convergente el desarrollo sustentable no solo es "necesario sino perfectamente posible”. La percepción del futuro, en relación al desequilibrio ambiental es pesimista en la medida en que sólo una transformación económico social en el interior de los países y en la relación entre las distintas naciones, puede dar paso a una política productiva y ambientalmente sustentable... y lo que indudablemente detiene la concreción de esas transformaciones es la inexistencia de acciones políticas que faciliten ese cambio de actitud. El no tener una política explícita es una forma de tener política

Por ejemplo. "no tener una política concreta. social económica y ecológicamente sustentable sobre contaminación industrial. sobre producción agrícola y forestal o sobre expansión urbana es en realidad tener una política no explicitada"

El objetivo del desarrollo sustentable es el mejoramiento a largo plazo de la calidad de la vida humana lo que implica el manejo de la estructura y función de los ecosistemas a fin de aprovechar los bienes y servicios provistos por ellos, minimizando los conflictos inherentes a su explotación maximizando el apoyo mutuo entre las acciones y actividades necesarias y distribuyendo los costos y los beneficios ecológicos entre las poblaciones involucradas.

El deterioro ambiental no es una consecuencia ineludible de la actividad del género humano sino de ciertos modelos de desarrollo como el que se nos impone.

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Tragedia climática y farsa política

Miguel Bonasso (ACTA)

La furia popular trasciende las internas del oficialismo y las broncas con gobernantes opositores: en La Plata los inundados putearon ecuménicamente a la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, a su cuñada, la ministra Alicia Kirchner y al gobernador bonaerense Daniel Scioli.

En la ciudad de Buenos Aires, el viajero Mauricio Macri y sus aláteres del PRO también cosecharon el odio de los vecinos. Odio popular contra la clase política más que justificado: seis muertos en la CABA, dos en el Gran Buenos Aires y 51 en La Plata. (Aunque algunas fuentes sostienen que hubo más de 100 víctimas fatales que se estarían escamoteando porque entre ellas habría niños y aún bebés).

Incluso si fueran 51 (curiosamente la misma cifra que la masacre de Once) ya sería una de las peores tragedias “naturales” sufridas por los platenses. Pero ¿es natural? ¿es meramente climática, como dijo Mauricio Macri mientras defendía su derecho a vacacionar en Brasil?

Sólo alguien con muy mala fe podría negar la incidencia en estos eventos -cada vez más frecuentes y catastróficos- del cambio climático, que al cabo no es “natural” sino “ambiental”, es decir producto de un sistema que se llama capitalismo. El desplome de 400 milímetros de agua en apenas cuatro horas, (que bate todos los récords históricos), parece inscribirse claramente en esta aterradora fenomenología que supimos conseguir.

Pero los políticos aludidos y otros aún más cínicos o cobardes, como el alcalde de La Plata Pablo Bruera, no fueron interpelados por una situación meteorológica global, sino por su negligencia criminal ante los desafíos concretos del territorio que deben administrar y su insensibilidad mineral ante el sufrimiento de sus conciudadanos.

Sus dichos los desnudan: “Hay algunos que no son vecinos sino agitadores y violentos que no quieren ayuda”, dijo Alicia Kirchner con el lenguaje policial que se le pegó de sus tiempos como funcionaria de la dictadura militar.

“La lluvia no es radical ni peronista, es lluvia”, sermoneó su cuñada la Presidenta a los vecinos de Tolosa (su barrio natal en La Plata) cuando se quejaban porque nadie los había ayudado en las horas del terror, cuando eran arrastrados por la correntada o morían ahogados dentro de sus coches y sus casas.

Mientras los ciudadanos enterraban a sus muertos y se despedían de lo que tanto les había costado, los dirigentes políticos jugaban al Gran Bonete, repartiéndose las culpas. Según Macri, las obras en los arroyos Vega y Medrano no se han ejecutado todavía porque la administración nacional no le otorgó al gobierno metropolitano los avales necesarios para obtener financiación externa; según los voceros oficialistas porque el alcalde porteño es un vago y priorizó otras obras como el Metrobus.

Una polémica estéril, entre ellos, que no les va a servir para ocultar ante la sociedad civil lo que desnudaron estas inundaciones: la ausencia total del estado y el desastre como consecuencia inevitable de la falta de planificación. Tanto Buenos Aires como La Plata son ciudades que se desarrollaron a partir de las fuerzas ciegas del mercado, con la renta inmobiliaria como patrón para la ocupación del espacio urbano, con el cemento suprimiendo espacios verdes que filtraban el agua. La codicia inmobiliaria alza sus torres gigantescas, sin importarle que sus enormes cimientos opongan barreras subterráneas al drenaje.

La miseria, la marginalidad, los negocios sucios, convierten la ciudad capital en un basurero que recuerda las páginas más sórdidas de Víctor Hugo, con esas bolsas negras “de consorcio” que taponan las coladeras y flotan después, junto a los autos, en esos rápidos temibles en que se han convertido aquellas calles que Borges prefería enternecidas de sombra.

Y esto ha ocurrido y sigue ocurriendo a pesar de las advertencias de expertos y académicos.

El intendente de La Plata, Pablo Bruera, no sólo es culpable de haber mentido en el tweet diciendo que estaba junto a los inundados, cuando se asoleaba en Brasil (de donde regresó recién el miércoles 3 de abril por la mañana), sino también de haberse pasado por la entrepierna un informe del Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de La Plata que, en 2007, cuando el alcalde asumía sus funciones, le advirtió que había problemas de desagüe en la cuenca del arroyo El Gato. Precisamente el arroyo que atraviesa San Carlos, Ringuelet y Tolosa, los barrios más castigados por la última inundación.

Según un imprescindible trabajo del Centro Cultural Alejandro Olmos, “en los últimos diez años la construcción creció como nunca antes en La Plata” (…) Los números que maneja el Colegio de Arquitectos de La Plata son elocuentes: tras la parálisis de 2001, entre 2003 y 2008 se construyeron 800 mil metros cuadrados. Y esa misma cifra se levantó en los últimos dos años”.

A la ausencia del Estado en la planificación urbana hay que sumarle la total incapacidad para prever catástrofes y hacerles frente cuando se presentan. La queja generalizada de los ciudadanos –tanto en Buenos Aires como en La Plata- fue la inexistencia de una verdadera Defensa Civil que evacuara a los vecinos en peligro o los auxiliara de manera rápida y eficaz cuando todas las previsiones resultaron desbordadas.

“Nos dejaron solos” fue la queja más escuchada. Un grito de terror en la noche del miércoles, que sólo fue percibido muchas horas después, cuando algunos funcionarios se acercaron a las víctimas y se sorprendieron por las puteadas.

Los dirigentes políticos argentinos son –salvo escasas y honrosas excepciones- tan soberbios como ignorantes. Por esa razón, es poco probable que reflexionen sobre el efecto profundo y deletéreo que suelen tener las calamidades “naturales” sobre los procesos sociales y políticos. Es poco probable que sepan, por ejemplo, que el terremoto de Nicaragua en 1972, acrecentó de manera decisiva la furia popular en contra de la dictadura de Anastasio Somoza, favoreciendo el triunfo sandinista, que ocurrió apenas siete años después.

Tampoco deben haber meditado sobre el revulsivo que significó el gran temblor de 1985 en la sociedad mexicana. La ausencia del estado, la participación siniestra de los propios efectivos policiales en actos de saqueo (en los barrios más pobres) y la consecuente organización solidaria de los propios vecinos, llevó –en apenas tres años- a la derrota electoral del PRI (Partido Revolucionario Institucional) el partido único que gobernaba desde 1929. Esa derrota fue ocultada con una supuesta “caída del sistema” electoral y ascendió al poder de forma espuria Carlos Salinas de Gortari. Pero el pueblo mexicano sabía la verdad: en realidad había ganado un nuevo líder popular, Cuauhtemoc Cárdenas, hijo del legendario presidente Lázaro Cárdenas.

A pesar del fraude, la hegemonía priista estaba resquebrajada y en el 2000 tuvieron que dejar la Presidencia que habían ocupado durante setenta años.

Es verdad que se trata de distintas realidades nacionales, de distintas culturas políticas y de diferencias enormes entre catástrofe y catástrofe, ya que el sismo mexicano del 85 produjo miles de muertos, pero no cabe duda que la inoperancia estatal frente a la trágica inundación ha colocado a la clase política argentina en la mira de la sociedad civil.

Seguramente la inmensa mayoría de los ciudadanos ignora que en la década 2003-2013, los esposos Néstor y Cristina Kirchner, dispusieron de una caja gigantesca de 500 mil millones de dólares, que hubieran podido servir para reindustrializar el país y reconstruir y ampliar una infraestructura decimonónica y prefirieron –en cambio- alimentar una política asistencialista. Visible, como las remeras de La Cámpora, pero superficial y de corto plazo.

Muchos no conocen la contundencia de las cifras, pero intuyen que los recursos fueron despilfarrados. Y en algún momento harán notar –de eso estoy seguro- que ese dinero no pertenece a una facción sino al conjunto del pueblo argentino.

Miguel Bonasso es periodista y escritor. Diputado Nacional mandato cumplido (MC).

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La Lista

Daniel Cadabón (especial para ARGENPRESS.info)

La lista de 51 personas muertas por las inundaciones dada a conocer por el gobierno de la Provincia de Buenos Aires ha dejado en la ilegalidad el relato de media sociedad platense.

Scioli ha declarada congelada la incorporación de nuevas victimas a su lista convirtiendo en mito al conjunto de los testimonios de los afectados.

Cuando el agua sube, el testimonio de los vecinos indica, naturalmente, que aquellos que están mas cerca del suelo son los primeros afectados: los niños.

Los testimonios hablan de niños desaparecidos, arrancados de los brazos de sus madres, perdidos junto a sus padre y abuelos, mientras que la lista oficial sigue sigue sosteniendo incólume “no hay niños”.

La lista proclama que el pueblo platense no sólo sufrió el estrago que produjo el agua en sus barrios y dentro y fuera de sus casas; sino y sobre todo, un proceso de alucinación generalizada.

¿Por que el sciolismo en lugar de corroborar los testimonios de los vecinos que aseguran haber visto cuerpos de niños y jóvenes flotando en los torrentes de agua, tragados por los arroyos o jóvenes que en actos heroicos se arrojan a la corriente para salvar amigos y familiares, congela la lista en una cantidad arbitraria de muertos en la que nadie cree?

¿Por qué vuelve a cobrar cuerpo la figura del desaparecido? ¿Por qué nuevamente el río se transforma en mortaja de cuerpos anónimos, devastados?

Es necesario reconstruir la historia de cada una de las victimas y, para esto en lugar de considerar los testimonios de los vecinos platenses como producto de una alucinación traumática por el mal momento vivido, deben ser tenidos en cuenta e investigados.

No es posible que por especulaciones políticas se les niegue la identidad a los niños muertos o desaparecidos en los barrios pobres y asentamientos, como se les ha negado la identidad mientras estaban vivos.

En su electoralismo rabioso el sciolismo ha mancillado el prestigio de los hospitales y clínicas platenses que tuvieron cerca de 37 muertos por insuficiencias cardíacas en menos de dos días. Los profesionales médicos deben pronunciarse en contra de este ataque encubierto.

La burocracia estatal no puede convencer a todo un pueblo de que lo visto ese martes trágico fue un producto alucinado.

La lista elaborada por los sciolistas pretende que los testigos de la tragedia están locos o son mitómanos.

Cualquier punto de contacto con la historia anterior es pura casualidad pero recordemos: los argentinos tenemos una larga y cruel historia vinculada a las desapariciones de personas, sin embargo, en medio del terror que implicaba la reconstrucción de cada historia personal, se pudo.

La desaparición, la negación de los muertos, el río como mortaja final para cuerpos devastados; los descampados, los juncales, los canales pluviales no son una tumba digna para que se especule políticamente.

La desmentida y la negación oficial es un método de autopreservación. La lista, al dificultar el encuentro con el cuerpo del delito, intenta entorpecer el saber social sobre la magnitud de la catástrofe y las responsabilidades de la misma.

Es necesario que las organizaciones vecinales y en cada escuela, en cada iglesia, con cada testigo, se aporten los datos que dan cuenta de las victimas que desde el gobierno se niegan.

Es necesario que cada familiar, cada amigo, cada vecino, se organicen para ordenar los datos, para escuchar los testimonios, para enfrentar valientemente la desmentida sciolista sobre nuestros muertos y reconstruir desde abajo lo que se niegan a hacer desde arriba.

El sciolismo pone en duda la salud mental del pueblo platense. Nosotros no ponemos en duda su perversidad electoralista.

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Crónicas de pavor, naufragios y desidias

Claudia Rafael - Silvana Melo (APE)

Hay otra historia. Que no se dice. Que no se pronuncia. Que deambula con el relato entrecortado de las voces que llegan desde las barriadas del abandono. Hay otra historia y pasará al olvido cuando la gran inundación abandone de a poco las grandes portadas de los diarios y deje de ser agenda y de ocupar minutos y más minutos en radios y canales de televisión. Ya no se hablará de los nadies rendidos al desamparo. No habrá quien pronuncie en voz alta –porque todo será grito silenciado- que los más pobres de toda pobreza duermen entre las toneladas de ropa que se travisten de colchón. Que las casitas de precariedades estructurales se fueron con la correntada y no volverán. Que algunas se reconstruyeron con los desechos de los inundados de otros barrios. Como suele ser en esa fatal escalera de la vida de los de arriba y los de abajo.

Hace exactamente seis años, el intendente Pablo Bruera, el mismo que falseó fotos suyas repartiendo agua en bidones aunque estaba en Brasil, recibió de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata un plan de obras destinado a prevenir inundaciones, entre ellas ampliando el entubamiento del arroyo El Gato. Jamás se hizo.

Hay realidades oscuras que denotan grandes negociados inmobiliarios y abren las compuertas de la riqueza a los mismos e históricos de siempre. Todo es un combo de la perversidad.

La tropicalización climática, la reacción de la tierra y del cielo frente a la crueldad humana, fueron brutales. Pero el suelo horadado por la brutalidad del hombre se asoció esta vez con los residuos cloacales, con la basura sin recoger, con el combustible, los lubricantes y la grasa de las estaciones de servicio, con las emanaciones de la refinería de YPF que esa noche fatal enloqueció.

La solidaridad llegaba con la misma fuerza con la que horas antes el agua había irrumpido. Se veían interminables hileras de anónimos que decidieron ir con sus donaciones directo al barrio. Dispuestos a compadecer –en su verdadera etimología- junto a los desterrados. Compadecer. Padecer junto a.

*****

Hay historias silenciadas. Como aquel camión que llegó desde Mar del Plata, pleno de colchones, ropas, comida, bidones de agua o productos de limpieza y al que el Municipio con celeridad envió a Villa Elvira. Simplemente a pararse en una esquina. Ante los ojos ávidos de los desharrapados de los márgenes. Ante el hambre vieja de deseos de otra vida de los que quedaron ahí. Sin nada como precepto de historia. Podría haber sido la guerra.

La ciudad se fue militarizando de a poco. Con uniforme azul o verde o con ropajes punteriles.

Julio decía desde la Ringuelet más abandónica que los vecinos habían hecho un corte. Ya hartos de que el Estado no llegara con ayuda. “Vinieron los punteros y nos apretaron mal”.

En Villa Elvira otros punteros intentaron la misma suerte. Los vecinos rabiaban denso y no los dejaron.

Las grandes catástrofes despliegan lo mejor y lo peor. Las gentes de a pie llegaban con sus bolsas. Los camiones desde el interior profundo viajaban horas y más horas para acercar una y mil manos.

Como contrapartida, la codicia aumentaba a 30 pesos una botella de agua.

Y las estrategias del poder fragmentaban con discursos de rumores de saqueo o con prácticas punteriles endémicas.

El municipio aportó ineficiencia. La provincia, aparato represivo. La Nación bajaba fondos y ayuda a través de La Cámpora.

*****

Hay historias que quedarán clavadas en el alma.

“Papá, la tierra se hunde”, sollozaba Brian aquella noche. Un par de días más tarde, ya con la sonrisa de nuevo en los labios, jugaba con Black, cachorro como él, con la piel de negritudes hondas como él, a pocos metros del arroyo El Gato. Su vida entera está ahí. La casita se alza en la esquina de 515 y 1. Bastan unas zancadas para toparse con el agua eterna que pizpean por los agujeros de las chapas que hacen frontera con la rivera. La altura del arroyo suele ser señal. Pero esa vez ni siquiera. La nada misma es su territorio. Más nada que nunca. Brian se chucea con su primo Ramiro, que le prepea que su Mora es más grande que Black. Después se hermanan juntos con una rama corta y, mientras intentan quedarse serios por 30 segundos seguidos dicen: “te vamos a robar todo”.Largan la carcajada y empiezan a saltar charcos. El que se cae, pierde.

La suya es una historia del manual de todos los desamparos de la tierra. Viven en Ringuelet, a un par de manzanas de la escuela 60, que es romería de ayudas y solidaridades desencauzadas. Que desnuda letargos, ausencias, pujas de sobrevivientes a los que se les desmadraron todos simientes de la historia.

Viven en Ringuelet como podrían vivir en Villa Elvira, en Altos de San Lorenzo, Los Hornos o en El Carmen, de Berisso. Son hijos de las estructuras de poder que los arrinconaron a la marginación y al olvido. Décadas enteras de empujar a los nadies a las vías del desamparo generan un rinde impecable a los cosecheros de la exclusión. Y ahora, la lluvia feroz en fatal connivencia con años de intervención en la naturaleza, de construcciones que no repararon en límites ni consecuencias, de obras que debieron hacerse y no, de ríos y arroyos tapados y encarcelados sobre los que se hizo ciudad exponen obscenamente al desnudo.

*****

Hugo Bilbao, del organismo provincial de Medio Ambiente, dijo a los medios que en cuatro días se recogieron 22.500 toneladas de basura en las calles platenses. Y para entenderlo comparó: es el volumen de 12.000 autos o de 4000 camiones. Muebles hinchados y rotos. Colchones abatidos por el agua. Juguetes castigados por una inundación que les prohibió volver a ser junto a un niño. Libros de páginas desperdigadas. Historias de baúl. Fotos identitarias. Cartas de amor.

Basura apilada entre los restos de mascotas ahogadas. El olor a muerte se entremezclaba con el hedor que deja la humedad de la inundación.

Alberto se quejaba apoyado en el chaperío de su casa que milagrosamente siguió en pie. “Acá se nos vienen las enfermedades. No hay nadie que haga lo que tiene que hacer”. No hay políticas sanitarias reales previsoras de lo que vendrá.

*****

Norma, Aníbal y Virginia también viven en el ala más pobre de Ringuelet, a cien metros del arroyo El Gato. En una mañana de plenísimo sol sacaron al patio delantero el único colchón salvable, el que no tenía tanta marca del agua negra. “Yo que había soñado tanto con los bajomesadas y mirá cómo quedaron”, dice Norma y señala el aglomerado hinchado ya para siempre.

Aníbal estuvo toda aquella noche con el agua por encima de la panza custodiando la casita. A ella, la correntada que irrumpió en su cocina le llevó los botellones de detergente, de lavandina, de desinfectantes acomodados en una estantería que improvisaban un negocito que los dejaba sobrevivir. A él le destruyó la chata con la que repartía pizzas caseras. Norma y Virginia se fueron a la escuela 60 en la noche del miedo, cuando vieron que la correntada crecía y crecía como nunca la habían visto. Ellas vieron el cuerpo del vecino que se electrocutó cuando empujaba un bote donde salvó a unos cuantos. Estuvo dentro de la escuela toda la noche, en una especie de siniestro velatorio, para que no se lo llevara el agua. Porque nadie, nadie apareció hasta el otro día. Ellas también aseguran que encontraron “dos nenitos ahogados en el arroyo El Gato” y “todos iban a ver porque hay varios chicos que están buscando”, dicen.

Alejandra tiene 32 años y cuida a sus crías contra viento y marea. Su marido “arregla coches” y sostienen una casita pobre en las orillas del arroyo El Gato. “Fue terrible”, dice. “Cuando vi que el río empezaba a crecer, levantamos lo que pudimos y nos fuimos con los chicos y varios vecinos arriba. A un pisito que se hicieron con maderas y algún bloque, previendo que el arroyo traiciona muy seguido. “Todo es un asco”, dice cuando habla de la enorme soledad: nadie apareció durante esa noche atroz, nadie los ayudó, nadie llega al Ringuelet de la orilla.

El pequeño Axel se ríe en el fondo de la casita y apoyado en las chapas mira a la cronista de APe y se ubica para la foto. Las dos hermanitas se cuentan secretos en la puerta, con un colchón al sol colgando del muro, como único testigo.

Todos coinciden que la Municipalidad olvidó a las orillas de El Gato, ésas que mira Alejandra por sobre las chapas del patio de su casa para saber en qué momento hay que levantar. “Acá los únicos que vinieron fueron los del Frente Darío Santillán. Los vecinos hicieron piquetes en el puente y vinieron los punteros de la intendencia armados y los disolvieron”, relatan.

*****

Ricardo recorre en su carro el barrio La Loma. Ahí donde los muertos se multiplicaron de a manojos. Ricardo vive en los Altos de San Lorenzo. Donde los centros de ayuda estaban custodiados por camiones de policía. El efecto rumor rindió claramente y abrió sus puertas con alfombra roja y clarinetes a los aparatos represivos. Gendarmes, policías. Ciudad sitiada.

Ricardo y sus cuatro hijos viven del cartoneo. Esa tarde hizo trotar al caballo despacito por el barrio del Estadio Unico. “Yo me quedé totalmente en bolas”, confiesa. El agua se le llevó la casa. Y algo recupera en su recorrida por la desgracia generalizada. “Lo que ellos tiran es mucho mejor de lo que nosotros podemos tener”, dice.

El, como tantos otros, en un secreto que ya no es, multiplica el número de víctimas fatales. Y cuestiona con una lógica impecable el listado oficial.

Avanza la causa judicial en manos del juez en lo Contencioso Administrativo Luis Federico Arias. “Se instalaron rumores en algunos barrios muy golpeados sobre la muerte de chicos”, dijo a APe. “A partir de la presentación que hizo el defensor Julián Axat en mi juzgado, yo quise tener un panorama más exacto. Fuimos a la Morgue, fuimos al Hospital San Roque, de Gonnet. Y el problema de base que uno encuentra es que el registro del gobierno se hizo a partir de los casos judicializados. Acá hay una primera gran irregularidad: el manejo de estas muertes no debería estar en manos del Ministerio de Seguridad sino del ministerio de Salud. No se trata de causas criminales sino de muertes en el marco de una tormenta”.

Y la gran base de todo está en los mecanismos de armado de registros. “Se están teniendo en cuenta las muertes durante la tormenta por causas traumáticas pero qué ocurre con las muertes colaterales, con los decesos posteriores que también estuvieron provocados por los efectos de la inundación”, explicó Axat a esta Agencia.

No hay quien no descrea de las cifras que decretaron los despachos oficiales. “Hubo casitas enteras que se fueron con el agua en los barrios más pobres. ¿Cómo es posible pensar que no hubo más muertos? ¿Cómo es posible imaginar que no hubo niños a los que se llevó el agua?”.

Hay nadies que ya no tendrán abrazo para el amparo. Que se hundieron en la llovizna que se hizo trueno y correntada. E provocó surco en el territorio con los colmillos desquiciados de la crueldad.

Hará falta mucha vida para arremeter contra tanta muerte.

Hará falta mucha pasión para contagiar a los caídos y resistir desde la construcción de una nueva humanidad. Sin oscuridades. Con una cadena entrelazada de utopía para encontrar la patria del otro lado de la batalla.

Ver fotos en la galería:
- Brian junto a su perra Mora, entre los muebles que se van secando.
- Desde el patio de Alejandra se ve el arroyo El Gato.
- Los hijos de Ricardo, de los Altos de San Lorenzo recogen lo que se tira en barrio La Loma.
- A Ringuelet sólo llegó el brazo represivo del Estado.
- Norma y Virginia viven a cien metros del arroyo.

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La tormenta tiene causas naturales, la catástrofe no

ACTA

En la tarde de ayer, representantes de organizaciones sindicales y sociales, además de legisladores y diputados nacionales hicieron una conferencia de prensa en la sede de la CTA (Lima 609) para poner en marcha una serie de tareas conjuntas para que el Estado asuma la responsabilidad de reparar el daño producido en el marco de la catástrofe social generada por las inundaciones de la región metropolitana. Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz leyó el documento conjunto que es un ejemplo de teoría y acción.

Entre las organizaciones presentes estuvieron la Federación Universitaria Argentina, el Movimiento Socialista de los Trabajadores, Libres del Sur, el Partido Obrero, el Movimiento “Teresa Vive”, COB- La Brecha, Barios de Pie, Colectivo por la igualdad, Partido Social, Liberpueblo, Federación Universitaria Buenos Aires, DEUCO, además de Cicop, ATE, CTA provincia de Buenos Aires e integrantes de la Mesa Nacional de la Central.

Ante una nutrida presencia de medios nacionales, Pérez Esquivel comenzó la lectura del documento: “Las personas y organizaciones abajo firmantes queremos hacer llegar nuestra palabra de aliento y nuestro compromiso solidario en estas horas de dolor y de bronca para nuestro pueblo. Las recientes inundaciones son acontecimientos de una gravedad tal que han afectado a cientos de miles de familias, imposibilitándolas de dominar la situación con sus propias fuerzas y recursos, causándoles daños irreparables a la vida, y que comprometen sus posibilidades de supervivencia”.



“Esto constituye una catástrofe, y afirmamos que toda catástrofe es social. Por ello, implica un desafío que no podemos ignorar, mucho menos al comprobar la extraordinaria reacción solidaria de nuestro pueblo”.

“Intentando afrontar ese desafío desde el primer momento, con nuestras propias capacidades y recursos, hemos podido constatar la ausencia del Estado en todos sus niveles, su inadecuada capacidad de respuesta, y el abandono de sus obligaciones esenciales. La reacción masiva y solidaria de los trabajadores, de sus organizaciones, así como de una inmensa red de organizaciones populares de todo tipo, es el único dato alentador en este trance, y pone de manifiesto de un modo dramático, la necesidad de que el estado en todos sus niveles asuma sus responsabilidades”.

“La solidaridad popular puede organizarse, como se demuestra día a día, pero jamás podrá reemplazar al estado. La indefensión social de los miles de afectados no puede esperar. Necesidades elementales e impostergables, como alimentos, agua potable y refugio, debe ser provista por el estado, y debe hacerse de un modo inmediato. Y las soluciones de fondo, que requieren la articulación de toda la sociedad, también deben ser conducidas por el estado. Solidarizarse es comprometerse con los derechos de las víctimas”.

“Estamos hablando de derechos humanos. Nuestro primer compromiso es con los derechos humanos, individuales y colectivos, de las víctimas. Pero si de derechos se trata, lo primero que debe quedar claro es que a los ciudadanos nos corresponde organizarnos y defender nuestros derechos, dentro del marco legal, pero es el Estado el responsable de garantizar los derechos de todos los habitantes, sin distinción”. “Desde esa convicción, queremos compartir algunas reflexiones sobre las causas de lo ocurrido, e invitar a todos a pensar en las cosas que, en conjunto, tenemos que hacer para que las futuras tormentas, que inexorablemente vendrán, no se conviertan en nuevas catástrofes”.

El modelo no es inocente

“Un modelo de “desarrollo” basado en la apropiación del territorio, expulsa a las poblaciones y las desplaza hacia las concentraciones urbanas. Así, el esquema de agronegocios extiende sin límites la superficie cultivada de soja, avanzando sobre las comunidades, los campesinos y los pueblos originarios, destruyendo los bosques naturales y degradando los suelos. Un modelo minero de grandes explotaciones que destruye montañas enteras junto con su ecosistema, un modelo energético extractivista que, además de agotar las reservas de hidrocarburos, ahora también pretende experimentar con tecnologías altamente contaminantes de suelos y napas (fracking), y un modelo industrial basado en sectores como el automotriz, con sus vinculaciones con el consumo de combustibles y con el desarrollo de carreteras para el transporte de personas y mercancías, terminó alterando el régimen de lluvias del litoral bonaerense. A esto se refieren los “expertos” cuando hablan de fenómenos que son inusuales (en relación con el pasado) pero que “han venido para quedarse”.

“Un modelo de desarrollo urbano “planificado” desde la especulación inmobiliaria, con escasa regulación y control estatal, que prioriza la construcción en altura sobre los espacios verdes, los barrios privados construidos sobre humedales, los mega-centros comerciales, el asfalto urbano y el trazado de rutas, terminó saturando los desagües, reduciendo las superficies de absorción del agua y, en definitiva, aumentando la posibilidad de graves desastres ambientales con motivo de las lluvias. Como botón de muestra de los efectos de este tipo de desarrollo urbano, señalamos que semejantes cantidades de m3 de lluvia se precipitaron en localidades como Bragado o Junín, y el impacto no fue el mismo que en concentraciones urbanas como Buenos Aires o La Plata”.

“Invitamos a toda la sociedad a reflexionar sobre la necesidad de un cambio en los modelos económico y de desarrollo urbano que han conducido a esta situación, no como un contrapunto ideológico, sino como una necesidad vinculada con los desastres naturales y sus consecuencias: la destrucción de la naturaleza ha traspasado todos los límites tolerables y es necesario cambiar el rumbo. Se necesita otro modelo económico, y otro modelo de desarrollo urbano, que sean compatibles con los derechos de la naturaleza y de las presentes y futuras generaciones”.

“Las administraciones Nacional, de la Provincia de Buenos Aires, de la Ciudad de Buenos Aires y de la Municipalidad de La Plata no han puesto límites a estos modelos. Por el contrario, los han promovido dentro de sus respectivas atribuciones. Prueba de ello son el dictado de normas como la reforma del código de planificación urbana de la ciudad de La Plata, del año 2010, el paquete de leyes aprobadas por la legislatura porteña en noviembre de 2012, con el apoyo mancomunado de los bloques legislativos que apoyan al gobierno de la Ciudad y al gobierno nacional, el hecho de que este último no aplique la Ley de Glaciares, el desfinanciamiento de la Ley de Bosques, el impulso dado a la megaminería, a hidrocarburos no convencionales, y a la instalación de plantas productoras de semillas por la multinacional Monsanto, entre otros muchos ejemplos”.

Falta de prevención

“La planificación y ejecución de planes integrales de infraestructura hidráulica, aun cuando no sean capaces de revertir las consecuencias de un modelo perverso, constituyen la principal herramienta de prevención, y su responsabilidad indelegable es del estado.

"Denunciamos la falsedad de los argumentos en el sentido de que “todo lo que se hace es poco”, cuando los presupuestos de las jurisdicciones afectadas demuestran que no se están ejecutando todas las partidas previstas en este tipo de obra”.

“Es deber irrenunciable de las administraciones planificar y regular la prevención de los efectos que ese modelo inevitablemente produce. Las trágicas consecuencias de los últimos eventos, con 53 muertos en la Provincia de Buenos Aires y 6 en la Ciudad de Buenos Aires, según datos conocidos hasta el viernes pasado, demuestran que ni el gobierno nacional, ni el gobierno de la Provincia de Buenos Aires, ni el de la Ciudad de Buenos Aires, cuentan con planes de contingencia frente a fenómenos que son previsibles. No hubo sistemas de alerta temprana, ni centros de evacuación, ni personal entrenado y capacitado, ni difusión de información a la población sobre qué hacer en estos casos. En el caso de la ciudad de La Plata, ya desde 2007 existen informes elaborados por la UNLP que advertían sobre este problema, puesto que no se habían ejecutado las obras necesarias”.

“Todo ello ocurre, además, en el contexto global del fenómeno del cambio climático, que lejos de exculpar a las autoridades, acentúa sus responsabilidades atento a que estos hechos ya no pueden considerarse imprevisibles”.

“Invitamos a todas las fuerzas políticas y organizaciones populares a fomentar el más amplio debate social en la materia, tendiente a obtener respuestas institucionales, legislativas y ejecutivas, que apunten a resolver estas cuestiones”.

Sistemas de reparación inadecuados, insuficientes o inexistentes “La Ciudad de Buenos Aires tiene una ley, la 1575, que crea un fondo de emergencia para subsidios por inundaciones. La Nación no tiene legislación en este sentido, y tampoco la tiene la Provincia de Buenos Aires. En este último caso, promesas públicas efectuadas, en relación con subsidios a las personas, no cuentan hasta el momento de redactar esta declaración con ninguna base normativa”.

“Resultan inaceptables, en este sentido, las líneas de crédito “blandas” que colocan a las víctimas como sujetos de créditos bancarios, en condiciones comerciales, cuando no están en condiciones de satisfacer sus necesidades más elementales”.

“El dictado de normas para reparar adecuadamente las consecuencias de las inundaciones, resulta indispensable, pero además, debe convertirse en una oportunidad para que se legisle contemplando una problemática que, si bien involucra a las tres jurisdicciones, y a los municipios afectados, debe abordarse de un modo integral: los problemas del área metropolitana requieren abordajes y soluciones a cargo de autoridades metropolitanas. Las diferencias de signo político de las administraciones no pueden estar por encima de las necesidades de los habitantes”.

“La única norma vigente, ya mencionada, resulta insuficiente en cuanto al monto asignado, que debería aumentarse sustancialmente. Además, la experiencia en su implementación muestra notorios incumplimientos, habida cuenta que aún no se han pagado totalmente los subsidios tramitados con motivo de los desastres de 2010”.

“Por otra parte, está basada en la lógica del reclamo individual del damnificado y en el concepto de subsidio, en lugar del de reparación integral. Entendemos que tratándose de una catástrofe de las dimensiones del caso, la norma tendiente a reparar los daños no puede basarse en la sumatoria de los reclamos individuales, sino en una actividad organizada por el estado, de relevamiento censal de los hogares afectados, de estimación financiera de daños, y de provisión gratuita de toda otra asistencia médica, social, jurídica, psicológica y laboral necesaria. Con estas definiciones, rechazamos la idea de que las cantidades asignadas a cada solicitante puedan tener un techo fijado de antemano. Si el sistema se basa en la reparación integral, no puede tener un límite con carácter previo a la valoración de las pérdidas”.

“Asimismo, resulta indispensable eximir del pago de impuestos a las familias y a las pequeñas y medianas empresas afectadas, al menos por el corriente ejercicio”.

“Creemos que el esfuerzo en la emergencia no puede depender de la inmensa vocación solidaria del pueblo argentino, demostrada con creces en estos días. Al Estado le corresponde coordinar el esfuerzo social, empezando por volcar al mismo una parte importante de la administración, pero también exigir el apoyo de las grandes firmas locales y trasnacionales que operan en el país, principales beneficiarias del modelo responsable de esta situación, en todo cuanto de su producción pueda aportar en la emergencia: logística, agua potable envasada, alimentos no perecederos, vestido, calzado, etc”.

“En el caso particular del estado nacional, que cuenta con recursos financieros propios superiores, y con capacidad de endeudamiento con el Banco Central y con la ANSeS, que no son accesibles para las restantes jurisdicciones, su responsabilidad en el aporte financiero para la emergencia es primaria, y exige la creación urgente de un fondo que resulte suficiente para la reparación integral de los daños sufridos por la población”.

“Reclamamos a los poderes ejecutivos instrumentar medidas en este sentido, y al parlamento nacional, a las legislaturas de la Ciudad de Buenos Aires y de la Provincia de Buenos Aires, a que sesionen de forma inmediata para dictar las normas que correspondan para facilitar el esfuerzo social que se requiere”.

“No admitimos como argumento para no avanzar la supuesta inexistencia de recursos presupuestarios, cuando se sigue pagando religiosamente el capital y los intereses de una deuda que no ha sido contraída por el pueblo argentino y jamás ha sido auditada en cuanto a su legitimidad, a pesar de que el sentido común y sentencias judiciales, así lo ordenan”.

“Convocamos a todas las organizaciones de trabajadores, estudiantiles, de derechos humanos, partidos políticos, intelectuales, a debatir abiertamente estas ideas, a proponer otras que busquen los mismos objetivos, y a comprometernos todos juntos para que se concreten”.

“Por todo lo expuesto, las organizaciones firmantes, que estamos trabajando en la emergencia desde el primer momento, nos convocamos, y convocamos a todos quienes quieran sumarse a este esfuerzo, a funcionar en forma de asamblea permanente para la coordinación y organización de la lucha por la restitución de los derechos humanos vulnerados frente a esta emergencia, exigiendo que el Estado, en todos sus niveles, se haga cargo de sus responsabilidades sin mas excusas ni dilaciones”.

“Proponemos, para ello, desplegar actividades en tres planos:

a) Poner a disposición de los hogares afectados por esta catástrofe la implantación territorial de nuestras organizaciones, para asistirlos en la articulación de todas las iniciativas, reclamos, presentaciones individuales o colectivas, denuncias, manifestaciones, medidas de lucha, y toda otra forma de exteriorización pública y organizada de la demanda a las autoridades de cada jurisdicción.

b) Poner a disposición de este objetivo toda la inserción institucional de nuestras organizaciones, en particular las representaciones en ámbitos legislativos nacionales, provinciales, de la Ciudad de Buenos Aires y municipales, para trabajar coordinadamente, exigir el funcionamiento a pleno de esos ámbitos y el tratamiento urgente de las iniciativas tendientes a dar solución a esta emergencia y a abordar los temas de fondo.

c) Seguir poniendo todos nuestros esfuerzos en las acciones de solidaridad popular, incrementando los niveles de coordinación entre todas nuestras organizaciones, en áreas tales como donación y reparto de bienes, asistencia jurídica, asistencia psicológica, etc., para lo cual ponemos a disposición de todos un listado de puntos de concentración de las diferentes tareas, en diferentes puntos geográficos”.

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Inundación en La Plata: La historia de dos muertos que no figuran en la lista oficial

COSECHA ROJA

Hay muertos de la inundación que no figuran en las listas oficiales. Cristian Mendoza es uno de ellos. Edgardo Mendoza, su tío, rescató el cuerpo. La policía lo trasladó hasta la morgue. Edgardo hizo los trámites en la fiscalía y enseguida le dieron la autorización para retirarlo. El cuerpo de Cristian fue repatriado a Paraguay, de donde había llegado hacía tres meses. La historia fue contada por algunos medios y ratificada por fuentes del Ministerio de Seguridad de la provincia. Nadie supo explicar por qué su nombre sigue sin aparecer en la nómina de los 51 muertos.

Algo similar pasó con Juan Carlos García, empleado de la cámara de diputados de la provincia. Todavía no se conocen los detalles, pero el juez Luis Arias confirmó que se constató su muerte “como consecuencia del temporal”. Su nombre tampoco figura en el listado oficial.

Edgardo Mendoza vio como la corriente se llevaba a toda su familia. Faltaban 30 centímetros para que el agua llegara al techo. Entre los gritos de los vecinos, Edgardo escuchó que las paredes de la casilla se venían abajo. Intentaron trepar y le preguntó a su madre, Feliciana Garay, si sabía nadar. Ella sonrió. No se, le dijo. Yo nado más o menos, contestó Cristian. El padre, Fernando Mendoza, tenía los pies amputados y estaba acostado en el techo porque no aguantaba más.

Cuando la casilla se desplomó y cayeron, Edgardo se aferró al cable en el que colgaban la ropa. Les tiró la punta de una sábana a los demás y aunque Cristian alcanzó a agarrarla no pudo sostener a sus abuelos y aferrarse al mismo tiempo. La corriente se los llevó a todos. El único que sobrevivió fue Edgardo.

A las 10 de la mañana encontró el cuerpo del sobrino. Siguió buscando hasta que dio con los cuerpos de sus padres. A ellos los enterró en el cementerio de La Plata. A Cristian lo trasladaron hasta Paraguay.

El Ejecutivo provincial salió a al cruce de las versiones periodísticas y judiciales que hablan de más muertos. Reconocieron que hay por lo menos 37 personas que murieron después de la tormenta. Daniel Scioli aseguró que lo deslindan de los hechos porque “fallecieron por otras causas, no propiamente por la inundación”.

Feliciana y Fernando figuran en la lista de 51 fallecidos difundida por el Ministerio de Justicia y Seguridad de la provincia. Cristian no. Desde la cartera ministerial confirmaron este dato, pero no dieron precisiones sobre los motivos. Lo extraño del caso es que la historia de Cristian no es desconocida: algunos medios la contaron como ejemplo de las consecuencias de la tragedia.

Luego de los primeros rumores que hablaban de cifras que hasta triplicaban al de la lista oficial, el defensor penal juvenil Julián Axat presentó una denuncia en el juzgado en lo contencioso administrativo de Luis Arias para que se investigaran las versiones. El viernes ambos funcionarios hicieron una recorrida por la morgue judicial y algunos hospitales, y encontraron personas fallecidas que no estaban en la nómina de la cartera ministerial. Operadores judiciales y el relato de vecinos y distintos actores barriales durante el fin de semana dejaron entrever que los muertos podrían ser más.

En el hospital San Roque de Gonett, el juez, el defensor juvenil y el propio fiscal de la causa, Juan Cruz Condomí Alcorta, cotejaron la lista oficial con tres tipos de registros: el libro de guardia policial (donde un efectivo de guardia consigna los incidentes criminales que llegan al lugar), el libro de guardia médico (que según el juez Arias estaba incompleto) y el registro de occisos.

En una conferencia de prensa improvisada al día siguiente, el ministro Ricardo Casal desmintió la información. Enumeró la situación particular de cada uno de los integrantes del grupo de los siete mencionados por la prensa. Dos de ellos, dijo, estaban entre los 51. El resto, argumentó, habían muerto por causas no vinculadas a la crecida: un albañil electrocutado por un accidente de trabajo dos días después, una mujer internada de algunos días afectada por una enfermedad terminal en el pulmón fallecida el viernes, una mujer embarazada que finalmente estaba con vida pero perdió su bebé por hidrocefalia y una enfermedad congénita, y dos muertos por afecciones al corazón: uno en la vía pública por un “infarto de miocardio”, y otro que estaba en un hospital con una “cardiopatía severa y su deceso se produjo por esa patología”.

COSECHA ROJA accedió a declaraciones judiciales que ponen en duda las explicaciones del Ministro. Un amigo y la ex mujer de uno de los muertos por cardiopatía declararon ante la Justicia. La noche de la tormenta, la mujer recibió un llamado del marido: tengo un infarto, le dijo. Sonaba desesperado. Ella se sorprendió, dice en su testimonio, porque “esa misma tarde estaba bien, al igual que el día anterior. Era una persona deportista, con el físico sano”.

Llamó a las ambulancias que no la atendieron, y le avisó a un amigo que vivía a cuatro cuadras, quien lo trasladó hasta el Hospital de Gonnet. Allí le dieron un anticoagulante porque le diagnosticaron que tenía una trombosis en la pierna. Según el testimonio, los médicos lo auscultaron y les dijeron que preferían no intervenir hasta que no llegara un especialista vascular desde el Hospital San Juan de Dios, en la otra punta de la ciudad. La mujer les advirtió que era “muy difícil que llegaran del San Juan de Dios, casi imposible porque no se podía pasar por ningún acceso, había varios metros de agua”. El hombre comenzó a mover la pierna y a dar alaridos por dolores “cada vez más intensos y desesperantes”. Tuvo varios infartos. Cerca de las 4 de la mañana murió.

El otro testigo, un amigo del hombre muerto, relató el mismo episodio y agregó que aunque es imposible “saber si podría haberse salvado”, las causas de su muerte “están estrechamente relacionadas con la inundación provocada dicho día y con la falta de las disposiciones y capacidad que debería tener un hospital referente de una vasta zona de La Plata”.

Un tercer testimonio al que accedió Cosecha Roja, es el de un hombre que vio como desaparecían en la correntada del arroyo del Gato “dos o tres niños”. Es un inmigrante paraguayo, que vive cerca, y fue alertado por uno de sus hijos que se estaban ahogando allí. “Llegamos a las once y pico o doce de la noche hasta la vía (por la calle 513) y había chicos. Fuimos un grupo de gente para socorrer a los chicos. Fuimos y ahí vimos todo. Vimos chicos que se llevaba el agua. Vi dos o tres chicos que se llevaba el agua de entre dos y cinco años de edad. Se escuchaban los gritos de familiares pidiendo auxilio. Yo vi que los chicos se fueron. Se los llevó el agua”, aseguró el hombre en su declaración. Pero aseguró que no sabe de quienes se trataban. En la lista oficial, no hay niños.

Una fuente de la causa deslizó que la pesquisa es instruida con una fuerte impronta policial. “El fiscal refrenda lo que investiga la División de Investigaciones de la policía Bonaerense”, dijo. Ese parece ser, también, el meollo en la discusión por los muertos. “El gobierno provincial está manejando la situación como si fuera un hecho policial, cuando en realidad estamos viviendo las consecuencias de una catástrofe más amplia y el enfoque debería ser más integral, y sanitarista”, le dijo el juez Luis Arias a Cosecha Roja. “Por ejemplo: si una persona fallece en su casa ahogada y es encontrada por la policía, está en el lista. Pero si logra salir y llega al hospital con agua en sus pulmones, y fallece allí, no aparece”, detalló.

Lo mismo pasó con tres cuerpos hallados en el hospital Español y muertos entre la tarde del martes y la madrugada del miércoles. El director de la institución, Pedro Belloni, le dijo a la prensa que “no murieron como consecuencia de la tormenta. Eran pacientes que se encontraban en estado terminal. Uno se había casado la semana anterior porque sabía que se iba a morir. Otro era un obeso que había sido internado en nueve oportunidades”.

Los funcionarios judiciales pidieron las historias clínicas para ver las circunstancias y el momento de las muertes: “si fuera el mismo, cabría sospechar de una causa común”, desliza una fuente de la investigación. Al cierre de esta edición en la causa N° 27.014 caratulada “Defensoría Oficial de Responsabilidad Juvenil s/ Diligencia Preliminar”, en trámite ante el juzgado de Arias, confirmaron que hay otro muerto que no figura en la lista de gobernación. Se trata de Juan Carlos García “fallecido de un modo traumático como consecuencia del temporal”.

De la historia de Juan Carlos es poco lo que todavía se sabe. A Cristian lo entierran mañana en Paraguay, su tierra natal.

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El papa Francisco y la deuda social en Argentina

Cristiano Morsolin (especial para ARGENPRESS.info)

El titular de la Fundación La Alameda, Gustavo Vera, estuvo al frente de la organización del congreso contra la trata y el crimen organizado “Por una Argentina sin mafias”, que se realizó del 3 al 5 de abril en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires y en la Defensoría del Pueblo de la Ciudad. “La idea es tratar de armar una red antimafia, empezar a tratar en conjunto todos los temas que tienen que ver con trata, el trabajo esclavo, el narcotráfico, el lavado de dinero, los delitos ambientales. Son crímenes donde se mueven asociaciones ilícitas que persiguen fines económicos para cometer delitos graves. El crimen organizado tiene fuertes contactos con sectores políticos, policiales y judiciales”, aseguró Vera en conversación con Veintitrés (1).

Droga y crimen organizado

Especialistas judiciales, políticos, sindicales, religiosos y de organizaciones sociales tanto nacionales como de otros países debatieron durante tres días diagnósticos y políticas públicas para combatir efectivamente al crimen organizado, rescatar y reinsertar a las víctimas y avanzar hacia un país libre de mafias, esclavitud y exclusión.

Medio millón de personas esclavizadas en el país, 78% de la industria textil con talleres clandestinos y sólo 5% de las causas de drogas elevadas a juicio. Durante el segundo día del Congreso contra la trata y el crimen organizado especialistas brindaron un panorama nacional e internacional en esta materia.

“Sólo 5% de las causas por infracción de la ley de estupefacientes se eleva a juicio, lo que refleja la desidia y la incapacidad del Estado en la investigación de delitos complejos”, precisó Virginia Di Filippi, Secretaria de la Fiscalía Federal N 6 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Además alertó que “en todas las causas siempre hay fuerzas de seguridad implicadas”. Continuó con su disertación Alicia Romero, referente de Madres contra el Paco de Bs As: “No existen comunidades terapéuticas aptas para internar a los chicos” y se preguntó: “¿quién se hace cargo de nuestros hijos?”.

“La Argentina ha desarrollado un sistema de absoluta impunidad. Si no fuera por los esfuerzos de la sociedad civil, hoy estaríamos en circunstancias peores”, resaltó Sebastián Cinquerrui, Diputado de la Provincia de Buenos Aires (MC). Y concluyó: “Hace falta decisión política”. Liliana Bettiolo, Prosecretaría Fiscalía Federal 1 de Rosario afirmó: “Para que haya crimen organizado debe haber connivencia de funcionarios públicos”. José María “Pepe” Di Paola, cura villero pidió “no criminalizar al adicto e incluirlo en el sistema de salud, educación y capacitación”. Dijo que “la ausencia prolongada del estado ha hecho más frágil la vida de los chicos y la gente”, y llamó a “seguir trabajando por un país sin drogas ni marginación”.

Eduardo Blanco, Auditor en Unidad Fiscal de Asistencia en Secuestros Extorsivos y Trata de Personas (UFASE) dijo que en el mundo se blanquearon 70% de las ganancias ilícitas mientras que sólo se incautó un 1%. Asimismo aseguró que luego de Kenia, Estados Unidos es el país en el que se accede más fácilmente a sociedades fantasmas. “En Delaware existen 800.000 habitantes y 900.000 sociedades” ejemplificó. Siguió Alfredo Popritkin, ex perito de la Corte Suprema, titular de la ONG Contadores Forenses quien dijo que debe haber “decisión de investigar estos casos para avanzar”. Carlos Gonella, titular de la Procuraduría Adjunta de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac) se refirió al “desafío de las universidades públicas frente al déficit en la defensa de las causas populares”.

Legisladores contra el crimen organizado

“Los delitos ambientales son de lesa humanidad”, alertó Pino Solanas, diputado nacional por Proyecto Sur. “Existe un pacto de impunidad con la justicia federal que se convirtió en el instrumento del poder político. No hay leyes que amparen a los ciudadanos de esta clase de crímenes”, finalizó. Por su parte, Verónica Gómez, presidenta del Partido Socialista de la Ciudad de Buenos Aires, reflexionó: “Marita Verón es el ejemplo de lo q sucede cuando un grupo político se perpetúa en el poder” y agregó la tarea pendiente de “revisar las penas de la ley de trata en la última reforma”. María Luisa Storani, diputada Nacional por la UCR aclaró que “el crimen organizado no es responsabilidad exclusiva de la clase política” mientras que la diputada Lilita Carrió (CC, ARI) fue tajante: “El jefe del narcotráfico de este país es el Señor Aníbal Fernández” y completó: “El silencio, el voto y la cobardía son cómplices del Crimen Organizado” (2).

¿Cómo influyó el nombramiento de Papa Francisco?

En su rol como fundación, La Alameda ha sido la principal impulsora de causas judiciales contra talleres de trabajo esclavo, tráfico de drogas y prostíbulos involucrados de manera directa con la trata de personas.

Entre otras causas judiciales, la organización fue la responsable del cierre de diversos cabarets de la ciudad de Buenos Aires, en dónde cientos de adolescentes habían sido secuestradas y obligadas a ejercer la prostitución. Uno de los casos más recordados fue la clausura del prostíbulo Quatro Cat´s, por orden de la jueza María Servini de Cubría ante la corroboración del abuso sexual de decenas de menores de edad que había sido abusadas sexualmente por los clientes del lugar y secuestradas por sus propietarios.

La relación entre el coordinador de la Fundación La Alameda, Gustavo Vera, militante contra el trabajo esclavo y la trata de personas, y Bergoglio, que acompañó esa lucha, lleva varios años. Dada la estrecha relación entre ambos, en varias oportunidades Bergoglio ofició misas en espacios públicos, como la plaza Constitución, para llevar su apoyo y su mensaje a favor de la causa.

El apoyo de Bergoglio a La Alameda no sólo fue presencial y espiritual. El Papa Francisco participaba de los pedidos de justicia y denuncias contra los responsables de la esclavitud laboral y la trata de personas. Fue un sacerdote que le puso el cuerpo y al alma a uno de los delitos más extendidos e impunes de nuestro tiempo.

Al respecto Gustavo Vera, comenta que “El impacto ha sido muy bueno. No lleva un mes en el papado y ya logramos clausurar los narco-prostíbulos más importantes y que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires denuncie las marcas más importantes por esclavistas. Con el énfasis que pone Francisco en la lucha contra la trata y la esclavitud, se van a dar las condiciones ideales para visibilizar la problemática. Ahora los gobernantes tienen menos margen para hacerse los tontos”.

Varios mass-media han entrevistado a Gustavo Vera sobre sus esperanzas con respecto a la gestión papal.

Enfatiza que “Creo que va a hacer un intento de reforma muy radical. Siempre tuvo la concepción de que la Iglesia tiene que estar al servicio de los pobres para luchar contra las formas de exclusión y desde el punto de vista de la caridad. Siempre tuvo la idea de que hay que trabajar en red con otras religiones y con otras filosofías, inclusive las no religiosas buscando valores universales de la humanidad en los que se pueda caminar en común. Siempre criticó a la Iglesia que se encerraba en sí misma para recitarles en latín a los poderosos mientras contaba los billetes del Banco Prusiano así que creo que Jorge va a hacer un intento muy profundo para tratar de cambiar las cosas y es un momento en el que hay que apoyarlo porque está en un lugar importante y puede cambiar cosas importantes para el mundo.

(..) Es tratar de predicar con el ejemplo, tratar de levantar las causas que tienen que ver con los sectores más vulnerables, la lucha contra toda forma de exclusión, contra toda forma de esclavitud, contra la trata desde el punto de vista sexual. Tratar de encarar las cosas desde el punto de vista de enseñar y tratar de divulgar la idea de la dignidad, o sea: no de la caridad. Jorge, en ese sentido, siempre tuvo una idea muy firme de respaldar a las cooperativas, a las fábricas recuperadas, a los sectores que están levantándose por sí mismos para recuperar el sentido de la dignidad. Esto es un poco lo que acá nos dejó a quienes trabajamos con él y lo conocimos y creo que eso es lo que va a tratar, de alguna manera, de respaldar en el mundo (3).

Bergoglio: "La deuda social de la Argentina apunta contra la dignidad humana"

Así lo manifestó el cardenal Jorge Bergoglio el día 30 de Septiembre de 2009. Advirtió que la pobreza "pone en riesgo la vida, la dignidad y la posibilidad de florecimiento del ser humano y que se violan derechos humanos no sólo por el terrorismo, sino por la extrema pobreza.” El cardenal Jorge Bergoglio habló del crecimiento de la pobreza y de la exclusión, y aseguró que "la deuda social de la Argentina apunta contra la dignidad humana".

"La deuda social viola los derechos de los ciudadanos de poder desarrollar una vida plena, activa y digna", enfatizó el arzobispo de Buenos Aires durante un seminario de políticas públicas. Asimismo, afirmó que "la Nación tiene condiciones para corregir los daños, pero opta por agravar las desigualdades" y advirtió que para superar ese problema "es necesario reconstruir el tejido social". "Los derechos humanos se violan no sólo por el terrorismo, la represión y los asesinatos, sino por la existencia de condiciones de extrema pobreza que son las que originan las grandes desigualdades", señaló. En tal sentido, el arzobispo de Buenos Aires calificó de "inmoral, injusta e ilegítima" la extrema pobreza que hay en el país y que eso "pone en riesgo la vida, la dignidad y la posibilidad de florecimiento del ser humano". Bergoglio resaltó que "está muy claro" cuál es el pensamiento de la Iglesia, que ya "viene advirtiendo desde hace tiempo sobre la gran deuda social de los argentinos" (4).

Fernando Lugo: “Francisco I, fogonero del último tren”

En reflexiones enviadas por el equipo de prensa del Frente Guasu el ex mandatario de Paraguay Fernando Lugo y ex obispo se refiere al nuevo papa como “fogonero del último tren.” También dice que la iglesia vive hoy “un cambio cosmético”. Las reflexiones de quien fuera clérigo de la Iglesia Católica hasta el 2008, se titulan: “Francisco I, fogonero del último tren.” En ellas dice Lugo: “Le atribuyen a San Francisco de Asís la frase ‘ya no necesito más: conozco a Cristo pobre y crucificado’, recordé esta frase al proclamarse al Cardenal Bergoglio como nuevo Papa por varios motivos.”

“El primero por escoger el nombre de Francisco, luego porque el nuevo Pontífice ha transitado los lugares donde habitan pobres y dolientes y en tercer lugar porque tengo la esperanza que las viejas ventanas abiertas durante el Concilio Vaticano II han insuflado un poco de su prometido aire nuevo.” Continúa Lugo: “Hemos vivido la Iglesia por dentro y conocemos sus ritmos, me consta que esos añosos muros que rodean a sus hombres y mujeres escriben sus letras nuevas con la minuciosidad monacal. Por la misma razón, creemos percibir sus novedades con la misma instintiva claridad. Posiblemente la Iglesia no va a cambiar con el solo mandato del Papa Francisco, pero también creemos que este Obispo Porteño, hijo de inmigrantes, tiene sabiduría, fuerza y contexto histórico y geográfico para empezar una historia de renovación.”

“En que escenario sucede esto?” Reflexiona el ex obispo paraguayo. “En uno que conmueve el potencial de liderazgo de una institución que por dos mil años fue guía de Occidente. Quizás uno de los riesgos más importantes que afronta la Iglesia es la posibilidad de perder terreno como voz que lidera el horizonte ético, la animación humanista y el equilibrio pacífico y justo de la humanidad, desde su enorme influencia pastoral y política.”

“Por lo menos tres misiles han conmovido el navegar de esta inmensa barca en los tiempos nuevos, por citar, a) Sus grises y a veces oscuras finanzas y la creciente intolerancia de un moderno sistema financiero mundial a seguir interactuando en estas condiciones, b) la tensión ética que se vive a partir de las denuncias contra pastores por casos de abuso sexual, y c) la estructura paquidérmica, lenta, tan rebasada por la velocidad de los nuevos tiempos y tan diagnóstica del desdén de la Iglesia hacia clamores de Vaticano II y sus pastores que advertían sobre la necesidad de modernizarse o sufrir.”

“La Iglesia Católica tuvo desde la segunda guerra mundial hasta hoy, serias dificultades para entender que el mundo empezó a cambiar en un mes lo que cambiaba en décadas, en los siglos anteriores.”

“Hoy ella vive un cambio cosmético (el papa con Twitter, las curias con internet, las prédicas en la Televisión) pero los síntomas de su quietud histórica se dejan ver con toda claridad en la ausencia de un debate sobre urgencias éticas como las vinculadas a las nuevas formas de sociedad, la biotecnología, y la lentitud para asumir que su propia historia esta enjugada en la tinta de dogmas que son difíciles de digerir y conjugar con la ciencia y la cultura de los tiempos actuales.”

“Nos alienta un consistente entusiasmo: la humildad, pero por sobre todo la prolijidad de las “finanzas Bergoglio”, reconocidas en su curia y por su entorno, inquietarán a la ingeniería y a los ingenieros de cierto ocultismo casi “shamánico” que ha presidido las finanzas vaticanas. El Papa Francisco puede cambiar esa historia y ello, per se, es una buena noticia.”

“América Latina, por otra parte, hoy recibe lo que sembró, y diríamos: sin pedirlo, desde la humildad, la misma del nuevo Papa. Esta iglesia tan propia, tan aterrizada de los Camara, Proaño, Bogarín, Romero, se enfrenta hoy al Papa Francisco con la sensación de sus propias contradicciones, aquellas que configuran la historia de una Iglesia Latinoamericana tan en blanco y negro, tan piadosa y lejana, tan solidaria y próxima, tan luchadora contra la opresión y por los derechos humanos, tan involucrada con el poder. El propio Papa nuevo, tan obispo, tan pastor, tan amigo, tan hermano, pero igualmente salpicado por cuestionamientos que condenan su actuación de proximidad con la dictadura militar argentina. Ese es el Papa Francisco, hijo de su iglesia, heredero de sus debilidades y hoy histórico administrador de sus fortalezas.”

Para finalizar estas reflexiones, Lugo - fue clérigo de la Iglesia Católica hasta julio del 2008 cuando el Papa Benedicto XVI le otorgó una dispensa de sus votos religiosos; hoy es candidato a senador por el Frente Guasu: “Creemos en el Papa Francisco como punto de inflexión en la historia impostergable de renovación de la Iglesia Católica, el es el fogonero de un último tren que separa el pasado de su futuro, un solitario fogonero que sabe perfectamente que en esas manos de hombre simple, que recorría Buenos Aires en buses, que oficiaba misa de navidad en las prisiones, tiene un compromiso que es de vida o muerte: colocar a la vieja barca de Cristo en el único rumbo que lleva al futuro, su renovación. Podrá hacerlo? No lo sabemos, pero si sabemos que tiene suficiente fuerza e inspiración personal para comenzarlo“(5).

Concluyendo, estoy de acuerdo con el pensamiento de Vera: “con el énfasis que pone Francisco en la lucha contra la trata y la esclavitud, se van a dar las condiciones ideales para visibilizar la problemática”. Es importante que el nuevo Papa asuma un compromiso como Iglesia Universal para enfrentar concretamente la deuda social en Argentina como en todo el mundo.

Notas:
1) http://veintitres.infonews.com/nota-6511-personajes-La-idea-es-armar-una-red-antimafia.html
2) http://laalameda.wordpress.com/
3) http://www.agenciapacourondo.com.ar/secciones/otras-noticias/11035-la-alameda-el-papa-va-a-divulgar-la-dignidad-no-la-caridad.html
4) http://www.elpatagonico.net/nota/58647/
5) http://ea.com.py/fernando-lugo-francisco-i-fogonero-del-ultimo-tren/

Cristiano Morsolin es operador de redes internacionales para la defensa de los derechos humanos en Latinoamérica. Co-fundador del Observatorio sobre Latinoamérica SELVAS. Trabaja en Latinoamérica desde 2001 con experiencias en Argentina, Paraguay, Guatemala, Ecuador, Perú, Colombia, Venezuela, Brasil. Investigador, panelista y autor de varios libros.

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