jueves, 27 de junio de 2013

A 29 años de "Alfa Carbón 1", la "Operación Albania del Sur" (Parte V)

Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)

¿Quién es quien entre los asesinos de "Alfa Carbón 1"?.

Los familiares de las víctimas de la "Operación Alfa Carbón1" solicitaron al ministro Carlos Aldana Fuentes, de la Corte de Apelaciones de Concepción, procesar por el delito de "asociación ilícita y homicidio calificado" a cuatro altos oficiales con responsabilidad de mando en los crímenes del Sur y a otros 12 sicarios de la CNI. Además, piden que se califique la "asociación ilícita" a todos los esbirros, incluidos los 7 autores que ya están procesados por homicidio.

"Asociación ilícita" y homicidio para jefes o mandos

1) Hugo Iván Salas Wenzel, mayor general de ejército (r) y vice-director (2º Jefe) de la CNI desde 1984 a octubre 1986. Después fue director CNI hasta noviembre 1988. En la época de Alfa Carbón era vice-director de CNI y formaba parte del mando que conoció la operación y adoptó las decisiones sobre el operativo final. Como segundo de la CNI estaba al tanto de las operaciones de los subordinados. Recluido en Punta Peuco, cumple cadena perpetua, condenado por los crímenes de Operación Albania.

2) Jorge Claudio Andrade Gómez, alias don "Don Oscar", "Patricio Villagrán Rodríguez", teniente coronel de ejército, retirado en 1991, fue uno de los encargados de planificar Alfa Carbón, organizar los medios y asignar misiones a los equipos en reuniones de planificación y coordinación. Según consta en el proceso, en reuniones previas mostró fotografías donde los subversivos que debían eliminarse estaban marcados con una cruz. Otro procesado declaró que una semana antes este oficial les ordenó que Nelson Herrera y Mario Lagos debieran morir. Fue condenado a 5 años y un día por el asesinato de Paulina Alejandra Aguirre Tobar, 20 años, MIR, ultimada a balazos en una emboscada disfrazada de "enfrentamiento" el 29 de marzo 1985.

3) Aquiles Mauricio González Cortés, coronel de ejército (r), como jefe de la Brigada Azul de CNI facilitó medios y comandó equipos para la ejecución de la Operación Alfa Carbón. Estuvo en Concepción supervisando las tropas en el cuartel y en la calle.

4) Jorge Camilo Mandiola Arredondo, mayor de ejército, jefe de la Brigada Regional Concepción de CNI, dirigió el trabajo de inteligencia y participó, entre otras operaciones, en Vega Monumental. Un equipo que operó en Los Ángeles estuvo bajo su mando directo. Dirigía la Unidad Antisubversiva Regional (UAS).



"Asociación ilícita para ejecutores materiales"

Los ejecutores del asesinato de Luciano Humberto Aedo Arias fueron

5) Raúl Hernán Escobar Díaz, DINA-CNI y Empleado Civil del Ejército (ECE) desde 1976 a 1998.

6) Roberto Antonio Farías Santelices, CNI 1984-1990, miembro de la Dirección de Inteligencia Militar (DINE) 1979-1984 y 1990-2004, suboficial de ejército (r) hasta 2010.

El asesinato de Mario Octavio Lagos Rodríguez lo perpetraron:

7) Hugo José Hechenleitner Hechenleitner, CNI 1983-1988, teniente coronel de ejército (r) hasta 2004.

8) Egón Antonio Barra Barra, DINA-CNI 1976-1988, cabo 2º de carabineros hsta 1989.

A Mario Ernesto Mujica Barros también lo asesinó:

9) Rafael de Jesús Riveros Frost, agente civil del ejército en DINA-CNI 1973-2002.



Los ejecutores del asesinato de Rogelio Humberto Tapia De La Puente y Raúl Jaime Barrientos Matamala fueron:

10) Francisco Javier Orellana Seguel, DINA-CNI 1975-1990, sargento de ejército (r) hasta 2005.

11) Jorge Fernando Ramírez Romero, agente civil del ejército en DINA-CNI 1976-1990, ex ECE hasta 2004.

Ejecutores del asesinato de Juan José Boncompte Andreu:

12) Luis René Torres Méndez, agente civil del ejército en DINA-CNI 1973-1990, jefe de equipo Brigada Azul, ECE hasta 2001.

13) Pedro María Rojas Vásquez, CNI 1980-1989, suboficial de ejército (r) hasta 1994.

14) Zinaida Lena Vicencio González, DINA-CNI desde 1973-1989, suboficial de la marina (r) hata 1994

15) Aquiles Poblete Palominos, Agente Civil Ejército DINA-CNI 1974-1990, ECE hasta 1993.

16) Carlos Alberto Eguía López, DINA-CNI 1974-1986, operativo y fotógrafo, suboficial mayor de ejército (r).



Autores procesados por "asociación ilícita y homicidio calificado":

1) Marcos Spiros Derpich Miranda, jefe de División Regionales C/2 de la CNI 1983-1984, vicedirector CNI 1988-1990. Brigadier de ejército. Como Jefe de la División Regionales, o C2, de la CNI, comandó el operativo Alfa Carbón desde el Cuartel Pedro de Valdivia de Concepción. La autoría del mando operacional está fundada en el origen del trabajo de inteligencia previo, atribuible al personal del Regional Concepción y, por consiguiente, a la División Regionales de la CNI, dirigida por Derpich. Está implicado, además, en el secuestro y desaparición de David Silverman (PC) desde la Penitenciaría de Santiago en 1974 y en las estafas de la Cutufa, organización financiera ilegal que operó dentro del ejército prestando dinero en la década 1980.

2) Álvaro Julio Federico Corbalán Castilla, DINE, Comando Conjunto 1975-1976, CNI desde1977-1989, jefe Brigada Azul CNI 1980-1981, jefe Unidad Antisubversiva 1981-1983, jefe de la DAS, C3 o División Bernardo O’Higgins 1984-1989. Llegó a teniente coronel (r). Estuvo directamente involucrado; facilitó todos los medios para ejecutar Alfa Carbón 1, dispuso recursos logísticos, armamento y personal que participó en el operativo. Durante las acciones de exterminio y detenciones estuvieron bajo su mando operativo, según declararon Aquiles González Cortés y Zuñiga Acevedo en Concepción, Bauer Donoso en Los Ángeles y Castro Muñoz en Valdivia. Corbalán estuvo presente en Concepción durante las operaciones, pese a serias disputas previas con Derpich y Mandiola por el control del operativo de inteligencia. Una evidencia es el reparto del botín que hizo con Derpich. Llegó a teniente coronel (r), está condenado por diversos crímenes y recluido en Punta Peuco.

Procesados por homicidio:

3) Patricio Lorenzo Castro Muñoz, ex capitán de ejército, a la época de los crímenes era 2º jefe de la Brigada Amarillo CNI, comandó el operativo en Valdivia, participó directamente en los crímenes de Estancilla y Calle Rubén Darío y en las ejecuciones de Tapia y Barrientos. Fue el cabecilla condenado por las estafas de la Cutufa de los años 80.

4) Luis Alberto Moraga Tresckow, CNI 1983-1986, jefe Brigada Regional Valdivia 1984-1985, parte activa del concierto previo y ejecución del operativo en esa ciudad. Participó en ejecuciones de Puente Estancilla. Se retiró como teniente coronel en 1993.

5) Oscar Alberto Boehmwald Soto, jefe de la Brigada Regional Puerto Montt 1984, parte activa del concierto previo y ejecución del operativo, participó en la ejecución de calle Rubén Darío. Se retiró como mayor de ejército en 1993.

Ejecutores procesados por el asesinato de Luciano Humberto Aedo Arias:

6) Luis Hernán Gálvez Navarro, DINA-CNI 1975-1991, DINE 1991-2002, retirado en 2006 como suboficial de ejército, en la época de los crímenes fue jefe de equipo de la Brigada Azul CNI, "especializada" en el MIR.

7) Roberto Antonio Farías Santelices, CNI 1984-1990, DINE 1979-1984 / 1990-2004, retirado en 2010 como suboficial de ejército.

Ejecutores procesados por del asesinato de Mario Octavio Lagos Rodríguez:

8) Manuel Ángel Morales Acevedo, carabinero DINA-CNI, Agente Civil Ejército 1983-1989, Brigada Especial 1983-1986, Brigada Verde 1987-1989, ex Cabo 1º de carabineros hasta 1985, ex ECE, condenado por Operación Albania y otras causas, en libertad por condena cumplida.



Ejecutores procesados por el asesinato de Nelson Adrián Herrera Riveros:

9) José Abel Aravena Ruiz, DINA-CNI-DINE 1973-1999, carabinero, miembro Grupo Halcón I de Brigada Caupolicán de DINA, de Brigada Rojo y Brigada Azul CNI, sargento 2º de carabineros 1973-1985, Empleado Civil Ejército 1985-1999, jefe de equipo en Brigada Azul, retirado en 1985, ex ECE (1999). A la época, siendo jefe de equipo de la Brigada Azul, comandó el equipo que ejecutó a Herrera. Procesado también por Operación Colombo (Caso de Los 119).

10) Sergio Agustín Mateluna Pino, agente civil ejército 1981-1992, Equipo UAS Regional Concepción 1983-1984), Brigada Azul 1985-1990, ex ECE, formó parte activa del operativo e integró el equipo de José Abel Aravena Ruiz.

11) Luis Enrique Andaur Leiva, cabo 2º de carabineros en 1981, guardia operativo DAS 1984, en servicio activo hasta 2008, como parte activa del operativo ejecutó a Herrera.

Ejecutores procesados por el asesinato de Mario Ernesto Mujica Barros:

12) Bruno Antonio Soto Aravena, DINA-CNI 1976-1989, jefe de equipo UAS de la Brigada Regional Concepción, suboficial de ejército retirado en 2002, comandó equipo que ejecutó a Mario Mujica en Los Ángeles.

13) José Artemio Zapata Zapata, Agente Civil Ejército en DINA-CNI 1973-2005, Equipo UAS Regional Concepción, ex ECE (2005), formó parte de equipo que ejecutó a Mujica.



Ejecutores procesados por el asesinato de Rogelio Humberto Tapia De La Puente y Raúl Jaime Barrientos Matamala (Valdivia):

- Patricio Castro Muñoz, "BJ", ya señalado entre los mandos.

- Luis Alberto Moraga Tresckow, señalado entre los mandos.

14) Gerardo Meza Acuña, carabinero, DINA-CNI desde 1973-1990, Brigada Caupolicán, Brigada Rojo, Brigada Azul, jefe de equipo en Brigada Azul, retirado como suboficial de carabineros, comandó el equipo de las ejecuciones de Estancilla y operativo en calle Rubén Darío.

Ejecutores procesados por el asesinato de Juan José Boncompte Andreu:

- Patricio Castro Muñoz, "BJ", señalado arriba

- Oscar Alberto Boehmwald Soto, señalado entre los mandos.


Foto: Verónica Ceballos

15) Ema Verónica Ceballos Núñez, "Flaca Cecilia", Agente Civil de la Armada en DINA-CNI 1975-1990, Brigada Azul, sargento 2º de la marina retirada en 1994, ex Agente Civil de la Marina (Armada), jefe de equipo en Brigada Azul, ingresó a la casa de calle Rubén Darío junto con Boehmwald y participó en la ejecución de Boncompte.

Excluidos por haber muerto:

Joaquín Molina Fuenzalida, planificó la operación, organizó medios y asignó misiones a equipos en reuniones de planificación y coordinación.

Francisco Daniel Zúñiga Acevedo, comandó tropas de la División Antisubversiva (DAS) de CNI en Concepción.

Krantz Johans Bauer Donoso, 2º Jefe de Brigada Especial en la DAS. Comandó el operativo en Los Ángeles.

Carlos Alberto Eguía López, DINA-CNI 1974-1986, fotógrafo, suboficial mayor de ejército (r).

Ernesto Carmona es periodista y escritor chileno.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

¿A qué viene a Chile Capriles Radonsky?

Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)

El líder golpista de la derecha venezolana -Henrique Capriles Radonsky- anunció que visitará Chile, entre otros países latinoamericanos "amigos" de Estados Unidos, la potencia que al fin de cuentas financia su agenda, de manera generosa y abierta. La pregunta es ¿a qué viene?, precisamente cuando el ambiente político está enrarecido por la creciente polarización de la sociedad chilena y la represión constante a los movimientos estudiantiles y sociales.

El clima político está alcanzando su clímax más álgido en los afanes electorales presidenciales que se confrontarán el 17 de noviembre, con la derecha observando con desesperación la evidencia de su derrota en las urnas. Y esta vez esa derrota trae consigo nuevos contenidos, muy distintos a los temas en debate en el último cuarto de siglo, o quizás, mejor dicho, en las últimas cuatro décadas, simplemente porque a 40 años de la muerte de Salvador Allende el país entero se ha desplazado varios grados hacia la izquierda y reaparecieron temas “olvidados”, como nacionalización del cobre, educación gratuita de calidad, salud pública ídem, fin de la previsión social privada, etc.

¿Acaso Capriles Radonsky quiere darle su espaldarazo a la derecha chilena? ¿O pretenderá que lo reciba el jefe del Estado, Sebastián Piñera, como ya lo hizo el colombiano Manuel Santos? Sería un notable contraste con la actitud del presidente de México, Enrique Peña Nieto, quien ya hizo saber que no piensa recibirlo. México, Colombia, Chile y Perú integran el único bloque latinoamericano considerado proclive a EEUU, la llamada Alianza del Pacífico.

Capriles, actual gobernador del estado Miranda, tiene plata para viajar. La derecha golpista que últimamente Capriles lideriza en Venezuela dispone este año 2013 de 1,4 millones de dólares para sus empeños desestabilizadores del gobierno de Nicolás Maduro, tres veces más de lo que recibió el año pasado de la National Endowment for Democracy (NED), la agencia del gobierno de EEUU que, en nombre de la “democracia” precisamente desestabiliza la democracia en terceros países, en aquellas democracias consideradas “hostiles” a los intereses del país del Norte.

La estrategia viajera caprilera es la estrategia estadounidense. Su objetivo es hacer campaña por desconocer los resultados de la elección presidencial que el 14 de abril perdió por segunda vez consecutiva, y nadie puede asegurarle que tenga una tercera oportunidad dentro de 6 años. Por eso quiere tumbar ahora el gobierno de Maduro, mientras Venezuela es víctima de una campaña de desabastecimiento y propaganda negra demasiado parecida a la que sufrió Allende hace 40 años. Sus viajes buscan desprestigiar el sistema electoral venezolano y cuestionar los resultados que marcaron su derrota por 224.268 votos, después de una exhaustiva auditoría y recuento voto a voto solicitados por la propia oposición.

Si recibe a Capriles, Piñera cometería un grave error político, después de llevar adelante una inobjetable política exterior latinoamericana y desempeñar sus roles en la presidencia pro témpore de Celac y también en Unasur. Sobre todo, no puede caer en el juego de Capriles porque el 15 de abril 2013 el gobierno de Chile dijo oficialmente que “destaca el espíritu cívico del pueblo venezolano, que en forma masiva concurrió a los locales de votación y ha expresado su opinión en un ejercicio dedocrático que se ha desarrollado con tranquilidad”. Esa misma declaración dijo que “el Consejo Nacional Electoral, única autoridad competente en la materia, ha establecido el triunfo de Nicolás Maduro, por lo que el Gobierno de Chile lo felicita por el apoyo recibido”.

El último párrafo “toma nota de la disposición de personeros de gobierno y oposición para realizar revisiones del recuento de la votación, las que deberán ser resueltas conforme al ordenamiento jurídico de Venezuela y con pleno respeto a su independencia y soberanía”. Y esa revisión se hizo, más aún, fue un recuento completo terminado el 24 de mayo.

El gobierno de Piñera también estuvo presente, a través de su canciller Alfredo Moreno, en el juramento de Maduro, el 19 de abril. Quizás esta presencia también haya merecido los soeces calificativos de “traidores a la democracia” emitidos por Corina Machado, la socia-competidora de Capriles en el liderazgo derechista, al referirse a Peña Nieto y a otros mandatarios y personalidades presentes en la asunción de Maduro. Un insulto así, los mexicanos no lo olvidan y creo que tampoco los chilenos.

Capriles, Machado, la derecha venezolana y EEUU, en rigor buscan reproducir en Venezuela aquello que ya ocurrió en Chile hace 40 años, con sus secuelas conocidas de asesinatos, desapariciones, persecuciones, torturas, campos de concentración, represión día y noche, pobreza, salarios bajos... Lo que no tiene Capriles son fuerzas armadas que se interesen en seguirlo, porque las de FAN de Venezuela están absolutamente comprometidas con la Revolución Bolivariana, y quizás por eso la derecha “importa” paramilitares de Colombia de manera permanente.

Tampoco la derecha venezolana tiene un líder como el tristemente célebre Pinochet, aunque él mismo, Capriles, demostró sus cualidades de “prospecto” cuando, en el fracasado golpe de abril 2002 contra Hugo Chávez, sus hordas atacaron la Embajada de Cuba, algo que ni siquiera se atrevió a hacer el difunto dictador. Y, tal como actuaban la DINA y la CNI chilenas, sacaron con violencia de sus casas a los dirigentes pro Chávez que pudieron encontrar para golpearlos, luego encarcelarlos y probablemente asesinarlos. Capriles encabezó en persona el operativo contra la sede diplomática y la captura de un alcalde en su domicilio. Y el llamado reciente que hizo a sus partidarios para “descargar su rabia” por la derrota electoral, cobró 11 vidas, entre ellos niños, ahora, en abril 2013. Capriles, a quien no se le conocen hijos ni mujer, no es un bicho bienvenido en este país llamado Chile.

Una de las pocas voces que ha manifestado contrariedad por esta visita indeseable ha sido la del senador Alejandro Navarro, quien reconoce que Capriles “tiene derecho a viajar donde le parezca”, pero “lo que nos preocupa es que termine involucrándose a Chile en asuntos internos y problemáticas que son propias de la República Bolivariana de Venezuela, la mayoría de ellas derivadas de las dos ultimas elecciones presidenciales que el Sr. Capriles ha perdido”.

En una carta dirigida a Piñera, el senador Navarro terminó pidiéndole que haga lo mismo que Peña Nieto: "Confiamos en que ante similar situación, Ud. pueda considerar un criterio similar, de manera de no hacernos parte de una disputa política que, a nuestro entender, no debe extrapolarse a otras naciones y debe resolverse en Venezuela, por los propios venezolanos, soberanamente”.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Cambios radicales pide la juventud en Brasil

Marco A. Gandásegui (h) (especial para ARGENPRESS.info)

El levantamiento de la juventud urbana brasileña sorprendió a los ideólogos del neoliberalismo y a los medios de comunicación que responden a sus intereses. Lo cierto es que nadie esperaba que en el Brasil actual ocurriera un movimiento social tan abarcador que movilizara a un millón de personas en protesta por las políticas impopulares del gobierno.

Como consecuencia, la presidente Dilma Rousseff se reunió con representantes de los jóvenes y aceptó la necesidad de efectuar un plebiscito para iniciar una reforma política. La reforma política tendría como objetivo erradicar la corrupción del sistema político y promover la democracia participativa. Sin embargo, la presidente no mencionó medidas para atender los males heredados del neoliberalismo. La reacción oficial en torno a la propuesta sobre la “tarifa cero” en el sector transporte y las reformas en el sector salud fue considerada insuficiente por los representantes de los jóvenes insurrectos.

Las movilizaciones demostraron que América latina no es la región donde puede campear el neoliberalismo sin oposición. Las políticas neoliberales han causado enorme daño y el despojo que empobrece a las comunidades del continente ha creado un fuerte resentimiento que no puede superarse con meras buenas intenciones. El descontento popular en el país suramericano tiene sus raíces en las tasas de desigualdad más altas del mundo.

Los medios no esperaban el estallido del descontento en Brasil porque durante diez años las cifras presentaban un cuadro idílico del país penta-campeón mundial de fútbol. Según el Banco Mundial y la ONU, en los últimos diez años “la pobreza se ha reducido y 30 millones de brasileños han ingresado a la clase media. Más del 50 por ciento de los brasileños forman parte de la clase media en comparación al 38 por ciento de hace una década”.

Los ‘expertos’ agregaban que “en los últimos cinco años el ingreso del 10 por ciento del sector más pobre ha subido. Simultáneamente, fueron creados 18 millones de puestos de trabajo. Aproximadamente, 11 millones de familias están inscritos en el programa estatal “Bolsa familia” El salario mínimo fue aumentado este año a 330 dólares al mes”.

Según estos informes que distorsionan la realidad, los brasileños no deberían estar protestando. Los neoliberales insisten en que deberían estar festejando. El problema es que las cifras del Banco Mundial y de la ONU no reflejan la realidad. Son meras máscaras que fueron denunciadas precisamente por Luiz Inácio “Lula” da Silva y el PT durante las últimas 2 décadas del siglo XX. Son los mismos números que manipulaba el expresidente Fernando H. Cardoso, quien fue derrotado por Lula en las elecciones de 2002.

Según varios observadores, la protesta desencadenada por el alza del transporte se combinó con la pésima situación de los servicios de salud pública, el sesgo clasista y racista del acceso a la educación, la corrupción gubernamental (que obligó a Dilma a destituir a varios ministros) y la arrogancia tecnocrática de los gobernantes que ignoran las peticiones del pueblo: Mejorar la previsión social, impulsar la reforma agraria y atender los reclamos de los pueblos originarios ante la construcción de grandes represas.

Dilma tiene el poder para poner fin al descontento, pero dice que hay intereses oligárquicos que no la dejan gobernar. Si no actúa con energía puede poner en peligro su presidencia y al PT: Tiene que dar un giro para alejarse de las políticas neoliberales. El PT y su dirección tiene que cumplir con la promesa reiterada por Lula una y otra vez antes de llegar a la Presidencia: “Poner fin a la política neoliberal y de despojo”.

Primero, introducir políticas públicas que generen empleos formales, multipliquen la productividad de los trabajadores y capture las enormes ganancias que son transferidas al exterior por las empresas trasnacionales. Las subvenciones introducidas hace 10 años respondían a una política de emergencia y Lula lo convirtió en un programa permanente.

En segundo lugar, movilizar al país – juventud, mujeres, obreros, campesinos y capas medias – para erradicar la corrupción y consolidar los programas de salud, educación y vivienda, entre otros. El pueblo brasileño tiene muchos recursos internos y un mundo para conquistar. Está exportando anualmente cerca de 100 mil millones de dólares (minerales y productos agrícolas) sin mucho valor agregado que debe invertir en desarrollo ‘incluyente’.

La alianza interclasista pregonada por Lula durante sus campañas presidenciales no incluía a los rentistas y latifundistas campeones de las políticas neoliberales. Sin embargo, cogobernar con los neoliberales ha resultado ser desestabilizador y peligroso para Brasil. Esta política tiende a excluir a las mayorías que generan reacciones populares.

Según el sociólogo brasileño Emir Sader, lo más importante de la presente coyuntura es “la introducción del significado político de la juventud y sus condiciones concretas de vida y de expectativas en el Brasil del siglo XXI”. El planteamiento de Emir se proyecta con igual fuerza hacia el resto de la región latinoamericana.

Brasil tiene que transformar el boom de las exportaciones agro-mineras - ‘reprimarización’ - en una táctica temporal y no en una estrategia para el desarrollo. Aún no es tarde. Dilma tiene que asumir su papel. Tiene todo en sus manos. A los enemigos del pueblo brasileño, a los neoliberales, los puede derrotar en todos los campos. Sólo así puede iniciarse la construcción de la nueva sociedad que reivindica el PT.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Las mujeres dentro de las organizaciones sindicales (Parte III)

Ester Kandel (especial para ARGENPRESS.info)

Su inclusión, el contexto. De la organización separada a las comisiones femeninas, departamentos, secretarías de la mujer y luego a las secretarías de género. Las discriminaciones directas e indirectas. Logros y obstáculos. Distintas perspectivas.

¿Qué relación se puede establecer entre los eventos internacionales y los de nuestro país? En general recorren los sinuosos caminos del aparato estatal y en algún momento se hacen visibles. Lo que ha tenido más repercusión han sido los “Encuentros Nacionales de Mujeres”, no sólo por el número de las asistentes sino por sus efectos en la vida cotidiana, en el cuestionamiento del rol adjudicado a las mujeres y las innumerables injusticias que padecen.

El testimonio de una dirigente sindical da cuenta de ello, trayendo la vibración dentro de los encuentros y como continuó en su lugar de origen. Cristina Rainieri, secretaria de Acción social del Sindicato de Gas del Estado en el período, 1988-1991 quien desde su función en el área de dirección de hotelería, centros deportivos y previsión social, realizaba su tarea cotidiana, nos cuenta que la convocatoria a los Encuentros Nacionales de Mujeres abrió el debate sobre el lugar que ocupaban en el sindicato. Hicieron observaciones tales como:

- eran pocas las mujeres que accedían a cargos ejecutivos;

- el día femenino se usaba para hacer trámites personales pues en el régimen de licencias no estaba contemplado este rubro;

- las mujeres se hacían cargo de atender a los familiares enfermos y usaba el cupo de licencias a diferencia de los hombres. Esto traía implicancias en las evaluaciones desarrolladas por la empresa en forma anual en el item idoneidad y conducta. Las calificaciones eran menores para las mujeres pues se computaba el número de licencias empleadas. Esta situación repercutía en el lugar en que quedaban ubicadas en la plantilla para ascensos a un cargo de mayor categoría y mejor remunerado y en el premio que se otorgaba por días trabajados.

¿Se pudo modificar todo esto?: la privatización sacó el premio de fin de año, suprimió el espacio del desayuno colectivo, el pago del mismo y extendió en dos horas la jornada laboral.

La Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer celebrada en México el 2 de julio de 1975 tuvo eco en nuestro país, aunque la dictadura militar la convirtió en letra muerta. Las directrices para el decenio 1975-1985 se retomaron post-dictadura con el surgimiento de la Multisectorial de la Mujer en 1983 que agrupó a distintas organizaciones para debatir el estado de la cuestión. De ahí surgieron varias iniciativas con reclamos y propuestas.

La declaración de Méjico concibió los problemas de la mujer como una cuestión social que afectaba a la mitad de la población y consideró que la discriminación contra la mujer: es incompatible con la dignidad humana y con el bienestar de la familia y la sociedad, impide su participación en la vida política, social, económica y cultural de sus países en condiciones de igualdad con el hombre y constituye un obstáculo para el pleno desarrollo de las posibilidades que tiene la mujer de servir a sus países y a la humanidad.

El objetivo del Año Internacional de la Mujer fue “intensificar las medidas encaminadas a promover la igualdad entre hombres y mujeres, asegurar la integración plena de la mujer en la totalidad del esfuerzo a favor del desarrollo y aumentar la contribución de la mujer al fortalecimiento de la paz mundial.”

Del diagnóstico y la elaboración de los principios destacamos:

a) ante el trato desigual es necesario luchar contra toda forma de opresión;

b) los cambios en la estructura social no pueden por sí solos asegurar un mejoramiento inmediato de la condición de un grupo que ha estado en condiciones desventajosas;

c) el subdesarrollo impone a la mujer una doble carga de explotación;

d) el papel de la mujer en la procreación no debe ser causa de desigualdad ni discriminación.

Entre los principios se reafirma enérgicamente:

- el derecho de la mujer a trabajar, a recibir igual remuneración por trabajo de igual valor, a beneficiarse de condiciones y oportunidades iguales para su progreso en el trabajo, así como todos los demás derechos (…).

- eliminar el colonialismo, el neocolonialismo, el imperialismo, la dominación y ocupación extranjera, el sionismo, el apartheid, la discriminación racial, la adquisición de territorios (…).

El objetivo quedó sintetizado en las palabras: igualdad, desarrollo y paz.

En la Conferencia de Nairobi se elaboraron las estrategias orientadas hacia el futuro para el adelanto de la mujer hasta el año 2000, la estrategia elaborada y aprobada por consenso por los 157 gobiernos participantes, constituyeron un programa actualizado para el futuro de la mujer hasta fines del siglo. Sentó nuevas pautas al declarar que todas las cuestiones estaban relacionadas con la mujer. Se reconoció que la participación de la mujer en la adopción de decisiones y la gestión de los asuntos humanos no solo constituía su derecho legítimo, sino que se trataba de una necesidad social y política que tendría que incorporarse en todas las instituciones de la sociedad. (web)

Se identificaron tres categorías básicas de medidas:

• constitucionales y jurídicas;

• de igualdad en la participación social;

• de igualdad en la participación política y en la adopción de decisiones

En consonancia con el punto de vista de que todas las cuestiones competían a la mujer, las medidas recomendadas en las Estrategias de Nairobi se orientaban hacia el futuro y abarcaban una amplia gama de temas, desde el empleo, la salud, la educación y los servicios sociales hasta la industria, la ciencia, las comunicaciones y el medio ambiente. Además, se propusieron directrices para la adopción de medidas en la escala nacional con miras a fomentar la participación de la mujer en la promoción de la paz, así como a prestarle asistencia en situaciones especiales de peligro.

En consecuencia, la Conferencia de Nairobi instó a los gobiernos a que delegaran a todos los programas y oficinas institucionales las responsabilidades en relación con las cuestiones relativas a la mujer. Además, con posterioridad a la Conferencia, la Asamblea General pidió a las Naciones Unidas que establecieran, centros de coordinación de las cuestiones relativas a la mujer en todos los sectores comprendidos en el marco de la labor de la Organización, en los lugares en que aún no existían.

En un balance realizado las Naciones Unidas (1) al relevar que: en más de 10 años después de la Conferencia de Nairobi, no ha podido lograrse aún la igualdad entre la mujer y el hombre. En términos generales las mujeres constituyen el 10% del total de los legisladores electos en todo el mundo y en la mayoría de las estructuras administrativas nacionales e internacionales.

En el capítulo destinado a las medidas que deben tomar en lo nacional, señala que los gobiernos deben: “establecer y promover el uso de objetivos expresos a corto y largo plazo u objetivos mensurables y en los casos pertinentes, cuotas para promover el avance hacia el equilibrio entre los géneros (…). Adjuntamos la experiencia española que puede ser de interés para conocer esta experiencia.

Esta propuesta tuvo eco en nuestro país al sancionarse la llamada ley de cupo femenino y posteriormente la ley de cupo sindical.

Pero esta Conferencia tuvo otras repercusiones, pues se articuló con la necesidad de miles de voces de expresar su descontento sobre los derechos humanos, la salud, la educación, etc. Al finalizar la dictadura se nuclearon varias organizaciones de mujeres en la Multisectorial de la Mujer (1983) (2), exigiendo siete reivindicaciones: el cese del trabajo en negro, “igual salario por igual trabajo”, participación en comisiones paritarias, asistencia médica a mujeres violadas, refugio para mujeres golpeadas, defensa integral de los derechos humanos, rechazo a todo tipo de amnistía, juicio y castigo a todos los culpables, restitución de los niños secuestrados, legislación sobre educación sexual y anticoncepción. Acceso a métodos anticonceptivos gratuitos en hospitales y obras sociales, reglamentación de la ley 20582 de jardines maternales zonales, jubilación a la ama de casa, adecuación de la legislación vigente a la Convención de Naciones Unidas, ratificada por nuestro país para eliminar todas las formas de discriminación contra la mujer e integración proporcional de mujeres a los cargos electivos y de decisión en los partidos políticos y organizaciones gremiales y sociales.

En el año 1987 se agrega el reclamo por la participación en la discusión de los Convenios Colectivos de Trabajo.

Las iniciativas fueron los Encuentros Nacionales de Mujeres (3), con los talleres de Trabajo y Sindicatos. Expusieron la necesidad de promover la participación femenina en los gremios, previa descripción de la situación y denuncias de discriminación proponían:

- Capacitación paga en horarios de trabajo;

- cursos de capacitación sindical; técnico-laboral; educativa general,

- reuniones sindicales en horario de trabajo;

- democratizar los roles familiares para que las mujeres puedan participar activamente en el gremio;

- creación (y reactivación en donde exista) de Secretarías de la Mujer, a nivel de comisión directiva de cada gremio. Promover la reforma de estatutos para que se la incluya;

- ley de cupo, en debate (previa a la sanción de la ley). Hay múltiples herramientas válidas, el tema es lograr espacios de decisión y de poder como mujeres.

- las mujeres somos capaces de ocupar cualquier cargo en la conducción gremial.

La década de 1990 y las relaciones laborales

En la década de 1990 se produce un cambio en la orientación de las cuestiones de género, al plantearse como una estrategia global a partir de lo establecido en la Plataforma de Acción adoptada en la cuarta Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer, celebrada en Pekín en 1995.

Con motivo de mi investigación (4) de la situación de las mujeres en la empresa Terrabusi, recabé información sobre el período que caracteriza la inserción laboral de las mujeres.

En los estudios sociológicos de las décadas 1980/1990, la variable “mujer” ocupa un lugar destacado. Por un lado, se verifica una significativa heterogeneización (5) del trabajo, expresada también por la creciente incorporación de contingentes femeninos al mundo obrero; se excluyó a los más jóvenes y a los más viejos; por lo tanto, podemos inferir que, en términos generales, se produjo un proceso de mayor heterogeneización, fragmentación y complejización de la clase trabajadora

J. Schvarzer (6) ha hecho la siguiente observación para la Argentina: “otra causa apreciable de la mayor oferta de trabajo fue la entrada de las mujeres en una proporción muy superior a la previa. La tasa de actividad femenina pasó del 27% al 40% en esa década, cambio que ‘explica’ las dos terceras partes del aumento de la tasa de actividad total. La mayor parte de las oferentes se concentró en el grupo de edad mayor a 45 años. Este cambio es sustancial, aunque una parte responde a las modificaciones ocurridas en la recopilación de los datos, cuyos resultados exageran el incremento real aunque no la tendencia observada”. (7)

Al comparar la PEA masculina con la femenina se ha registrado que ésta se incrementa tanto en los momentos depresivos (para completar ingresos familiares) como en los de expansión del ciclo económico (atraída por el crecimiento y las expectativas favorables).

La desigualdad en el empleo es un hecho registrable en muchos documentos. Elegimos este texto de la OIT (8), pues a la vez que describe la problemática realiza sugerencias para superarla:

Para las mujeres, la enseñanza y la formación pueden desempeñar una función capital al permitirles aprovechar las oportunidades que ofrece el cambio económico mundial y salvar el obstáculo de la desigualdad en el mundo del empleo. Como son hoy en día el grueso de la nueva población activa disponible en muchos países, la eficacia de los sistemas de formación en lo que se refiere a satisfacer mejor sus necesidades es indispensable para crear una población activa nacional competitiva y promover la igualdad de oportunidades. (…)

Es imprescindible tener muy presentes las obligaciones familiares que repercuten en el trabajo y la formación de las mujeres. La disponibilidad de guarderías y de otros servicios familiares permite a las mujeres dedicar su tiempo y su energía a la adquisición de calificaciones; y al facilitar su permanencia en el mercado de trabajo, la formación les resulta más atractiva. (…)

Las oportunidades de formación de por vida, al margen de la empresa, pueden ayudar a las mujeres a esquivar la celada de una calificación baja, debida a la segregación imperante en los puestos mal pagados del mercado de trabajo. El establecimiento de una certificación de las calificaciones reconocida en el plano nacional puede ser especialmente fecundo para mantener el valor de las calificaciones en el caso de las mujeres que tienen que entrar y salir de la población activa por motivos familiares. (…)

La legislación contra la discriminación, los programas de promoción de la igualdad de oportunidades y las medidas de discriminación positiva pueden contribuir poderosamente a obviar las prácticas que privan a las mujeres de la igualdad de acceso a la formación en la empresa e impiden la plena utilización de sus calificaciones. (…)

Procede muy especialmente mejorar el acceso de las mujeres a la formación en ciertas profesiones fundamentales, como son las tecnologías de la información y de la comunicación, que constituyen la base de muchas industrias dinámicas y de crecimiento rápido, en las cuales no abundan las mujeres. Se debería promover la formación económica y financiera de la mujer, para incitarla a montar y dirigir empresas. Por último, es imprescindible un mayor acceso a la formación técnica y administrativa en la propia empresa, para que las mujeres pasen a ocupar puestos más importantes y de mayor responsabilidad. (…)

Los servicios de empleo deben velar porque una política laboral activa no excluya a las mujeres de los programas de formación o de readaptación profesional destinados a los desempleados. Se ha observado una desigualdad muy pronunciada en el acceso de las mujeres desempleadas a la formación en muchas economías en transición, en las cuales suponen una proporción excesiva de los trabajadores despedidos a causa de la supresión de los puestos de trabajo.

Nuevas tecnologías y división sexual del trabajo

Resulta relevante para comprender en el período en que se han desarrollado nuevas tecnologías, el proceso de trabajo y la inserción de la mujer, conocer cómo se dio aquél en diferentes países.

A partir de investigaciones realizadas en este terreno, H. Hirata y D.Kergoat (9) afirman: “Una comparación del material de las encuestas sobre las nuevas tecnologías y la división sexual del trabajo, realizadas en Europa (...) nos permite concluir que las innovaciones tecnológicas en Europa provocan acciones de formación y de recalificación, aunque limitadas a ciertos sectores o puestos de trabajo, que no se observan casi nunca en los países llamados subdesarrollados del continente latinoamericano (...).

Acerca de la división sexual del trabajo, las mismas autoras señalan que (...) las mujeres obreras no sólo eran más explotadas que sus colegas masculinos, sino que lo eran de forma diferente, y aparecía muy pronto a quien quisiese observar que, por sí solo, el lugar en las relaciones de producción era incapaz de dar cuenta de la realidad, como tampoco el lugar ocupado en las relaciones de clase bastaba para comprender la autonomía de sus prácticas sociales. Para hacer esto, era necesario tomar en cuenta de manera sistemática el hecho de que varones y mujeres componían grupos opuestos en las relaciones sociales, las relaciones sociales de sexo”. (10)

Las autoras registran una inversión de tendencia: entre 1968 y 1975, aumenta la proporción de mujeres en la industria (habían provisto el 53% del aumento de la categoría “obreros”). Entre 1982 y 1989 decrece esta proporción (de 23,5% a 19% exactamente). Y este movimiento debe ponerse en relación con el hecho de que, paralelamente, el número de mujeres activas aumentó regularmente. En el comienzo de la década de 1990, es necesario pensar simultáneamente en términos de proceso de creciente masculinización del sector industrial y de redespliegue de la mano de obra femenina en el nivel de la sociedad global.

Factores que explican la segregación ocupacional

Sobre este tema, Katherine Terrel (11), en su artículo “Estructura ocupacional y diferencias salariales entre mujeres y hombres”, señala que “la distribución de las mujeres en las distintas categorías ocupacionales es una determinante importante de la disparidad salarial en función del sexo, porque la concentración de mujeres en un número limitado de categorías contribuye a rebajar los salarios en ellas. De ahí la necesidad de comprender claramente la razón de que tantas ocupaciones estén ‘reservadas’ a los hombres, para poder explicar la situación inferior de la mujer en el mercado de trabajo urbano. ¿A qué se debe esa pauta de segregación ocupacional y qué factores tienen que tomar en consideración los responsables políticos con objeto de cambiarla? Para poder contestar esta pregunta, es preciso tener presentes los costos y los beneficios, considerándolos desde los puntos de vista de los trabajadores y de los empleadores, o sea, en las vertientes de la oferta y la demanda del mercado. (...) Desde la oferta al intentar indagar las causas de que los salarios femeninos sean más bajos, y de la desigualdad de su distribución entre las ocupaciones, se parte a menudo del principio de que los costos de oportunidad de las tareas caseras tienden a limitar la participación de las mujeres en el mercado de trabajo, así como el volumen de capital humano (instrucción) que invierten con esos fines. Se afirma esencialmente que pensando en la maternidad y en la crianza de los hijos, las mujeres invierten menos en educación y escogen ocupaciones compatibles con tales cometidos, esto es, que no las obliguen a trabajar horas extraordinarias, a viajar, a dedicar mucho tiempo a la formación, etc., o que sancionen su poco apego al trabajo. (...) desde el punto de vista de la demanda, la concentración de las mujeres en unas pocas ocupaciones significa que su curva de oferta de trabajo en esas categorías se inclina hacia la derecha más de lo normal. Al aumentar la oferta de mano de obra en esas categorías es normal encontrar empleadores que ofrezcan salarios más bajos, ya sea a los hombres y a las mujeres, en cuyo caso no habrá una discriminación manifiesta en función del sexo, o bien únicamente a las mujeres, lo cual sí constituirá una discriminación. Será preciso indagar entonces si los empleadores, por el motivo que sea, tienden a colocar a las mujeres en ciertas ocupaciones, provocando con ello un fenómeno de ‘hacinamiento’. (...) Los empleadores aseguran que el embarazo, el alumbramiento y la crianza de los hijos pequeños implican varios costos directos e indirectos para ellos. Son renuentes a contratar mujeres por considerar que son menos productivas durante el embarazo; no quieren afrontar el problema de tener que sustituirlas durante la licencia por maternidad, para evitar discontinuidades; temen que las mujeres no vuelvan a trabajar después de a dar a luz, etc. Además de los costos derivados de una productividad más baja, hay también costos monetarios, impuestos habitualmente por el Estado en forma de una legislación laboral de carácter protector”.

Diferencias salariales entre hombres y mujeres

Si nos remitimos a la experiencia internacional constatamos que “en cuanto a la diferencia entre salarios masculinos y femeninos en la industria, tiende a reducirse muy lentamente. En cada nivel de calificación, los obreros varones están mejor remunerados y la diferencia se profundiza con la calificación: en el nivel 1, los hombres perciben 13% más que las mujeres, contra 22% en el nivel 7 (el más alto)”. (12)

Este tema no se toma en cuenta en los sindicatos, ya que continúan pensando en una clase obrera masculina y conciba las diferencias de sexo como especificidades y no como una división fundamental que estructura en su constitución a la clase obrera.

Es significativo el aporte que hace Marta Roldán en su tesis cuando dice: “El argumento principal es que la DGT (13) y el cambio tecnológico analizado, generalmente la incorporación de NTI (14), no debe ser visto únicamente como medio por el que la empresa busca descalificar y controlar a la clase obrera indiferenciada, general, sino que también -y fundamentalmente- los intereses del género masculino ejercen una influencia propia en la lucha por el control en la esfera productiva, reflejando las desigualdades y antagonismos de la DGT más amplia, en la esfera societal extrafabril (...)”.(15)

La OIT, continuó preparando documentos con la orientación expuesta, uno de ellos fue un aporte a las Sesiones Especiales de las Naciones Unidas para Pekín +5 y Copenhague+5 celebradas en el 2000. En el seguimiento de la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer, celebrada en Pekín en 1995, señala que siete de las doce áreas críticas de preocupación identificadas en la Plataforma, están íntimamente relacionadas con los campos de su competencia. Son las siguientes:

• La creciente carga de pobreza de las mujeres

• Desigualdades en educación y formación profesional

• Participación económica de las mujeres

• Compartir el poder y la dirección

• Organismos nacionales e internacionales

• Promoción de los derechos humanos para las mujeres

• Promoción de los derechos de las niñas/jóvenes

Concebido como un largo viaje “el camino hacia la igualdad entre los géneros es largo y difícil y dista mucho de haber sido recorrido en su totalidad” En el sistema de las Naciones Unidas, comenzó con la adopción del tercer Convenio de la OIT –en 1919, el mismo año de su fundación-, llega hasta hoy y se prolonga hacia el futuro.

La inserción en los sindicatos

En las décadas 1980/90 se produjo una inserción diferente de las mujeres en los sindicatos y centrales sindicales; así, donde existían departamentos de la mujer se trasformaron en secretarías habilitadas por los cambios en los estatutos de las organizaciones. El género e igualdad de oportunidades cambia el eje de la acción, camino no exento de conflictos y confusiones conceptuales.

En los estudios de casos (16) sobre sindicalismo y género, las investigadoras Silvia Chejter y Claudia Laudano, señalan algunos logros:

- Al interior de los sindicatos, contribuyó el reconocimiento de la discriminación de las mujeres en lo sindical y en lo social, y la aceptación formal de la equidad de género. En algunos casos, se crearon espacios formales de mujeres; en otros, informales.

- Este reconocimiento permitió a la vez que se incluyera como tema de debate dentro del ámbito sindical la cuotificación en la participación sindical (…)

- Intercambio con otras organizaciones sindicales.

- Creación de la comisión tripartita en el Ministerio de Trabajo.

En el año 2002 se sanciona la ley 25.674: Asociaciones sindicales. Participación femenina en las unidades de negociación colectiva de las condiciones laborales. Integración de mujeres en cargos electivos y representativos. Porcentajes de dicha representación.

El texto determina que “la representación femenina en los cargos electivos y representativos de las asociaciones sindicales será de un mínimo del treinta por ciento (30%) cuando el número de mujeres alcance o supere ese porcentual sobre el total de los trabajadores.”

Coincidimos con la opinión de que las cuotas sindicales resultan significativas, pues si no se toman acciones positivas, la mera presencia de las mujeres en las direcciones sindicales no es representativa de su real participación en la vida sindical.

Existen distintas perspectivas al abordar la división sexual del trabajo y las relaciones de género en general y en el ámbito sindical. Hay dos posiciones principales que tienen consecuencias prácticas:

1) El Instituto Interamericano de Derechos Humanos (20 de junio de 2008) (17):

• una crítica a la visión exclusiva del mundo en clave masculina;

• una relectura y resignificación de la historia, de la sociedad, la cultura, la economía y la política;

• una aplicación de las normativas e instrumentos internacionales de derechos humanos.

2) Otra manera de analizar la perspectiva de género, es formando parte de otras relaciones de poder. Nosotras/os vivimos en una sociedad dividida en clases, con intereses contrapuestos y en ese sentido, las trabajadoras/es tenemos que analizar la relación clase- género y la doble opresión de la mujer y resignificar la historia, la cultura, etc. ,en una perspectiva transformadora.

Al finalizar el recorrido, reiteramos la dificultad para acceder a la rica experiencia que se desarrolla en los sindicatos y que permitiría el análisis concreto de situaciones concretas, lo cual ayudaría a la acción en la vida cotidiana, para luchar contra la discriminación directa e indirecta.

Ester Kandel es Magister de la UBA en Ciencias sociales del trabajo.

Ver también:
- Las mujeres dentro de las organizaciones sindicales (Parte I)
- Las mujeres dentro de las organizaciones sindicales (Parte II)

Notas:
1) Declaración y Plataforma de acción de Beijing con la Declaración Política y el Documento final “Bekjing + 5 –Nueva York, 2002
2) Agradezco la colaboración de Elsa Colarena.
3) ENM Nº 1, 23, 24 y 25 de mayo/1986, Capital Federal; Nº 11, 8,9,y 10 de junio, Capital Federal, Nº 14, 9, 10 y 11 de octubre, San Carlos de Bariloche, 1999. Amanda Alma, Paula Lorenzo, Mujeres que se encuentran, Feminaria, 2009.
4) Kandel, Ester, División sexual del trabajo – Ayer y hoy – Una aproximación al tema, Editorial Dunken, 2006.
5) Antunes, Ricardo. ¿Adiós al trabajo?, Cap.2: “Metamorfosis del trabajo”, Editorial Antídoto, 1999.
6) Schvarzer, J. “Implantación de un modelo económico. La experiencia argentina entre 1975 y 2000”, publicado por la Cátedra “Relaciones del trabajo” a cargo de Héctor Palomino, Facultad de Ciencias Sociales, UBA.
7) Las cifras contienen problemas por razones metodológicas y sólo pueden tomarse como indicadores de tenden-cia, dado que no se dispone de elaboraciones adecuadas de los resultados del censo de 1991.
8) Informe sobre el empleo en el mundo: “Adaptación de la formación a la nueva situación”, OIT 3, 1998-99.
9) Op.cit.
10) Op. cit.
11) Profesora auxiliar de Economía en la Graduate School of Public and International affairs, de la Universidad de Pittsburgh. Trabajo publicado en la Revista Internacional del Trabajo, Vol. 112, N°1, 1993.
12) Ibídem, pág. 145.
13) División genérica del trabajo.
14) Nueva tecnología informatizada.
15) Op. cit.
16) Mundos paralelos, Agenda de género y movimientos sociales en Argentina, Chile y Uruguay, Chile, marzo de 2002.
17) “La perspectiva de género constituye un enfoque teórico de análisis que facilita repensar las construcciones sociales y culturales de la distribución del poder entre mujeres y hombres y que afectan de manera directa, las formas de relacionarse de las personas en todos los ámbitos. Es una herramienta conceptual y práctica que per-mite desarrollar propuestas metodológicas de análisis, con el fin de variar la forma de estas relaciones, que han derivado en discriminación, falta de equidad, poco acceso a oportunidades y al desarrollo, así como poco cono-cimiento de sus derechos como humanas.”

La experiencia española

Las Secretarías de la Mujer: “Un puente entre el movimiento sindical y el movimiento feminista”. Las Secretarías de la Mujer (SM) de CC.OO. surgen desde la propia constitución de Comisiones Obreras como “sindicato de nuevo tipo”, que había comenzado a fraguarse por los años sesenta, durante la dictadura, como movimiento sociopolítico de base asamblearia y que a finales de los setenta efectuará su articulación como sindicato unitario, durante la recuperación del régimen democrático en nuestra reciente historia.

Además, el movimiento feminista del Estado español conocía momentos de despertar y salida a la luz pública, tras acontecimientos internacionales de diverso impacto: institucionales, como la I Conferencia internacional de la Mujer, celebrada por Naciones Unidas en México en 197532, y sociopolíticos, como el resurgir del “feminismo de la segunda ola”, que generó importantes organizaciones feministas en todo el mundo. En España, en 1975 tienen lugar en Madrid las Primeras Jornadas por la Liberación de la Mujer, organizadas aún en la clandestinidad por la Asamblea Democrática de las Mujeres del PCE, comenzando la presentación pública del movimiento feminista. Meses después, ya en 1976, se celebran las I Jornadas de la Dona, en Barcelona, a donde acude el movimiento feminista organizado, constituyendo plataformas reivindicativas. Las convocatorias continúan en fechas siguientes, con la celebración de similares encuentros en Euskadi y Granada. La participación de mujeres feministas con doble militancia, la política y la feminista, o triple militancia si se añade la sindical, en las organizaciones mixtas aumentó su potencialidad emancipatoria. Entre ellas se sitúan las mujeres sindicalistas de Comisiones Obreras. Es en 1978, en el 1º Congreso Confederal, uando queda constituida oficialmente la Confederación Sindical de Comisiones Obreras y la Secretaría Confederal de la Mujer (SCM), dentro de ella. En este Congreso se reconoce estatutariamente la necesidad de conformar una estructura específica para la defensa de las reivindicaciones laborales y sociopolíticas de las mujeres, las Secretarías de la Mujer, que quedan insertas en el órgano correspondiente de la dirección confederal. Avanzando en la consolidación de las políticas de género: el debate de la emancipación de clase y de género. La SM es una estructura que añade a la acción sindical de CC.OO. la lucha contra la erradicación de cualquier tipo de discriminación hacia las mujeres. En esta época, la doble función de trabajar por objetivos emancipatorios de clase y de género a veces no es entendida o asumida por el conjunto de la organización, lo que en ocasiones provoca un cuestionamiento interno sobre la existencia de una Secretaría de la Mujer. Por ello, en estos primeros años, su permanencia debe defenderse en cada Congreso. Las SM tuvieron que esforzarse por asegurar su permanencia. Además de las reivindicaciones propias del ámbito laboral, atendían objetivos de carácter sociopolítico –divorcio, derecho al aborto, por ejemplo – no aceptados como cuestiones de posicionamiento sindical por importantes sectores de la organización. En alguna ocasión, la SM mantenía disensiones con otras estructuras del propio sindicato, como en la defensa de las mujeres que solicitaron trabajar en el interior de las minas de Hunosa, en Asturias. 

La constitución de comisiones obreras como espacio sindical de hombres y mujeres: Ante el 2º Congreso Confederal (1981) y el 3º (1984) son conocidos los intentos por integrar las SM en otras Secretarías con objetivos más genéricos, aunque finalmente se adopta en ambas ocasiones la decisión de que se mantengan como tales, insertas por derecho propio en la Comisión Ejecutiva Confederal. 

El 4º Congreso Confederal (1987) varía esta tendencia y una nueva estrategia organizativa decide no incluir a la responsable de la SM en las Secretarías que forman parte de la CEC directamente elegida por el Congreso; finalmente, la SCM se integrará en la CEC mediante una decisión del Consejo Confederal, volviéndose a situar a la SCM en el primer plano de la dirección confederal.

En estos primeros años de andadura, las SM concentran sus actuaciones en: atender las situaciones laborales de discriminación y acoso sexual; favorecer la participación y representación de las trabajadoras en los procesos de elecciones sindicales; introducir medidas para la igualdad de género en la negociación colectiva con especial defensa de la corresponsabilidad familiar, la denuncia permanente de la doble jornada, la atención a la salud reproductiva mediante la prevención de riesgos laborales o la formación profesional para las mujeres; participar con sus propuestas y seguimiento en la adaptación de las normativas al principio constitucional de igualdad;
promover campañas de sensibilización y movilización sobre temas de discriminación que afectan a las mujeres en los ámbitos laboral y social; y trabajar para ampliar el apoyo del sindicato a estas líneas de acción.

Igualdad estatutaria de la Secretaría de la Mujer con el conjunto de Secretarías

Es en el 5º Congreso Confederal (1991), cuando se produce un giro importante en la valoración de las SM por el conjunto del sindicato. El Informe del Secretario General ya aprecia explícitamente su trabajo plurifuncional. Esta nueva fase se hace más patente con la obligación, fijada estatutariamente, de extender esta estructura en todos los ámbitos territoriales y federales, creándola o impulsándola, mediante la integración en los órganos de dirección correspondientes. 

Además, en este Congreso Confederal se adopta la decisión de realizar una Conferencia estatutaria que defina a Comisiones Obreras como sin TRABAJADORA. TRES DÉCADAS DE ACCIÓN SINDICAL POR LA IGUALDAD DE GÉNERO (1977-2007)

Resultará crucial la orientación de su política sindical respecto de la igualdad de género. Se celebra en 1993 con el lema “CC.OO., un espacio sindical para hombres y mujeres”

Va a determinar las líneas de acción en el ámbito interno y la actividad sindical externa, plasmadas como acuerdos vinculantes para el conjunto de la Confederación Sindical. Uno de los bloques que es tratado tiene que ver con el fortalecimiento estructural y organizativo de las SM. En él se detallan los objetivos y funciones34, que se definen como “vigentes” en tanto persistan “las trabas para que hombres y mujeres sean iguales en su diversidad”.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Presentación de “Argentina después de la convertibilidad (2002-2011)”: Hay un esfuerzo muy fuerte del kirchnerismo por borrar el 2002

Mario Hernandez (especial para ARGENPRESS.info)
.

Mario Hernandez (MH): Vamos a estar hablando de Argentina después de la convertibilidad (2002-2011). Uno de los autores de este libro ya es conocido por nuestros oyentes. Se trata de Matías Eskenazi, a quien teníamos de columnista en “Fe de erratas” los miércoles a la mañana y por razones laborales lo hemos perdido. Hoy lo recuperamos para participar de la presentación de este libro que tiene como compilador a Juan Grigera, que también está con nosotros. Juan, ¿de qué trata este libro?

Juan Grigera (JG): Básicamente intenta discutir qué pasó después de la convertibilidad, después del 2001. Había mucho escrito sobre la crisis del 2001, los ’90, la resistencia al menemismo, el neoliberalismo, pero cuando uno pasa, por lo menos en el terreno académico, a ver qué cosas hay escritas sobre la llamada post-convertibilidad, a partir del 2002, sobre el duhaldismo y el kirchnerismo, se encuentra con un terreno más desierto. No estamos hablando de una época reciente, lo hacemos de un período que tiene más de diez años sobre el que se conoce poco. Hay una creencia que el menemismo duró un montón y el kirchnerismo, la post-convertibilidad, duró poco, cuando en realidad ha superado temporalmente a aquél.
Por nuestra parte, hicimos distintos encuentros para discutir los contenidos y, finalmente, salió esta compilación que abarca distintos aspectos, en varios artículos trabajamos diferentes temas, sobre el Estado, el conflicto obrero, la economía, no todos con las mismas perspectivas, pero tratando de dar cuenta de un conjunto de problemas.

MH: Mencionaste al duhaldismo como al pasar. Me parece que sobre el kirchnerismo se ha escrito más, pero sobre la presidencia de Duhalde, prácticamente, no se ha escrito nada.

JG: Es una especie de elefante en el bazar. Hay un esfuerzo muy fuerte de la actual administración por borrar el 2002, de la estadística, del discurso público, la idea es construir un modelo que comienza con Néstor Kirchner. En realidad, si uno se pone más escéptico con ese relato, encuentra que muchas cosas cruciales para lo que después fue el período kirchnerista, sucedieron con Lavagna en el Ministerio de Economía, durante la presidencia de Duhalde.

MH: Y que mantuvo continuidad durante el primer gabinete de Néstor Kirchner.

JG: Y sigue teniéndola, por ejemplo, el manejo de subsidios, las retenciones, la relación con distintos grupos sociales, si bien hay cambios importantes, hay una actitud reiterada de olvidarlo.
Hace unos días se cumplieron diez años de la asunción de Néstor Kirchner a la presidencia, y si uno fue al acto de la Plaza de Mayo, vio una especie de maping sobre el Cabildo que mostraba grandes hitos de la historia argentina y allí se pasaba de la crisis del 2001, que era solo el país en llamas, borrando la resistencia al neoliberalismo, a la asunción de Néstor, representando ese imaginario donde el 2002 nunca aparece. Por eso, el libro no toma el nombre del kirchnerismo, sino el de posconvertibilidad, intentando incluir el período de Duhalde.

MH: Recuerdo haber conocido a Matías en un galpón de San Francisco Solano, en el conurbano bonaerense, era muy joven, yo no tanto, habíamos ido a conocer y dar una conferencia a la Coordinadora Aníbal Verón con James Petras, en abril del 2001. Al poco tiempo, habrían pasado un par de años, lo convoqué para escribir un artículo en la revista La Maza. Ese artículo, redactado en co-autoría, planteaba algo bastante novedoso para el momento y era que el kirchnerismo venía a cerrar la etapa abierta por el levantamiento popular de diciembre de 2001. Había otro artículo de Néstor Kohan que planteaba algo parecido. En este libro vos escribís de economía pero me gustaría volver atrás, no solo en el tiempo, sino respecto de Argentina después de la convertibilidad y analizar ese momento. ¿Por qué pensabas que Néstor Kirchner venía a cerrar ese proceso, que como bien dice Juan, había abierto la crisis del 2001?

Matías Eskenazi (ME): Son artículos diferentes, con el énfasis puesto en otro lugar y momento, pero lejos de contradecirse, se complementan.
En este libro, que hoy estamos presentando, hay muchos más elementos, por ejemplo, un artículo de Alberto Bonnet y Adrián Piva que retoma algunos aspectos políticos en relación al Estado como mencionaba recién Juan. En un relato oficialista actualizado, orientado sobre todo a un sector de la juventud que tal vez no vivió la parte final de la resistencia dentro de la convertibilidad, ni tampoco el 2001, tiende a borrarse toda esa etapa de resistencia social, la crisis catastrófica que nos trajo aparejado no solo el estallido de la convertibilidad sino también sus resoluciones: la devaluación asimétrica, la fuerte carga represiva con la que tuvo que ser impuesta, su consecuencia en el retraso de los salarios reales, el salto hacia adelante que pegó la ya por entonces alta desocupación que llega después de la devaluación, no antes, al 22% al 23,6%, y que junto con la subocupación llego a trepar al 42,2% en 2002. Esa etapa es la que de alguna manera se está eliminando en el “relato” y Juan lo planteaba bastante claramente, se pasa de una foto donde está el país en crisis, pero todavía no resuelta, a una posterior donde se presupone que ya rige la armonía el orden, podríamos decir que “la casa está en orden”, apelando a otro acontecimiento histórico.

MH: Por favor no traigas a esta mesa uno de los momentos más negros de nuestra historia reciente.

ME: Lo digo porque hay alguna relación en el sentido que volvemos a una Argentina donde se sale de la crisis pero con un orden ya planteado de antemano, que después no tiene más que desplegarse, es decir, el relato se estructura hoy de atrás hacia delante de de adelante hacia atraz, (creo que seria asi y lo dije mal en el momento). En el momento que asume Néstor Kichner, el 25 de mayo del 2003, pareciera estar en germen un proyecto de país y nada más lejano que eso. Podemos discutir qué tanto puede obedecer la dinámica de este período a un proyecto o idea de un programa político. Nada más lejano de eso. Estamos en los momentos donde la transición de esa terrible crisis hacia el reordenamiento de un orden burgués está todavía abierta.
El artículo que mencionás se insertaba en un momento que las propias fuerzas de izquierda estaban discutiendo si se había cerrado o no la crisis de hegemonía. La posición mayoritaria sostenía que no y lo fue hasta el 2005. Éramos pocos los que planteábamos lo contrario aunque todavía existía un alto grado de movilización, una fuerza en la calle, principalmente con el movimiento piquetero, los trabajadores desocupados organizados que tenían una fuerte presencia en la calle y, sin embargo, la posibilidad de alterar en algún sentido determinante las relaciones de fuerza ya estaba cerrada.
Fijate qué curioso, estuvimos hasta 2005-6 discutiendo si se había cerrado o no la crisis y cuatro o cinco años después estamos presuponiendo que esa crisis, de alguna manera, queda minimizada frente a un relato que antepone un proyecto y una etapa exitosa. El lema que desplegó el Kirchnerismo hace unos días en Plaza de Mayo era “La década ganada”, en clara contraposición a fines de los ’80 y pero también a los ’90, por eso traía lo de la casa está en orden, y esa crisis desaparece.
Hay una contradicción entre estas imágenes que no cierran y para analizarlo tendríamos que ver cómo se configuró ese reordenamiento entre el 2002/2004-5.

MH: Vamos a hacer un pequeño paréntesis porque ya llevamos casi una hora y media bombardeando a los oyentes con temas que ameritan un momento de reflexión.



Aquí estamos nuevamente con Juan Grigera y Matías Eskenazi autores, entre otros, de Argentina después de la convertibilidad, 2002-2011, editado por Imago Mundi. Ya mencionamos a Bonnet y Piva, también participan: Mariano Dagatti, Andrés Wainer, Alejandro Schneider, Paula Varela, Clara Marticorena, Gastón Varesi, Laura Alvarez y Claudia Composto.
Veo que hay una importante cantidad de escritoras, quiere decir que la investigación en Argentina se está democratizando.
Estuvimos hablando de lo que pasó antes de asumir Néstor Kirchner. ¿Qué pasó después?

Se sigue hablando del kirchnerismo como si fuera un fenómeno político sin historia

JG: Me parece importante marcar algo. Hace un rato dije que el duhaldismo tiene una impronta fuerte sobre el kirchnerismo y éste tiene a su vez, algo particular. Esto hay que rescatarlo y destacarlo en el sentido que hace del kirchnerismo lo que es hoy y es que logró dar una respuesta política a la crisis de gobernabilidad del 2001. Lo que Matías llamaba la restauración del orden burgués es la respuesta política burguesa a un montón de demandas del 2001 que sabe encauzar, por ejemplo, el tema de la renovación de la Corte Suprema de Justicia, que la gente decía era la Corte del menemismo.
Un importantísimo movimiento de resistencia durante los ’80 que también tiene su importancia en 2001 fue el de los Derechos Humanos. El kirchnerismo reabre los juicios e hizo todo el camino de cambiar el discurso del Estado de “los dos demonios” y el “Nunca más” a “Nunca más el terrorismo de Estado”. Duhalde no lo hubiera hecho jamás y, sin embargo, el kirchnerismo tiene la cintura para hacer esas cosas y otras como recuperar un discurso y desde su propio lugar plantearse como setentistas y contar que en los ’70 luchaban por la democracia como una cosa heroica.

MH: En el programa anterior le comentaba a Claudio Katz que Beatriz Sarlo dice, como vos sostenés, que el kirchnerismo tiene un núcleo setentista, pero hay que sumarle otro de tránsfugas.

JG: Me pusiste al lado de Sarlo que hoy, según “Clarín “que miente”, otra consigna que en realidad viene del 2001, es la mejor periodista argentina. Es interesante cómo el kirchnerismo se encuentra con la corrupción como su talón de Aquiles.

ME: Me acabo de acordar de otra consigna que también es del 2001: “Nos mean y dicen que llueve”.

JG: También el titular de Clarín en oportunidad del asesinato de Maximiliamo Kosteki y Darío Santillán en Puente Pueyrredón: “La crisis causó dos muertes”.
Te decía que tuvieron que reconvertirlo y desactivarlo, convenciendo políticamente a muchos movimientos que por vía del Estado, con el Estado y apoyo estatal, era mejor que otras alternativas autónomas que, al menos, existían en potencia durante la crisis.
Ese es un núcleo muy importante para entender qué rol viene a cumplir el kirchnerismo en 2003-4 y hoy vemos como consumada esta reconstitución del orden burgués y la reinterpretación de consignas y demandas del 2001.

MH: Matías, para ir cerrando, quisiera que hicieras alguna referencia al artículo que escribís con Juan, “Apuntes sobre la acumulación de capital durante la post-convertibilidad”.

ME: Voy a tratar de ser breve para poder retomar lo que venían charlando. En realidad con Juan estuvimos discutiendo largamente las dos preguntas que nos acabás de plantear respecto del origen y la particularidad del kirchnerismo y una de las cosas era la necesidad de historizarlo.

MH: No solo con Juan. En la Introducción de Argentina después de la convertibilidad hacen referencia a que todos los artículos fueron discutidos entre todos los autores.

ME: Efectivamente, en dos ocasiones, una más informalmente, durante unas jornadas en La Plata en 2011, en una mesa coordinada por Juan y Alberto Bonnet y después organizamos algo más chico en Quilmes para discutirlo entre los autores. Esas fueron discusiones generales, pero en el momento de escribir nuestro artículo dijimos con Juan: hay un problema, ya pasaron casi diez años y se sigue hablando del kirchnerismo como si fuera un fenómeno sin historia, surgido de un repollo y que se reproduce de una manera indistinta durante todo el período de su existencia, es así como nos referíamos antes al origen (2001), a la transición que culmina con la asunción de Néstor Kirchner y se prolonga hasta el 2005, año en el que Lavagna sale del gabinete, luego de una elección donde Kirchner se divorcia de su padrino político, Eduardo Duhalde.
Desde el punto de vista de la acumulación lo que veíamos en la etapa hasta el 2007, se caracterizaba por la recuperación y un ciclo económico muy importante, con crecimiento, y después comienza un proceso de desaceleración caracterizado por mayores tensiones y un estancamiento tanto en el nivel de empleo como en los salarios, que atraviesa crisis coyunturales como la de 2009, tras la que sobreviene una recuperación sin que se superen las crecientes contradicciones en curso, son etapas que a veces no se diferencian y un ciclo político del cual podríamos decir lo mismo.
Hay distintas etapas en el kirchnerismo. Es claro cuando recordábamos que “Clarín miente” que es una consigna del 2001, pero que el kirchnerismo recupera recién en 2008 cuando se abre el conflicto con el campo y esa consigna que había quedado tapada, recordemos que en el 2005 Néstor Kirchner le renueva las licencias a Clarín, es recuperada y utilizada políticamente “productivamente” en términos políticos, parafraseando a Alberto Ernesto Laclau, uno de sus adalides favoritos. Ya que mencionaste a Beatriz Sarlo no nos podía faltar su igual del otro lado del espejo. Sucede algo similar después del “voto no positivo”, o después de la muerte de Néstor Kirchner, donde el propio Kirchnerimso va mutando, se reacomoda.
Hay una recuperación según se va moviendo la coyuntura y esto tiene que ver con un fenómeno muy particular. Juan mencionó que el kirchnerismo resuelve políticamente la crisis de hegemonía y lo hace originalmente y una de sus características, que no está en nuestro artículo pero sí en otros, es que lo hace de una forma muy particular porque la crisis de los partidos políticos se prolonga, es uno de los pocos elementos que quizás no se normalizó en un juego de dos o tres partidos más o menos estables, de recambio, y es el propio kirchnerismo el que va incorporando elementos y desplazándose, arbitrando permanentemente y generando rupturas a su interior pero también en la oposición burguesa que nunca termina de rearmarse.

MH: Les agradezco mucho que hayan venido a presentar el libro y darle continuidad al análisis de estos 10 años de kirchnerismo que comenzamos con Claudio Katz y vamos a continuar con Julio Gambina. También me gustaría que lo comprometieran para tal fin a Alberto Bonnet.

ME: Con mucho gusto le avisamos y muchas gracias.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Hacia el XXVIII Encuentro Nacional de Mujeres: Maristella Svampa desnuda los mitos del extractivismo

Inés Hayes (ACTA)

El próximo lunes 1º de julio se realizará en el auditorio Eva Perón de ATE (Belgrano 2527 de la Ciudad de Buenos Aires) una charla debate que estará a cargo de la socióloga Maristella Svampa en el marco de la organización del XXVIII Encuentro Nacional de Mujeres que tendrá como sede la capital sanjuanina.

El encuentro será a las 18 horas. Svampa desnudará los mitos del extractivismo y pondrá el acento en cómo organizarnos para defender los bienes comunes de la voracidad del capital.

Maristella Svampa es licenciada en Filosofía por la Universidad Nacional de Córdoba y Doctora en Sociología por la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS) de París.

Es investigadora independiente del CONICET (Centro Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), en Argentina, y desde 2010, Profesora Titular de la Universidad Nacional de La Plata. Es Coordinadora del Grupo de Estudios Críticos del Desarrollo (GECD), compuesto por una treinta de investigadores de diferentes universidades públicas de la Argentina, y miembro del Colectivo Voces de Alerta.

En 2006 recibió la Guggenheim Fellowship y el premio Kónex al mérito en sociología (Argentina). Ha publicado artículos y realizado conferencias en diferentes países de América Latina, así como en Europa y Estados Unidos. Ha sido profesora invitada en la UNAM (México), la Escuela de Altos estudios en Ciencias Sociales (EHESS, en Paris), en la Universidad de Kassel (Alemania) y la Universidad de Milano-Bicocca (Italia).

Algunos de los títulos de sus libros son: Entre la ruta y el barrio. La experiencia de las organizaciones piqueteras (2003, en coautoría), La sociedad excluyente. La Argentina bajo el signo del neoliberalismo (2005), El dilema argentino: Civilización o Barbarie, (1994, reeditado en 2006), y Cambio de época, Movimientos sociales y poder político (2008). Es coeditora del libroBolivia, Memoria, Insurgencias y Movimientos sociales (2007), de Gerard Althabe, entre dos mundos (2008), de Minería transnacional, narrativas del desarrollo y resistencias sociales (2009, con Mirta Antonelli) y de Debatir Bolivia.

Perspectivas de un proyecto de descolonización, en Argentina y Bolivia (2010). Ha publicado asimismo, Certezas, Incertezas y Desmesuras de un pensamiento político. Conversaciones con Floreal Ferrara (2010) y con el Colectivo Voces de Alerta, el libro 15 mitos y realidades de la minería transnacional en Argentina, el cual se ha publicado en Argentina, Uruguay (2011) y Ecuador (2012).

También publicó dos novelas, Los reinos perdidos, (2005) y Donde están enterrados nuestros muertos, novela que fue editada por Edhasa en marzo de este año 2012.

Más información en: maristellasvampa.net

“Este tipo de minería es insustentable por definición”

-En 15 mitos y realidades de la minería transnacional en la Argentina, guía para desmontar el imaginario prominero, ustedes hablan de las mentiras sobre las que está construido el discurso que sostiene el extractivismo a gran escala, ¿cuáles son los ejemplos más paradigmáticos?

Conviene aclarar que se trata de un libro colectivo, producto de nuestra intervención en el debate legislativo para aprobar la Ley Nacional de Glaciares, en septiembre de 2010. Cuando el tratamiento pasó de la Cámara de Diputados al Senado, nos encontramos con que no sólo había mucho desconocimiento sobre el tema, sino también una fuerte embestida de los voceros de la minería, desde gobernadores hasta la cámara empresarial minera. Estos señores utilizaban su poder de lobby en los medios para hablar de las bondades de la megaminería, incurriendo en todo tipo de falsedades y terrorismo estadístico. Fue por eso que, con varios colegas, entre ellos Enrique Viale (abogado ambientalista), Marcelo Giraud (géografo) y Horacio Machado (politólogo), decidimos contestar esas mentiras punto por punto, buscando datos y desarrollando argumentos. Así nació el libro, inspirado en un texto corto de la periodista canadiense Jeniffer Moore, sobre los mitos de la minería. El libro tuvo mucha repercusión; tal es así que va por su tercera reedición, fue publicado en Uruguay y Ecuador y ahora está por tener su versión peruana. En Ecuador también se hizo una obra de radioteatro popular inspirada en el mismo (Killaricocha) y, en nuestro país, un documental, el de Germán Ciari, “Desiertos de Piedra”, estrenado este año.

Entre los mitos que buscan sostener la minería a gran escala, los económicos son los más paradigmáticos. Por ejemplo, la asociación entre minería y puestos de trabajo. En realidad, la minería a gran escala es una actividad económica capital-intensiva, pero no trabajo-intensiva. Así, por cada millón de dólares invertido, se crean apenas entre 0,5 y 2 empleos directos. En Argentina, la minería representa menos del 0,7% del total de los asalariados registrados. Sin embargo, en 2011, la Secretaría de Minería, en su página web, publicaba que la actividad ya generaba 517.500 empleos, lo cual es falso. Según los últimos datos elaborados por mi equipo de investigación, tomando como base el Boletín Anual de Empleo y Empresas 2011, elaborado por el Ministerio de Trabajo Empleo y Seguridad Social, la actividad minera, para ese año, totalizaba unos 28.743 puestos de trabajo directo. Estamos muy lejos de las cifras difundidas oficialmente. Así, una de las estrategias es inflar las estadísticas para tratar de crear en la población la ilusión de que la minería vendría a resolver los problemas de empleo.

Otro de los mitos consiste en asociar minería y motor de desarrollo. Sin embargo, la megaminería está lejos de promover el desarrollo regional. Más bien, compite por agua y recursos con la agricultura, la ganadería y el turismo, y produce fuertes procesos de reconfiguración territorial, que llevan a la consolidación de enclaves de exportación, que no generan encadenamientos endógenos, dependientes del mercado internacional. Vean el caso de Bajo La Alumbrera, la principal exportadora en Catamarca desde 1997. Pese a ello, esta provincia sigue siendo una de las más pobres del país, con altísimos niveles de empleo público y personas asistidas con planes sociales.

Esto sucede también en Santa Cruz, provincia de enclaves, donde la minería está lejos de ser motor de desarrollo. Por ejemplo, el año pasado el gobierno provincial reclamó a las corporaciones mineras que “invirtieran más dinero” en un fondo de Responsabilidad Social Empresarial. Les pedía 14 millones de pesos por mes para financiar los 14 hospitales de la provincia, poniendo en evidencia la profunda crisis del Estado provincial, en medio de huelgas y reclamos de empleados públicos. Las empresas rechazaron el pedido y eso llevó a una situación de máxima tensión con el gobernador, luego abandonado por el poder ejecutivo nacional.

La expansión de la megaminería confirma la ecuación “exiguos ingresos fiscales versus enormes ganancias empresariales”. No por casualidad, en 2011 Catamarca continuaba recibiendo del Estado Nacional, es decir del conjunto de los argentinos, el triple de fondos que Mendoza, y San Juan, el símbolo de la megaminería, el doble.

-Ustedes también hablan de la colonización que los grandes poderes económicos producen en las universidades, sistemas científicos y en la educación pública en general, ¿cómo se plasma esa colonización en lo concreto?

Las grandes empresas buscan en las universidades socios estratégicos, en algunos casos, como el de aquellas ligadas al modelo minero, para obtener la legitimación que la propia población les niega. Por ejemplo, Bajo La Alumbrera, pionera en esto, firmó varios convenios con universidades públicas, que incluyen cláusulas de confidencialidad. Hoy, la empresa Apache, que explota gas no convencional en Neuquén, y tiene conflicto con comunidades mapuches por haber ingresado a sus territorios sin autorización ni consulta previa, firmó un convenio con la Universidad Nacional del Comahue, donde donó una biblioteca. Se configuran así unidades de negocios entre ambas, bajo el paraguas no sólo de una concepción lineal y productivista del desarrollo, sino también de un discurso asociado a la responsabilidad social de las empresas (RSE).

También hay que decir que esta estrategia de mercantilización del saber encontró obstáculos, ya que las universidades y el propio sistema científico están lejos de ser homogéneos. Por ejemplo, en 2009, se abrió el debate en relación a los fondos de La Alumbrera, el emprendimiento minero más cuestionado del país, y la gente en las universidades se enteró que la Universidad Nacional de Tucumán era socia del mismo, a través del YMAD (Yacimiento Aguas del Dionisio), y que las Universidades Públicas recibían parte de esos beneficios, desde 2007. Ese debate posibilitó la socialización de saber y obligó al conjunto de las universidades a posicionarse en relación a esta actividad. Algunas, como la Universidad Nacional de Córdoba, fueron ejemplares en esto, fundamentando el rechazo de los fondos mineros luego de un debate amplio e interdisciplinario. Pero en muchas universidades, hubo y sigue habiendo un doble discurso. El llamado progresismo académico evita discutir cuestiones que ponen en el tapete el rol de la universidad pública y problematizan su vínculo con los movimientos sociales. Queda claro, son temas en los que el oficialismo no tiene un discurso nacional y popular que ofrecer.

-¿Qué se sabe de la nueva relación entre Chevron e YPF en función de la explotación del yacimiento Vaca Muerta?

-Vaca Muerta es uno de los yacimientos de hidrocarburos no convencionales, que está en la cuenca del Neuquén. Pero bueno es decir que es una buena parte del territorio nacional que estaría comprometido por este tipo de explotación. Para el caso de Vaca Muerta sabemos que, por el momento, la asociación con Chevron no fue posible, ya que esta última fue embargada por 19.000 millones de dólares, debido a una sentencia que tiene en Ecuador (cuando era Texaco), por el delito de contaminación y de violación de derechos indígenas. Gracias a los tratados de reciprocidad que la Argentina tiene con Ecuador, la justicia de este país dio curso al embargo y puso en duda el acuerdo de inversión conjunta por 1.000 millones de dólares entre Chevron e YPF para avanzar en 100 perforaciones de shale gas en Vaca Muerta. Así, YPF tendría que buscar nuevos socios.

En un momento se hablaba de PDVESA. Conviene aclarar que los costos operativos de una explotación de gas no convencional, mediante fractura hidráulica o fracking, superan largamente los de un pozo convencional; con lo cual estos exigen enormes subsidios del Estado (como sucede en Estados Unidos), o asociación con grandes empresas del sector. Hay expertos que sostienen que para que el fracking sea rentable para dichas empresas, habría que modificar el marco regulatorio de la actividad, tal como sucedió en Ucrania y otros países, de la mano de la USAID. Y esto también sería difícil de justificar en clave nacional y popular.

-¿Cómo se puede explicar lo que es el fracking y qué consecuencias tiene para el medio ambiente y las economías regionales?

El gas y petróleo convencional se han ido agotando y lo que queda hoy es el llamado “no convencional” (esquisto o pizarra, shale, arenas compactas, tight), el cual puede extraerse mediante el uso de la controvertida metodología de la fractura hidráulica o fracking que consiste en inyectar grandes cantidades de agua, sustancias químicas tóxicas y arena, a elevada presión, a fin de producir micro-fracturas en la roca madre que almacena los hidrocarburos.

Las consecuencias ambientales son de corto plazo: la experiencia en Estados Unidos, por ejemplo, muestra la contaminación de aguas subterráneas y superficiales con gas metano; la activación de fallas geológicas que originan movimientos sísmicos, el impacto sobre la salud de las personas y los animales, entre otros. Por otro lado, hay una reconfiguración del territorio y una devaluación de las economías regionales: un caso concreto es el Alto Valle de Río Negro, donde quiere explotarse el gas no convencional, entre perales y manzanas.

Allí empresas como Apache apuntan al eslabón más débil, los chacareros pequeños, a quienes rentan o compran parte de sus tierras para hacer perforaciones. El caso es que estas zonas no solo conocen la contaminación, sino el ingreso masivo de una actividad extractiva que golpea a la economía frutícola, basada en la exportación, debido a que en poco tiempo los productores no podrán cumplimentar las rigurosas exigencias sanitarias del mercado internacional.

-¿Existen experiencias de explotación minera ’sustentable’? Y en ese sentido, ¿qué opinión tiene de la economía verde, es decir, es posible construir un equilibrio entre capitalismo y vida?

No hay una única forma de explotación minera, ni las resistencias sociales se oponen a “todo tipo de minería”. Los conflictos y las resistencias se centran sobre un tipo específico de explotación: la minería transnacional a gran escala, mayormente practicada “a cielo abierto”. Y este tipo de minería es insustentable por definición.

La megaminería es un “modelo” que hay que mirar en su integralidad, lo cual implica incorporar en su valoración diferentes aspectos –sociales, económicos, sanitarios, ambientales, culturales y políticos-. En términos ambientales, la utilización de sustancias químicas, de toneladas de explosivos, la gran cantidad de agua y electricidad que requiere, la hacen insustentable. Respecto de la dimensión socioeconómica, las empresas tributan muy poco, pero además tienen un impacto destructivo sobre otras actividades económicas (con las cuales compite por agua y tierras), y van generando enclaves de exportación.

Hay una dimensión cultural ligada a los procesos de “contaminación” social y cultural que se producen, visibles en la división de la comunidad, en el clientelismo empresarial, en la explosión de conflictos sociales, entre otros. Hay, por último, una dimensión política del modelo, en la medida en que nos encontramos con emprendimientos que avanzan de arriba hacia abajo, que ocupan y reconfiguran territorios enteros, sin consenso de las poblaciones, y en no pocos casos, violentando procesos de decisión ciudadana.

Todo esto hace difícil hablar de “correcciones”, a menos que pensemos desde un escenario de transición de salida del extractivismo. Pues si pensáramos en correcciones como, por ejemplo, la aplicación de gran parte de la normativa ambiental existente (que incluye el principio precautorio), este tipo de minería no sería posible. Por otro lado, si pensáramos en una reforma del marco regulatorio de la minería, si se hiciera pagar a las empresas por el agua y la energía que consumen, si se aplicara un impuesto a las sobreganancias, muy probablemente este tipo de megaminería dejaría de ser rentable para dichas empresas.

-¿Cómo sigue la resistencia de las Asambleas Ciudadanas que han logrado frenar proyectos megamineros como en el Cerro Famatina? ¿Qué otras experiencias de resistencia hay en el país?

El panorama es muy cambiante y complejo. En realidad, desde la pueblada de Famatina, en enero de 2012, y luego de un período de exposición mediática nacional, hubo un nuevo realineamiento entre poder económico, político y mediático en favor de la megaminería. El gobierno nacional se expresó abiertamente a favor; de espalda a las poblaciones y los gobernadores conformaron OFEMI (Organización Federal de Estados Mineros). Todo apuntó a cerrar el debate a nivel nacional, con lo cual las luchas quedaron nuevamente encapsuladas en la escala local y regional. Recordemos que hay siete leyes provinciales que prohíben la megaminería, con algún tipo de sustancia química. A fines de 2011, en Río Negro se derogó la “ley anticianuro”, como la llamaban y se avanzó en la explotación minera en la zona de la meseta. En Chubut también buscó derogarse la ley 5001, que fue la primera en prohibir la megaminería (justo ahora se van a cumplir 10 años), pero ahí la resistencia de la población fue tal, que finalmente el gobernador Buzzi no pudo imponer la reforma del marco regulatorio.

En La Rioja, la megaminería, pese a que está detenida en Famatina, es política del Estado provincial: Si ustedes encienden la televisión, verán que el dibujito que da las buenas noches a los niños riojanos es un minerito… En Catamarca se avanza con otros proyectos, más allá del fracaso de Bajo La Alumbrera y la fuerte oposición que hay en Andalgalá. En Tinogasta me han dicho que las empresas están realizando una campaña de cooptación increíble, cuando gran parte de la población hasta hace poco tiempo se oponía.

En fin, hay numerosas resistencias en el país, son más de cien las asambleas contra la megaminería, y a nivel regional, sigue habiendo muchas acciones conjuntas. Esa acumulación de luchas socio-ambientales se hace visible en el nuevo capítulo de conflictos que se abre con la explotación de los hidrocarburos no convencionales, mediante el fracking. Así, hay asambleas en Entre Ríos y en toda la Patagonia, donde se presentaron acciones de amparo y proyectos de ordenanza para prohibir el fracking.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Decir “traidor” es decir “disparen”

Marcelo Musante (INDYMEDIA)

“Son traidores como Félix Díaz”, le dijo el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas a una comunidad mapuche que reclama su personería jurídica. En medio de una disputa entre dos grupos hegemónicos dominantes, las organizaciones indígenas que se oponen al modelo agropecuario del monocultivo, la explotación petrolera, la minería a cielo abierto o el desarrollo turístico son planteadas como “traidoras”. ¿Traidoras a quiénes?

Otra vez el Estado vuelve a definir quiénes son las comunidades indígenas amigas y cuáles las enemigas. Y a partir de esa línea discursiva demarcatoria se definen acciones. Los beneficios para la construcción de una radio o una salvaje y brutal represión. El mismo Estado, como un monstruo de dos cabezas.

O para no ser simplistas, no es el mismo y único Estado. Es más bien un entramado complejo burocrático con distintas instancias de ejercicio del poder en el que en cada piso de la pirámide abre la misma pregunta clave: ¿son amigos o “traidores”?


Foto: Comunidad Maliqueo reclamando en la sede central del INAI

Así respondió el INAI, el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, al lof mapuche Tuwun Kupalmeo Maliqueo cuando, ayer, 16 representantes de la comunidad se acercaron a reclamar por el otorgamiento de su personería jurídica. Son “traidores”. “Traidores como Félix Díaz”, le dijeron.

La comunidad Mapuche Maliqueo es de la zona de Aluminé en la provincia de Neuquén. En el 2008 fueron desalojados por Pedro Laurentino Duarte, un ex juez federal de la dictadura militar devenido terrateniente. Igual que muchos otros. Y que para reprimirlos tuvo el apoyo de la policía provincial. Como siempre.

Dos años antes, desde 2006, se encuentra en vigencia la ley 26.160 que declara “la emergencia en materia de posesión y propiedad de las tierras que tradicionalmente ocupan las comunidades indígenas originarias del país”. Es decir, debe suspenderse todo tipo de desalojos hasta tanto no se haga un censo en el que participen las propias organizaciones indígenas.

Pero esa ley nacional, su correcta aplicación, choca contra los intereses locales. Choca, se estrella, se deshace.

Félix Díaz reclama por su justa implementación en La Primavera, en Formosa. Entonces es un “traidor”. Un traidor a Gildo Insfrán, gobernador de la provincia.

La comunidad Tuwun Kupalmeo Maliqueo reclama su implementación en Neuquén. Entonces son “traidores” a Jorge Sapag, gobernador neuquino alineado al gobierno de Cristina Fernández. Igual que Insfrán.

El lof Tuwun kupalmeo Maliqueo se encuentra constituido hace un centenar de años pero igual se tomó el trabajo de completar los requerimientos administrativos necesarios para ser incorporada en el RENACI, el Registro Nacional de Comunidades Indígenas. Pero no alcanza.

Los pueblos indígenas en nuestro país primero deben demostrar que son argentinos (ni chilenos, ni bolivianos, ni paraguayos), después comprobar que son indígenas (y registrarse como tales), y ahora también deben confirmar que no son “traidores”.

Antes de la campaña militar de Julio Argentino Roca, el Estado argentino iba definiendo qué grupos indígenas podían ser considerados amigos o enemigos. Con los amigos se hacía un pacto de no agresión que, enseguida, el propio Estado iba rompía unilateral y militarmente. Los amigos se convertían pronto enemigos.

Lo mismo sucedió en el norte. Los “indios amigos” eran los que aceptaban (en una completa desigualdad de fuerzas) ser corridos hacia tierras que el Estado no necesitaba. Con los años, cuando esos territorios tomaran valor los indígenas amigos serían vistos como ocupantes indeseables de tierras destinadas al progreso de la patria.

Ser amigo o enemigo implica la posibilidad de “dejar vivir” o “hacer morir”. Por estos tiempos, como dicen en el INAI, la palabra enemigo cambió por la de “traidor”.

Entonces se reprime a los “traidores” de Santiago del Estero, a los de Tucumán, a los de Chaco, a los de Formosa, a los de Misiones, a los de Neuquén. A los Cristian Ferreyra, Javier Chocobar, Ely Juárez, Roberto López, Miguel Galván, Imer Flores, entre otros. Todos indígenas, todos campesinos. Todos en los últimos cuatro años.

Pero este listado de muertos tampoco aparece escrito en los medios opositores al gobierno. Tampoco les importan porque esos indígenas, para ellos, también son “traidores”. Traidores al modelo agropecuario del monocultivo, la explotación petrolera, la minería a cielo abierto o el desarrollo turístico.

Y es entonces cuando esos grupos antagónicos, enfrentados, que parecen representar dos modelos opuestos encuentran lugares comunes.

Es cuando definen la división entre amigos y “traidores”. Pero la definen en silencio. La definen omitiendo. Si no se dice, si no se muestra, no sucede. No hay que negarlo, hay que no contarlo.

Entonces los “traidores” quedan a merced de patotas parapoliciales y de caudillos provinciales impunes, lo que significa colocar a las comunidades indígenas “traidoras” contra una especie de pelotón de fusilamiento. Porque los que tienen el poder político, económico y las armas, cada tanto suelen repetir una frase vieja como el tiempo: “en este lugar, a los traidores: se los mata”.

Hace apenas un mes, en la localidad de Mal Paso, Santiago del Estero, la policía provincial puso de rodillas a personas de una comunidad Toconoté. Mientras tanto les apuntaban a la cabeza y detrás pasaban las topadoras arrasando con el monte. No salió en Telenoche. Tampoco salió en 678.

Justamente recién en ese programa de la tv pública -mientras esta nota se terminaba de escribir- decían que Félix Díaz era apenas “un sector minoritario de los Qom” sin reconocer muertos ni represiones. Y el presidente del INAI, Daniel Fernández, se jactaba de los avances en la política indígena sin mencionar ni una palabra de reclamo de la comunidad Maliqueo que se encuentra reclamando en las instalaciones de INAI por el otorgamiento de la personería jurídica.

Una de las tareas para la que fue creado ese organismo público, incluso, cuando las organizaciones sean consideradas “traidoras”.

Video de Gonzalo Infante, Represión a la comunidad Tonocoté de Mal Paso, Santiago del Estero:



Marcelo Musante es sociólogo, integrante de la Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena en Argentina.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.