jueves, 11 de abril de 2013

Trabajo psicológico en situaciones de desastres

Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

Un desastre es un cambio rápido y destructivo que sobrepasa la capacidad de adaptación del grupo afectado.

Puede tener causas naturales, donde no cuenta la acción de los seres humanos (terremotos, huracanes, maremotos, etc.), o puede ser causado por la actividad humana directa (accidente de tránsito, accidentes industriales de envergadura, incendios). Igualmente puede ser una combinación de factores naturales con elementos derivados del desarrollo social (sequías y/o inundaciones, deslizamientos de tierra, derivados de un manejo inadecuado del medioambiente).*

En cualquiera de los casos su advenimiento puede afectar a un número pequeño de personas (accidentes de tráfico por ejemplo) o a una comunidad entera, incluyendo miles, decenas o cientos de miles de personas (por ejemplo: una erupción volcánica, una sequía).

En sentido estricto un desastre nunca es enteramente "natural". Su ocurrencia y sus consecuencias deben considerarse en un contexto histórico-social: son circunstancias que influyen distintamente según el lugar y el momento en que se dan, y de las que se sale con suertes muy distintas justamente en atención a esos condicionantes humanos. Vistos desde una perspectiva ecológica global no son sólo naturales sino que, a partir de un hecho que escapa al control humano, demuestran (catastróficamente) la forma en que las comunidades están organizadas – económica y socialmente – y se relacionan con el medio circundante.

Los desastres naturales vienen a evidenciar situaciones de exclusión social y desarrollo desigual que exponen a estados de alta vulnerabilidad** a enormes grupos humanos. Muchos de los daños ocasionados por estos fenómenos podrían tener impactos menores a los que alcanzan, o simplemente podrían no ocasionarse, si las sociedades afectadas presentaran otros patrones de organización. En la actualidad, dado el grado de desarrollo de nuestros conocimientos científicos, muchos factores de peligro no se pueden prever, y menos aún eliminar. Pero sí puede evaluarse el grado de vulnerabilidad de un grupo humano, y consecuentemente mitigarse, con lo que se reduce también el impacto negativo de un desastre.

Históricamente se ha considerado que los desastres naturales son inevitables, y que la única respuesta posible ante ellos es darles atención una vez ocurridos. Pero el estudio de diversos casos de desastres con una perspectiva social a partir de abordajes multidisciplinarios, junto a la experiencia acumulada ya en muchas misiones humanitarias, permite concebir respuestas más integrales: a) apuntando desde el primer momento de la intervención a la reconstrucción posterior a su desencadenamiento con miras al desarrollo humano sostenible en el mediano y largo plazo, y b) poniendo énfasis en la preparación para los futuros eventos que pudieran suceder.

En este sentido debemos ver – y hacer ver a la población damnificada – los desastres naturales, más allá del dolor inmenso que causan y sobre el que se debe trabajar desde un primer momento, también – indirectamente – como una oportunidad a futuro, como una posibilidad abierta para reconstruir lo perdido con nuevos criterios para evitar la repetición de similares calamidades.

Desastres naturales y efectos psicosociales

En el pasado la tendencia general era considerar que las necesidades básicas a atender en una población afectada por algún desastre natural se reducían a: a) techo, b) agua y comida y c) salud física, encarándose esta última en términos biomédicos. Las necesidades emocionales eran vistas como algo secundario. Sin embargo en los últimos años se ha evidenciado una tendencia diferente, habiendo ahora un amplio reconocimiento del hecho que una población afectada por un desastre tiene necesidades psicosociales especiales y urgentes.

Los desastres tienen siempre, en grados diversos, un impacto en la conducta de la población que los sufre, e influyen de distintas maneras en la vida que sigue posteriormente a su ocurrencia.

La mayoría de las reacciones psicológicas tras un desastre natural no son propiamente enfermedades mentales sino respuestas que muestran angustia ante los hechos sufridos, y que en general pueden ser adecuadamente manejadas con abordajes comunitarios de apoyo grupal.

Las reacciones emocionales después de un desastre pueden incluir:

• Intensos sentimientos de angustia, a veces acompañados de imágenes súbitas y recuerdos desagradables de la experiencia (pesadillas repetitivas)
• Evitación de los recuerdos de lo sufrido
• Trastornos del sueño, insomnio, pánico nocturno
• Sintomatología psicosomática (taquicardia, mareos, cefaleas, aumento de la presión arterial, sudoración, trastornos gastrointestinales, tensión muscular)
• Temor constante
• Desorganización de los pensamientos y dificultad para expresare normalmente
• Estados de excitación y ansiedad generalizados (a veces: enuresis infantiles)
• Uso y abuso de alcohol y substancias psicoactivas
• Estados depresivos
• Ideación suicida

Normalmente estas reacciones se presentan en las primeras semanas y luego tienden a ir apaciguándose gradualmente. En una pequeña proporción de casos pueden durar varios años, e incluso cronificarse. Ocasionalmente una situación de desastre puede ser disparadora de una reacción psicótica (un brote esquizofrénico, un suicidio), pero de ningún modo existe una relación causal directa entre un evento y otro. Ninguna catástrofe ocasiona, por sí misma, enfermedades psiquiátricas; puede – en todo caso – ser el elemento desencadenante de un proceso intrapsíquico clínicamente grave, pero que igualmente podría dispararse con cualquier otro motivo conmovedor (la muerte de un ser querido, un accidente, etc.).

El suceso de desastres naturales es vivido como "momento de crisis" en la historia vital de quienes los experimentan.

Una crisis es un período crucial o decisivo en la vida de una persona, un punto de viraje que tiene consecuencias físicas y emocionales. Es un período limitado de desequilibrio psicológico, precipitado por un cambio repentino y significativo en la situación vital de la persona. Este cambio origina necesidad de ajustes internos y el uso de mecanismos de adaptación externa que rebasan temporalmente la capacidad del individuo.

Nuestra intervención debe considerar dos momentos de abordaje:

1) Atención inmediata de los efectos derivados de la catástrofe (intervención en crisis)
2) Trabajo comunitario post desastre (rehabilitación para el desarrollo)

La primera fase de intervención (intervención en crisis) se dirige a atender en el primer momento inmediato (primeros días, primeras semanas) luego del suceso catastrófico las secuelas psicológicas directamente derivadas del mismo, las que presentan un perfil predominantemente clínico, en tanto reacción a un suceso traumático.

La segunda fase de intervención (rehabilitación para el desarrollo) consiste en el trabajo de acompañamiento en la comunidad buscando su reorganización con miras a iniciar la reconstrucción de lo perdido durante la catástrofe.

Recomendaciones básicas

No existen técnicas psicoterapéuticas específicas para afrontar las situaciones psicológicas derivadas de los desastres naturales. En tales casos las acciones psicosociales no pueden ir separadas de soluciones prácticas de los problemas comunitarios.

Lo importante es favorecer una posición activa de los damnificados, sin victimizarlos, propiciando su propia búsqueda de soluciones racionales, saludables y sostenibles. Debe promoverse la información, la organización social, la discusión de cuestiones concretas buscando respuestas comunes y consensuadas, aprovechando siempre las potencialidades locales. En definitiva, superar el primer momento de crisis encarando desde un inicio la promoción de una rehabilitación para el desarrollo sustentable.

Se trata, fundamentalmente, de establecer una actitud de empatía con aquellos que sufren, posibilitando un lugar para fomentar la expresión de los afectos ligados a la situación traumática, propiciando espacios de encuentro y socialización, alimentando siempre la solidaridad.

Las ideas-fuerza básicas en que debe asentarse una intervención psicosocial luego de un desastre natural son:

Abordaje comunitario. Las reacciones psicológicas que sobrevienen a la ocurrencia de una catástrofe son respuestas normales a situaciones anormales, por lo que no deben ser tratadas (salvo casos especiales) en términos de patología individual (lo cual puede conducir a la estigmatización y posterior exclusión). Son recomendables acciones grupales, incluyendo siempre a la mayor cantidad de gente posible, sin discriminaciones de ningún tipo, donde se socializa el sufrimiento y se refuerzan mecanismos comunitarios de afrontamiento de las situaciones difíciles.

Implementar acciones con personal local de base. Para llevar a cabo las acciones de soporte psicológico no es necesario, en su ejecución directa con las comunidades, apelar a personal técnico especializado (psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales), sino que puede ser tanto o más efectiva la participación de promotores comunitarios locales, tales como los socorristas voluntarios de cualquier Sociedad Nacional de Cruz Roja o Medialuna Roja. Con la debida capacitación en el manejo de técnicas de intervención grupal y comunitaria en aspectos psicológicos, y bajo la supervisión de profesionales expertos en estos temas, este personal presenta la ventaja comparativa de pertenecer a los tejidos sociales locales, mantener sintonía cultural con la población damnificada y permanecer en las áreas pasado el primer momento de emergencia, lo cual puede darle un carácter de mayor sostenibilidad en el mediano y largo plazo a toda la intervención.

Brindar respuestas inmediatas tras los desastres. Cuanto más rápida sea la respuesta tras la ocurrencia de algún desastre, más rápidamente pueden los damnificados comenzar a superar las consecuencias. Lo ideal es poder comenzar a trabajar en el abordaje psicosocial de la población siniestrada prácticamente a la par de las tareas de rescate, ayudando de esa forma a manejar de un mejor modo situaciones que pueden ser, si no son atendidas rápidamente, mucho más traumáticas conforme pasa el tiempo y se refuerza la situación de víctima desvalida.

Informar claramente. Una de las necesidades humanas prioritarias para poder enfrentar una crisis sin derrumbarse es poder darle una explicación lógica que no deje a la persona con la sensación de vivir en un mundo impredecible, en el que su capacidad para controlar la realidad es nula. Buscar explicaciones es una necesidad humana; si no hay referentes claros, se buscarán en las primeras opciones de que se disponga, que son generalmente opiniones prevalecientes en el medio cultural inmediato, y no siempre y necesariamente las más adecuadas. En nuestra intervención se debe procurar informar lo más claramente posible acerca de los acontecimientos vividos y de las posibilidades reales a futuro para su manejo y superación.

Priorizar las actividades expresivas (verbales o alternativas). Comunicar los sentimientos, poder descargar las acumulaciones de afecto que produjeron los hechos traumáticos, en sí mismo tiene un efecto benéfico, tranquilizador. Se debe buscar crear espacios de confianza, de intimidad, donde la población damnificada pueda encontrar el tiempo y la forma en que expresar todas sus emociones relacionadas al sufrimiento recientemente vivido, o que está viviendo actualmente. Puede utilizarse el lenguaje hablado (grupos de autoayuda u otros tipo de encuentros grupales) junto a otras técnicas alternativas (talleres expresivos, sesiones de relajamiento). Con población infantil resulta más adecuado la utilización de actividades lúdicas y recreativas.

No medicalizar la asistencia y evitar los psicofármacos. En muchas ocasiones la noción de salud mental se liga con una práctica psicoterapéutica donde la figura del desequilibrado (el loco) es el personaje central de la toda la intervención. Los efectos subsecuentes a un trauma como el que produce un desastre natural no son, sin embargo, enfermedades psíquicas propiamente dichas; son reacciones con ciertos efectos clínicos que pueden considerarse normales. Por tanto, en nuestro abordaje de primeros auxilios psicológicos, no debemos psicopatologizar a la población, y mucho menos proponer abordajes farmacológicos. Esto, en definitiva, no solo no ayuda sino que puede producir efectos contrarios, "inventando" enfermedad allí donde no la hay.

Considerar a la población damnificada como sujetos activos y no como víctimas pasivas. Se debe incluir necesariamente a los sobrevivientes de un desastre en el proceso de toma de decisiones posterior a su ocurrencia, ayudándolos para que puedan asumir nuevamente el control de sus vidas. Mantenerlos en la situación de "víctimas desvalidas" no contribuye a su rehabilitación sino que, por el contrario, puede profundizar situaciones de aislamiento y marginación.

Adaptar las estrategias al ámbito de cada desastre particular. Si bien las formas que asume el sufrimiento humano ante cualquier situación de catástrofe pueden presentar rasgos medianamente comunes, y consecuentemente las acciones encaminadas a mitigarlo también asumen formas generales, debe adecuarse cada acción específica al medio en el que se actúa y no partirse del suministro de un paquete modelo inamovible derivado de un solo caso tipo.

Reforzar mecanismos protectivos culturalmente aceptados. En toda organización social existen formas de afrontar los problemas comunitarios. Las intervenciones post desastres deben aprovechar esos mecanismos de protección, culturalmente válidos, que en general son redes espontáneas de autoayuda, fomentando su fortalecimiento y expansión.

Aprovechar capacidades locales instaladas. Desde el inicio de las acciones se debe colaborar y coordinar con las instituciones locales. Si bien una catástrofe puede haber destruido mucho de las capacidades de respuesta local, siempre permanecen redes y/o instituciones con quienes vincularse; es preferible integrar la intervención a estructuras ya existentes más que generar otras paralelas. Al acabar con la necesidad de socorro ante la crisis, esta coordinación las habrá robustecido en sus propias capacidades para continuar la labor humanitaria y su misión técnica específica. Nada ni nadie mejor que las instituciones locales para buscar mejorar la capacidad de los grupos vulnerables con miras a hacer frente a futuros desastres mediante estrategias de preparación basados en la comunidad apoyándose en las estructuras, prácticas, aptitudes y mecanismos de intervención territorial.

Priorizar grupos especialmente vulnerables. Los efectos de un proceso destructivo como el que se sigue de un desastre natural se expanden por toda una población, pero hay grupos más especialmente expuestos a sufrirlos dada su situación de mayor vulnerabilidad relativa. En el inicio de la intervención deben identificarse, junto con la comunidad, estos grupos vulnerables para su priorización, teniendo siempre especial cuidado de no estigmatizarlos. Pueden considerarse grupos vulnerables (y esto depende del contexto): niñez, juventud, mujeres, ancianos, personas con algún tipo de discapacidad, personas seropositivas, etc.

Promover intervenciones integrales, multidisciplinarias y coordinadas. El abordaje de los efectos emocionales derivados de los desastres, si bien implica una cierta dimensión técnica específica, no debe circunscribirse a una acción de salud "mental" (con todo lo de estigmatizante que esto tiene). Por el contrario tiene que ser concebido en una perspectiva amplia de intervención comunitaria, buscando aliarse con otros sectores (preferentemente del campo de la salud), ayudando a encontrar respuestas integrales. Es sumamente importante coordinar los esfuerzos con la entidad rectora a nivel local, regional y/o nacional (en general Ministerio de Salud, al igual que con la respectiva Sociedad Nacional de Cruz Roja), evitando de esta manera contribuir al caos subsecuente a la situación de urgencia generada.

Pasar del socorro en emergencias a la rehabilitación para el desarrollo. En todo momento de la intervención, desde la llegada inmediatamente posterior a la ocurrencia del fenómeno natural hasta nuestra partida, debe trabajarse pensando en la reconstrucción con criterios de sostenibilidad. Deben hacerse todos los esfuerzos del caso por eludir el asistencialismo, evitando colocar a la población en una condición pasiva y desvalida, pues con ello no se pueden sentar bases sólidas para un proceso de desarrollo genuino. La reconstrucción debe abordarse siempre no sólo en términos de paliar los efectos del recientemente pasado desastre, sino de contribuir para que un próximo evento no tenga similares consecuencias, en tanto se han comenzado a mitigar las situaciones de vulnerabilidad.

Enmarcar el trabajo en una actitud ética de compromiso. Todas las intervenciones deben estar resguardadas por un código de ética que asegure la alta calidad técnica y humana de las prestaciones. A partir de los principios fundamentales del movimiento de Cruz Roja y Medialuna Roja, se debe buscar el resguardo de la confidencialidad de lo que cada persona asistida nos transmite, manteniendo siempre una sana y profesional distancia operativa con la población con quien trabajamos, no por ello prescindiendo de la empatía, mientras se promueve el bienestar común sin olvidar que somos parte de un organismo humanitario.

Fases principales de la intervención

Habíamos dicho que la intervención de apoyo psicosocial posterior al desastre presenta dos fases claramente diferenciadas:

1) La intervención en crisis
2) La rehabilitación para el desarrollo

Cada una de ellas tiene particularidades propias e implica tiempos, estilos y formas de abordaje específicos.

En el marco de las consecuencias de un desastre podemos encontrar diversos tipos de damnificados: aquellos que han sufrido heridas físicas, los que han tenido pérdidas materiales de sus bienes, los que han perdido familiares, así como aquellos que no han sufrido nada de todo esto habiendo vivido solamente el suceso traumático. En todos los casos es posible que queden, con diferencias según cada situación particular, secuelas psicológicas de lo experimentado. Nuestra intervención no debe hacer diferencias respecto a estas categorías. Debemos trabajar por igual con toda la población. La idea fundamental es facilitar la expresión de lo que la población sintió, o está sintiendo.

Primeros auxilios psicológicos
(Intervención en crisis)

Llamamos primeros auxilios psicológicos a una intervención en un momento de crisis. Su característica principal consiste en ser una respuesta rápida tras la ocurrencia de un suceso traumático que busca evitar la caída de la persona afectada en situaciones de mayor y más profunda ansiedad, ayudándole de esta forma a una más pronta superación del dolor experimentado. Cuanto más rápido se actúe, más pronta podrá ser la recuperación de la persona damnificada.

Si bien no puede decirse con exactitud durante cuánto tiempo deben proveerse los mismos, podemos establecerlos entre el primer momento inmediato a la ocurrencia de la catástrofe y un mes después.

Pueden ser brindados por cualquier actor debidamente capacitado en aspectos de manejo psicológico (profesionales o agentes de atención primaria de salud). Habitualmente se los asocia con técnicas de baja complejidad, pero lo que los caracteriza no es precisamente su nivel profesional sino la rapidez con que son prestados. Homólogamente a los primeros auxilios en el campo de acción de la salud física, su misión es abordar rápidamente un problema evitando su posterior complicación.

De todos modos, dada la dificultad de encontrar personal especializado en cantidades suficientes para cubrir la totalidad de poblaciones dañadas por desastres naturales, es altamente recomendable desarrollar y aprovechar las potencialidades de trabajadores de base en atención primaria (socorristas de Cruz Roja y Medialuna Roja, promotores de salud, parteras empíricas, líderes comunitarios debidamente capacitados,). Por otro lado, tampoco es recomendable marcar con un sello de "técnica compleja" en manos de profesionales psiquiatras o psicólogos un abordaje que debe ser fundamentalmente socio-comunitario. La experiencia exitosa de distintos casos ya sucedidos autoriza plenamente a implementar esta metodología.

Debe decirse que este tipo de planteos hace parte fundamental de una concepción amplia de salud mental comunitaria, en tanto abordajes enfocados a la prevención, a la movilización social, coherentes con las visiones y recomendaciones más sólidas y progresistas actualmente en el campo sanitario y, por otro lado, patrimonio y tradición intelectual italianos desde hace ya varias décadas.

Utilidad de los primeros auxilios psicológicos

La intervención en crisis es útil para:

• Proporcionar apoyo emocional a quien lo necesita
• Dar una oportunidad de expresarse a quien está sufriendo
• Fortalecer lazos sociales a través del compartir con otros semejantes
• Generar esperanza
• Convertir la crisis en una oportunidad de crecimiento y aprendizaje en el desarrollo de la persona y/o los grupos

Requisitos para la intervención

Para que la intervención en crisis sea efectiva deben cumplirse ciertos requisitos:

• Se debe hablar el lenguaje de las personas a quien se asiste, de la manera más sencilla posible, para que se sientan comprendidas y resguardadas.
• Es necesario crear una atmósfera de alianza, comodidad y ayuda afectiva en la resolución de los problemas planteados.
• Para lograr una comunicación efectiva se debe garantizar una cierta privacidad (mantener reuniones en espacios apropiados adecuándose a las circunstancias).
• Ser objetivos al establecer la causa de las preocupaciones de las personas, abordando clara y activamente con ellas la problemática en cuestión, sin prejuicios, sin valorizaciones.
• Dejar que la población sea propositiva (y no serlo nosotros) en relación a la búsqueda de soluciones a los problemas, ayudando para llegar a acuerdos consensuados sobre lo que debe hacerse.

Cómo presentarnos

Los trabajadores que auxilian en la crisis deben mantener una actitud y una forma de dirigirse a las personas atendidas siempre de compromiso y de respeto:

• Ser amables y no emitir juicios de valor.
• Mostrarse interesados y preocupados por el bienestar de las personas a quien se está asistiendo.
• Transmitir seguridad y competencia. Es decir: comunicar a la persona a que se asiste que el agente actuante se encuentra capacitado para ayudarla, que cuenta con las herramientas necesarias para prestar el auxilio.
• No demostrar lástima por las personas afectadas. Es importante que la población damnificada sienta que se le comprende, que el auxiliador es capaz de ponerse en su lugar y entender la situación, pero sabiendo que eso no es lo mismo que la compasión, la cual debe evitarse absolutamente.
• Reconocer limitaciones personales. Si el auxiliador resulta afectado emocionalmente ante alguna circunstancia, en forma tal que esto afecte a la seguridad que debe transmitir, o su juicio imparcial, deberá abstenerse de intervenir.

¿Qué hacer?

En necesario centrar la intervención en potenciar los recursos internos de las personas que se encuentran en crisis, buscando dirigirse hacia el hecho traumatizante, por lo que se debe:

• Dialogar con los damnificados. El efecto psicológico del suceso traumático se reduce poniendo atención a sus temores y sentimientos tan pronto como sea posible. Hablar permite descargar tensiones.
• No demorar el acercamiento. Inmediatamente sucedido el desastre muchos sobrevivientes están psicológicamente abiertos y dispuestos a hablar de sus experiencias; sin embargo pueden cambiar rápidamente a una posición de aislamiento si se deja que el tiempo pase sin intentar establecer una comunicación adecuada.
• Adoptar una actitud flexible y comprensiva hacia las relaciones que los sujetos damnificados pueden presentar. Durante la etapa de primeros auxilios no debe intentarse la modificación de conductas defensivas, lo que constituye una especie de "cicatrización" psicológica, necesaria en alguna medida.
• Acompañar a los sobrevivientes, no dejarlos solos. Estar junto a alguien que sufre tiene una alta significación emocional porque lo alienta, lo protege. Los heridos físicos son especialmente vulnerables a sentirse abandonados en la oscuridad. Estar, simplemente, tiene un gran valor humano.
• Formar grupos para hablar sobre lo ocurrido. Si las personas han enfrentado el peligro juntas es probable que hayan creado fuertes lazos entre sí. A aquellos que se encuentran muy alterados es conveniente separarlos del grupo y abordarlos individualmente. Debe fomentarse la libre expresión de los sentimientos respecto a la experiencia sufrida, dado que eso tiene un efecto tranquilizador
• Fortalecer la conciencia de que las reacciones de las personas son normales e incluso apropiadas. Muchos damnificados piensan que se están volviendo locos porque advierten cambios en su conducta social, por lo que es sumamente apropiado y necesario informarles sobre la forma en que evoluciona normalmente el proceso de duelo ante un trauma y/o una pérdida
• Establecer mecanismos de información. Dado que la información es una de las preocupaciones más urgentes de los sobrevivientes, deben establecerse rápidamente canales que la faciliten. Por ejemplo: hacer una lista de las personas que se encuentran afectadas, proporcionar datos sobre su estado de salud y el lugar donde se encuentran, informar sobre posibles evacuaciones que sea necesario realizar, etc. Toda información pertinente debe ser rápidamente suministrada, y corregirse la que sea incorrecta. Esto ayuda a la capacidad de la población para la resolución de sus problemas, haciéndola sentir desde un primer momento más sana, útil y productiva
• Transmitir interés por el problema que la población expresa. Esto contribuye a proporcionar tranquilidad, haciendo ver a los damnificados que no están solos, ayudando a aumentando así su control de la situación que causa la crisis
• Examinar, junto a la población, posibles soluciones motivándola a que enfrente la crisis. Ayudar a explorar los recursos tanto individuales (internos) como sociales (familia, amigos, redes comunitarias, etc.). Al examinar las soluciones se debe explorar qué se puede y qué no se puede hacer. Tratar de que la persona y/o los grupos redefina(n) el problema buscando nuevas conductas para enfrentarlo
• (Si se trata de familiares o amigos de una persona fallecida): Dar al damnificado(s) la oportunidad de ver el cuerpo del muerto: - si así lo desea(n) y si esto es posible -. Permanecer algún tiempo con el muerto da a la familia la oportunidad de hacer consciente la realidad de lo ocurrido y una completa comprensión de la pérdida, posibilitando tener una despedida final, lo cual es muy importante en términos psicológicos para cerrar el proceso de duelo

¿Cómo actuar?

Con los sobrevivientes heridos y las personas más cercanas a éstos

Los heridos deberán recibir atención médica inmediata. Si las víctimas están conscientes se les debe tranquilizar comunicándoles que alguien les prestará ayuda, y de hecho se buscará conseguir ese servicio lo más rápidamente posible.

Los sobreviviente querrán saber lo que pasó, y si sus familiares y/o amigos fueron afectados. Si se dispone de esa información, se les debe proporcionar todo lo rápido que se pueda, a menos que se considere prudente esperar un poco considerando la gravedad del caso. Si no se sabe aún con exactitud, o es grave lo sucedido a sus familiares, se le debe decir a la persona herida que más tarde se averiguará y se le informará convenientemente.

Con los sobrevivientes no heridos

Luego de pasado el desastre muchas personas que sobrevivieron pueden sentirse exaltadas y aliviadas, frecuentemente con fuertes sentimientos positivos por haber escapado vivas de la tragedia. Sin embargo, gradual y rápidamente muestran los efectos del paso del trauma vivido.

En ellos pueden aparecer sentimientos de culpa por haber resultado ilesos mientras que a otros les tocó otra suerte, y por lo que hicieron en un momento dado para sobrevivir. Se sienten mal por no haber prevenido o actuado para reducir los efectos del desastre en sus seres queridos. En tales casos hay que invitar a las personas a platicar y reflexionar sobre lo acontecido, viendo el lado positivo y no abriendo nunca juicios de valor ni intentado polemizar con ellas.

Con aquellas personas que no presentan estos sentimientos de culpabilidad se debe buscar facilitar los espacios y momentos donde puedan expresar sus estados de ánimo con toda facilidad y confianza, que en general son de alta tensión, angustia e incertidumbre. Es recomendable implementar grupos, en lo posible de no más de 20 personas; las circunstancias decidirán sus modalidades: mixtos, sólo de varones, sólo de mujeres, de niños y jóvenes, etc. Estas dinámicas no deben exceder la hora de duración, y para su puesta en marcha pueden utilizarse las más diversas técnicas de animación comunitaria, así como actividades lúdicas.

Si alguien no quiere participar en estos encuentros no se le debe forzar a hacerlo. Puede haber casos también en que alguien prefiere hablar individualmente y no en grupos; debe respetarse esta decisión, y buscarse el modo de brindarle un acercamiento personalizado adecuado a las circunstancias.

Con los parientes de las víctimas

Se presentan generalmente porque han escuchado reportes incompletos sobre el desastre. Generalmente se encuentran en ellos sentimientos de culpa y desamparo. Es importante proporcionarles información certera y clara, intentando calmarlos, atendiendo a su ansiedad y proponiéndoles que se expresen libremente.

Trabajo en los albergues

En muchas ocasiones luego de producido el desastre propiamente dicho, la población debe ser reubicada en centros temporales: refugios o albergues. En realidad, y toda vez que esto se pueda evitar, es definitivamente más sano impulsar desde el primer momento posterior a la catástrofe la construcción de viviendas con materiales y tecnologías locales en aquellos casos en que la población ha perdido sus casas.

Desde todo punto de vista (logístico, económico, psicológico) es más conveniente albergar a los damnificados en sus propias comunidades y/o vecindarios, y no trasladarlos a refugios o campamentos transitorios, siempre ajenos y lejanos a sus lugares de origen. Resulta más favorable fortalecer las redes naturales de solidaridad espontánea que se generan en la comunidad (parientes, amigos, vecinos que han conservado su techo) que apelar a estos centros, de algún modo excluyentes, con todas sus secuelas de hacinamiento y estigmatización.

Los albergues, como todas las instituciones cerradas, pueden con facilidad provocar situaciones en que se vulnere la dignidad individual de los damnificados. Se une a su primera victimización una segunda: la de no ser considerados como personas con una historia y un estilo personal, pasando así a ser parte de un conglomerado supuestamente homogéneo de gente a la que se debe proveer asistencia elemental para la sobrevivencia: comida, techo, servicios básicos, borrándose de esta forma las individualidades, y por tanto los aspectos psicológicos.

La dignidad es una de las bases para evitar la dependencia, la cual, a su vez, puede ser fuente de malestar psicológico. En tal sentido nuestra intervención en los albergues debe apuntar a minimizar todo lo posible, o a manejarlas lo más positivamente que se pueda, las situaciones que típicamente se refieren a ese menoscabo:

• Falta de privacidad (por ejemplo: familias separadas unas de otras apenas por una cortina improvisada)
• Ausencia de intimidad (por ejemplo: en baños o duchas)
• Forma de reparto de la comida (por ejemplo: largas filas con platos en mano esperando recibir una ración sobre la que no hay capacidad de elegir nada)
• Modalidad de reparto de las ayudas (por ejemplo: entrega de insumos en procesos tumultuarios no exentos de gran desorganización, y a veces violencia)

Si bien es posible que estos mecanismos sean altamente difíciles de modificar dadas las dinámicas generales de este tipo de conglomerados sociales, se debe intentar humanizar y dignificar lo más posible todo este circuito, proponiendo las medidas correctivas pertinentes en cada caso.

Junto a los espacios de apoyo terapéutico que se puedan abrir para aquellas personas que necesiten un abordaje de primeros auxilios psicológicos, otras acciones que nuestra intervención psicosocial debe impulsar en los albergues son:

Fomentar un clima de normalidad cotidiana. Un factor clave de fortalecimiento psicológico para la población es poder recuperar cuanto antes las rutinas que dan una cierta sensación de normalidad de vida cotidiana. Este se logra, fundamentalmente, a través del fomento del trabajo y de las obligaciones domésticas de la vida diaria (cocinar, lavar, atender a los hijos, etc.). El trabajo se convierte también en el elemento clave de normalización de la vida de cara al futuro y a la reparación de lo destruido por la catástrofe.

Propiciar la participación comunitaria. Esto es sumamente importante para prevenir actitudes de dependencia y fatalismo, así como para evitar una cronificación del albergue hacia un asentamiento irregular marginal. Por medio de la participación de todos y cada una de las personas refugiadas en las actividades cotidianas se puede propiciar una sensación en que siguen manteniendo el control sobre sus vidas. Esto se liga con las formas de gestión de la autoridad y los procesos de toma de decisiones, ayudando a evitar así todo aquello que promueva la sensación de indefensión y vulnerabilidad.

Informar: Algo que contribuye grandemente a tener una sensación de seguridad (lo cual es un factor protectivo en términos psicológicos) es percibir que se está bien informado de lo que ocurre en el día a día y sobre las perspectivas de futuro. Esto es relevante tanto en cuanto a prevención de rumores (que constituyen uno de los elementos básicos a la hora de determinar el clima social del albergue) como en la capacidad para participar en actividades comunitarias o tomar decisiones personales. Nuestra presencia en los centros temporales debe ayudar a manejar estos aspectos.

Impulsar momentos de diversión. Divertirse, distenderse, tiene un valor altamente positivo para todos los seres humanos. El juego no necesariamente es cosa de niños. Es especialmente constructivo, en momentos de profunda tensión como son los posteriores a una desgracia, poder buscar los espacios y momentos donde las personas, preferentemente en instancias grupales, puedan encontrar canales para relajarse, incluso para reír. Dentro de los albergues deben implementarse actividades de este tipo, tanto para niños y jóvenes como para adultos: juegos, espectáculos de magia, payasos, películas, música, teatro, etc.

Trabajo comunitario
(Rehabilitación para el desarrollo)

Pasado el primer momento de la emergencia, que podemos fijar en un período que no se extiende más allá de un mes, la fase de la rehabilitación integral adquiere la mayor importancia.

En este período, en el que ya no se actúa específicamente sobre las secuelas psicológicas inmediatas al trauma, cobran especial importancia todas las actividades que pueden ayudar a la población a reorganizarse. Nuestra intervención, entonces, asume la forma de trabajo comunitario, en tanto factor de movilización en el mediano y largo plazo para la población damnificada: fomentando los espacios de encuentro y socialización, propiciando el intercambio, alimentando la solidaridad. Es en este ámbito donde se pueden comenzar a sentar las bases para intentar evitar la repetición de desastres similares a los vividos.

Para esta fase no podemos fijar exactamente un período de tiempo. Está claro que viene luego de los primeros auxilios psicológicos, dando por supuesto que los mismos ya han ayudado a la población damnificada a superar el primer momento traumático (asumir las pérdidas humanas y materiales sufridas, comenzar a procesar el duelo que todas estas situaciones han generado). Luego de esto es necesario comenzar a pensar en la reconstrucción, y ello puede implicar tiempos diversos; e igualmente es diverso el tiempo que necesita cada comunidad para organizarse y restablecerse. Como misión humanitaria internacional podemos fijar para el apoyo comunitario un período que no exceda los seis meses posteriores al fenómeno.

Luego de la ocurrencia de cualquier catástrofe no es tanto la explosión de enfermedades mentales lo que predomina sino, fundamentalmente, la necesidad de encarar adecuadamente el post desastre. Encararlo con un carácter comunitario, de rehabilitación para el desarrollo, ayudando a los sobrevivientes a recuperar el manejo de sus propias vidas todo lo rápido que sea posible. Debe comenzarse por atender las emergencias emocionales, pero sin dejar de considerar desde un primer momento de la intervención que lo que se busca con todo el abordaje es la promoción para un restablecimiento integral de la población damnificada. Para esto es de especial importancia el personal comunitario local de atención primaria.

En todo este proceso de ayuda para el desarrollo, la presencia de organizaciones humanitarias como Cruz Roja (o alguna similar) juega el papel de facilitador externo, no reemplazando con "expertos en desastres" el protagonismo de los propios damnificados. El fundamento del apoyo psicosocial en la fase de rehabilitación (trabajo comunitario) consiste en ayudar a las poblaciones a su mejor empoderamiento. Nuestro aporte es buscar ser el motor para que esto sea posible.

Debe promoverse la articulación entre Estado y sociedad civil, no impulsando estructuras nuevas allí donde ya existen mecanismos establecidos. Lo importante es ayudar a la población a apropiarse de esas instancias, a participar de ellas inteligente y productivamente buscando enfocarlas a la reconstrucción con criterios de sostenibilidad y no solo a la respuesta asistencial.

Dado que el desastre ocurrido – y que ha generado nuestra intervención – ha venido a demostrar la vulnerabilidad de la comunidad que lo sufrió, es un punto de enorme importancia, considerando que esos fenómenos naturales pueden volver a repetirse, apoyar la rehabilitación en curso con un criterio preventivo de preparación para posibles futuros desastres.

Las actividades que se deben impulsar en el trabajo comunitario son:

Promover el reforzamiento de la organización comunitaria. Nuestra intervención, en esta fase más como agentes de movilización social que como prestadores de servicios clínicos, debe encaminarse a apoyar los procesos organizativos de las poblaciones, única garantía de la apropiación de la rehabilitación en marcha. Para ello pueden implementarse diversas instancias: reuniones masivas, apoyo a redes y comités de base ya constituidos, trabajo con instituciones formales de gran peso comunitario (escuelas, centros de salud, iglesias, etc.) apuntando a lograr la cohesión de los grupos y su apropiación de todo lo que se relacione con la rehabilitación post desastre.

Impulsar el trabajo de difusión. Es muy importante que la población esté informada claramente sobre la situación actual y las perspectivas de futuro en relación a su estado post catástrofe; esto ayuda a desvirtuar rumores alarmistas y a brindar elementos reales que contribuyan a la toma de decisiones. Se puede promover esta perspectiva a través de medios de difusión comunitarios: radio local, periódico local, así como de reuniones concebidas a tales efectos.

Implementar el trabajo de prevención de futuros desastres. Como parte de la reconstrucción de lo destruido por el evento que se acaba de sufrir es sumamente importante generar una conciencia sobre la vulnerabilidad en la que se puede encontrar la población, producto de la cual se produjeron los daños. En tal sentido es necesario trabajar preventivamente con miras a disminuir ese estado, para lo que se debe:

• Contribuir a la creación de comités locales de emergencia.
• Individualizar los grupos especialmente vulnerables.
• Desarrollar mapas de riesgo comunitarios.
• Implementar manuales de respuesta para distintos posibles desastres naturales, con pasos y recomendaciones específicos en cada caso.

Involucrar a distintos actores locales. Para lograr un impacto realmente sostenible en relación a la reconstrucción, debe promoverse una adecuada articulación de la población damnificada con las distintas organizaciones gubernamentales y no gubernamentales presentes en la zona, tanto en el diseño como en la puesta en marcha de respuestas al proceso de rehabilitación y ante las vulnerabilidades encontradas.

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Los capitalistas lucran con la crisis capitalista

Pablo Rieznik (especial para ARGENPRESS.info)

Se acaba de conocer un nuevo archivo (“offshoreleaks”) sobre actividades ilegales y lavado de dinero, que contiene una mina de informaciones sobre el sistema financiero de los paraísos fiscales: los movimientos de dinero de 120 mil empresas y de alrededor de 130 mil personas o entidades en los llamados bancos “extraterritoriales” (offshore en inglés). Se estima que por esos canales circulan fondos gigantescos, del orden de los 20 a 30 billones de dólares.

Los datos fueron entregados por una fuente anónima hace quince meses al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, según la sigla en inglés), una red global de 160 periodistas de más de 60 países. El archivo contiene 2 millones y medio de archivos digitales, correos electrónicos y otros documentos. Su volumen es 160 veces mayor que el correspondiente a los cables diplomáticos y militares secretos que hizo público Wikileaks en 2010. El desciframiento de semejante “caja negra” llevará mucho tiempo.

Lo que se dio a conocer ya comenzó a provocar problemas políticos. El vapuleado gobierno francés ha sido golpeado por la revelación de que el jefe de finanzas de su campaña, Jean-Jacques Augier, era un activo operador de transacciones sucias en los paraísos fiscales. Un ex ministro de Hacienda, Jérôme Cahuzac, que defendía la política de “austeridad” del presidente “socialista”, manejaba una cuenta con dinero “non sancto” en Suiza. Se ha revelado también el manejo en negro de frondosos fondos vinculados con PVDSA por parte de empresarios del chavismo. Entre los “clientes” con tránsito fluido en el territorio “offshore” aparecen figuras tan disímiles como el presidente de Azerbaijan, la esposa del viceprimer ministro ruso, y empresas de su gobierno y de la oligarquía rusa; una baronesa española, viuda de uno de los capos de la industria del acero en Alemania; la hija del ex dictador filipino Ferdinando Marcos, banqueros de Wall Street, traficantes de armas; grandes capitalistas de la Unión Europea. A la fiesta no ha faltado nadie y la historia recién comienza.

El punto político crucial es que esta es la clase social que pretende imponer su salida al derrumbe capitalista.

Crisis mundial
El informe pone de relieve que los bancos “más serios del mundo” trafican, formal e informalmente, con empresas “pantallas”. James S. Henry, un hombre de larga trayectoria en una de las consultoras financieras más grandes del mundo (McKinsey) señala que los fondos de los 50 mayores bancos privados del mundo que circulan por los centros “offshore” para preservar los intereses de sus “grandes cuentas”, pasaron de 5 a 12 billones de dólares entre 2005 y 2010.

La crisis mundial ha potenciado el lavado de dinero de la evasión fiscal, el narcotráfico, el contrabando de armas y el negocio de la trata. Han contribuido a garantizar la liquidez de los grandes bancos frente al derrumbe del mercado interbancario. Las multas que aplican los Estados, cuando descubren estas operaciones, apenas rozan las ganancias obtenidas. El Wells Fargo, el principal banco de Estados Unidos, fue obligado a pagar más de 100 millones de dólares por lavado de dinero del narcotráfico mexicano, que involucró más de 300 mil millones de dólares. Los fondos de las Islas Vírgenes británicas tienen la participación mayoritaria en el negocio inmobiliario de Londres. Papel similar juega la mafia rusa.

El “offshore leaks” está relacionado con el hecho de que los Estados han llegado a su límite último para rescatar a la banca con dinero público. Hay una gigantesca masa de capital privado que podría absorber el peso del rescate, pero que solamente lo haría en sus propios términos, previa desvalorización del capital afectado por la quiebra. Es, por ejemplo, lo que ocurre con el llamado ‘banco malo’ en España, que fue creado con los activos incobrables del fundido Bankia. El ‘banco malo’ es manejado, entre otros, por el Santander y el BBVA, que buscan vender esos activos (inmuebles, por ejemplo) a un precio mayor al reconocido por el gobierno cuando puso el dinero para compensar la parte ‘buena’ que dejó el Bankia. El rescate de los bancos con dinero del Estado ofrece a los capitales refugiados en los paraísos fiscales la posibilidad de lucrar, como lo hacen los ‘fondos buitres’, con la diferencia entre el precio al que compraron la entidad quebrada, por un lado, y la venta posterior de sus activos, por el otro.

Lo que corresponde es usar la denuncia del “offshoreleaks” para promocionar que la crisis la paguen los capitalistas, y por medio de esta lucha acercar el momento para instalar gobiernos de trabajadores.

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La 'democratización' de la Justicia, un estado de excepción

Gabriel Solano (PRENSA OBRERA, especial para ARGENPRESS.info)

Los anuncios realizados por Cristina Kirchner sobre la Justicia apuntan en un sentido contrario a la supuesta "democratización" que dice pregonar. No puede ser de otro modo de parte de un gobierno que viene incumpliendo, de manera sistemática, las sentencias judiciales ganadas por los jubilados contra la Anses y que ha impuesto una ley de ART que niega a los trabajadores accidentados la posibilidad de que la Justicia corrija las magras indemnizaciones que establecen las aseguradoras privadas.

Una reforma reaccionaria

La Presidenta puso un énfasis especial en atacar las medidas cautelares, las que -entre otras cosas- tienen frenada la aplicación de algunos artículos de la ley de medios. De acuerdo con el proyecto oficial, las cautelares (que suspenden la aplicación de una ley o decreto) no podrán tener una duración mayor a seis meses y su función suspensiva cesará de inmediato en caso de apelación del gobierno. De este modo, el sistema de cautelares queda virtualmente suprimido y deja abierto el camino para la aplicación de medidas de gobierno que, tiempo más tarde, podrían ser juzgadas inconstitucionales. Implica un cambio de régimen en materia judicial, que en la actualidad reposa en la defensa del interés privado frente al poder público, cuya primacía queda confinada al ejercicio de la soberanía. No se trata, sin embargo, de un giro político limitado a los K: Chipre ha suspendido el seguro estatal a los depósitos bancarios inferiores a 100 mil euros (una medida que podría extenderse a toda la zona euro), para preservar el pago de la deuda pública con los acreedores nacionales e internacionales.

También Macri tiene en carpeta una reforma similar para el sistema judicial porteño. Cuestiona, como si fuera un clon K, a los "jueces que quieren gobernar" y que le "atan la mano a su gobierno". La queja de Macri viene a cuento porque son justamente medidas cautelares las que tienen parado el tarifazo del subte, así como la construcción de la estación de subte de la Línea H debajo de Plaza Francia, el funcionamiento de las UAC que absorben las funciones de las Juntas Comunales o la construcción de una playa de estacionamiento debajo del Parque Las Heras. La reforma del PRO se parece como dos gotas de agua a la anunciada por Cristina. Ambas establecen que la apelación del Estado sea suficiente para anular el carácter suspensivo de una cautelar y obligan a los jueces a darle parte al Estado antes de dictar una cautelar en su contra.

Este enfrentamiento judicial no tiene nada que ver con una defensa del interés general contra el 'egoísmo' privado o, en la variante contraria, del derecho individual frente a la invasión confiscatoria del Estado. Expresa la crisis del orden jurídico establecido para enfrentar la crisis capitalista, que amenaza con arrasar con las finanzas públicas, la moneda y la capacidad de arbitraje del Estado. El planteo oficial equivale al establecimiento de medidas de excepción al orden constitucional, para poder accionar en defensa del Estado, en especial contra los trabajadores -como los casos señalados de las deudas con los jubilados, el 82 por ciento móvil, los accidentes laborales, los tarifazos y así de seguido.

Otro de los proyectos oficiales establece la creación de Cámaras de Casación en todos los fueros (hasta ahora sólo tiene el fuero penal). El propósito del gobierno en este caso es, por un lado, nombrar nuevos camaristas -cuya función es dictaminar sobre los fallos de los jueces- y, por el otro, alargar los trámites judiciales, demorando de este modo la llegada a la Corte. Es esto lo que precisamente viene haciendo en forma ilegal el gobierno con los jubilados, al dilatar el cumplimiento de las sentencias judiciales. La necesidad de poder ejercer un poder de excepción o arbitrario es manifiesta, porque el gobierno procuró, recientemente, hacer todo lo contrario: saltar todas las instancias judiciales para llegar en forma directa a la Corte para aplicar la ley de medios (per saltum). El establecimiento de un régimen de excepción se hace en la mayor de las improvisaciones.

Consejo de la Magistratura

El plato fuerte de la "democratización" estaría en la elección por el voto popular de los miembros del Consejo de la Magistratura, el organismo que interviene en la selección de los jueces. Para despejar toda duda, Cristina Kirchner fue clarísima: "El Consejo debe estar sometido también a las reglas del conjunto del poder político".

Aquí está dicho, sin ambigüedades, que el kirchnerismo pretende abolir la división de poderes. Para esto, sin embargo, no es suficiente con 'kirchnerizar' el Consejo, porque bajo un gobierno distinto al actual se restablecería nuevamente la falta de afinidad entre el Ejecutivo y la Justicia. Una regla única para "el conjunto del poder político" requiere, entonces, la re-reelección. La denuncia de una falta de regla común para el régimen político es el reconocimiento más claro, aunque interesado, de una crisis política de conjunto. Un gobierno de trabajadores supera la contradicción entre la aplicación de una regla política común, de un lado, y la vigencia de la soberanía y autonomía popular, del otro, mediante la elección y revocabilidad de todos los órganos públicos deliberativos. La madeja de reglas contradictorias que caracteriza al Estado capitalista obedece a la contradicción insoluble que representa un sistema democrático ejercido por una clase minoritaria.

Es claro, entonces, que no hay ni podría haber un propósito democratizador, sino 'verticalizador' del Estado. Aunque se elija por la vía del sufragio, el Consejo seguirá siendo una camarilla, la cual no puede ser revocada por el mismo método con el que fue elegida.

Por otro lado, la elección de los miembros del Consejo se hará en las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (Paso) de agosto, lo cual supone que será parte de una boleta sábana de senadores, diputados, concejales y otros cargos -o sea que quedará afuera de cualquier debate popular sobre la administración de Justicia. Los postulantes responderán a las camarillas que manejan los aparatos políticos. Sin la menor ironía hay que señalar que el intento posiblemente naufrague, de cualquier modo, por alguna medida cautelar.

Reforma constitucional

Los representantes de las corporaciones de abogados y jueces, así como los partidos de la 'opo' ya anunciaron que objetarán la constitucionalidad del proyecto. Incluso Lorenzetti, presidente de la Corte Suprema, admitió que ésta podría tener que intervenir una vez que los diputados y senadores cumplan con la voluntad presidencial. Se recrearía un escenario similar al de la ley de medios. En este caso, si el proyecto queda trabado por un fallo judicial que determine su inconstitucionalidad, el gobierno utilizará el tema en las elecciones, para denunciar a la oposición y para impulsar una reforma constitucional, cuya finalidad fundamental será la re-reelección presidencial.

Los choques entre el gobierno y un sector de la Justicia son el resultado de una crisis de régimen político. La Corte Suprema se opone al establecimiento de un estado de excepción, que para que sea tal requiere la "re-re". El kirchnerismo lo reclama para poder arbitrar en la crisis que se manifiesta en la inflación creciente, la fuga de capitales, el dólar blue y el aumento los desequilibrios económicos. El gobierno necesita proseguir el saqueo de la Anses para pagar la deuda y asegurar los subsidios a las empresas. Pero el 'programa alternativo' que esgrime la 'opo' necesitará a su turno de nuevas medidas de excepción, que hoy se ocultan por conveniencia.

En oposición a ambos bloques capitalistas, planteamos la elección y revocabilidad popular de los jueces, como parte de una transformación social y política bajo la dirección de la clase obrera.

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El futuro de Esquel

Darío Aranda (APE)

Julián Raso tiene 21 años. Es flaco y alto. Estudia en la Universidad Nacional de La Plata, pero volvió a Esquel para estar presente el 23 de marzo, en los diez años del “No a la Mina”. De esa votación que marcó un quiebre en la resistencia contra la megaminería en Argentina. “Era chico, pero me acuerdo de las marchas, de los escraches, de la votación. Es una marca que tenemos muchos. Crecés con esa conciencia y por eso era una obligación estar hoy acá, para reafirmar la lucha contra el extractivismo, contra el saqueo, contra la contaminación”, explica paciente, desde la plaza San Martín, epicentro del acto principal por los diez años.

Como Julián, cientos de jóvenes, adolescentes y niños marcharon y siguen marchando hoy. Son cientos de historias pequeñas que también explican por qué las empresas mineras (y los gobiernos) no pudieron con Esquel.

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El 19 de marzo de 2003, días antes de la votación, hubo una masiva marcha, tan histórica como el plebiscito. Cientos de adolescentes y niños caminaron por las calles de esa fogosa ciudad del sur con varias convicciones como pancartas.

 No podían votar, pero explicitaron su opinión en la calle.

“Se acercaba la votación. Quedábamos afuera todos los menores de 18 años que queríamos expresar nuestra posición. No podíamos votar, pero eso no impidió que una movilización de casi mil chicos en contra del proyecto minero recorriera las calles de Esquel y le hiciéramos una sentada frente a la minera Meridian Gold. Fue hace diez años. Sin dudas, la mejor escuela que hemos vivido en Esquel ha sido la calle”, recordó Nehuen Corbeletto D'Orazio, hoy estudiante en Fiske Menuco (General Roca, Río Negro). Tiene 24 años y a los 14 vivió esa experiencia fundacional.

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En el Cerro de la Cruz, frente a la ciudad, se lee desde hace diez años “No a la mina”, formado con piedras pintadas de blanco y que ya son parte del paisaje de Esquel. En 2012, cuando el gobierno provincial pretendía avanzar con una ley para habilitar la minería, amaneció un día con la frase trastocada: “Sí a la mina”. Mojada de oreja para el 81 por ciento de la gente que había rechazado la minería a cielo abierto y el cianuro envenenando sus aguas y sus aires.

Un grupo de asambleístas se organizó y comenzó a subir el cerro, para volver a cambiar la consigna.

Grande fue la sorpresa cuando llegaron al sitio de las piedras. Dos jóvenes esquelenses, hermanos, simples vecinos sin militancia, habían decidido escalar y poner las cosas en su lugar. La montaña volvió a decir lo que pensaba, aquello que implica su propia supervivencia como potencial cerro volado en mil pedazos. La montaña volvió a decir “no a la mina”.

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La promesa de trabajo siempre fue un argumento de la instalación de proyectos mineros.

En octubre pasado marcharon por el centro de Esquel una veintena de personas y decenas de camiones que acusaban a los vecinos por el freno a la minería. “Sí a la mina, sí a la vida”, fue la consigna del grupo prominero.

Una larga hilera de camiones desfilando por el corazón de la ciudad. Aunque la movilización de personas era mínima, una por vehículo. La marcha olía a empresa, a operación política, a poder económico. No tenía la piel erizada de lo genuino.

La respuesta no tardó en llegar: las familias que rechazan la minería también marcharon. Y los actores principales fueron los niños: ellos llevaron sus pequeños camiones, sus autitos, sus triciclos, sus bicicletas.

La ternura respondió a la prepotencia minera.

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“Era chica. Tenía recuerdos, pero estos años me fui dando cuenta de otras cosas, de las amenazas que hubo para los vecinos que no querían la minería, de lo importante que fue y es esta ciudad en las luchas que se dan. Esquel te deja marcas”, recuerda Daniela Cohen Arazi, 23 años, mientras maneja rápido para llegar a tiempo a la cobertura. Estudia Comunicación Social en la Universidad de La Plata, y colabora con la FM comunitaria de Esquel, Kalewche, y con el sitio de la asamblea www.noalamina.org. Si habrá dejado marcas Esquel. Es espejo de las luchas que vinieron después.

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Veinte páginas de coloridos dibujos. Y un título claro: “Todos dijimos no”. Es el libro que cuenta la lucha de Esquel en clave para niños. “Hilario y Nahuel son dos chicos. Una empresa minera quiere llevarse el oro que está oculto en sus montañas. Para eso tiene que destruirlas y consumir todo el agua de los ríos. Pero Hilario, Nahuel y todos los vecinos saldrán a la calle para impedirlo, aprenderán cosas, las compartirán, se organizarán y todos se transformarán en guardianes de su pueblo y de la naturaleza”, explica la contratapa.

Escrito por Carmen Miguel, ilustrado por María Elisa Cueto y Sofía Calvo, coordinado por Corina Milán y publicado por Editorial El Colectivo, es un material único para hablar del modelo extractivo en clave infantil. “Es la primera producción asamblearia pensando en la comunicación con las nuevas generaciones, toda una apuesta concreta a la educación popular para seguir luchando en el futuro”, explicó Corina Milán.

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Acto central por el décimo aniversario. Plaza San Martín.

Desde la glorieta, el animador desafía: “Levanten la mano los chicos de menos de 10 años”.

Cientos de manitos parecieran querer tocar el cielo.

Hay gritos, aplausos, alegría.

El animador resume: “Estos pibes llevan la lucha en la sangre”.

Esquel tiene futuro.

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Ni una lágrima por Thatcher, criminal de guerra de Malvinas

Emilio Marín (LA ARENA)

La ex "Dama de hierro" tendrá un funeral con honras militares. Sin embargo ni en su propio país la recuerdan con cariño. En Argentina menos, aunque algunos desmalvinizadores tratan de exculparla por sus crímenes de guerra.

Cuando una persona muere, por más críticas que haya concitado en vida, suele recibir juicios benévolos. Casi que se la reivindica, como poniendo en un tercer plano las perrerías verdaderas o falsas que antes iban con mayúsculas y subrayado.

Margaret Thatcher no gozará de ese privilegio de gran parte de los mortales. Falleció a los 87 años de un accidente cerebro vascular, el lunes 8 de abril, y su mala imagen la perseguirá hasta la cremación, cuando finalice su funeral con honras militares, el próximo miércoles 17.

Los familiares directos suyos, como sus hijos, estarán allí, igual que la reina Isabel II y el parásito mayor de Edimburgo, el premier David Cameron y unos cuantos militares, en actividad y retiro, subrayando que en las filas castrenses del imperio se la consideraba casi como una de las suyas.

Opiniones cruzadas

Tendrá un funeral pomposo, no el barato que recomendaba el cineasta Ken Loach: "privaticemos el funeral de Thatcher. Saquémoslo al mercado competitivo y aceptemos la oferta más barata. Es lo que ella habría querido". Cuando mueren personas queridas los cementerios quedan chicos y, sobre todo, hay mucho dolor por su partida. Es lo que ocurrió en Venezuela con Hugo Chávez el 5 de marzo pasado. Que se compare ese océano de gente en Caracas y el vasito de agua que habrá en Londres, para medir el impacto social de uno y otro personaje.

Cameron es un discípulo de la oxidada dama, porque ocupa su despacho de Downing Street 10 y porque tiene puesta la misma camiseta del Partido Conservador con la que aquella llegó al gobierno en 1979 y conservó durante once años.

Se entiende entonces que el primer ministro la elogió como "una gran líder que salvó al Reino Unido, luchó contra viento y marea para llegar al poder y demostró mucho coraje". No muchos británicos comparten esa opinión, afectados como están por una crisis económica que viene, con intermitencias, de los tres gobiernos thatcherianos y el aniquilamiento del "Estado de bienestar". Esto, por supuesto, sin olvidar la responsabilidad del ajuste de los laboristas cuasi thatcherianos, como Tony Blair...

Lloran en Malvinas

Toda regla reconoce excepciones. El rechazo generalizado a la ex baronesa, en cambio, da lugar a un amor intenso en las Malvinas, de los interesados kelpers. "Siempre será recordada en las islas por su determinación a enviar una fuerza naval para liberar nuestra casa tras la invasión Argentina de 1982", expresó el diputado Mike Summers, en nombre de la asamblea legislativa de las islas. Summers recordó que ya en 1983 los isleños le habían concedido la condecoración "Libertad de las islas Falklands (sic)".

Pero los biógrafos de la fallecida no deberían pasar por alto que en Malvinas viven 3.000 personas y casi 1.500 soldados ingleses. No parece un contingente numeroso como para salvarla de un juicio lapidario.

No vaya a creerse que sólo en Argentina y el Tercer Mundo persiste, firme como roca, ese repudio. Incluso en Inglaterra y por supuesto en Escocia e Irlanda, hubo condenas a su pasado político y hasta brindis y festejos por su deceso. Era la gente que recordaba su inicial paso por el ministerio de Educación en un gobierno conservador anterior, cuando eliminó la copa de leche a los escolares de entre 7 y 11 años. También la cuestionaron mineros y miembros de otros sindicatos liquidados por la gobernante mediante privatizaciones, quita de subsidios, aumento del desempleo y legislación antisindical.

El ex alcalde Londres, el laborista Ken Livingstone, mantuvo el filo crítico hacia la mujer aún después de muerta. Quiere decir que ella hizo demasiado daño en su propio país.

La historia del Belgrano

La premier conservadora tuvo una gran sintonía con el norteamericano Ronald Reagan durante la guerra de Malvinas. El Pentágono proveyó información, logística, armamentos y mucha ayuda política, entre otras una seudo mediación del general Alexander Haig, que operó para Londres en los momentos decisivos. "Para los EEUU, sin su ayuda los ingleses habrían caído en Malvinas" tituló Infobae (30/11/2011) al reproducir las declaraciones del ex Secretario de Marina estadounidense, John F. Lehman.

El 2 de mayo de 1982 la señora ordenó el hundimiento del ARA Gral. Belgrano, que navegaba fuera de la zona de exclusión dictada unilateralmente por Londres en ese conflicto. Y el submarino nuclear Conqueror, con sus misiles, hundió al crucero y mató a 323 compatriotas, casi la mitad de las 649 bajas argentinas a lo largo de los 74 días que duró el enfrentamiento.

Semejante decisión fue adoptada por la premier en la residencia de Checquers, junto con un grupo cerrado de ministros y secretarios. Luego defendió esa acción mintiendo que el barco significaba un peligro para las tropas británicas.

Ese fue un crimen de guerra y los ex combatientes y sus familiares, así como muchos otros sectores del pueblo argentino no comprenden que aún hoy no haya sido denunciado como tal en la Corte Internacional de La Haya o instancias similares. Por eso la baronesa, título nobiliario que le obsequió Isabel II, pudo morirse impune, dizque inocente. Adonde haya ido después de expirar, puede que los 323 marinos del Belgrano le golpeen la puerta. Aunque si la lucha de clases continúa en esos cielos, Thatcher estará reunida con Reagan, en una parte; y los muertos argentinos departirán con el almirante Brown, en otro lado.

Contrarrevolucionaria cabal

Trasgrediendo el sentido común y el lenguaje, Mariano Turzi escribió ayer en "La Nación": "la dama fue, aunque irrite decirlo, revolucionaria. Quiso acabar un orden político y económico que consideraba vetusto e ineficiente: rompió el poder de los sindicatos, dejó al laborismo fuera del poder por 11 años, y redefinió los límites entre Estado y mercado". Esa política fue cabalmente contrarrevolucionaria, en todo el sentido de la expresión, dentro del Reino Unido, el Atlántico Sur y las cuestiones europeas y globales.

Los tres millones de desocupados en las minas, las empresas estatales privatizadas del servicio de transporte aéreo, telecomunicaciones, electricidad y el gas, etc, no entenderán esa calificación de Turzi. La mayoría de los argentinos, tampoco, por el crimen del Belgrano. Menos surge una visión "revolucionaria" del comprobado complot de Thatcher con Reagan y el entonces papa Juan Pablo II para derribar el socialismo en Europa del Este y la misma URSS.

A lo sumo se podría elogiar su buen ojo para descubrir a un potencial aliado en las filas enemigas. Es lo que hizo con Mijail Gorbachov, al que elogió y atrajo al lado de la campaña capitalista para demoler el socialismo, perestroika de por medio con su engañosa fórmula de "socialismo con democracia". El desempleo y crisis en los dos extremos de Europa, ayer y hoy, son consecuencias buscadas por la entente Reagan-Thatcher-Vaticano, logradas con la complicidad de Gorbachov y Boris Yeltsin.

Ya retirada del gobierno por sus fracasos e impuestazos, pero conservando su escaño en la Cámara de los Lores, empleó sus últimos cartuchos en salvar al ex dictador Augusto Pinochet, preso en Londres y con pedido de extradición a España.

¿De qué revolucionaria hablan? Hasta la Thatcher se habría ofendido si la llamaban de ese modo. Ella prefería ser la "Dama de hierro", de un metal que oxidado y viejo aún podía matar, herir o contaminar.

Dos la salvan

Entre los pocos argentinos que han hablado bien de la fallecida está un historiador mitrista de cabotaje y un argentino con alto vuelo internacional.

El primero es Luis Alberto Romero, quien la eximió del crimen de guerra del Belgrano. Escribió ayer en "tribuna de doctrina": "Tres décadas después se sigue repitiendo el argumento de que el crucero no era un blanco de guerra legítimo. Thatcher hizo lo que la mayoría de los responsables de una guerra habría hecho. Ni más ni menos. Nuestro nacionalismo paranoico encuentra siempre culpables ajenos para explicar nuestros fracasos o errores. Pero los muertos del General Belgrano deben ponerse en la cuenta de los jefes militares irresponsables. No tengo una opinión muy fundada sobre la anciana dama que acaba de morir. Más bien, no me gustaba. Pero sé que de ese pecado está exenta". Los comentarios huelgan. Thatcher exenta de ese crimen...

El otro argentino con elevadas responsabilidades mundiales que tomó la palabra fue Francisco, que es Bergoglio. "El Papa recuerda los valores cristianos que estaban en la base de su compromiso con el servicio público y en la promoción de la libertad entre la familia de las naciones", rezó el telegrama en inglés que difundió la Santa Sede, enviado por el cardenal Tarcisio Bertone a Cameron, en nombre del Pontífice.

¿Qué dirán ahora los políticos que en Buenos Aires aseguraban estar frente a un "Papa Argentino y Peronista"? Después de ese telegrama endiosando a la criminal de guerra, ¿quedará margen para que la presidenta argentina le vuelva a pedir a Francisco gestiones a favor de las negociaciones con Londres por Malvinas?.

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Ausencias que matan

Germán Mangione (especial para ARGENPRESS.info)

Ante las terribles inundaciones producidas en la Capital Federal y, principalmente, en la de la ciudad de La Plata urge poner en primer plano solucionar los problemas y necesidades de quienes sufrieron tan trágico acontecimiento. Sin embargo, y en paralelo, también es necesario poder descubrir y avanzar en las responsabilidades.

Desde la clase política se insiste con cada declaración en circunscribir los hechos meramente a una catástrofe natural. Esto se da no por ingenuidad sino con la férrea intención de deslindar las responsabilidades que le tocan a quienes dirigen hoy los destinos de nuestra sociedad en todos los niveles: local, provincial y nacional.

¿Se puede pensar las inundaciones y otras tragedias sociales como meros hechos naturales, asociados a la indefensión del hombre ante las “fuerzas de la naturaleza”? En el caso de las recientes inundaciones como en otros sería faltar a la verdad.

De a poco, en distintos medios, comienzan a aparecer las pruebas de lo que el sentido común colectivo expresó desde el primer momento. Las obras necesarias para evitar la “catástrofe” no se hicieron. En casos como el de La Plata no se hicieron a pesar de la existencia de estudios previos como el de la Universidad Nacional de la Plata, que alertaba sobre el peligro. Luego de la gran inundación del 2002, la municipalidad le encargó un trabajo de investigación al Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la UNLAP, que después de cinco años de trabajo, advirtió sobre la necesidad de encarar obras en la zona del arroyo El Gato, en Tolosa, una de las más castigadas por la última tormenta, y la elegida por Cristina Kirchner para su “visita” en los primeros días de la inundación. De hecho, después de la de 2002, en 2005, 2008 y 2010 La Plata quedó a merced del agua con otras inundaciones. Nadie puede alegar sorpresa o imposibilidad de previsión en este caso. No escucha aquel que no quiere escuchar.

Y acá llegamos al nudo de la cuestión. ¿Quién tenía que escuchar? El Estado. Como en otros casos similares quienes tienen la responsabilidad institucional de escuchar, hicieron oídos sordos. Como en Cromagnon, la punta de un iceberg que se encendió en llamas pero estaba latente en miles de bares, pubs y boliches a lo largo de la Argentina ante la mirada ciega del Estado que, por una módica suma, no controla el negocio de los bolicheros.

Como en las inundaciones de Santa Fe en 2003, tras la histórica crecida del río Salado, cuando la obra inconclusa (inaugurada sin terminar en 1997) de la defensa hídrica permitió que la tercera parte de la ciudad quedara bajo el agua con un saldo de 158 muertos.

O más acá en el tiempo la “Masacre de Once”, el accidente ferroviario que se llevó la vida de 51 personas que utilizaban el tren de la línea Sarmiento en Buenos Aires. En este caso también fueron desoídas las alertas de sindicatos, técnicos y trabajadores sobre la inminencia de una tragedia por la falta de inversión y controles.

En todos los casos, el Estado (en cualquiera de sus figuras) brilló por su ausencia. O mejor dicho estuvo presente de la peor manera: omitiendo, haciendo la vista gorda o participando de los negocios a costa de la vida de la gente.

Porque en la ausencia del Estado, dejando a los poderes económicos, “la mesa de negocios servida” siempre termina de la misma manera, beneficiando a unos pocos en perjuicio de muchos otros.

Un caso clave para entender este concepto es el del desborde del río Tartagal en el 2006, que arrasó con más de 150 viviendas y donde unas 600 personas debieron ser evacuadas por el peligro de derrumbes. En aquella oportunidad la caída del puente carretero dejó a la ciudad salteña completamente aislada. Salta es una de las provincias argentinas con un mayor avance de la deforestación, los datos de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable sostienen que 194.389 hectáreas fueron deforestadas entre 1998 y 2002, en el periodo comprendido entre 2002 y 2006 esa superficie se dobló con 414.934 hectáreas. Para la organización ambientalista Green Peace el desmonte fue determinante entre las causas de la inundación.

Mientras tanto la sojización, principal impulsora de los desmontes en todo el país, no se detiene. Ni siquiera luego de sancionada la Ley de Bosques en 2007. Desde esa fecha a la actualidad se han desmontado un millón de hectáreas más en Argentina. Aquí de nuevo la ausencia de controles estatales permiten que la ley sea ignorada en todos los lugares que “el yuyito” necesita abrirse paso. Inundando, pero también destruyendo otras producciones, concentrando la tierra en pocas manos, expulsando familias agricultoras, pueblos originarios y pequeños productores, y en el mediano y largo plazo destruyendo el medio ambiente.

Y casi como una paradoja de la economía de un Estado que muchas veces está más presente para las cámaras y las tapas de los diarios que para cumplir sus funciones de previsión, control y castigo, el mismo día que la Capital Federal se inundaba por falta de obras que se calculan en 120 millones de dólares, y un día antes de que La Plata quedara sumergida bajo el agua por falta de inversión en el Arroyo El Gato de unos 4 millones de dólares, el Poder Ejecutivo nacional mediante el Decreto N° 309 canceló una cuota de la deuda externa con organismos financieros internacionales por un monto de 2.334.944.552,79 de dólares. Prioridades, que le dicen. Hoy se calculan en 500 millones las pérdidas ocasionadas en La Plata por el agua. Un quinto de lo que se pagó a los organismos internacionales.

Tema para otra nota sería el rol de los políticos durante las tragedias y en los momentos posteriores. Aquí queríamos poder desglosar el rol de ese Estado que está ausente con aviso o que con mucha suerte llega tarde y mal.

El clima pone lo imprevisible, los gobiernos las excusas tras sus ausencias y, como siempre, la gente, la vida y lo ganado con esfuerzo en años de trabajo.

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Represión en la Sala Alberdi: "La orden era que no quedasen registros gráficos ni filmados de lo que estaba sucediendo"

RNMA - ANRED

La Red Nacional de Medios Alternativos (RNMA) y abogados de los organismos antirrepresivos CORREPI, CADEP y COPODH, junto a integrantes de la Sala Alberdi, realizaron hoy una conferencia de prensa para anunciar la presentación de la querella que imputa por "comisión de homicidio calificado en grado de tentativa" al Jefe de gobierno porteño Mauricio Macri; al ministro de Seguridad Guillermo Montenegro; al ministro de Cultura Hernán Lombardi; al Jefe de la policía Metropolitana, Horacio Alberto Jiménez; al Subjefe de la policía Metropolitana, Ricardo Pedace, y al Superintendente de Seguridad, Juan José Ríos por los heridos de balas de plomo (dos de la RNMA) que dejó la represión policial durante el desalojo de la Sala Alberdi el pasado 13 de marzo de 2013.

La conferencia comenzó alrededor de las 12.30 en el Salón Consular del recuperado hotel BAUEN. Allí, los organizadores exhibieron a los medios presentes el video de difusión que muestra el momento exacto en el cual - en medio del desalojo del acampe cultural en apoyo a la Sala Alberdi, el 13 de marzo de 2013 - un pelotón de la policía metropolitana avanza contra los manifestantes disparando con balas de goma y de plomo. Allí se ve exactamente el momento en que dos integrantes de la Red Nacional de Medios Alternativos (RNMA), Esteban Ruffa de la agencia ANRed y Germán Darío de Los Santos de DTL!, que estaban en ejercicio de sus funciones como corresponsales de prensa, son heridos con balas de plomo, además de un tercer herido con bala de fuego, Mario Fumaroni, del espacio comunitario Los Libros de la Esquina.



De la conferencia participaron María del Cármen Verdú, por la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI); Ernesto Martín Alderete, de la Coordinadora Antirrepresiva por los Derechos del Pueblo (CADEP) y Ramiro Geber, del Colectivo Popular por los DDHH (COPODH), como abogados querellantes. También estuvieron en la mesa los dos damnificados de la RNMA y Lucía (más conocida como "Lucha"), integrante de La Sala Alberdi, además de Ernestina Arias, integrante de la RNMA, que ofició de moderadora de la conferencia.

Lucía, de la Sala Alberdi, contextualizó el momento en el que se dio la represión de la policía Metropolitana: "La Sala Alberdi hace dos años y medio que estaba resistiendo el cierre del espacio, ante un proceso de toma y autogestión que siempre se intentó desalojar. Lo que sucedió la noche del 12 de marzo fue que la respuesta del gobierno de Macri siempre fue la represión y criminalización de la protestas social. Esta represión tuvo el saldo de más de 100 heridos con balas de goma, además de los tres heridos con plomo".

Por su parte, María del Carmen Verdú, de CORREPI señaló que la querella por los heridos por bala de plomo fue presentada el martes 9 de abril en la fiscalía 7, Juzgado de Instrucción 8, para que la despachen, en la causa penal que investiga los hechos de la noche del 12 de marzo, madrugada del 13. "Hay que salir no sólo a denunciar y querellar penalmente a los responsables de esta represión, sino también debe ser parte de la denuncia pública que hacemos cotidianamente en relación al conjunto de las políticas represivas del estado - remarcó Verdú - Por eso, la querella no está orientada solamente contra quienes apretaron el gatillo sino también contra la cúpula de la policía Metropolitana, sus jefes, sus subjefes, su director de seguridad, obviamente el ministro de seguridad Montenegro, el ministro de cultura, Lombardi, que es el ideólogo de todo este plan de privatización de la Sala Alberdi y de la cultura en general, y el jefe de gobierno Mauricio Macri."

Además, la abogada de CORREPI apuntó contra la policía federal: "también cumplió un rol esa noche de perímetro de seguridad que dificultó que muchos de los que nos acercábamos a solidarizarnos pudiéramos llegar al lugar una vez que ya habia sido iniciado el operativo de la metropolitana y que, por cierto, ningún integrante de la federal se interpuso para decirle a sus colegas de la metropolitana que no pueden disparar con armas de fuego cargadas con balas de plomo sobre los manifestantes. Ustedes vieron las escenas, allí no hay gente armada, excepto la policía. Los compañeros estaban en defensiva sólo porque eran atacados y dos de ellos cumpliendo tareas de prensa, que luego son heridos. Este es un hecho repetido: los que reciben las heridas de balas de plomo son trabajadores de prensa independientes. La orden, y esto es lo que esperamos probar en esta causa penal, era que no quedasen registros gráficos ni filmados de lo que estaba sucediendo y de la forma en que se estaba llevando adelante el operativo. De la misma manera que el 20 de octubre de 2010 una parte de la patota sindical de Pedraza con el apoyo de la policía federal tuvo como tarea apartar a las cámaras de televisión, y tratar de impedir que se filmara el ataque en que es herido Mariano Ferreyra, Elsa Rodríguez y otros compañeros, del mismo modo es significativo que aquí los heridos de bala sean periodistas, trabajadores de prensa independientes."

"En el marco de esa represión fueron detenidos cuatro personas, al voleo, por el hecho de estar ahí cerca - denunció Martín Alderete, de CADEP -, y como en innumerables hechos en los que se reprime groseramente y hay heridos, se intenta justificar esta represión con el armado de causas penales, donde se utiliza un combo donde se los acusa de daños, lesiones y resistencia a la autoridad, sin ningún tipo de fundamentos. Entre esos cuatro hay un menor y tres mayores, con quienes asumimos su defensa y vamos a pelear hasta lograr su sobreseimiento. Y además están los cuatro compañeros que fueron desalojados de la Sala Alberdi, que fueron acusados de usurpación en una lucha justa, legítima. Y es sintomático que ya existía una acusación previa de usurpación, que fue archivada, porque no podían probar ni sostener ni un elemento serio para sostener esta causa."

Ramiro Geber, de COPODH, agregó que "el estado siempre tiene la misma respuesta para las diferentes luchas del campo popular: la respuesta represiva, gobierne quien gobierne. Macri en la ciudad, Cristina, De la Rúa en el 19 y 20 de diciembre. Han pasado muchos gobiernos, y la única respuesta es la represiva. Nuestra tarea y deber como organizaciones antirrepresivas es no dejar que se naturalice la respuesta represiva.

Luego fue el turno de los corresponsales de prensa de la RNMA heridos con balas de plomo policiales.

Esteban Ruffa, fotógrafo de ANRed, señaló que las balas no pudieron provenir de otro lado que no sea la misma policía metropolitana: "cuando se desata la represión yo estoy sobre la esquina de Paraná y Corrientes. Empezamos a escuchar tiros y gritos. Fue muy violento. - relató - Vemos que muchos integrantes de la Sala Alberdi empiezan a correr por el accionar represivo de la policía por Montevideo hacia Corrientes. Cuando la policía empieza a avanzar por Corrientes, me cruzo enfrente del Centro Cultural San Martín, hago unas fotos y cuando me estoy yendo, recibo por detrás, desde el cordón policial, un impacto de bala de plomo que me entra por debajo de la rodilla, que queda impactado en la tibia, comprometiendo la pierna y con problemas para caminar, herida que de ahora en más no sé cómo evolucionará. Yo al `Polaco´ en ese momento no lo veo, pero estábamos en la misma línea de fuego."

Por su parte, Germán de los Santos, más conocido como el "Polaco", contó cómo fue su experiencia ese día: "uno nunca está preparado para recibir una bala de plomo. Uno sabe como comunicador a los riesgos que se expone, pero no piensa que puede pasar esto. Yo vi cuando la policía le tiró gas pimienta en los ojos a un chico que andaba en bicicleta por la zona, a dos metros, dejándolo ciego, y me ubico en una mejor zona para tener una mejor toma de lo que estaba sucediendo. Y veo que los manifestantes van a rescatar al chico. Eso demuestra también quién es quién en cada momento. Al chico lo van a rescatar los manifestantes, no la policía, que se supone que debe cuidarnos como ciudadanos. En ese momento hay una avanzada de la policía. Me doy cuenta que un integrante de la metropolitana estaba por diaparar y cuando intento correr recibo el disparo. Siento el impacto y escapo como puedo hacia Paraná. A mi me dieron en la pierna izquierda, muy cerca de la arteria femoral, o sea que muy probablemente podría haber sido otro caso fatal de parte de la policía, les podría haber tocado a cualquiera de ustedes. La metropolitana supuestamente es la fuerza represiva más joven y tiene un poder de fuego impresionante. Y no quiero entrar en la cuestión del loquito que disparó, porque sabemos que alguien les compra las armas, y alguien les da una orden."

Finalmente, una integrante del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), que se acercó a solidarizarse y presenciar la conferencia de prensa, preguntó si alguien del gobierno de la ciudad se acercó en algún momento a los colegas heridos o si recibieron alguna respuesta oficial o alguna propuesta de reunión. La respuesta, de parte la abogada Verdú, fue contundente: "la única respuesta que recibieron del gobierno de la ciudad fueron balas de plomo, no tuvieron otra".

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Argentina, Chaco. Presidencia Roque Sáenz Peña: Docentes presentan denuncia por los incidentes en Guayaibí

CHACO DIA POR DIA

El gremio de Sitech Centro Chaqueño se reunió frente al juzgado de calle 9 en Presidencia Roque Sáenz Peña, para presentar una denuncia por los hechos ocurridos en Guayaivi, donde hubo docentes damnificados.

Daniel Radulovich, secretario general del sindicato Sitech Centro Chaqueño, indicó que se manifestaron para presentar una denuncia por los daños sufridos a los docentes el pasado 21 de marzo.

En diálogo con Radio La Red, señaló “venimos a hacer la denuncia con respecto a lo que había sucedido el día 21 pasado en Guayaibí, con una docente Paola Fernández y enumera a los otros docentes damnificados que sufrieron lesiones y secuelas después del hecho”.

“Otro de los puntos en el juzgado tiene que ver con la designación del patrocinio del abogado Alcántara por el tema del amparo que se ha presentado, los padres planteando el derecho educativo”, agregó.

Además, explicó que “el mecanismo que utiliza el gobierno es totalmente ilegal porque nombra suplentes para la gente que hace medidas de fuerzas, lo cual atenta el derecho de huelga”.

Radulovich, finalizó “esa resolución va en contra de lo que dictamina la Constitución Provincial del mismo estatuto docente, ya que no hay ningún artículo que enumere el suplente en los docentes que están de paro y los Convenios Internacionales que avalan la tutela al derecho a huelga”.

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Argentina: Desocupados terminan casas abandonadas por el IPV en Salta

Marco Díaz Muñoz (COPENOA)

El Instituto Provincial de la Vivienda de esta provincia abandono por falta de fondos la construcción de catorce casas en la localidad de Coronel Cornejo, ubicado a 27 kilómetros de la ciudad petrolera de General Mosconi. Las viviendas están siendo terminadas por la organización social Unión de trabajadores Desocupados de General Mosconi.

El dirigente social José “Pepino” Fernández referente de dicha organización y presidente de la Fundación FUNDATRAD, dio detalles e la situación de abandono por parte del IPV de las casas en la zona, que ahora son ejecutadas y terminadas con fondos de la organización y por medio del salario directo, beneficiarios que perciben en la suma de 680 pesos por hijo, debiendo realizar una contraprestación solidaria de cuatro horas diarias.



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Argentina, Salta: Alumnos llevan sillas de sus casas a escuela en Coronel Cornejo

Marco Díaz Muñoz (COPENOA)

Los padres de una treintena de alumnos del jardín de infantes de la Escuela Nº 4826. Misión Villa Sagrada del pueblo de Coronel Cornejo, deben llevar desde sus casas las sillas para sentarse durante el periodo de clases, por la falta de mobiliario escolar.

En Coronel Cornejo, hay una delegación de la Municipalidad de General Mosconi, del cual depende, y que según los pobladores no brinda soluciones efectivas.

Para Silvana Martines, madre de una pequeña que concurre al jardín de la escuela Misión Villa Sagrada, conformado en su mayoría por niños aborígenes “cada padre trae sus sillitas para que los niños puedan sentarse, se realizo el pedido al ministerio y todavía no hay respuesta”.

A unos diez kilómetros al oeste de Coronel Cornejo, se encuentra la segunda cuenca de gas de mayor producción de la republica argentina, y frente al pueblo hay miles de hectáreas con poroto y soja, lo que define una realidad de inequidad en la distribución de las riquezas en la provincia de Salta.

Emitimos el reportaje realizado por el periodista Marco Díaz Muñoz en el pueblo de Coronel Cornejo a Silvana Martínez, madre de una niña que concurre al jardín de la Escuela Nº 4826.



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Argentina, Córdoba: Megacausa La Perla / El CISPREN repudia actitud patoteril de represores contra trabajadores de prensa

PRENSA RED

Los compañeros Irma Montiel (agencia Télam) y Manuel Bomheker (Radio Nacional Córdoba) fueron agredidos e intimidados verbalmente esta mañana en Tribunales Federales I por un grupo de represores juzgados por delitos de lesa humanidad en la megacausa La Perla. El gremio exige la inmediata intervención y pronunciamientode las autoridades de la Justicia por el atropello sufrido por los trabajadores de prensa.

El Círculo Sindical de la Prensa y Comunicación de Córdoba (CISPREN) repudia la actitud patoteril de los represores que están siendo juzgados por violaciones a los Derechos Humanos cometidos en el ex centro clandestino de detención de La Perla contra los compañeros Irma Montiel y Manuel Bomheker.

Esta mañana, los trabajadores de prensa fueron insultados por los represores cuando luego de una larga guardia fotográfica y periodística, Manuel Bomheker del programa “RN positivo”, de Radio Nacional, junto a la reportera gráfica Irma Montiel, de la agencia Télam, retrató la llegada de los siniestros personajes al edificio de los Tribunales Federales I.

Cuando descendieron del celular que los transportaba, los represores comenzaron a insultar duramente a los citados trabajadores de prensa, siendo la compañera Irma Montiel, por su condición de mujer, el blanco elegido de epítetos agraviantes hacia su persona, y lo que es más grave aún, dejando en claro que la tenían perfectamente identificada.

Este acto de barbarie moral por parte de quienes en una época fueron dueños de la vida y de la muerte de miles personas, muestra el alto grado de impunidad de la que siguen gozando estos genocidas, encabezados por su jefe supremo, Luciano Benjamín Menéndez, quien en el amanecer de la democracia, allá por la década del ´80, en Buenos Aires, amenazó con un cuchillo a periodistas y a militantes de Derechos Humanos.

Frente a este repudiable hecho, el CISPREN se solidariza con los compañeros agredidos y exige la inmediata intervención y pronunciamiento de las autoridades de Tribuna Federales I para que los trabajadores de prensa no queden expuestos a este tipo de situaciones miserables, como las que tuvieron que vivir los compañeros Bomheker y Montiel, para que puedan cumplir con la tarea de informar.

Carlos Valduvino (Secretario General).

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Retan a derecha paraguaya a revelar procedencia recursos electorales

PL

El Frente Guasú, coalición de partidos y organizaciones sociales de la izquierda paraguaya, retó hoy a los partidos tradicionales a revelar la procedencia de los enormes recursos gastados en la actual campaña electoral.

La organización abordó las sospechas y denuncias públicas sobre los monumentales fondos empleados por esas entidades políticas en la promoción de sus candidaturas para los comicios del 21 de abril próximo.

Los ciudadanos se ven hoy sometidos a un verdadero barraje de propaganda que inunda las transmisiones televisivas y radiales y llena las calles de carteles de todo tipo reclamando el voto especialmente para viejos exponentes de la política conservadora paraguaya.

Ricardo Canese, jefe de campaña del Frente Guasú, se refirió al tema señalando a Prensa Latina que todo ello contrasta con la modestia de los fondos dedicados por la izquierda para mostrar sus programas de gobierno y las proposiciones para introducir cambios necesarios en la nación.

La avalancha de recursos gastados por la derecha la ejemplificó en los candidatos de los partidos Colorado y Liberal, éste último ahora enfrentando el escándalo de una venta ilegal de tierras al Estado como condición para lograr una alianza política con el partido Unacé.

En el primero de los casos, acusó al candidato presidencial Horacio Cartes, un acaudalado empresario, de haber comprado el partido que lo postuló sin ser militante de la organización, gracias a su carácter de multimillonario y a pesar de estar acusado de oscuros negocios.

En cuanto a los liberales, participantes junto a Cartes en el golpe de Estado parlamentario que destituyó en junio pasado al presidente Fernando Lugo, aseguró que recibe jugosos recursos de negocios ilegales relacionados con el tráfico de las tierras estatales.

Nosotros no tenemos un sistema democrático en Paraguay, sencillamente vivimos en una plutocracia, subrayó en sus declaraciones.

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Encuesta revela apoyo mayoritario a matrimonio igualitario en Uruguay

PL

El matrimonio entre personas del mismo sexo, recién aprobado jurídicamente en Uruguay, cuenta con el apoyo del 54 por ciento de la población, según la encuestadora Cifra, informó hoy Búsqueda.

El llamado Matrimonio igualitario, a su vez, tiene un 33 por ciento en contra, mientras que el cuatro por ciento no opinó y el nueve por ciento se muestra indefinido, según ese sondeo.

En comparación con una encuesta realizada en diciembre pasado, los que están a favor crecieron un punto y los que están en desacuerdo dos.

Cifra precisó que las mujeres están más de acuerdo con esta medida (58 por ciento) que los hombres (51 por ciento).

El mayor respaldo de la medida se encuentra entre quienes tienen desde los 18 a los 44 años de edad: 70 por ciento. Entre los que cuentan entre 45 y 59 años, el 54 por ciento apoya la iniciativa. El 35 por ciento de los encuestados que tiene más de 60 años también se expresó a favor.

La encuesta, realizada entre el 22 de febrero y el 3 de marzo pasados a mil dos personas por vía telefónica, también analiza el respaldo o rechazo al matrimonio homosexual según ideología y respecto a quién votó en la última elección, agrega el semanario Búsqueda.

Entre quienes se autodefinen como de izquierda, el 69 por ciento está a favor y el 25 por ciento en contra. Los de centro-izquierda se dividen entre el 64 por ciento a favor y el 22 por ciento en contra. Entre los de centro, el 57 por ciento está a favor y el 28 por ciento en contra.

El 48 por ciento de quienes se definen como de centro-derecha respalda el matrimonio igualitario y el 41 por ciento lo rechaza. Entre los de derecha, el 28 por ciento lo apoya y el 60 por ciento está en contra.

Respecto a los partidos políticos, asegura que en el (gobernante) Frente Amplio quienes respaldan la iniciativa son el 64 por ciento, mientras que en el Partido Nacional es el 46 por ciento y en el Partido Colorado, el 35 por ciento.

La encuesta Cifra afirma que quienes cursaron sólo primaria se oponen a la medida, con el 45 por ciento en contra, mientras que a favor está el 41 por ciento. Entre quienes tienen estudios secundarios, el 60 por ciento apoya y esta cifra sube al 67 por ciento con los que tienen estudios terciarios.

Quienes no tienen ninguna religión son los que están más a favor de la iniciativa (67 por ciento). El 57 por ciento de los que se definen como católicos pero no practicantes también da su respaldo. En tanto, entre los practicantes católicos el 34 por ciento apoya y entre los que practican otra religión solo el 26 por ciento da su respaldo.

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