lunes, 30 de diciembre de 2013

Otra inflación

Daniel Papalardo (especial para ARGENPRESS.info)

No ocupa la preocupación de los economistas de modo directo .Tampoco se exhibe con aflicción por los medios de comunicación que contrariamente la alientan y estimulan. La inflación penal o expansionismo penal, exhibe como su homónima monetaria signos de vitalidad, que oscurecen las perspectivas de una mejor convivencia social.

Así vistas las cosas, pareciera que ambos fenómenos, no guardaran relación uno con otro. Sin embargo, ambos reconocen sus causas en la misma base material, que no es otra que las relaciones sociales de producción capitalistas. La inflación monetaria funciona como mecanismo de redistribución de ingresos, con afectación directa sobre los asalariados, por vía de un impuesto encubierto, y sobre bienes que satisfacen básicamente necesidades primarias. La otra, la inflación penal, funciona como mecanismo de control social, para la intervención directa sobre la reacción de esos sectores afectados por la desigual distribución de la riqueza y la concentración monopólica de la propiedad de bienes de producción y de servicio.

La cuestión criminal, implica una dialéctica de las situaciones socialmente negativas y el proceso de definición jurídica de lo que se entiende por delito, con las relaciones sociales de producción y, a la estructura del proceso de valoración del capital.

Esta circunstancia objetiva nos permite operar sobre el problema criminológico denunciando y superando un enfoque idealista del problema, sin tener por ello que utilizar una concepción ontológica o naturalista de la criminalidad o permanecer en el nivel del sentido común.

Esa construcción nos permite señalar que existe relación entre el actual modelo económico globalizado, con el llamado expansionismo penal. Los síntomas de esa relación fundante lo son: una determinada criminalización primaria de conductas, protectora de difusos bienes jurídicos, con consagración creciente de los llamados tipos penales de peligro abstracto y una secundaria que orienta abiertamente la penalización, hacia determinados sectores sociales, donde se congregan los oprimidos y explotados, con base de ubicación geográfica en los conglomerados urbanos, con fundamento en la urgencia, el riesgo, la seguridad ciudadana, el terrorismo, fenómeno que se acompaña, con lesión desembozada de principios básicos del derecho penal liberal por parte de las diversas agencias Estatales, lo que en el día a día conlleva el adelantamiento de las barreras de punición, con avances de desproporcionalidad en las penas aplicadas y un debilitamiento de las garantías procesales penales en orden a la ordinarización habitualidad y naturalización de la prisión preventiva.

Dentro de este fenómeno ideológico con base material en las específicas relaciones de producción capitalistas, las noticias policiales son cada vez más abarcativas, de espacios en la escena social y mediática, en forma tal que se consolida consenso en torno a que se tiene por criminal a aquel sujeto que por acción u omisión damnifica, perturba y se convierte en enemigo social interno.

Toda la penalidad es un control, no tanto sobre si lo que hacen los individuos está de acuerdo o no con la ley, sino más bien sobre lo que pueden hacer, son capaces de hacer, están dispuestos a hacer o están a punto de hacer, lo que significa que el individuo debe ser considerado por la sociedad según sus virtualidades y no por sus actos.

De este modo el derecho penal se transforma en un instrumento al mismo tiempo represivo y simbólico porque por un lado reprime los crecientes trastornos y rupturas causados por la normalización de la inseguridad social en la base de la estructura social y urbana; y en segundo lugar, restaura la autoridad de la elite gobernante, reafirmando la “ley y el orden” justamente cuando esta autoridad está siendo socavada por los rigores que impone lo lógica del modelo de acumulación y reproducción capitalista

La inflación o expansión penal habilita un escenario bélico signado como guerra contra el crimen, con la creación artificial de enemigos internos, que autoriza recurrir a una reorganización hegemónica con manifestaciones jurídicas sustantiva , procesales y penitenciaria que conduce al encierro creciente de personas, en especial jóvenes y pobres, operando sobre sus cuerpos y sus mentes .

El producto de la práctica social fecundada por el conocimiento encuentra su razón de ser y su verdadera dimensión en los problemas planteados por la cotidianidad social. La política, , requiere de la intervención social consciente en la realidad por parte de los sectores sociales que nos vemos afectados por este tipo de situaciones , haciendo vivo un discurso y una práctica que ponga en cuestión esta tendencia inflacionaria y evite la consolidación aún mayor de un orden autoritario y puramente represivo bajo el ropaje de la democracia formal.

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En un país donde nunca se cierran las heridas

OTRO VIENTO

En un país de heridas, donde nunca se las cierra.

Ya pasaron casi diez años de “Cromañon”, casi diez años de que 194 personas murieran en un recital de Callejeros. En todo ese tiempo, ¿qué nos dejó “Cromañon”? A los músicos presos, a los principales responsables políticos ocupando cargos representativos y a una sociedad que al pasar el pánico se olvidó del 30 de diciembre.

Cromañon era un boliche que estaba hacía casi un año en funcionamiento, todos los fines de semana se realizaban recitales. Callejeros tenía previsto 3 fechas para cerrar el año: 28, 29 y 30 de diciembre, una por cada disco.

La noche del 30, en el arranque del show, alguien encendió una bengala que produjo un incendio, debido a que parte del techo estaba cubierto por una “media sombra” y sobre ella había colocada espuma de poliuretano que, en contacto con el fuego, emanó cianuro de hidrógeno y dióxido de carbono.

Esto desató el caos total; sumado a un corte de luz y la desesperación de la gente al intentar salir y darse cuenta que las puertas de emergencia estaban cerradas con candado y alambre, que los matafuegos estaban vacíos y que no se veía absolutamente nada. ¿Quién fue el responsable de esto?

El poder judicial –cuesta llamarlo “justicia”- entendió que los responsables, además de funcionarios públicos, eran los músicos. Sin embargo, Aníbal Ibarra, jefe de gobierno porteño en ese momento, fue el mayor responsable político de Cromañon. El primero de enero, mientras los pibes estaban entre la vida y la muerte, él prefirió juntarse con la cámara de empresarios bolicheros, para planear cómo salvar su pellejo ante esta situación.

Hoy Aníbal Ibarra es legislador de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, luego de haber sido destituido por juicio político hace 7 años. ¿Pero debería nuevamente estar ocupando un cargo político? Nada se lo prohíbe. Son las desigualdades de este sistema.

Casi justicia social

Desde el 20 de diciembre de 2012 los músicos de Callejeros se encuentran privados inconstitucionalmente de su libertad en el penal de Ezeiza. Inconstitucionalmente, ya que están cumpliendo la pena sin la doble instancia por parte de dos tribunales distintos - el derecho al doble conforme- que corresponde a cualquier procesado.

Callejeros tuvo una sentencia absolutoria, emitida por el Tribunal Oral Criminal N° 24, en agosto de 2009, y una condena, por la Sala III de Casación, emitida en octubre de 2012, integrada por Riggi, Ledesma y Catucci.

Riggi fue denunciado por el CELS por intento de soborno para favorecer la situación procesal de Pedraza y otros imputados por el asesinato de Mariano Ferreyra. Catucci, por su parte, realizó interpretaciones inconstitucionales en el caso “Carrera” ya que violentó el principio de inocencia al inferir que el silencio del imputado era razón para incriminarlo.

En manos de estos jueces fueron responsabilizados como autores de "incendio culposo seguido de muerte en concurso real con cohecho activo en calidad de partícipes necesarios", Patricio Rogelio Santos Fontanet, y Eduardo Vázquez, cantante y bateriasta respectivamente de la banda Callejeros, condenados a 7 y 6 años.

Los restantes músicos: Christian Eleazar Torrejón, Juan A. Carbone, Maximiliano Djerfy y Elio Delgado fueron condenados a 5 años de prisión. También condenaron al escenógrafo, Daniel Cardell, a 3 años y al ex manager de la banda, Diego Marcelo Argañaraz, a 5 años.

Bajo la misma figura penal de Callejeros, fue nuevamente condenado

Chabán, pero le redujeron la pena (antes se le imputaba incendio doloso seguido de muerte con una condenado a 20 años de prisión), y deberá cumplir 10 años y 9 meses de prisión.

En cuanto a los responsables por parte del Estado sólo fueron condenados: el ex subcomisario Carlos Rubén Díaz, a la pena de 8 años de prisión e inhabilitación especial perpetua, por los delitos de incendio culposo seguido de muerte y cohecho.

Por otra parte, a los funcionarios públicos, se los condenó por el delito de "omisión de deberes de funcionario público en concurso ideal con incendio culposo seguido de muerte". Éstos son Fabiana Fiszbin, ex Subsecretaria de Control Comunal del G.C.B.A., a la pena de 4 años de prisión; Gustavo Juan Torres, ex Director General de Fiscalización y Control, a la pena de 3 años y 9 meses de prisión; Ana M. Fernández, ex Directora General Adjunta de la Dirección General de Fiscalización y Control, a la pena 3 años y 6 meses de prisión.

La situación particular de Diego Argañaraz, en términos judiciales, difiere de la del resto de los músicos, ya que él sí fue condenado en las dos instancias. Otro de los casos excepcionales, es el de Daniel Cardell, escenógrafo de la banda, a quien también le cabía el derecho al doble conforme, pero ya cumplió el mínimo de su condena – 8 meses- y se encuentra en libertad condicional. Lamentablemente, los tiempos injustos de la justicia hicieron que cumpliese, de manera inconstitucional, la pena impuesta, como culpable.

Actualmente los integrantes de Callejeros, esperan en prisión que la Corte Suprema de la Nación -sobre el dictamen de fondo- ordene a otro tribunal rever el caso, y esperar una nueva instancia, como corresponde, en libertad.

Cinco de ellos alojados en distintos módulos de pabellones comunes, y uno, Patricio Fontanet, alojado en el programa PRISMA, -Programa Interministerial de Salud Mental, dependiente del Ministerio de Justicia de la Nación- también en Ezeiza, pero cumpliendo con un tratamiento psiquiátrico, a raíz de las secuelas y el estrés post traumático de la tragedia.

De todas formas, entendemos que tanto a la banda, como a su equipo de trabajo, no le cabría ninguna responsabilidad sobre la habilitación de Cromañon, ni tenían capacidad de determinar las condiciones de seguridad del local, el cual debería haber estado clausurado por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Tanto ellos como el público, concurrieron al lugar con la presunción de que si estaba abierto, estaba en regla.

En Cromañón hubo un crimen. Hubo muertos y no por casualidad. Es una consecuencia más del funcionamiento de la sociedad capitalista donde reina la desigualdad. Por esa razón, Cromañón es un crimen social.

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Uno que nos devuelva la voz

Un grupo de sobrevivientes de Cromañon decidió organizarse y alzar su voz frente a la sociedad engañada por los medios masivos de comunicación. Los cuales han dado la espalda durante mucho tiempo, vendiendo otra realidad.

Bajo el nombre “No Nos Cuenten Cromañon” intentan que la sociedad, la que parece no asumir a Cromañon como algo que nos pasó a todos, entienda que esos 7 que están adentro tienen que estar afuera y los que están afuera tienen que estar adentro.

El 30 de diciembre del 2004 tuvieron que crecer de golpe, enfrentar a la muerte, a la tristeza. Mediante actividades, marchas, concentraciones, este grupo de pibes intenta sacar a la luz la verdad de lo que sucedió esa noche.

Y es así como, utilizando nada más ni nada menos que letras de canciones de Callejeros sintetizan su lucha: “Nos negamos esa noche a olvidar. Por los sueños que se hundieron allá, y sobre todo por los sueños que vendrán. Que no se repita no es una opción, es una obligación. De todos. Porque, aunque cueste entenderlo, o sea más cómodo hacerse el boludo, sobrevivientes de Cromañon somos todos”.

Texto: Micaela Gómez Salvi

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No va más para Fede y Lisandro

Carlos Del Frade (APE)

Federico Manattini tenía 28 años y esperaba el colectivo en la esquina del casino City Center, uno de los tantos de Cristóbal López, la puerta de acceso a la ciudad de Rosario de la autopista que viene de Capital Federal.

Había salido de probar suerte. En 2010 quedó en la calle. Era obrero de la construcción pero cuando se enteraron que tenía diabetes lo echaron como un perro. Desde entonces, desocupado. Volvió a la casita de los viejos en barrio Alvear y desde allí buscaba y buscaba el sostén material para empatarle al fin de mes. A pesar del visible boom de la construcción, Federico no encontraba continuidad como albañil o algo parecido.

Pasadas las dos de la madrugada del martes 24 de diciembre, mientras aguardaba el bondi, vio cómo desde una moto le disparaban a quemarropa a una pareja de muchachos que venían en otra.

No pudo esquivar el choque. No pudo gambetear el golpe. Murió y lo enterraron vestido con la camiseta de su amado Rosario Central.

Lisandro Mena tenía 21 años y la madrugada del 26 de mayo pasado fue testigo del fusilamiento de su amigo, Claudio “El Pájaro” Cantero, el célebre jefe de la banda de Los Monos, el hasta entonces principal grupo narco de la ex ciudad obrera. Fue en una confitería bailable de Villa Gobernador Gálvez, “Noche Infinita”.

Anduvo prófugo hasta que lo detuvieron en julio. Estuvo preso en el penal de Piñero y hacía poco recuperó la libertad.

Esperaba que el semáforo le diera paso por una de las esquinas del casino donde muchos remiseros trabajaban para su amigo acribillado. Hasta que apareció una moto color gris conducida por una mujer. Detrás de ella un pibe apuntó con una pistola 9 milímetros y lo mató de cuatro tiros. Lisandro, antes del final, aceleró su propia moto y se llevó puesta la existencia del desocupado obrero de la construcción Federico Mannatini.

A pocos metros, en esa emblemática boca de acceso a Rosario, una enorme bandera a cuadros flameaba saludando la inminente partida del rally Dakar. En la cuna de la enseña inventada por el poseso general desesperado que soñaba con hacer realidad tres palabras: revolución, independencia e igualdad, la insignia más grande augura la fiesta del consumismo que promete el multinacional negocio de los automotrices.

Las vidas de Lisandro y Fede se cruzaron en sus muertes, en la misma esquina. Pero quizás no haya sigo el secreto y misterioso designio de las parcas, sino la consecuencia de varias matrices que también se expresan en ese último momento de los dos muchachos.

Tal como ocurre con el 80 por ciento de los homicidios, Lisandro y Fede tenían menos de treinta años; los dos eran desocupados y sus vidas terminaron inmoladas a metros de tres emblemas del sistema que convierte a los pibes en consumidores consumidos, el casino, la obscena bandera a cuadros que celebra el negocio de las automotrices y las balas hijas del narcotráfico desbocado.

En las páginas policiales surgieron las crónicas de ambos muchachos pero es necesario pensar que en el altar donde se vierte tanta sangre joven está cada vez más firme y poderoso el perverso dios dinero, la misma deidad que emplea como principales profetas a gran parte de la dirigencia política, social, empresarial y cultural de la Argentina contemporánea.

El City Center sigue brillando con sus luces y palmeras importadas del primer mundo; la bandera a cuadros, mucho más grande que cualquiera que recuerda el sueño de Belgrano, continúa flameando y augura un excelente pasar a los más de 700 equipos que llegan a la ciudad para iniciar el rally; y el narcotráfico fluye sin mayores problemas.

Lisandro y Fede, sin embargo, ya no están.

Hacía rato que le gritaron no va más.

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¿Cumplir con la ONU o con el pueblo haitiano? He ahí el dilema del gobierno argentino

Henry Boisrolin – Mario Hernandez (especial para ARGENPRESS.info)

La semana pasada visitó nuestro país por 48 horas el senador haitiano Jean Charles Moïse, quien viene llevando adelante una campaña en representación del Senado de su país por el retiro de las tropas latinoamericanas de la Minustah.

Días previos había sido recibido en Brasil en el Congreso del PT, por el Senado de ese país, por la Presidenta Dilma Roussef y su asesor en política internacional Marco Aurelio García.

Sin duda las declaraciones del Presidente Mujica por el posible retiro de las tropas uruguayas sirvieron como acicate para redoblar las gestiones al más alto nivel en el Cono Sur.

En Argentina, acompañado por miembros del Comité por el retiro de las tropas argentinas de Haití, se entrevistó en Cancillería con Patricia Salomón, Directora General de Política Latinoamericana y participó del Plenario de delegados de ATE y la CTA.

Al día siguiente, martes 17, acompañado también por el Diputado Claudio Lozano, concurrió a la Honorable Cámara de Diputados donde fue recibido por su titular, Julián Domínguez, el Presidente de la Comisión de RR EE, Guillermo Carmona, el Director de RR EE de la Cámara de Diputados, Juan Carlos Zabalza y la Diputada Margarita Stolbizer.

Durante horas de la tarde concluyó su actividad con una entrevista al Jefe de Gabinete, Jorge Capitanich.

Colonización norteamericana a través de países “amigos” de Haití

Las intervenciones del Senador Moïse estuvieron centradas en denunciar el carácter de fuerza de ocupación de las tropas de la Minustah, lo que provocó la reacción de los funcionarios de la Cancillería quienes sostuvieron que la presencia argentina en Haití no tiene intenciones de ocupación y que es el resultado de negociaciones entre la ONU y el gobierno haitiano y que permanecerá solo el tiempo que lo solicite el pueblo haitiano, destacando que la función de las tropas es de tipo social, como lo prueban su presencia en Gonaïves y los hospitales que construyeron conjuntamente con Venezuela y Cuba.

¿Dónde están paradas las tropas argentinas?

En los últimos meses, las calles de las principales ciudades del país son el escenario de diversas manifestaciones de decenas de miles de personas exigiendo la renuncia del presidente Joseph Michel Martelly, mejoras en sus condiciones de vida, respeto a la Constitución, el fin de la corrupción y el retiro de la MINUSTAH, entre otros reclamos. El gobierno -como siempre- respondió con gases lacrimógenos, balas y arrestos. Día tras día, se está diseñando un panorama donde el pueblo en su mayoría ante las derivas autoritarias del poder está demostrando plena conciencia del peligro del regreso a la época de la dictadura de la familia Duvalier. Por tanto, se pone de pie en defensa de las conquistas democráticas logradas luego de cruentas batallas sobre todo después de la caída de dicha dictadura en 1986.

La movilización realizada el 18 de noviembre último pasado para conmemorar la batalla de Vertières (la que selló en el campo de batalla la derrota de las tropas colonialistas en 1803), fue una de las más numerosas en contra del régimen de Martelly. Y, una vez más, los partidarios del poder atacaron con piedras, botellas y balas a los manifestantes. En Cabo Haitiano, la segunda ciudad del país, la Policía disolvió desde el principio la manifestación de la oposición y a la noche procedió a la detención de más de 40 personas. Además se habla de un muerto, varios heridos y un estudiante que perdió prácticamente su mano derecha por la explosión de un artefacto de gas lacrimogéno.

Ante la amplitud del movimiento de protesta y la determinación de Martelly de mantenerse en el poder, la oposición realizó el 29 de noviembre otra movilización que esta vez terminó frente a la embajada norteamericana. Decisión que apunta a denunciar la responsabilidad del gobierno de los EE.UU. en la crisis haitiana.

En este contexto, algunas horas después llegó a Haití un alto funcionario del Departamento de Estado norteamericano y declaró a la prensa que Washington se opone a los pedidos de renuncia y apoya a Martelly. Inclusive, el represante yanqui declaró que Haití ha hecho grandes progresos bajo su mandato. Progreso que, obviamente, el pueblo haitiano todavía no ha podido ver.

Ahora bien, en un país sacudido por manifestaciones, aumento de actos de violencia en distintos barrios, con un gobierno como el de Uruguay que ha declarado su intención de retirarse de la MINUSTAH si no hay elecciones en Haití y los llamados a la desobediencia civil por parte de varios líderes opositores, el gobierno decidió convocar el 22 de noviembre en sesión extraordinaria a la Asamblea Legislativa para, entre otros asuntos, debatir el tema de la ley electoral que lejos de calmar el ánimo de los legisladores fue criticado abiertamente por el Presidente de la Asamblea, Simon Dieuseul Desras, quien además denunció las arbitrariedades de Martelly.

La crisis haitiana ha entrado en una nueva etapa cuyo desenlace es incierto. Pero, el pueblo ha demostrado claramente que no claudicará y seguirá defendiendo sus derechos y luchando por la recuperación de su soberanía.

Estos acontecimientos fueron ampliamente desarrollados en la reunión con los diputados argentinos a quienes el Senador Moïse pidió solidaridad efectiva como lo solicita especialmente el artículo 6º de la Resolución del Senado de su país, que por unanimidad, incluyendo los senadores oficialistas, votó un calendario para la reducción gradual y el retiro definitivo en mayo del próximo año, creando las condiciones previas para el traspaso de la seguridad a la Policía Nacional haitiana.

Recordemos que en febrero del 2004, el ex presidente Aristide fue secuestrado y posteriormente el país fue invadido por fuerzas conjuntas de EE. UU., Francia y Canadá. El gobierno haitiano instalado en ese momento, que acuerda con la ONU el envío de tropas, fue impuesto por los invasores. Su presencia no tenía ninguna justificación ya que no había guerra civil y Haití tampoco era una amenaza para la paz regional ni mundial. Además, las tropas que debían permanecer 6 meses para « estabilizar e institucionalizar » la situación, ya llevan casi 10 años, sin haber logrado cumplir sus objetivos.

Continuando con la reunión parlamentaria, el diputado Juan Carlos Zabalza insistió en el carácter no ocupante de las tropas argentinas en Haití y que su presencia no sólo se daba en el marco de la resolución de la ONU sino también del Mercosur y la Unasur.

El momento fue aprovechado por el diputado Claudio Lozano para comentar que la situación se había agravado en los últimos 3 ó 4 años por violaciones a los DD HH, la introducción del cólera por soldados nepaleses que forman parte del contingente de la Minustah que ha provocado más de 9.ooo muertos y más de 600.000 afectados sin que la ONU reconozca una indemnización a las víctimas a pesar de los reclamos en ese sentido de los afectados, violaciones sexuales a mujeres y niños y últimamente la intervención en conflictos sindicales jugando un papel que no tiene nada que ver con su presencia en Haití. Po restas razones presentó un proyecto en la Asamblea del Parlasur para abordar el problema.

La diputada Margarita Stolbizer, quien en el 2004 votó en contra del envío de las tropas, pero cambió de opinión al año siguiente luego de una visita a Haití, consideró que era necesario reabrir el debate sobre la presencia de las tropas argentinas frente a lo cual el presidente de la Comisión de RR EE, diputado Guillermo Carmona, se comprometió a propiciar el tratamiento del tema a nivel parlamentario.

Reunión con el Jefe de Gabinete, Jorge Capitanich

En la que fuera su última gestión en suelo argentino, el senador Moïse desgranó nuevos argumentos sobre el carácter fraudulento de la elección del presidente Martelly quien a pesar de ser el cuarto candidato más votado fue impuesto por la Embajada de EE. UU. como presidente y basó su campaña electoral en el retiro de las tropas. Sin embargo, a los 15 días de asumir pidió el aumento de los efectivos. Entrevistado recientemente por un periodista francés sobre la entrega de los recursos naturales a la explotación de empresas norteamericanas, francesas y canadienses, contestó que no tenía temores al rechazo popular porque se sentía protegido por la Minustah.

Jorge Capitanich se comprometió a trasladar el reclamo por el retiro de las tropas a la Presidenta de la Nación y al Canciller Timerman.

Hemos cruzado una delgada línea como país ocupante al servicio del imperialismo

En Haití se da un nuevo tipo de política imperialista a la que el senador Moïse denominó “una nueva forma de colonización moderna”, que consiste en la utilización de tropas de países “amigos” del país ocupado, en este caso de Haití, para someterlo económicamente. La explotación de los recursos mineros por compañías extranjeras y la utilización de mano de obra por salarios varias veces inferiores a los pagados en EE. UU. son una prueba de ello.

Acción práctica de solidaridad y efectivo respeto a su soberanía es lo que requiere el pueblo haitiano. Los países latinoamericanos necesitan el desarrollo del mutuo respeto y la solidaridad no coercitiva. Argentina ha demostrado con hechos positivos y a través de su historia, la pervivencia de sus valores morales y de los altos principios de justicia en materia internacional. Creemos en la armonía entre las naciones y en el respeto por su soberanía. Esos son sentimientos que vienen del fondo de nuestra historia.

De allí la justicia de los reclamos del Senado y el pueblo haitianos representados a través del Senador Jean Charles Moïse que llevó a nuestro Comité a apoyar entusiastamente su presencia en Argentina para contribuir al retiro de nuestras tropas no en el 2016 como lo prevé el Plan de Consolidación de la ONU que apoya oficialmente nuestro país, sino en la próxima fecha de mayo de 2014 como lo exige el pueblo haitiano en las calles recogiendo la Declaración unánime de sus senadores en el mismo sentido.

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Un viaje hacia las utopías revolucionarias (CX): “Doble discurso”

Manuel Justo Gaggero (especial para ARGENPRESS. info)

El dictador Alejandro Agustín Lanusse, con el absoluto respaldo de la cúpula militar, puso en ejecución un plan que tendería a asegurarle una transición pacífica hasta la fecha en que asumiera el nuevo gobierno constitucional.

Por una parte, mediante el Gran Acuerdo Nacional, se aseguraba el respaldo de las dirigencias políticas de los partidos tradicionales y de la burocracia sindical.

Ricardo Balbín por el radicalismo y Jorge Paladino -delegado del General- sostenían fluidos contactos con el designado Ministro del Interior Arturo Mog Roig, al mismo tiempo que el Secretario General de la CGT pactista José Rucci, era un visitante asiduo de la Casa Rosada.

Como contracara de esta postura dialoguista acentuaba la represión al movimiento popular y revolucionario.

Se levantaron algunas órdenes de captura dispuestas durante el interregno de Levinsgton, manteniendo, sin embargo, las libradas contra Agustín Tosco, Raymundo Ongaro, Jorge Di Pasquale y Atilio López, entre otros.

Al mismo tiempo son encarcelados los principales dirigentes de las organizaciones revolucionarias, los que son sometidos a brutales torturas y confinados en penales de máxima seguridad.

Pese a todo ello la lucha popular continúa y se extiende, expresándose en nuevos paros y movilizaciones en distintas ciudades del país.

En este contexto el 28 de abril de ese año 1971 se anuncia la llegada a la ciudad de Córdoba del Dictador y de su Ministro del Interior a los efectos de anunciar el llamado “tercer acto de la Revolución Argentina” y el gran acuerdo nacional.

Como señala el “Gringo” en una reflexión posterior “…el día anterior a esa fecha conversamos con varios dirigentes sindicales para preparar una declaración pública, ratificando las posiciones y reivindicaciones de la clase trabajadora cordobesa, señalando que, esencialmente nada había cambiado, sólo las formas con el mismo contenido; que se mantenían los mismos propósitos de marginar de los medios y de los fines del régimen gobernante, las verdaderas aspiraciones del pueblo…”

“Que casualidad -agrega- que fue esa noche cuando me detuvieron. Que sugestivo que fuera en la madrugada de ese día en que llegaba el Dictador y su amanuense y que el decreto que me pone a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, firmado por ambos lleve la fecha de ese 28…”

Esta detención generó un repudio generalizado. Al día siguiente la CGT cordobesa decreta un paro general que paraliza toda la provincia exigiendo la libertad de Agustín.

A nivel nacional y, pese a su debilidad, la CGT de los Argentinos resuelve realizar paros y movilizaciones en los lugares de trabajo exigiendo la libertad de los presos sociales y políticos.

Este tiene un impacto importante en Tucumán ya que se adhiere al mismo la FOTIA que lleva a cabo una gran movilización que culmina con un acto en el que hace uso de la palabra Benito Romano.

En el mismo aparecen en la multitud banderas del ERP, de Montoneros y de la FAR, que son saludadas efusivamente por los trabajadores.

En nuestra ciudad, con la participación de los gremios que componían la Delegación Regional de la CGTA y de compañeros del Frente Único de Resistencia organizamos actos relámpagos.

En el sector de productores agrarios se había puesto en contacto conmigo un tambero, Jorge Ackerley, que todas las noches escuchaba Radio Habana, simpatizaba con el Che y quería organizar a su sector: expoliado por las supuestas “cooperativas” lecheras.

Así nació el Movimiento Agrario Entrerriano que tomó contacto con las Ligas Agrarias que se estaban organizando en las provincias del Chaco y Corrientes.

Esta incipiente organización, además, canalizó el reclamo de los productores avícolas, que preparaban una estruendosa manifestación de repudio para el día que visitara la provincia el Dictador, .

Tosco, desde la cárcel de Devoto, enviaba mensajes a su gremio -Luz y Fuerza- y a todos los trabajadores denunciando la falsa solidaridad del Consejo Directivo de la CGT encabezado por Rucci que, según la prensa, se había entrevistado con Lanusse solicitando la libertad de los presos sociales, distinguiéndolos de los “subversivos” para los que pedía el “máximo rigor de la ley”; en una cara prueba de su complicidad con el régimen.

Por su lado, desde Madrid, el General “ya en su laberinto” junto con su Secretario José Lopez Rega y su esposa Isabel Martinez enviaba mensajes contradictorios que reflejaban su preocupación por quedar al margen de las componendas de la burocracia peronista con la Dictadura, por lo cuál seguía “fogoneando” a las “llamadas formaciones especiales”, advirtiendo, que no suscribía ningún movimiento revolucionario que pusiera en cuestión al poder real.

Ese escenario nacional se enmarcaba en un contexto latinoamericano y tercermundista muy singular.

En la tierra de Pablo Neruda se afirmaba y lograba mayor consenso el gobierno de la Unidad Popular, al mismo tiempo que la visita de Fidel Castro al hermano país, había generado una reacción violenta del Departamento de Estado norteamericano que dejaba traslucir que apoyaría cualquier intento golpista, ya que no permitiría una “nueva Cuba”.


En la patria de Artigas la detención de Raúl Sendic y los principales dirigentes del Movimiento de Liberación Nacional -Tupamaros-no logró disminuir el desarrollo del movimiento revolucionario y de su expresión política el Frente Amplio.

Del otro lado del Océano el crecimiento y desarrollo del Movimiento guerrillero en Angola, Mozambique y Guinea Bissau preanunciaba una pronta Liberación.

Al mismo tiempo en los días finales del invierno de 1971 ya se anunciaba el posible retiro de las tropas invasoras estadounidenses de Vietnam, Laos y Cambodia.

En nuestro “pequeño lugar en el mundo” en la madrugada del 18 de setiembre recibí una llamada de mi hermana Susana que trasmitía la profunda angustia que la embargaba.

En la noche del día anterior-según me describió - en un departamento en la ciudad de Buenos Aires ubicado en la confluencia de las calles Paraguay y Canning habían sido detenidos varios integrantes del Ejército Revolucionario del Pueblo entre los que estaba su compañero Luis Pujals.

Todos habían sido “legalizados”, es decir la policía política de la Dictadura había reconocido el procedimiento y entregado la lista de los encarcelados. En la misma no figuraba “el flaco”.

Sin duda se repetía lo que había ocurrido con Baldu, Martins y Centeno, por lo que aumentaba nuestra zozobra.

Esa misma noche viaje a la Capital para encontrarme con ella y formar parte de la comisión que se estaba conformando por la aparición con vida de quien era para mí un hermano y un gran revolucionario.

¿Cómo se organizó la búsqueda del “flaco” Pujals?

¿Cuál fue la respuesta del Dictador al pedido, incluso de sus familiares, que eran amigos del padre de Luis, Enrique?

¿De que forma enfrentó el movimiento popular y revolucionario esta nueva escalada represiva?

Serán algunos de los temas que abordaremos en nuestra próxima nota.

Manuel Justo Gaggero es abogado. Ex Director del diario “El Mundo” y de las revistas “Nuevo Hombre” y “Diciembre 20”.

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Clarín anunció que no le renovará el contrato a siete trabajadores

RED ECO

Se trata de personal de Deportes del diario papel y del puntocom de esa misma sección. Tanto los trabajadores como La Naranja de Prensa denuncian que son “despidos encubiertos que se enmarcan en una política precarizadora, a través del régimen de los contratos, que caracteriza a esta patronal”. Además, reclaman el pase a planta de todos los contratados.

Reproducimos a continuación el comunicado enviado desde La Naranja de Prensa: “Estos despidos encubiertos deben entenderse en el marco del proyecto de ‘convergencia’ que anunció Clarín donde, con la excusa de un ‘cambio cultural’, buscan imponer un proceso de superexplotación, bajo la idea de que se trabaje sin distinción del soporte donde se va a publicar su nota. En conclusión, buscan aumentar la productividad con menos trabajadores.

La política de ‘la convergencia’ no es sólo una estrategia de Clarín, ya que lo mismo intentó hacer el Grupo Olmos. Las patronales apuestan a la multifunción y la polivalencia, en un gesto que busca golpear las conquistas históricas que conseguimos los trabajadores de prensa. Esta medida de Clarín, a su vez, se enmarca también dentro los despidos que lleva adelante Perfil: las patronales, en su conjunto, buscan que los trabajadores de prensa paguen las crisis.

Desde el gremio de prensa venimos de lograr una paritaria histórica a través de una lucha de sus bases y en forma independiente de patronales oficialistas y opositoras. Venimos de una enorme jornada de lucha por los despidos en Perfil, donde todas las redacciones repudiaron a través de asambleas, aplausazos y fotos este nuevo ataque de Fontevecchia. Con el impulso que tuvo la organización sindical dentro de Clarín y en todo el gremio conseguimos efectivizar a decenas de trabajadores contratados de AGEA-Clarín en estos años. Hay que frenar este nuevo atropello de la patronal de Magnetto.

Desde la Naranja de Prensa exigimos la reincorporación inmediata de los trabajadores de Clarín Deportes, el cese definitivo de la política de los contratos basura y el pase a planta permanente de todos los compañeros contratados de cada medio de AGEA-Clarín”.

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Argentina: Tucumán tras la sentencia de la Megacausa Jefatura II - Arsenales II

LA RETAGUARDIA

Dialogamos con el fiscal Pablo Camuña sobre los 4 represores absueltos y los 37 condenados, 4 de ellos a perpetua, por los delitos cometidos contra más de 200 víctimas durante la última dictadura cívico-militar en Tucumán. Familiares y sobrevivientes se mostraron disconformes con las penas leídas hace algunas semanas.

Para Pablo Camuña es importantísimo que 37 de los 41 imputados hayan recibido condenas en la sentencia que el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán dio a conocer el pasado 13 de diciembre. Esta cantidad es inédita en cualquier juicio que se haya llevado adelante en la provincia. “Este resultado comprueba la responsabilidad de los imputados, la existencia de los delitos, todo lo que es la base de lo que conforma este proceso, un trabajo de años, no solo los años en los que el Estado reasumió su obligación de búsqueda de justicia a través de mecanismos propios, como el Ministerio Público Fiscal y el Poder Judicial, sino también los años anteriores de la búsqueda de justicia por parte de las víctimas y familiares, entonces con ese telón de fondo el fallo es muy positivo”, aseguró Camuña en diálogo con Oral y Público.

De todos modos, el fiscal aclaró: “entendemos que las absoluciones pueden disputarse con los medios que existen para eso y que las condenas no alcanzan a atrapar la magnitud del daño que se juzgó, el daño provocado por los delitos por los cuales se declaró la responsabilidad de los imputados. No es que una pena alta dé mayor o menor justicia, lo que hizo el tribunal fue declarar la inconstitucionalidad de la prisión perpetua en el homicidio agravado, que es una decisión que para nosotros es del legislador, que decidió que dado algunos de los supuestos en el que un homicidio se vuelve agravado corresponde a los jueces la aplicación de la prisión perpetua. Yo entiendo por supuesto que en algunos casos eso podría flexibilizarse, por ejemplo en el caso de menores de edad, y en otros casos que también se podrían debatir mucho, pero entiendo que este no es uno de esos casos, que estos son los delitos más graves que prevé nuestro ordenamiento jurídico, y que incluso son tan graves que ni siquiera el ordenamiento los preveía. Son figuras acotadas sobre un fenómeno delictivo mucho más profundo y complejo como es la desaparición forzada de personas. Eso es lo que queda por discutir en una instancia casatoria”.

Dos de las absoluciones fueron para los civiles José Eloy Mijalchiyk (sacerdote) y Juan Carlos Benedicto (escribano). Al respecto, Camuña afirmó: “a Benedicto lo acusamos por ser integrante de las patotas que actuaban en los centros clandestinos bajo control de Inteligencia del Ejército de Tucumán, del destacamento 142, y que fue visto en un hecho concreto del que fueron víctimas tres personas. Y el sacerdote era un capellán de hecho del centro clandestino Arsenal Miguel de Azcuénaga; fue visto por muchas personas, y lo que hacía era instar a los secuestrados para que colaboraran con sus captores. De alguna manera la acusación es que usaba su oficio, su conocimiento, para colaborar con el esquema represivo que se llevaba adelante ahí, de la manera más atroz por supuesto”.

Para dos de los jueces que integraron el tribunal no hubo mérito suficiente para condenar. Sólo Juan Carlos Reynaga votó por la condena: “en este tribunal eran dos jueces locales y un subrogante de Catamarca y un cuarto juez de Buenos Aires. Los dos magistrados votaron de una manera y el subrogante de otra, no votó absoluciones sino penas concordantes en general con el pedido realizado por el Ministerio Público Fiscal, básicamente en el caso de perpetua para homicidios agravados”.

Los condenados a perpetua fueron Luis Armando De Cándido, Ricardo Oscar Sánchez,

Roberto Heriberto Albornoz y Luis Orlando Varela. Acerca del lugar que ocupaban durante el terrorismo de Estado, Camuña especificó: “Albornoz estaba a cargo de lo que se llamaba el Servicio de Informaciones Confidenciales de la Policía de Tucumán, todo lo que concentraba el esquema de represión clandestina de la policía tucumana, y Sánchez y De Cándido eran como sus segundos inmediatos en esa tarea. Varela era, en cambio, un capitán del Ejército, del destacamento 142, que según la mayoría de los testimonios actuaba de hecho como jefe de los centros clandestinos, bajo control justamente del Ejército. Reformatorio primero, la escuela de educación física y finalmente en el Arsenal Miguel de Azcuénaga”. Además de las perpetuas, el resto de las condenas fue de dos a veinte años.

Al ser consultado sobre las presiones que recibe al momento de llevar adelante su trabajo, el fiscal Camuña señaló: “presiones hay siempre, pero en mi caso siempre la más grande es tratar de avanzar con la mayor cantidad de causas y de la mejor manera posible en el menor tiempo posible. Una necesidad de eficacia y de utilización de recursos al máximo de las posibilidades que es bastante difícil de lograr en este contexto, donde hay poca prueba, porque se destruyó, se ocultó, no hay ruptura del pacto de silencio, llega un momento en que la imaginación también se agota porque es mucho de investigación, esto tiene todavía esa impronta básica de cualquier juicio penal; eso sí es algo que lleva mucho tiempo y es muy difícil de conseguir”.

Pablo Camuña es fiscal federal ad hoc desde 2010, solo atiende causas por crímenes de lesa humanidad, y aunque podría creerse que no es tan cuestionado como los profesionales designados recientemente por la actual Procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó, fue recusado al menos diez veces a lo largo de este juicio.

A mediados de año, cuando el proceso por la megacausa se encontraba en pleno desarrollo, surgió la designación de César Milani como jefe del Ejército, cuyo pliego de ascenso obtuvo rechazos de parte de gran cantidad de organismos de derechos humanos por su actuación durante la última dictadura. Uno de los hechos por el que se lo señala es la desaparición del conscripto Alberto Ledo, quien estaba haciendo el servicio militar en Catamarca y fue enviado para un operativo, con Milani como uno de los superiores, a Tucumán. En este marco, el joven desapareció pero la respuesta dada a sus familiares fue que había desertado. La designación de Milani y el desarrollo del juicio coincidieron en el tiempo y Camuña como fiscal de la Unidad de Derechos Humanos de la provincia se vio involucrado, incluso el senador radical Gerardo Morales le inició una causa penal en su contra por prevaricato e incumplimiento de deberes: “fue también en el medio de una campaña mediática de desprestigio muy grande que se tuvo que tolerar. El día que comenzaban las audiencias después del receso invernal, a mí me estaban haciendo una denuncia penal, por supuesto son cuestiones propias de la función y yo siempre creí que todos los funcionarios públicos estamos obligados a rendir cuentas de nuestras acciones, así que yo también me someto a esas reglas y contesto como corresponde, pero es difícil combinar un trabajo tan arduo y que requiere tanto de uno como lo es un juicio, con todas las otras cuestiones que se abrieron. Mientras tanto obtuvimos un procesamiento, por lo menos la indagatoria de casi treinta personas en la causa Operativo Independencia y la confirmación después en Cámara, y fuimos a una audiencia para que mientras el proceso vaya a instrucción y en la instancia de apelación también se vaya avanzando en otras causas para que cuando terminara la megacausa sigamos teniendo juicios ininterrumpidamente. Todo eso es lo que hay alrededor del proceso además del juicio en sí mismo”, afirmó Camuña.

Los medios, ¿dónde están?

El juicio por esta megacausa comenzó en noviembre de 2012, y a lo largo de más de un año de audiencias puede decirse que no tuvo la misma cobertura mediática, a nivel nacional, que otras causas por lesa humanidad, incluso en la misma provincia: “entendemos el valor simbólico que puede tener una condena a Domingo Bussi hace tres, cuatro años –reflexionó Camuña–, sin embargo la diferencia no tiene una explicación del todo razonable. En relación a la repercusión social, quizás por el volumen, la magnitud, la cantidad de personas involucradas, y siendo Tucumán una ciudad que todavía en algún aspecto es chica, tuvo incluso una difusión de boca en boca. En ese nivel creo que si tuvo impacto social que fue amplificado por los medios locales, tanto más tradicionales como el diario La Gaceta como por medios alternativos, hubo una cobertura bastante completa y compleja a nivel local, no así en medios nacionales”.

Sin duda cada uno de estos juicios por lesa humanidad requiere de muchísimo esfuerzo, tiempo y trabajo de testigos, fiscales y abogados. En este sentido, Camuña aseguró a Oral y Público que es difícil llegar a ver en toda su complejidad todo este proceso que duró más de un año: “todavía estoy con el shock traumático del juicio, pero con mucha satisfacción por el resultado y siempre pensando que todavía hay otra instancia más en la que vamos a tener que trabajar duramente para lograr revertir lo que para nosotros no es adecuado. Pero mucha satisfacción por la tarea que desarrollamos desde el equipo de la Unidad de Derechos Humanos de Tucumán”.

En efecto, la tarea continúa, siempre que se cierra un juicio se abren nuevas causas: “cada juicio oral tiene amplitud probatoria y testimonial que siempre termina abriendo la puerta de otros hechos y terminamos conociendo mucho más de víctimas y de otros sucesos, seguramente tienen que ser objeto de investigación en instrucción y pasar por todas las etapas hasta llegar a juicio”, afirmó el fiscal Camuña.

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Argentina, Formosa. Félix Díaz: “No se eligió. Se llenaron las urnas”

Liliana Giambelluca (ANRED)

En las recientes elecciones de comisión directiva de la “Asociación Civil La Primavera”, el gobierno formoseño conformó dos listas oficialistas y digitó el proceso electoral. Sin posibilidades de conformarse una lista opositora, ganó uno de los punteros K. El qarashe Félix Díaz impugnó los comicios por diversas “irregularidades” y se negó a participar del mismo.

El puntero kirchnerista Oscar Camachi se impuso, por sobre otro puntero oficialista, en las elecciones que este 23 de diciembre se llevaron adelante en la comunidad qom Potae Napocna Navogoh para renovar a los miembros de la comisión directiva de la “Asociación Civil La Primavera”.

El gobierno provincial digitó el proceso electoral y armó un simulacro de pluralidad democrática: además de colocar a Camachi como cabeza de la Lista Azul, puso a Luis Medina en la Lista Verde.

No se logró conformar una lista opositora porque los originarios que no responden al gobierno de Gildo Insfrán se enteraron de las elecciones por comentarios informales de miembros de la comunidad.

Cuando el qarashe Félix Díaz se enteró, concurrió a la Dirección de Personas Jurídicas de Formosa para averiguar cómo se estaba llevando adelante el trámite y encontró irregularidades. Presentó un recurso solicitando se impugnen los comicios, pero fue rechazado. Por tal motivo se negó a participar en todo el proceso eleccionario.

Luego de su “triunfo”, Camachi dijo durante una entrevista (FM Nueva Provincia) que en la comunidad “se han dado grandes cambios, muchas mejoras, agua potable, viviendas, escuelas, las chacras con productores trabajando, y mucho más que hizo que vuelva a ser La Primavera de antes, que no la queremos perder, y para defender todo eso, estaremos nosotros velando como autoridad elegida por su comunidad para seguir creciendo”.

Camachi, al servicio del poder político de Hugo Arrua (administrador general del Instituto de Pensiones Sociales), entiende que a partir del 23 de diciembre él se ha constituido en “autoridad elegida” para que la comunidad La Primavera “siga creciendo”. Acaso ignora que él no ganó. Ganó el voto cautivo que él fomenta.

“SEGUIREMOS LUCHANDO POR NUESTROS DERECHOS”

Consultado por esta cronista, el referente qom Félix Díaz dijo que en los comicios “no se eligió. Se llenaron urnas”. Agregó que “hubo fraude” porque no sólo se votó sin documentos nacional de identidad, sino que el gobierno provincial “llevó a votar a hermanos de otras comunidades vecinas, incluso de Formosa Capital”.

Como qarashe de la comunidad, añadió que “seguiremos luchando por los derechos de los pueblos indígenas”, a la vez que se niega a que “nos impongan una Asociación Civil como quiere el gobierno formoseño. Queremos defender nuestra identidad y seguir siendo libres del poder político”.

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2014: Que en Chile y sus alrededores lleguen los marcianos comunistas y libertarios para explicar, pero no para invadir

Andrés Figueroa Cornejo (especial para ARGENPRESS.info)

Que a 7 años del comienzo de la crisis civilizatoria del capitalismo, aún no se ha producido ningún levantamiento popular y revolucionario triunfante en el planeta.

Ello impone a la voluntad humana de cambiar la vida y propiciar el epígrafe de una sociedad post capitalista flexibilizar las tácticas, ahorrar en requerimientos y cheques en garantía para provocar la unidad de todas las fuerzas sociales cuyos intereses estén en contradicción sin remedio con el capital. Echar abajo los fetiches y las experiencias y conocimientos descontextualizados. Que la única condición de la unidad necesaria sea la independencia política respecto del Estado y la minoría que se apropia del excedente producido por la mayoría. Ampliar exponencialmente la concepción de ‘compañero’, volver a criticar las viejas críticas por muy recientes y acertadas que parezcan. Ser pueblo en lucha, terminar con la propaganda política de intranet –incomprensible para el grafólogo más perito-; hacer una lista de prioridades donde, efectivamente, al principio esté lo importante.

Amar al prójimo como a uno mismo, integrar afectiva y efectivamente a los niños y a los viejos ajenos como si fueran propios. Conducirse solidariamente y mandar a la mierda la tolerancia rancia, máscara de la indiferencia. Pensar, estudiar y actuar con épica de titanes del pueblo y lavar los platos, hacer la fila, limpiarle el culo al crío, escuchar con atención a los jardineros y carteros, exponerse permanentemente como si fuera la hora final. Apuntar al enemigo principal de la humanidad y no a quien más se ama. No confundir al colega con el capataz, ni al capataz con el dueño, ni al dueño con el verdadero dueño. Hablar sin rodeos, pero con todo respeto; desarmarse de la amenaza, el reproche y la extorsión.

Armarse de convicción de poder, de la acumulación de saberes y luchas históricas de todos los pueblos. Compartir la memoria, politizar la memoria, recrearla como movimiento nuevo y superador. Aprender de nuestros mayores, pero con sinceridad fraterna, obligarlos a que renuncien a sus cargos vitalicios. Las mismas direcciones políticas que no pudieron conducir en Argentina la pueblada de principios de milenio y que, incomprensiblemente, siguen en las mismas direcciones políticas, reproduciendo la misma vaina, que se subordinen a las nuevas autoridades del territorio social oprimido y que entiendan de una vez que las revoluciones no tienen su edad biológica y que la monarquía y el nepotismo sólo atrasan las experiencias liberadoras. La misma cosa para Chile, Palestina, China, España y Grecia, entre otros.

Que no se olvide nadie nunca que combatimos en todos los campos, empleando todas las formas de lucha de acuerdo a las relaciones de fuerza y contexto, y que no se trata de que ‘la tortilla se vuelva’, sino del triunfo de la humanidad contra el modo de producción capitalista, la sociedad de clases y el trabajo asalariado. La mayoría de la minoría burguesa también está alienada. Por eso hay que liberarla de sus cadenas a través del ejercicio necesario de la igualdad. Por fuerza y –donde sea posible- por consenso.

Que el 2014 no perdamos tantos amados y amadas. Que lleguen los marcianos comunistas y libertarios para explicar, pero no para invadir. Que la juventud rebelde no se desangre en medio de la desesperación y el impulso mal calculado. Que nos percatemos colectivamente de que todos somos indígenas y migrantes y que todos venimos del centro de África. Que saboteemos el patriarcado y sus maldiciones cotidianas. Que la resistencia de los mancillados comience a imaginar la ofensiva de los libertadores. Que la explotación infantil y el saqueo y destrucción de la naturaleza sean mal mirados por el sentido común. Que toda resistencia, aunque amemos la paz, no se piense ni se organice sin blindaje ni retaguardia estratégica. Que de las disputas interimperialistas pasemos a las disputas entre oprimidos y opresores. Que los zapatistas y los saharauis tumben posiciones enemigas.

Que mi nombre se con-funda más con el nombre de los humillados y el egoísmo se vuelva una mala palabra y una peor conducta. Y que la celda endiablada de los prisioneros políticos se pudra, derrita o desplome.

Y que me disculpen a los que lastime por error y negligencia, petulancia o soberbia. Como tampoco quiero que el 2014 ni nunca me disculpe el enemigo de la humanidad.

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La democracia consejista y el porvenir de la revolución venezolana

Homar Garcés (especial para ARGENPRESS.info)

Un amplio conjunto de circunstancias históricas, económicas, políticas, sociales y culturales han permitido que en Venezuela -en uno u otro aspecto- se esté definiendo y construyendo lo que podría llamarse una democracia consejista, producto ella de ese ejercicio pleno de la soberanía popular que se desprende de lo establecido en la Constitución Bolivariana y que se traduciría en acciones puntuales de transformación estructural del viejo Estado burgués-liberal que aún persiste, a pesar del andamiaje legal que le da protagonismo y participación a las diferentes organizaciones del poder popular.

Debido a ello (más la infeliz situación creada por algunos jerarcas políticos y gobernantes en cuanto a los viejos vicios de la política tradicional que los convierte en arribistas de nuevo cuño, obsesionados por un enriquecimiento súbito, amparado en la legalidad), se impone la necesidad insoslayable de profundizar en el avance y en la organización revolucionarios de los sectores populares, de modo que exista la posibilidad inmutable de hacer irreversible el proceso revolucionario bolivariano socialista, no obstante las evidentes contradicciones e inconsistencias ideológicas que acusa en su interior.

Bajo tal perspectiva, la democracia consejista representaría ese salto cualitativo que requiere con sentido de urgencia el proceso revolucionario bolivariano socialista, convirtiéndose sin demagogia alguna en una democracia directa que haga realidad la emancipación integral del pueblo venezolano y asiente, de una vez por todas, las bases de un nuevo modelo civilizatorio totalmente opuesto al impuesto por el sistema capitalista. De ahí que, junto con la transformación estructural del Estado vigente y el surgimiento de un nuevo modelo económico que rompa con los paradigmas capitalistas, la participación protagónica del pueblo organizado es elemento fundamental para asegurar entonces el porvenir de la revolución venezolana, venciendo todas las resistencias y todas las contradicciones que han impedido -por ahora- su definitiva realización.

Esta democracia consejista, por supuesto, exige de los sectores revolucionarios populares que asuman con conciencia socialista la comprensión objetiva del importante momento histórico que les corresponde vivir, dotados ellos de una formación teórica revolucionaria sostenida, de manera que contribuyan a la transición al socialismo bolivariano, más allá de los discursos oficiales o de moda, permitiéndose a sí mismos el control definitivo del poder, ejerciendo el autogobierno, en vez de ser actores pasivos y dependientes de aquellos que ocupan cargos de gobierno y de dirección político-partidista. Ello haría posible, además, una efectividad real en la solución de los problemas coyunturales y estructurales que presenta la sociedad venezolana desde antes que Hugo Chávez irrumpiera en la escena política del país en 1992, los cuales resultarán difíciles de reducir y/o eliminar sin esa participación cierta de dichos sectores.

Al respecto, hay que admitir que el control total del poder constituido no es una condición sine qua non para que se lleve a cabo la revolución socialista, aunque la facilite en muchos casos, si dicho control se basa en una simple reproducción y acentuación de las relaciones y de las estructuras de poder que usurparan por tanto tiempo las minorías dominantes ahora desplazadas. El hecho mismo que personas sin la debida capacidad, integridad y formación revolucionaria hayan copado este poder constituido, hace más urgente este cometido de vital importancia para la evolución y porvenir del proceso revolucionario bolivariano socialista en Venezuela.

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México: Los empresarios mandan paraditos y el gobierno obedece reculando: es ley del capitalismo

Pedro Echeverría (especial para ARGENPRESS.info)

1. “Al final de cuentas –declaró el dirigente de los industriales del IDIC- el gobierno sí cedió, reculó al menos en una parte de la reforma tal y como se aprobó. Busca aflojar un poco para tratar de que se vea mermada lo menor posible la inversión, la generación de empleos. Si ahora toma en cuenta criterios y observaciones empresariales lo que cabe cuestionarse es por qué no las contempló desde el principio del proceso y no a unos cuantos días de que la reforma entre en vigor”. En el capitalismo los gobiernos sirven en todo al empresariado porque son sus empleados; así ha sido y será mientras domine el capital.

2. ¿Por qué los gobiernos nunca ceden a las necesidades de los obreros, campesinos, de los trabajadores, que son los que producen la riqueza? a) porque este es un sistema capitalista, b) porque los gobiernos son escogidos por los empresarios, c) porque las elecciones siempre son una farsa, d) porque el pueblo está desorganizado y no lucha, y e) porque gobierno y empresarios controlan al ejército y a los magistrados. Además, lo más importante, es que los medios de información (TV, Radio, Prensa), la iglesia y la escuela, con su ideología, educan al pueblo hacia la sumisión, no en una conciencia crítica.

3. Los empresarios declaran cada año ganancias gigantescas en sus negocios y, por ello, son premiados como “empresarios del año”; en tanto lo trabajadores -que en un 80 por ciento viven en la pobreza y la miseria- los persiguen por protestar. ¿Acaso el mundo capitalista no está de cabeza cuando unos pocos lo tienen todo y los productores de la riqueza no tienen nada? Por eso la lucha de los trabajadores es por poner de pie al mundo para que sean los trabajadores los que manden y el gobierno obedezca, que la riqueza sea distribuida de manera igualitaria y quienes están en la edad de trabajar lo hagan.

4. Los empresarios Gutiérrez Candiani, dirigentes del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y Juan Castañón, de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) –quienes se han declarado enemigos de los maestros de la CNTE y demás trabajadores- son los directores del CCE, el organismo cúpula del sector privado que aglutina a una docena de confederaciones, cámaras y asociaciones empresariales de los sectores industrial, comercio, agropecuario, bancario y asegurador, entre otros, elogiaron que se difiera el pago de impuestos y que se apoye al turismo de reuniones para visitantes extranjeros con la aplicación de la tasa cero del IVA.

5. Hubo un tiempo, ahí por los años sesenta y setenta, cuando gobierno y empresarios actuaban con menos descaro en el saqueo del país. En aquellos años los empresarios sentían incapacidad para enfrentarse y se hacían millonarios bajo la sombra y protección del gobierno; éste se sentía más fuerte por su capacidad política y las más de 1500 empresas paraestatales que controlaba; pero a partir de 1982 –cuando la gran empresa privada se sintió fuerte con el apoyo del neoliberalismo de la Thatcher y de Reagan- irrumpió sobre el gobierno del PRI y le ganó la batalla. A partir de entonces los empresarios mandan directamente y los gobiernos del PRI se someten.

6. Si antes el gobierno del PRI jugó en la posición “Centro” dándoles por su lado a la derecha y la izquierda, si antes el gobierno escondía en su discurso ser empresarial y clerical, a partir de 1982 no le preocupa andar agarradito de la mano de los empresarios y el clero, y la izquierda (en lugar de radicalizarse) corrió a los brazos del PRI y del PAN, es decir, de la derecha. Por eso los empresarios dicen: “el gobierno reculó”, como los “cangrejos” se fue para atrás, al ver firmes y paraditos a los empresarios. Los trabajadores también deben obligar a “recular” al gobierno, pero sólo echando todo su fuerza en las calles.

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El levantamiento del EZLN me dio segundo aire izquierdista cuando Salinas nos aplastaba

Pedro Echeverría (especial para ARGENPRESS.info)

1. Cuando estalló el movimiento armado en Chiapas aquel 1 de enero de 1994 y confirmé la noticia, brinqué feliz de alegría por mi intenso coraje reprimido. Fue una maravillosa sorpresa ese levantamiento del EZLN zapatista porque no esperaba nada parecido dentro del festín salinista. La Presidencia de Salinas –después de la firma del TLC y la selección del candidato Colosio- nos estaba haciendo trizas a quienes estábamos en la calle apoyando protestas y buscando las mejores ideas de izquierda radical que nos permitieran avanzar. Aunque vivía en Yucatán –donde es muy limitada la participación política por el dominio del catolicismo- seguía siendo el “viajero mochilero” de muchas décadas a la ciudad de México, Monterrey, Guadalajara, Oaxaca, así como a otros países.

2. Desde ese primer día prendieron –por claros y justos- los planteamientos y consignas del EZLN contra el gobierno opresor. Se escogió perfectamente el lugar, el día y la hora del estallido en que los altos políticos festejaban borrachos en Los Pinos el fin de año. Dos o tres amigos míos estaban de manera casual en San Cristóbal de vacaciones pasando la noche y también se sorprendieron. El manifiesto que después publicó la prensa era muy claro: la lucha era contra el gobierno opresor, por la reivindicación de los derechos y la cultura indígena, la batalla contra todos los males ocasionados por el capitalismo. ¿Quién podría estar contra esos planteamientos que no fuera del gobierno del PRI, de los seguidores de la derecha panista o de los señoritos de izquierda que estaban “contra toda violencia y los paliacates?

3. Recuerdo que fue domingo, a las 8 de la mañana del 1 de enero, cuando recibí la noticia del levantamiento del EZLN. Estaba en el campamento de protesta de Severino Salazar –frente al Palacio de Gobierno- cuando nos enteramos. Inmediatamente dije que viajaría ese día a Chiapas para conocer directamente la situación. Localicé al director de la facultad de arquitectura y le solicité por escrito un permiso (sin pago) por 15 días y emprendí por ADO viaje a Villahermosa y de aquí a Tuxtla, porque por vía Ocosingo no había paso “dado que allí estaba el levantamiento”. En Tuxtla me encontré con otros tres periodistas jóvenes del DF que buscaban trasladarse a San Cristóbal; este objetivo lo logramos a las 11 de la mañana y a las 12 ya estaban cateándonos decenas de soldados que bloqueaban la carretera.

4. Iban unas 10 personas en el vehículo de las cuales sólo sonreíamos muy emocionados y platicadores los cuatro dedicados al mismo oficio. Al llegar a San Cristóbal yo encontré un hotel del “más bajo precio” e inmediatamente me trasladé al centro de la ciudad. A una cuadra, frente al hotel Mazariegos, decenas de periodistas mexicanos y extranjeros nos reunimos para exigir la apertura de una oficina de prensa que a las 24 horas se abrió en ese hotel con unas 10 máquinas de escribir, servicio de Fax y de teléfonos. Se convirtió en el centro de actividades. Yo escribía de cinco a seis artículos semanales para el Diario de Yucatán y dos artículos para el semanario La Revista, mismos medios que me publicaron notas en mi estancia en San Cristóbal. Los indígenas llenaban el mercado público y lo “coletos” (aterrados) no salían de sus casas.

5. La realidad es que fuera de San Cristóbal, Sinancantán y dos o tres poblaciones más a las que acudíamos, estuvimos bloqueados por los soldados que acordonaban la región; ellos tenían la orden de sólo dar acceso a periodistas de Televisa y quizá a algún noticiero extranjero. Pudimos entrevistar a Madrazo Cuellar de derechos humanos, al obispo Samuel Ruiz, a un norteamericano confundido con Marcos y a todos los que llegaban a la oficina de prensa. Yo después de una semana en la región viajé a Mérida y comencé a colocar un cartel semanal anarco-zapatista en la plaza principal, mismo que mantuve –cambiándolo por semana o quincena- 18 años, a pesar del disgusto y boicot de autoridades, hasta que la gobernadora Ortega ordenó secuestrarlo.

6. El cartel que informaba del levantamiento era rodeado por decenas de personas y turistas que lo copiaban y le tomaban fotos, pero también lo copiaban policías para entregar a su gobierno. Una vez confundí con policía a un periodista que –sin saberlo- semana tras semana publicaba en el diario “Tribuna” el texto completo llamándome “el eterno inconforme”. Un amigo coleccionó estas publicaciones y luego me sorprendió entregándome una veintena de ellas. Tanto a mi amigo el periodista Darío, como al diario “Tribuna”, les guardo por ello un agradecimiento. El cartel fue destruido y retirado por órdenes de la gobernadora Ortega en 2012; realizamos un mitin de protesta frente a Palacio y coloqué otro cartel provisional. Así asesinaron mi iniciativa que muchas veces observé que era solamente para curiosos. ¿Sirvió para algo más?

7. Mañana cumple 20 años de su levantamiento el EZLN. A mi me parecen muchísimos porque tontamente esperaba otros estallidos guerrilleros al mes o al año. Marcos, su indiscutible creador y líder, sabe que sólo se pueden festejar los avances logrados: como aquella maravillosa caravana de 2002 que realizamos que movilizó a millones de personas en toda la ruta; y que de derrotas no se debe hablar porque estamos curtidos por una poderosa burguesía e imperialismo que se las saben de todas, todas. La realidad es que –después de 53 años de estar en lo mismo mental y físicamente- no conozco la paciencia tan querida, inteligente y privilegiada para otros. No olvido aquella frase de los sesenta de Fidel Castro: “No se puede esperar sentado el paso del cadáver del imperialismo”. Coño, aunque sea activando, tampoco los hemos debilitado.

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Años malos para Estados Unidos

Rómulo Pardo Silva (especial para ARGENPRESS.info)

2013 tuvo malos resultados internos e internacionales para el poder norteamericano.

Esos fracasos pueden llevarlo a un intento de solución usando la fuerza. El odio no es extraño a su forma de capitalismo.

Tener un presidente negro es un motivo secundario pero adicional.

En lo interno el enfrentamiento entre los republicanos y la Casa Blanca es paralizante.

Obamacare en la salud, el techo de la deuda pública, las leyes migratorias, el control de las armas de fuego, las ayudas a los desempleados, los cupones de alimentos de la ley de agricultura… son desacuerdos belicosos que los paralizan.

La opinión pública sobre los políticos es mala y la aceptación al gobierno de Obama bajísima.

La economía crece con dificultades y ya hay señales de nuevas burbujas que se suman a peligros financieros no solucionados. Los países emergentes buscan la forma de poner fin al predominio del dólar, elemento fundamental del predominio estadounidense.

En lo internacional la aceptación de Obama al retiro de armas químicas de Siria y al acuerdo de control de la energía nuclear iraní encuentran oposición política, se llevan adelante con vacilaciones y muestran a Washington detrás de Rusia. Además lo han alejado de la confianza de Israel y Arabia Saudita.

Las filtraciones sobre el espionaje mundial a gobiernos, industrias y particulares han sido, hay nuevas informaciones por salir, un golpe a las relaciones con sus aliados.

El gobierno de Afganistán no firma un acuerdo para la permanencia de sus soldados después de 2014 si no cesan los ataques a la población civil y el de Paquistán lo acusa internacionalmente por sus ataques con drones. Egipto, Libia, y posiblemente un Japón imperialista, escapan a su control.

China penetra con fuerza en África y América Latina.

Jugado por una derrota electoral desestabilizadora del presidente Maduro, a quien no reconoce, en la elección municipal se encontró con otro triunfo del chavismo.

En la ONU el rechazo a su bloqueo a Cuba fue prácticamente absoluto.

Como prueba de su debilidad externa Estados Unidos ha tratado de reunirse para lograr un acuerdo con el Frente Islámico en Siria, vinculado con Al-Qaeda y a los talibanes de Afganistán.  

La visión generalizada de su futuro es que en pocos años pasará a ser la segunda potencia mundial detrás de China.

La élite en el poder de Estados Unidos sabe que ni con el empleo brutal de las armas su porvenir será mejor porque el sistema de producción y consumo de las transnacionales será inviable.

Sobre Estados Unidos pende una violencia interna desatada.

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Las bases militares de Estados Unidos son puntas de lanza para dominar América latina y el Caribe

CEPRID
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TRIBUNAL DIGNIDAD, SOBERANÍA, PAZ CONTRA LA GUERRA-COMITÉ INDEPENDENCIA Y SOBERANÍA PARA AMÉRICA LATINA (CISPAL)

36 bases militares de Estados Unidos instaladas en América Latina y el Caribe son una amenaza para la paz, las democracias, la soberana e independencia de nuestras patrias. Si además, cuenta con embajadas, con la Agencia de Seguridad Nacional con la CIA, DEA, USAID y el Comando Sur como puntas de lanza para experimentar, usar y abusar de una serie de estrategias y doctrinas para recuperar su dominio total en esta parte del continente americano, se podrá deducir que sus objetivos de dominación pretenden en el futuro inmediato, la explotación de los recursos naturales y de las reservas de agua, oxígeno y biodiversidad que necesitará el imperio para lanzarse a la dominación global.

Obama resultó un espejismo o un fraude gigantesco para millares de seres humanos que en todo el mundo creyeron que iba a ser el hombre que propiciaría cambios profundos en la administración de Estados Unidos, y en sus relaciones con las demás naciones de la tierra. Muchos creían que se avecinaba una era de paz fundamentada en el respeto a los pueblos y naciones y sus derechos inalienables.

La Academia Sueca se apresuró en otorgarle el Premio Nobel de la Paz, pero Barack Obama, pronto se convirtió en el Señor de la Guerra a pesar de haber reconocido el descalabro en Irak y en Afganistán que coadyuvan a consolidar la conciencia de la derrota en los círculos militares, financieros y políticos de las derechas republicanas de Tea Party y de las derechas liberaloides de los demócratas que claman por la recomposición del imperio.

CISPAL decía: “Con la pretensión de satisfacer a unos y otros, Obama ha desarrollado su propia visión del sistema internacional que ya no domina como antes, al tiempo que ha diseñado su política exterior junto a una doctrina para el uso de la fuerza militar por parte de Estados Unidos bajo la teoría de la “guerra limitada” y light footprint o pista ligera para América Latina y el Caribe que ya fue probada con fracasos y éxitos en Medio Oriente y África, se decía en un documento elaborado por el Tribunal Dignidad, Soberanía, Paz contra la Guerra.

Agregaba que con esa nueva estrategia, el Ministerio de la Guerra de Estados Unidos comúnmente conocido como Pentágono, pretende involucrar directamente a las fuerzas armadas y policiales de cada país o nación-Estado, para que hagan el trabajo sucio en materia de represión de los movimientos sociales y populares con la consiguiente violación de los derechos humanos y libertades públicas, todo en defensa de los intereses económicos o políticos de la Casa Blanca. Se supone que con el uso de esa estrategia, Washington podrá reducir los gastos financieros que serían muy elevados si los intervencionismos guerreristas son directos con el uso de la fuerza militar.

Para que “pista ligera” funcione, el Pentágono, el South Command, la CIA, la DEA y la totalidad de las agencias de la NSA, por sus siglas en inglés, deberán penetrar profundamente en las fuerzas armadas y policiales de cada nación a las que entregarán armas y equipos nada sofisticados o en desuso para que, contentos con los nuevos juguetes bélicos, los usen en contra de sus propios pueblos. Además, se incrementarán las ofertas de becas, cursos, seminarios, visitas pagadas para oficiales y tropas. En otras palabras, pista ligera es la reedición de la Escuela de Las Américas en cada país. Recuérdese que en esa Escuela de las Américas “formaron” a los dictadores, torturadores, a los expertos en desaparición forzada de personas y en ejecuciones extrajudiciales.

La “cooperación” eficaz de las fuerzas armadas nacionales y de los cuerpos policiales en la ejecución de los planes del Pentágono se fundamenta en un largo y tradicional servilismo de militares y policías que se convirtieron en ejércitos de ocupación adentro de sus patrias. Las bases militares instaladas en suelo latinoamericano y caribeño y las embajadas yanquis han sido y son sitios seguros para la incubación de golpes de Estado y las consiguientes dictaduras que han significado sangre, muerte y dolor para millares y millares de personas y horrenda humillación y pérdida de soberanías para nuestras patrias.

El periodista y analista David Brooks, en Contrainjerencia, al referirse a un reciente informe del Pentágono, señalaba que ese documento destaca que, como en casi todo rubro, el gobierno de Barack Obama ha favorecido el empleo de Fuerzas de Operaciones Especiales en sus políticas de seguridad, y que serán cada vez más empleadas en América Latina para capacitación y organizar ejércitos.

Añadía que las Fuerzas de Operaciones Especiales de Estados Unidos están presentes cada vez más en América Latina para tareas de capacitación y de recaudación de inteligencia y otras misiones militares que, con otros programas de asistencia estadounidense a la región, se realizan bajo el rubro del viejo esquema de la lucha antinarcóticos, a pesar de los llamados por un cambio en las políticas antinarcóticos, concluye un nuevo informe sobre la asistencia de seguridad estadounidense en el hemisferio.

El informe publicado por tres centros de investigación y análisis –Grupo de Trabajo para Asuntos Latinoamericanos (LAWGEF), Centro para políticas Internacionales (CIP) y la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA) que mantienen un banco de datos conjunto sobre programas de asistencia estadounidense a América Latina– registra que aunque el nivel de asistencia estadounidense se ha reducido a uno de los más bajos en una década, lo preocupante es un mayor énfasis en relaciones militares menos transparentes y la sordera ante el creciente coro a favor de repensar las políticas prohibicionistas sobre las drogas por todo el hemisferio.

En gran medida, lo que viene ocurriendo no se refleja en los grandes presupuestos, sino que bien encubierto por un velo de misterio, deslucidos informes ante el Congreso y el público, y una migración del manejo de programas el Departamento de Estado hacia el Departamento de Defensa, subraya el informe, Hora de escuchar: tendencias en asistencia de seguridad de Estados Unidos hacia América Latina y el Caribe.

Más aún, el informe indica que a lo largo de los últimos años Estados Unidos ha ampliado su participación directa en operaciones antidrogas en el hemisferio occidental, sobre todo en América Central.

El informe destaca que el gobierno de Barack Obama ha favorecido el empleo de Fuerzas de Operaciones Especiales en sus políticas de seguridad, y que serán cada vez más empleadas en América Latina para capacitar y organizar ejércitos. Tales misiones cumplen funciones que van más allá de la mera provisión de entrenamiento. Ellas permiten que las unidades de Fuerzas Especiales se familiaricen con el terreno, la cultura y los oficiales claves en países donde algún día podrían operar, indica el informe. Agrega que también permiten que el personal estadounidense reúna información confidencial sobre sus países anfitriones.

También hay programas para establecer más unidades militares y policiales especializadas y otras fuerzas de élite que son capacitadas y operan con la supervisión de Estados Unidos y se vuelven un mecanismo de bajo costo para mantener la presencia e influencia de Estados Unidos en la guerra contra las drogas, que devino en un pretexto para mantener la presencia militar en la región.

Además hay otros equipos, como las Unidades de Investigación Confidencial o SIU, grupos ultrasecretos de agentes élite de la región bajo supervisión de la DEA y la CIA, operando en varios países, incluyendo recientemente México. De hecho, la DEA cuenta con más oficiales en México que en cualquiera de sus otros puestos en el extranjero.

El informe también destaca el papel cada vez más amplio de Colombia en la capacitación y asistencia, así como la exportación de su modelo, a otros países latinoamericanos en el contexto de la lucha antinarcóticos, incluido México, donde Colombia ha participado en la capacitación de miles de policías mexicanos.

Según David Brooks, el informe también incluye datos por región y países de la asistencia militar y policial estadounidense a América Latina y el Caribe desde 1996 a la programada para 2014. México recibió 44.8 millones en 2006, cifra que se multiplicó más de 10 veces para alcanzar 508 millones en 2010, 166 millones en 2012, 154 en 2013 y 127 millones en 2014.

El académico colombiano Renán Vega Cantor, en un ensayo sobre la geopolítica de dominación de Estados Unidos se refiere a la importancia geoestratégica de las bases militares de Estados Unidos en el mundo y particularmente en nuestros territorios.

Afirma que el capitalismo de nuestros días requiere materiales y energía más que en cualquier otro momento de su historia, como resultado del aumento del consumo a nivel mundial, a medida que se extiende la lógica capitalista de producción y derroche, porque la generalización del american way of life requiere de un flujo constante de petróleo y materiales, para asegurar la producción de mercancías que satisfagan los deseos hedonistas, artificialmente creados, de cientos de millones de seres humanos en todo el planeta.

Para producir automóviles, aviones, tanques de guerra, computadores, celulares, neveras, televisores y miles de mercancías se precisa de una cantidad ingente de metales y otros recursos minerales. Entre estos se incluyen los metales corrientes y conocidos, así como los metales raros. Hierro, cobre, zinc, plata, cromo, cobalto, berilio, manganeso, litio, molibdeno, platino titanio, tungsteno, son algunos de los metales más importantes en la producción capitalista de hoy. Un ejemplo ayuda a visualizar la importancia de esos metales: para producir el turborreactor de un avión se usa un 39 % de metales corrientes y el resto consta de titanio (35 %), cromo (13 %), cobalto (11%), niobio (1%) y tántalo (1%)].

La savia del capitalismo

Para mantener el nivel de producción y consumo del capitalismo se requiere asegurar fuentes de abastecimiento de recursos materiales y energéticos, los cuales se encuentran concentrados en unas pocas zonas del planeta, y no precisamente en los Estados Unidos, Japón o la Unión Europea, que tienen déficits estructurales tanto en petróleo como en minerales estratégicos. En términos de minerales, algunos datos ilustran la dependencia externa de los Estados Unidos: “Entre el 100 y el 90 % del manganeso, cromo y cobalto, 75 % del estaño, y 61 % del cobre, níquel y zinc que consumen, 35 % de hierro y entre 16 y 12 % de la bauxita y plomo que requieren. Europa depende en un 99 a 85 % de la importación de estos minerales, con excepción del zinc, del que depende en un 74 % de importaciones del extranjero”. Lo significativo estriba en que en conjunto América Latina y el Caribe suministran a los Estados Unidos el 66 % de aluminio, el 40 % del cobre, el 50 % del níquel (Diez Canseco, 2007).

En el escenario de esa guerra mundial por los recursos, América Latina es uno de los principales campos de batalla, porque suministra el 25 % de todos los recursos naturales y energéticos que necesitan los Estados Unidos. Además, los pueblos de la América Latina y caribeña habitan un territorio en el que se encuentra el 25 % de los bosques y el 40 % de la biodiversidad del globo. Casi un tercio de las reservas mundiales de cobre, bauxita y plata son parte de sus riquezas, y guarda en sus entrañas el 27 % del carbón, el 24 % del petróleo, el 8 % del gas y el 5 % del uranio. Y sus cuencas acuíferas contienen el 35 % de la potencia hidroenergética mundial.

En estos momentos ha vuelto a cobrar importancia el esquema colonial de división internacional del trabajo, que se basa en la explotación minera, de tipo intensivo y depredador, de los países de América Latina. Esto ha implicado que compañías multinacionales provenientes de Canadá, Europa, China, se hayan apoderado, como en los viejos tiempos de la colonia, de grandes porciones territoriales del continente, donde se encuentran yacimientos minerales. La búsqueda insaciable de minerales metálicos y no metálicos ha llevado a que en estos países se implanten multinacionales extractivas, lo que ha generado un boom coyuntural que ha elevado los precios de esos minerales.

Incluso, se están explotando minerales que no tienen mucha utilidad práctica en términos productivos, como el oro, en torno al cual se ha desatado también otro boom inesperado. Esto está relacionado con la inestabilidad del dólar y la búsqueda de sucedáneos seguros, y qué mejor que el oro, aunque su explotación tenga consecuencias funestas para los países de América Latina, que lo poseen en las entrañas de sus cordilleras o de sus ríos.

El autor destaca que cuando se habla de la importancia geopolítica y geoeconómica de Sudamérica, no hay que perder de vista que el imperialismo estadounidense está pensando en términos mundiales al considerar las reservas de recursos naturales y energéticos. Así, en el 2003, el llamado Informe Cheney, o Política Nacional de Energía (NEP),postuló la obligatoriedad de dominar las fuentes más importantes de petróleo en todo el mundo y recalcó como prelación estratégica el control del petróleo que se encuentra fuera del Golfo Pérsico, en particular en tres zonas: la región andina (Colombia y Venezuela, en especial), la costa occidental del continente africano (Angola, Guinea Ecuatorial, Malí y Nigeria) y la cuenca del Mar Caspio (Azerbaiján y Kazajistán).

En la actualidad, cuando Estados Unidos libra lo que denomina la “guerra contra el terrorismo”, un eufemismo para ocultar la guerra mundial por los recursos, existe una integración plena entre la política contrainsurgente y la protección del petróleo, como sucede de manera concreta en Colombia. En 2002, el Departamento de Estado había dicho al respecto:

La pérdida de ganancias, debido a ataques guerrilleros, obstaculiza seriamente al gobierno de Colombia en la satisfacción de las necesidades sociales, políticas y de seguridad nacionales”. Por ello, determinó apoyar la seguridad de los oleoductos, principalmente el de Caño Limón-Coveñas y para eso Estados Unidos “fortalecerá al gobierno de Colombia en su capacidad para proteger una parte vital de su infraestructura energética” (Klare, 2004).

El analista Michael Klare decía en forma premonitoria en el 2004 al comentar el involucramiento petrolero militar de Estados Unidos en Colombia:

Se supone que los instructores estadounidenses asignados a esta misión se atienen a su papel de entrenamiento y apoyo. Pero hay indicios de que el personal militar estadounidense ha acompañado a las tropas colombianas en operaciones de combate contra las guerrillas. El entrenamiento ocurre “durante misiones militares y de inteligencia reales”, reveló el US News and World Report en febrero de 2003. Lentamente, Estados Unidos se convierte en parte de la principal campaña contrainsurgente en Colombia, con todos los signos de una guerra prolongada (ibíd.).

En ese mismo sentido, el Plan Cheney enfatizaba la importancia del petróleo de América Latina, puesto que Venezuela es el tercer proveedor Mundial, México el cuarto y Colombia el séptimo, recomendando incluso la ampliación del suministro de México y Venezuela (Klare, 2013).

Las declaraciones de políticos, militares y empresarios de los Estados Unidos sirven para sopesar la magnitud de la guerra por el control de los recursos. Sólo a manera de ilustración, Ralph Peters, mayor retirado del ejército de los Estados Unidos, afirmó en Armed Forces Journal, (una revista mensual para oficiales y dirigentes de la comunidad militar de EE.UU.) en agosto de 2006:

No habrá paz. En cualquier momento dado durante el resto de nuestras vidas, habrá múltiples conflictos en formas mutantes en todo el globo. Los conflictos violentos dominarán los titulares, pero las luchas culturales y económicas serán más constantes y, en última instancia, más decisivas. El rol de facto de las fuerzas armadas de USA será mantener la seguridad del mundo para nuestra economía y que se mantenga abierta a nuestro ataque cultural. Con esos objetivos, mataremos una cantidad considerable de gente (Mosaddeq Ahmed, 2006).

En otra parte de su ensayo, el autor sostiene que los estrategas del imperialismo estadounidense implementaron una visión del mundo que se basa en determinar si los países son o no obedientes a los dictados de Washington y a su proyecto de dominación mundial, presentado en público con el nombre de globalización. Uno de estos estrategas, Thomas Barnett, diseñó el Nuevo Mapa del Pentágono, en el cual se divide al mundo en tres regiones, aunque de ellas en verdad importen dos. Por una parte está el centro, conformado por los países capitalistas desarrollados, con Estados fuertes; luego están los países eslabón, que se constituyen en zonas de amortiguamiento y de disciplinamiento del tercer grupo, los países “brecha”, donde se encuentran los Estados fallidos y las zonas de peligro para el nuevo orden mundial y sobre los cuales se debe desplegar una labor de vigilancia y control por parte de los Estados Unidos, con el fin de consolidar un sistema verdaderamente globalizado, incondicional y proclive a la dominación y explotación abanderadas por Washington y sus compañías multinacionales (cf. Ceceña, 2004). Dicho de otra forma, el mundo está dividido en dos bandos: un sector crítico, conformado por Estados fallidos que amenazan la seguridad internacional a la que se denomina la “brecha no integrada”, la cual está conformada por países de Centro América y el Caribe, la región andina de Sudamérica, que se extiende por casi todo África (menos Sudáfrica), Europa oriental, el Medio Oriente (excluyendo a Israel), Asia Central, Indochina, Indonesia y Filipinas; la otra zona, formada por lo que se denomina el “núcleo operante de la globalización”, del que forman parte Estados Unidos, Canadá, Chile, Europa Occidental, China, Japón, India, Australia. Los territorios no enganchados se convierten en un peligro, deben ser sujetos por los primeros, y ponen en cuestión la seguridad del Occidente. Por ello, tienen que ser integrados a la fuerza, porque “si un país pierde ante la globalización o si rechaza buena parte de los beneficios que esta ofrece, existe una probabilidad considerablemente alta de que en algún momento los Estados Unidos enviarán sus tropas a intervenir en este país” (Schmitt, 2009).

Llama la atención que esta gran zona de conflictos y turbulencias corresponda a los lugares donde se encuentran las mayores reservas de recursos materiales y energéticos. La intervención de Estados Unidos en esta gran zona del mundo se hace a nombre de mantener la gobernabilidad, con lo cual se oculta el interés estratégico de asegurarse el dominio de esos recursos naturales, imprescindibles para el funcionamiento del capitalismo, así como el mantenimiento de la explotación de importantes contingentes de fuerza de trabajo, a bajo costo o en términos casi gratuitos: una condición indispensable para el mantenimiento y la reproducción del capitalismo a escala mundial. Adicionalmente, esos territorios no solamente se deben dominar por sus recursos, sino también porque allí también existen movimientos de resistencia y rebelión, donde se esbozan otras propuestas alternativas al capitalismo, que en el “nuevo orden mundial” no se pueden tolerar (cf. Ceceña, 2004).

Al referirse a la guerra de Estados Unidos contra América Latina y el Caribe, Vega Cantor afirma que Estados Unidos, como un imperialismo en crisis, apuesta a la guerra como una forma de mantener su debilitada hegemonía. Esa guerra combina las acciones bélicas convencionales, como se ha mostrado en Iraq y Afganistán, con el combate irregular, sobre todo en aquellos lugares donde su objetivo es derribar a los que concibe como enemigos de su seguridad nacional, porque impulsan proyectos independientes y porque poseen recursos estratégicos que necesita con urgencia para mantener su despilfarrador modo de vida.

Un millar de bases militares estadounidenses

Para mantener el dudoso poderío militar, Estados Unidos ha instalado alrededor de un millar de bases militares en todo el mundo. Solo en América Latina y el Caribe posee 36 bases militares, pero con exactitud no se conoce la cantidad de bases que posee, aunque según un inventario oficial elaborado por el Pentágono, en el 2008, Estados Unidos tenía 865 bases en 46 países, en los cuales desplegaba unos 200 mil soldados. Sin embargo, algunos de los que han estudiado con detalle el asunto sostienen que el número total de bases es de unas 1.250, distribuidas en más de 100 países del mundo. La dificultar para precisar su número estriba en que en las cifras oficiales no se consideran las bases que se han instalado en Afganistán e Iraq, territorios actualmente invadidos por los Estados Unidos.

En América Latina, Estados Unidos cuenta en estos momentos con un total de 36 bases oficialmente reconocidas, incluyendo a las colombianas, y a las cuales deben agregarse otras que nunca se mencionan, pero que en la práctica operan, como tres que hay en el Perú. Esas bases son las siguientes: en América Central, se encuentran la base de Comalapa en el Salvador, la de Soto-Cano (o Palmerola) en Honduras, desde donde se planeó el golpe contra el presidente Zelalla, en Costa Rica está la base de Liberia, que dejo de funcionar un tiempo pero que volvió a operar recientemente. En América del Sur operan en Perú tres bases de las que poco se habla; en Paraguay está la base militar Mariscal Estigarribia, localizada en el Chaco, con capacidad para alojar a 20 mil soldados y se encuentra situada en un lugar estratégico, cerca de la triple frontera y al acuífero Guaraní, la reserva de agua dulce más grande del mundo; en el Caribe, existen bases en Cuba, la de Guantánamo, usada como centro de tortura; en Aruba, la base militar Reina Beatriz y en Curaçao la de Hatos. A este listado deben agregarse las 7 bases reconocidas en Colombia, cifra que es mayor, y las que se instalaran en Panamá (cf. Modak, 2009).

¿Cómo podría definirse una base militar? De manera simple puede decirse que es un lugar en donde un ejército entrena, prepara y almacena sus maquinarías de guerra. Se puede hablar, según sus funciones específicas, de cuatro tipos de bases militares: aéreas, terrestres, navales y de comunicación y vigilancia. Como el imperialismo estadounidense ve a la superficie terrestre como un inmenso campo de batalla, las bases o instalaciones militares de diversa naturaleza están repartidas en una rejilla de mando dividida en cinco unidades espaciales y cuatro unidades especiales (Comandos o Combatientes Unificados). Cada unidad está situada bajo el mando de un general. La superficie terrestre está entonces considerada como un vasto campo de batalla que puede ser patrullado o vigilado constantemente a partir de estas bases (Dufour, 2007).

Chalmers Johnson señaló que, durante el gobierno de Bush, se diseñó la estrategia de actuar contra los “Estados Canalla”, que forman un arco de inestabilidad mundial que va desde la zona andina (Colombia, Venezuela, Ecuador, Bolivia), atraviesa el norte de África, pasando por el oriente próximo hasta llegar a Filipinas e Indonesia. Este arco de inestabilidad coincide con lo que se denomina el “anillo del petróleo”, que se encuentra en gran medida en lo que antes se conocía como Tercer Mundo. Según Johnson, “el militarismo y el imperialismo son hermanos siameses unidos por la cadera… Cada uno se desarrolla con el otro. En otro tiempo, se podía trazar la extensión del imperio contando las colonias. La versión estadounidense de las colonias son las bases militares…” (Johnson, 2004).

El establecimiento de bases militares en todo el mundo, en zonas vitales desde el punto de vista económico y político, demuestra que se han ampliado las estrategias, porque ya no se trata solamente de las clásicas intervenciones que operan desde afuera para derrocar a un régimen considerado enemigo por parte de los Estados Unidos, como ha sucedido en Iraq y Afganistán. Ahora se trata de tomar posesión del territorio de un país de manera directa para contar con una fuerza militar activa que funciona en forma autónoma y con una gran capacidad operativa y en el ramo de la inteligencia. Para hacerlo posible, Estados Unidos usa sofisticada tecnología y despliega una impresionante capacidad de hacer daño a países y a territorios localizados en cualquier lugar del planeta (cf. Ruiz Tirado, 2009).

La difusión de los intereses económicos y financieros del imperialismo hasta el último rincón del planeta, requiere de un respaldo militar, que se expresa en poder de fuego y en movilidad. Poder de fuego para doblegar brutalmente a sus oponentes, como Estados Unidos lo viene haciendo desde la invasión a Panamá en diciembre de 1989, y a la que han seguido las apocalípticas guerras en el Golfo Pérsico, en la antigua Yugoslavia, en Afganistán. No es casual el mismo nombre que se le ha dado a algunas de esas campañas (Conmoción y Pavor, Tormenta del Desierto) y que los voceros más cínicos de los Estados Unidos hayan dicho que cada una de esas guerras tenía la finalidad de hacer regresar a los países agredidos a la edad de piedra. Movilidad para poderse desplazar de manera rápida de las bases militares hacia los teatros de guerra, o en otros términos, desplegar la potencia militar sin restricciones en cualquier lugar de la tierra.

En este sentido, Estados Unidos dispone en la actualidad del más sofisticado y terrorífico poderío militar que se ha erigido en la historia de la humanidad, que se despliega por mar, aire y tierra. Tiene barcos de guerra, portaaviones y submarinos en todos los océanos del mundo, desde donde despegan cientos de aviones para bombardear objetivos situados a cientos e incluso miles de kilómetros de distancia. Para que todo esto sea posible es indispensable contar con una red mundial de bases militares, distribuida en todos los continentes. Esas bases se encuentran desplegadas en zonas en las que hay ejes de transporte rápido, en donde se recoge información mundial, para espiar y vigilar a sus adversarios. Esto permite disponer de una red comunicacional interconectada con aviones, ferrocarriles, carros de combate, barcos, submarinos, que cuentan con una infraestructura física vital para su funcionamiento, mediante el control de aeropuertos, puertos fluviales y marítimos, carreteras, autopistas y centrales de telecomunicaciones.

De una importancia similar a las bases militares son los portaaviones, desde donde se realizan intervenciones rápidas. Estados Unidos cuenta en la actualidad con 12 portaaviones desplegados por todos los mares del mundo. En torno a cada portaviones se constituye un grupo, esto es, una flota en la que van buques y submarinos, que lo protegen de eventuales ataques aéreos y submarinos: “Los portaviones forman la base de una enorme capacidad ofensiva aérea sin equivalente. Cada portaviones transporta 50 aviones capaces de llevar a cabo entre 90 y 170 ataques al día en función de la misión. Cada grupo contiene también 2 cruceros lanza misiles. Para tener capacidad de ataque terrestre, estos grupos son completados con tropas y vehículos anfibios” (McEjércitos, 2007).

En estas condiciones, la importancia militar de las bases instaladas en Colombia –de hecho, todo su territorio– está relacionada con la estrategia de movilidad de las fuerzas armadas de los Estados Unidos en el centro, el sur de América y en el Caribe. De manera un poco más precisa, el imperialismo estadounidense ha propuesto cuatro modelos de posicionamiento militar en nuestro continente: bases de gran tamaño, tipo Guantánamo, en donde hay instalaciones militares completas, ocupadas en forma permanente por efectivos militares y sus familias; bases de tamaño medio, como la de Palmerola, que cuenta con amplias instalaciones que están ocupadas por un personal que se renueva cada semestre; bases pequeñas, bautizadas con el eufemismo de Cooperative Security Locations (CSL), “localidades de seguridad cooperativa”, como las de Curaçao o Comalapa, en donde hay poco personal, pero tienen una importante capacidad operativa en materia de telecomunicaciones y de información, la cual es transmitida a territorio de los Estados Unidos; las bases micro, son sitios de transito que se usan para permitir el avituallamiento de los aviones, los que luego despegan hacia sus objetivos, como ejemplo de lo cual puede mencionarse la base de Iquitos, en el Perú (cf. Herren, 2009)

Con mucho patriotismo, conocimiento científico-técnico y con suma acumulación de experiencias, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –FARC-EP- proponen desarrollar una campaña regional contra las bases militares de Estados Unidos. Las FARC-EP manifiestan:

“En la actualidad se encuentran 36 bases militares diseminadas por todo el continente... en Colombia hay doce” . En su comunicado, señalan: “El imperialismo estadounidense ha mantenido, además del sometimiento económico, un dominio militar en todo el continente para lo cual ha promovido invasiones directas, golpes de Estado, elecciones presidenciales fraudulentas…

Gobiernos surgidos de esa manera son incondicionales a sus políticas, sumisos aceptan la instalación de bases militares en nuestros países, sin importarles que sean violatorias de la soberanía nacional y sirvan para agredir a los vecinos o a pueblos de otros continentes.

Los primeros en sufrir la humillación fueron Puerto Rico y Cuba, esta última con la base de Guantánamo, que hoy en día sirve de cárcel para los prisioneros acusados de terrorismo y que han sido secuestrados en diversos países. Quienes tienen la desgracia de llegar allí reciben trato de enemigo y no tienen derecho alguno, ni siquiera el de la legítima defensa. La tortura es ejercida abiertamente, sin que muchos gobiernos y organismos internacionales se atrevan a condenarla públicamente. Es una afrenta a la comunidad internacional y una mancha indeleble que jamás podrá borrar la “injusticia Norteamericana”

Ante el avance de los procesos democráticos y la unidad latino-americana y caribeña al tiempo que se consolidan procesos como: MERCOSUR, UNASUR, CARICOM, ALBA Y LA CELAC, el imperio prosigue sin pausa la ocupación militar.

El caso colombiano

Así, en la actualidad se encuentran 36 bases militares diseminadas por todo el continente, ocupando posiciones estratégicas en la región. El pretexto: la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo.

EL CASO COLOMBIANO es muy diciente. El presidente Álvaro Uribe Vélez (2008-2010), le entregó todo el territorio nacional a los halcones de la guerra. Se reconoce la existencia de 7 bases militares, pero en realidad hay doce y los Estados Unidos disponen de permiso para usar, en caso “necesario” todos los puertos y aeropuertos del país con fines bélicos.

Colombia quedó cubierta militarmente, pero las operaciones militares no son solo para Colombia. La base de Palanquero ha sido modernizada para recibir aviones de guerra de última generación, con capacidad de operar en toda la parte sur del continente, controlar el océano Atlántico e intervenir en países africanos.

A lo anterior hay que sumarle el despliegue de la Cuarta Flota y entonces nos encontramos con que los EE.UU. actúan amenazadoramente para disuadir o intervenir en cualquier nación del continente con una supremacía absoluta y con una velocidad asombrosa. En minutos pueden desembarcar miles de soldados en cualquiera de las bases en Colombia. Sus avanzadas están en posición. Disponen de inteligencia estratégica táctica y sobre objetivos militares a ser aniquilados o neutralizados.

COLOMBIA TIENE LA FUERZA MILITAR más numerosa de América del Sur, 500 mil soldados hombres y mujeres entrenados para la guerra, con armamento moderno, aviones de combate, Drones equipados con mecanismos de espionaje de la más alta tecnología, satélites con sensores que detectan luz, calor, humo y presencia de seres humanos; disponen de equipos de fotografía que pueden captar a una persona a muchos de kilómetros de distancia. Con la particularidad que esta tecnología es manejada directamente por personal estadounidense y en muchas de esas bases hay lugares en los que está restringido el acceso al personal de nacionalidad colombiana.

En Colombia la vida civil se ha militarizado. Los gerentes, administradores, funcionarios públicos, profesionales independientes, han recibido formación militar y grados militares, que los acreditan como capitanes, mayores o coroneles de la reserva que en un momento dado pueden entrar a dar órdenes a militares de menor rango.

En muchas áreas del país los asesores y personal militar estadounidense, circula libremente. Es indigno y antipatriótico ver como militares colombianos se acostumbran a realizar operaciones bajo sus órdenes. Son varios los casos reportados de pilotos norteamericanos que han muerto en accidentes o al ser derribados sus aviones por la guerrilla.

Ninguna de estas noticias trasciende a la prensa por el cerco informativo que se ejerce sobre el tema.

IGUAL ESTÁ PASANDO por todo el continente. Las oligarquías en el poder alineados con esta política ni se molestan, ni critican, ni denuncian la instalación de bases en Salvador, Honduras, Costa Rica, Panamá, Perú, Paraguay, Chile, Haití, Puerto Rico, Bolivia, Brasil y otras.

Ha sido un trabajo lento, pero seguro; ningún país está en capacidad de responder militarmente al imperio, pero sí de obligarlo a salir de su territorio como lo hizo Rafael Correa con la Base de Manta, en el Ecuador. Esto demuestra que mientras haya gobiernos democráticos y pueblos erguidos, el imperio no las tiene todas consigo.

El despertar de nuestra América es innegable, hoy contamos con gobiernos patrióticos que levantan las banderas de la dignidad y el antiimperialismo, la movilización y la protesta social crecen cada vez más y entre sus consignas aparece la lucha contra el Imperio, el capitalismo, el neoliberalismo; por la autodeterminación de los pueblos, la defensa de la soberanía nacional y el repudio a la presencia militar yanqui en el continente; consignas que todos los revolucionarios, demócratas y patriotas estamos obligados a agitar para que prendan en la conciencia popular y así hacer abortar los planes de dominación continental

Tarea urgente y necesaria es organizar una campaña simultánea en todos los países de América Latina y el Caribe contra las base norteamericanas. ¡Fuera las bases militares estadounidenses de nuestro continente!

Por otra parte cabe reiterar que Estados Unidos ha sido fiel a la divisa imperial y maquiavélica: “Divide y reinarás”. Boicoteó, con la ayuda y colaboración cipaya del colombiano general Santander, el Congreso Anfictiónico de Panamá convocado por el Libertador Simón Bolívar con el propósito de unir a las repúblicas latinoamericanas en una sola patria grande y fuerte que sea capaz de enfrentar al monstruo del norte.

Históricamente la práctica del divisionismo ha sido eficaz para los intereses geopolíticos de Estados Unidos, razón suficiente para que los procesos integracionistas sean el blanco de la Casa Blanca, que bien sabe aprovechar las múltiples dificultades y contradicciones internas de los gobernantes provenientes generalmente de las derechas oligárquicas aliadas incondicionales del imperio y usufructuarias del sistema capitalista que permite la extrema explotación del capital sobre el trabajo.

Golpes de Estado como los casos de Honduras y el Paraguay han sido propiciados por Estados Unidos para impedir la vinculación efectiva de Honduras al ALBA y del Paraguay para provocar fisuras en la Unasur.

“En ese propósito de torpedear dicha integración, en la que participan países de la zona andina como Venezuela, Ecuador y Bolivia, el régimen colombiano juega un papel de primer orden, como ya lo ha demostrado fehacientemente.

La implantación de las bases militares en Colombia también está relacionada de manera directa con la decisión del gobierno de los Estados Unidos, y de sus lacayos de América del Sur, de oponerse a los gobiernos nacionalistas que han surgido en varios países de la región en los últimos años. Sobre el particular, un documento de mayo de 2009 de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos enfatiza la importancia de la base de Palanquero, en el centro de Colombia, al recalcar que nos da una oportunidad única para las operaciones de espectro completo en una subregión crítica en nuestro hemisferio, donde la seguridad y estabilidad están bajo amenaza constante por las insurgencias terroristas financiadas con el narcotráfico, los gobiernos antiestadounidenses, la pobreza endémica y los frecuentes desastres naturales (Blair, s/a).

Como dicen las FARC-EP: “Ante el avance de los procesos democráticos y la unidad latino-americana y caribeña al tiempo que se consolidan procesos como: MERCOSUR, UNASUR, CARICOM, ALBA Y LA CELAC, el imperio prosigue sin pausa la ocupación militar”

Todos los pueblos de América Latina y el Caribe podrían marchar juntos ante el imperativo histórico que demanda la expulsión de las 36 bases militares diseminadas por todo el continente, ocupando posiciones estratégicas en la región.

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