domingo, 21 de julio de 2013

Situación mundial durante la gesta libertadora de Bolívar y Sucre al Sur de América

Gil Ricardo Salamé Ruiz (especial para ARGENPRESS.info)
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1) Situación mundial durante la gesta libertadora de Simón Bolívar, el Libertador y del general Antonio José de Sucre al Sur de América (1819 – 1830)

España

Fernando VII (14/10/1784 – 29/09/1833) Rey de España: durante marzo y mayo de 1808 – y a raíz de la expulsión del rey intruso José I Bonaparte, 1813- hasta su muerte septiembre de 1833

a) Fernando VII en la historia venezolana, el 19 de abril de 1810, cuando Emparan es obligado a dejar su cargo, el Cabildo Patriótico lo obligó hacerlo porque no querían reconocer otro rey de España que no fuese Fernando VII.

b) Reinado de Fernando VII. Situación general: trataban a los colonizados americanos como ciudadanos españoles a excepción de los negros, un motivo más para su rebelión. Invitaban a representantes de América a sus cortes, casi al final de la vida de Bolívar y Sucre, la mayoría de los españoles no tenían idea de lo que sucedía en América. Media España es invadida por los franceses en 1809, lucha por su independencia y contra los afrancesados de su país. Derrota y expulsa a José Napoleón en 1813.

c) Después de la derrota de Napoleón Bonaparte (1769-1821) en Waterloo, las potencias aliadas europeas reunidas en el Congreso de Viena de 1815, diseñaron una estrategia militar para evitar la “contaminación liberal” de sus sociedades. La hegemonía española en el viejo continente fue puesta en duda, un nuevo equilibrio de poder geopolítico se perfiló en el viejo continente. Cuatro son los momentos culminantes hegemónicos de la acumulación capitalista en la historia de la era moderna: la hegemonía genovesa, la veneciana, la holandesa y la británica, la última supo conjugar el poder de las armas y el capital y por ello su poder tan extenso.

d) El representante de emperador Francisco I de Austria - Hungría (1792- 1806), el príncipe Klemens Mattermich (1773 – 1859), el zar Alejandro I de Rusia (1777 – 1825), el rey Federico Guillermo de Prusia (1770 – 1840), así como los representantes ingleses y franceses, impulsaron en la reunión de Viena de 1815 la confirmación de una alianza de fuerzas militares y subsidios económicos para combatir cualquier movimiento liberal que alterará el orden restaurado por el duque de Wellington (1779-1852) y el príncipe Mettermich, quienes firmaron entre el 14 y 26 de septiembre de 1815 el documento que conocemos como la Santa Alianza, “una alianza defensiva contra cualquier movimiento liberal, la cual fue bautizada como la Santa Alianza dado su carácter y organización de ideología monárquica y clerical que serviría para aplastar las revoluciones y la libertad de pensar y religiosa dondequiera que pudiese manifestarse.”

e) La revolución liberal española del 1º de enero de 1820, encabezada por el coronel Rafael Riego y legitimada por el ejército de Cádiz, ansiosa por evitar prestar servicios en América, forzó a Fernando VII a abandonar el absolutismo y aceptar la constitución de 1812. Estos acontecimientos privaron a Morillo de refuerzos, debilitaron su autoridad militar absoluta y subvirtieron su posición política; se le ordenó que negociara con los patriotas y que les ofreciera la paz siempre que reconociera un gobierno constitucional en España.

f) El 19 de junio de 1820 le comunicó a Santander que “Fernando VII ha reconocido las Cortes y la Constitución, forzado como él dice, por la voluntad del pueblo”

Y al siguiente día, desde Rosario de Cúcuta le afirma a Germán Roscio que:

Ya veo al través de estos acontecimientos bienes y ventajas incalculables para la América del Sur. Los españoles sensatos y liberales, por afinidad de sus principios con los nuestros, detestan las guerras que se nos hacen, conocen, además, porque sienten el Poder, la fuerza y la tenacidad que produce la libertad, que la España no tiene medios para sujetarnos.

g) Nota de Bolívar a Fernando VII desde Bogotá, 24 de enero de 1821: “Ha querido V.M. oír de nosotros nuestra verdad, conocer nuestra razón y concedernos la justicia. Si V.M. se muestra tan grande como es sublime el gobierno que rige, Colombia entrará en el orden natural del mundo político. Ayude V.M. el nuevo curso de las cosas y se hallará al fin sobre una inmensa cima dominando todas las propiedades… La existencia de Colombia es necesaria, señor, al reposo de V.M. y a la dicha de los colombianos. Es nuestra ambición ofrecer a los españoles una segunda patria, pero erguida, no abrumada de cadenas.”

h) En 1824 América está libre de España, pero Fernando VII busca apoyo para reconquistar sus colonias. No consigue apoyo de Gran Bretaña ni de los Estados Unidos. Los Estados Unidos pone en efecto su doctrina More. Varios factores de la política mundial contribuyeron a la formulación de esta doctrina: La Santa Alianza, contraria a los gobiernos populares; el Congreso de Verona (1822), en el que se habló de intervenir a favor de España para combatir a los patriotas de América que luchaban por su independencia; la restauración del absolutismo de Fernando VII en España mediante la intervención armada en Francia. Los Estados Unidos había reconocido la independencia de varias nuevas repúblicas de América Latina. Este acto los obligaba a oponerse a cualquier intervención europea encaminada a reimponer la dominación en ellas.

i) España trató de reconquistar a México e hizo dos expediciones desde Cuba a ese país en 1829, conquistarla pero fracasó en su intento fue derrotado por el ejercito mejicano al mando de Antonio López. Volvamos Fernando VII y su actuación en Venezuela: en 1815 envió a Pablo Morillo a América con 15.000 hombres que desembarcaron en Margarita. Vinieron, según historiadores en 66 embarcaciones y 18 barcos de guerra, flota jamás vista en este continente. Esta expedición, en principio, había sido destinada a ir a Argentina, lo cual llenó de pánico a sus pobladores al saber la noticia. Estas tropas españolas sembraron de terror a Venezuela, dos de las víctimas de mayor relevancia, fueron Luisa Casares de Arismendi, como sabemos, horriblemente vejada, torturada y a un hermano de Antonio José de Sucre, Francisco, quien fue encarcelado por el general Canterac en Cariaco y pasado por la armas en 1818, tenía sólo 18 años. El general Antonio José de Sucre derrotó al teniente general Canterac en Ayacucho y no lo fusiló, firmó un armisticio dándoles una serie de privilegios a los soldados españoles.

2) Inglaterra y Gran Bretaña:

a) Allí reinaba la reina Victoria I (1819 – 1901) en el período en el cual Bolívar y Sucre luchaban por la liberación de América del Sur.

López Méndez es enviado junto con Andrés Bello, su secretario, a Londres por el Bolívar a buscar soldados mercenarios que estaban sin empleos porque se había acabado la guerra contra Napoleón Bonaparte y estaban sin empleo y muchos de ellos pasando serios inconvenientes, por lo que vieron como caído del Cielo la llegada de Luis López Méndez para su recluta.

Luis López Méndez habría de constituirse en el alma del reclutamiento y de despacho desde Gran Bretaña de voluntarios y de vasta cantidades de armas, municiones y pertrechos.

Bolívar envió como emisario a Luis López Méndez, pero antes que llegaran estos soldados ingleses e irlandeses reclutados por López Méndez en Londres, el propio Bolívar había hecho esfuerzos por buscar el apoyo de Inglaterra para la guerra de independencia y la libertad de América, estando él en Kingston, Jamaica cuando tuvo que refugiarse allí en 1815. Fueron múltiples los intentos que hizo nuestro Libertador para lograr el soporte directo del reino británico, cosa que no logró, pero sí logró que López Méndez reclutara una gran cantidad de soldado que habían quedado sin empleo después de haber estado guerreando contra Napoleón Bonaparte, muchos de ellos se encontraban en la absoluta pobreza, sin medios para su subsistencia.

Fueron muy pocos los que se vinieron por propia voluntad, uno de ellos fue el mayor Richard Vowell. Esos ingleses e irlandeses que vinieron a nuestra patria, Venezuela, formaron la famosa Legión Británica que luchó al lado del Libertador Simón Bolívar, de Páez y de Sucre. El más célebre de estos batallones británicos fue el “Rifles” que tuvo dos renombrados comandantes James Rooke a quien Bolívar quiso como a un hijo y muerto éste a consecuencia de la heridas recibidas en la batalla de Pantanos de Vargas, Colombia el 25 de julio de 1819, lo suplió otro gran comandante Arturo Sandes. A Rooke le tuvieron que amputar un brazo, debido a la gravedad de las heridas y cuando se lo desprendieron, lo alzó con su mano derecha y gritó en castellano, en un inconfundible grito con acento inglés:

-“Viva la Patria!” - El cirujano le preguntó en inglés: -“Cuál Patria?, Irlanda o Inglaterra?- Rooke meneó negativamente la cabeza y contestó: - “La que me ha de dar sepultura”...

En la batalla de Boyacá la Legón Británica y el batallón Rifles tienen una efectiva y corajuda intervención, tanto es así que el Libertador decreta que dicho cuerpo lleve en sus banderas y estandartes la inscripción “Boyacá”

Pero no debemos olvidar que la Legión Británica también estuvo al lado del Libertador en los llanos de Calabozo, en las batallas de Semen y La Puerta, siendo sus más distinguidos soldados Capitán Richard Vowell, Grant, Mc. Mullin, y Brathwaite. Y estuvo en la batalla de Carabobo el 24 de junio de 1821, brillando allí Thomas Ferriar. En Carabobo, como lo dice el historiador, José Rosario Araujo. “Se vuelve a cubrir de gloria al tener la firmeza para cargar con bayoneta, ayudando así a resarcirse al batallón “Apure”.

Y continua José Rosario Araujo diciendo, “En este campo el alto mando patriota dispone que el batallón de la Legión Británica se distinga con el nombre inmortal de “Carabobo” y veinte días después Bolívar concede a todos los legionarios la Estrella de los Libertadores de Venezuela. Estos sacrificados hombres contribuyen así a la gloria y la existencia de su patria adoptiva”.

Otro decreto de nuestro Libertador fue el siguiente:

“Las tropas británicas cuando desfilen en Colombia (La Grande) lo harán con bayoneta calada en sus rifles”.

Y así los vi en un desfile que se hizo el 5 de julio en los años 50 el la Av. Carabobo hoy Páez, del Paraíso.

Tampoco debemos olvidar, que la Legión Británica, cruzó los Andes con el Libertador e impuso su paso a todo el ejército libertador. En Pichincha el batallón Albión estuvo presente al mando del coronel John Macintosh

Y volviendo al batallón “Rifles” este luchó al lado de Sucre en el Perú por la guerra de la independencia, unos días antes de la batalla de Ayacucho el 3 de diciembre de 1924 libraron una batalla en Corpa huaico contra los realistas la cual fue muy significativa en la victoria obtenida por Sucre el 9 de diciembre de 1824. Siendo su última intervención el 27 de febrero de 1827 en el portete de Tarqui, allí se enfrentaron contra el cuencano Mariscal La Mar quien pretendió apoderase de la provincia de Guayaquil y anexársela al Perú, mas el también Mariscal Antonio José de Sucre lo derrotó en una batalla que duró menos de una hora. Arturo Sandes, comandante del Rifles, fue ascendido a general de brigada.

Por tanto, la bandera de Venezuela fabricada en Inglaterra – “Made in England” no es un deshonor para el Padre de la Patria, Simón Bolívar, quien solía decir que los británicos eran los verdaderos libertadores de Colombia (La Grande) y Perú. Debemos conservar en un Museo esta bandera en tributo aquellos ingleses e irlandeses que dieron su sangre por la libertad de Sur América.

¡Honor a quien honor merece!

3) Situación en Portugal y en Brasil durante la Gesta Independentista de Bolívar y Sucre en Sur América

A) Caso muy especial ocurrió en Portugal, el emperador de Portugal Juan VI de Portugal, su señora y su hijo, huyeron de ese país por la invasión napoleónica a la península ibérica. En 1807 gobernaba la monarquía portuguesa el príncipe heredero Don Juan como regente del reino, por tener perturbada sus facultades mentales su madre la reina propietaria doña María de Braganza. Vanos fueron los esfuerzos del príncipe – regente para disipar la tempestad que descargaba sobre su cabeza, e impotente para resistir determinó refugiarse en Brasil dejando a Portugal entregado a su suerte. La corte no pensó más sino en reunir toda la riqueza transportable y embarcándose el 27 de noviembre de 1807 en la escuadra que estaba fondeada en las desembocaduras del Tajo al frente de Lisboa, se hizo a la vela para América en los precisos momentos en que Junot entraba en catorce buques de guerra y muchas naves mercantes conduciendo a Brasil a la familia real, al Consejo de Estado, a los ministros y a muchos grandes señores portugueses con sus familias, servidumbres, comitivas y riquezas. Esta escuadra dispersa por una tempestad, tardó cerca dos meses en llegar a su destino, y D Juan desembarcó en Bahía el 23 de enero de 1808, siendo recibido con grandes aclamaciones.

Pedro I (1798 – 1834) (Emperador de Brasil) cuando llegó a Río Janeiro, Brasil en 1807 con su familia era un niño, contaba sólo 9 años. Fue nombrado regente de Brasil cuando su padre regresó a Portugal en 1821, y pronto comprendió que las franquicias otorgadas al Brasil habrían de provocar la independencia. A pesar de la insistencia de las cortes, se negó a regresar al Viejo Mundo.

El 7 de setiembre de1822 en las márgenes del Río Piringua, cerca Brasil acontecimiento conocido con el nombre del “Grito deI Ipirangua”y, aclamado emperador el 1º de diciembre. Venció a los enemigos de Río la Plata, organizó el ejército y la marina, negoció los primeros tratados con naciones extranjeras, estableció los fundamentos de la organización político administrativas del país.

A la muerte de su padre Juan VI, rechazó la corona de Portugal.

La invasión del Alto Perú por tropas brasileras

Un destacamento de las tropas imperiales al mando de Araujo é Silva, sin previo aviso invadió la Provincia de Santa Cruz de la Sierra e intimó al Gobernador independiente de esa provincia don José Videla para que la evacuase la provincia sin demoras, amenazándolo , en caso de desobediencia en talar al país y pasar a cuchilla la guarnición, pero allí no paró el asunto, tuvo la imprudencia de amenazar también nada menos que al General en Jefe del Ejército Unido, Antonio José Sucre, bajo cuya protección se habían puesto las provincias alto-peruanas. El cumanés, que no se andaba por las chiquitas le devolvió la afrenta y le escribió:

Cuartel general en
Chuquisaca, a 11 de mayo de 1825

Al señor comandante en jefe de las tropas del Brasil en las fronteras de Chuiquitos,

Don Manuel José Arenales:

“La nota que Vd. se sirve dirigirme el 26 de abril acaba de llegarme a mis manos. El comandante Ramos gobernador de Chiquitos, no sólo carecía de facultades para ninguna negociación con Vd., sino que no tenía ninguna credencial para entrar en relaciones con el gobierno extranjero. La entrega que ha hecho de la provincia de Chiquitos a Vd. es una traición y una perfidia; y Vd. ha cometido una agresión injusta en ocuparla. La provincia de Chiquitos perteneciente a estos territorios, y puesta bajo las armas de libertadoras, no pueden recibir otra autoridad que las que se les destine por su gobierno legítimo.

“No puedo persuadirme que Vd. tenga órdenes del gobierno del Brasil para la invasión que ha hecho; y la conducta de Vd. que marchando de mano armada a posesionarse de un modo usurpador de esa parte de nuestro país, sin haber precedido una notificación de guerra ni explicación alguna, es la violación más escandalosa del derecho de gente y de las leyes de las naciones, y un ultraje que no sufriremos tranquilamente.

“Nuestro gobierno desea el mantenimiento de la paz y de la más estrecha amistad entre los gobiernos americanos; pero no teme de nadie la guerra: poco ha que acaba de humillar diez y ocho mil soldados de sus más orgullosos enemigos, y su ejército están dispuestos para hacerse respetar y castigar a los injustos.

“Prevengo pues, al señor comandante general de Santa Cruz, que si Vd. no desocupa en el acto la provincia de Chiquitos, marche contra Vd. y no se contente con libertar nuestra fronteras, sino que penetre en el territorio que se nos declara enemigo, llevando la desolación, la muerte y el espanto para vengar nuestra patria, y corresponde a la insolente nota y a la otra guerra que Vd. ha amenazado.

“Reservo el derecho para elevar los reclamos sobre este suceso al gobierno supremo del Brasil.”

Sucre quien siempre fue un hombre ecuánime, al recibir la nota grosera del comandante de las tropas del Brasil José de Araujo y su invasión al Alto Perú lo hicieron salir de sus casillas, reaccionó violentamente, como nunca lo había hecho en su vida, ordenó al coronel Francisco López del Regimiento de Lanceros que marchase con todas las fuerzas que tenía a Santa Cruz para no solo resistir a los brasileros sino para invadirles su territorio y llevarle la guerra, la muerte y la desolación en venganza de la agresión y del ultraje que nos ha hecho. Añadió Sucre: “Nuestra intención es tomarle el Mato Grosso y llevar el espanto a esos injustos enemigos....”

Dice un dicho:

¡Dios nos guarde de la furia de los hombres pacíficos!

Inmediatamente después el coronel López fue en auxilio de la provincia invadida.

Sucre, también le dio similares ordenes al comandante general Videla para que levantase guerrillas y aniquilase a los brasileños y lo autorizaba a invadir el territorio brasilero, agitar las masas para que se lazaran contra el imperio. De todo esto le dio cuenta al Libertador, quien abrazó la vía diplomática para resolver el asunto, y tomó sus precauciones porque temía que no hubiese sido un acto espontáneo de Araujo sin autorización de la corte de Río Janeiro e informó a los gobiernos de México, Colombia y Chile del suceso, y le sugirió a ellos volver a reunir un Congreso en Panamá.

La actitud de Sucre tuvo los resultados que él, sus tropas y los altos peruanos esperaban: Aterrorizó a las autoridades de Mato Grosso por el proceder de Araujo y las consecuencias que le estaban trayendo, anularon el convenio mediante el cual se anexaba Chiquitos al territorio de Brasil. Araujo fue depuesto, pero en su retirada hizo desastres, saqueando las poblaciones por donde pasaba, y por esa conducta el gobierno imperial del Brasil lo removió de los puestos de confianza que ocupaba.

Invasión del Alto Perú por tropas del Brasil:

Mientras el comandante José Araujo invadió con sus tropas al Alto Perú, territorio que posteriormente sería la República de Bolivia, hubo un brasileño que se destacó por la lucha de la independencia de países que liberó Simón Bolívar, el fue José Ignacio Abreu y Lima, nacido en Recife el 06 – 04-1794 y murió en Pernambuco el 08-03- 1869. Abrue de Lima fue descendiente de familia noble y acaudalada, y perdió toda su fortuna por haber participado su padre en el movimiento revolucionario por la independencia. Abreu de Lima logró huir, junto con su hermano Luis a los Estados Unidos auxiliado por la masonería, de allí continuó su viaje a la Guaira, atraído por el renombre de Simón Bolívar. En 1818, Abreu y Lima, ofreció sus servicio militares como capitán, grado obtenido en Brasil y fue aceptado por el Libertador en Angostura en 1819, durante la vigencia del congreso del mismo nombre. Luego participó en el equipo de redacción del Correo del Orinoco. En 1819 estuvo con Bolívar en la Campaña de Apure, en la marcha de paramo de Pisba, tomando parte en la batalla de Gamaza (11 de julio). Pantano de Vargas (25 de julio) y Boyacá (7 de agosto) Siempre al lado del Libertador, actuó en la batalla de Carabobo (24 de junio 1821), donde fue herido en el pecho. Participó en las operaciones navales en la toma de Maracaibo (1823). Bajo las órdenes del general Páez estuvo en acciones contra de Puerto Cabello (08-10-11- 1823). Su amistad con Bolívar, conjuntamente con otros oficiales extranjeros, generó recelos e intrigas; el periodista Antonio Locadio Guzmán director de Argos, publicó un ataque anónimo contra Abreu y Lima (1825), de quien recibió repuesta categórica y violenta. Guzmán le entabló juicio y logró que lo condenaran 6 meses de prisión en el castillo de San Carlos del Zulia (octubre de 1825). A pesar de estar desilusionado y ansioso de volver a Brasil, independiente desde 1822, decidió quedarse para defender a Colombia la Grande, que estaba amenazada a desintegrarse; sirvió de intermediario entre Francisco de Paula Santander y José Antonio Páez, en el intento de reaproximarlos. Ante la imposibilidad de reconciliación, se inclinó por la fidelidad a Bolívar, aceptando seguir a Ecuador y combatir en la batalla de Portete de Tarquí (27-02-1829) al lado del Gran Mariscal Antonio José de Sucre. Ya coronel, recibió del mismo Bolívar autorización para defenderlo en Europa de los ataques de Benjamín Constant. Escribió el Resumen histórico de la última dictadura del Libertador Simón Bolívar, comprobada con documentos, que distribuyó en panfletos; organizó el periódico La Torre de Babel, en (Colombia), en defensa de Bolívar. Cuando finalmente se desintegró la Gran Colombia (1830), acompaño a Bolívar a Santa Marta con Daniel Florencio O’Leary, Mariano Montilla y algunos otros. Asumió por órdenes del Libertador, el Estado Mayor del departamento de Magdalena; aplastó a los rebeldes en Río Hacha, inclusive al bando de Pedro Carujo. El 9 de agosto de 1831 fue expulsado en compañía de otros oficiales extranjeros, por decreto del ministro de Guerra de Nueva Granada.

Estados Unidos

Durante los años (1819 – 1830) que Bolívar y Sucre se ocupaban de la liberación de América del Sur para dejarla de ser colonia española, los Estados Unidos compraban a Luisiana y de su conquista de su territorio Oeste.

Recordemos, el Congreso de los Estados Unidos de Norte América declaró su independencia de Inglaterra el 4 de julio de 1776, y para la fecha que Bolívar y Sucre comienzan su gesta independentista al sur de América en 1821 con la batalla de Carabobo (24 de junio de 1821) gobernaba a esa nación el presidente James Monroe (1817- 25) y su relación directa con las colonias españolas la encontramos en su célebre Doctrina Monroe, “América para los americanos”, cuando la Santa Alianza amenazaba con reconquistar a las ex colonias que habían declarado su independencia.

Más luego veremos que quería hacer los Estados Unidos con la América

“Los Estado Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miseria en nombre de la libertad.”

Gil Ricardo Salamé Ruiz es eonomista.

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