jueves, 9 de enero de 2014

Afiliación voluntaria ¿Al servicio de los patrones o de los trabajadores?

Ricardo Peidro (ACTA)

Tenemos la certeza que el sostenimiento del actual modelo sindical es funcional a las patronales, defensoras del mismo con un entusiasmo que quizás haga sonrojar hasta algún histórico burócrata.

La libertad y democracia sindical fueron banderas de la CTA desde su fundación. No pretendo profundizar aquí en el tema porque ya la CTA invirtió litros de tinta y los compañeros y compañeras de la Central, militan todos los días para lograr ese objetivo. La OIT, los fallos de la Corte y la pelea cotidiana hace que avancemos a fuerza de convicciones a pesar del “tridente ofensivo”: patronal-burocracia-gobierno.

El proyecto que defendemos de ley sindical es el presentado por Víctor De Gennaro en diputados, discutido con la Central y es el que refleja nuestra posición con respecto al actual modelo y al que pretendemos construir con nuestra lucha diaria. Pero en este sentido quería hacer alguna reflexión expresada en reuniones informales con las compañeras y los compañeros entre los que tuvimos muchas coincidencias, diferencias y rechazos, estos últimos planteados fundamentalmente por aquellos compañeros que deben expresarse en foros académicos o internacionales donde se defiende la libertad sindical y que por supuesto fueron y son indispensables no sólo para avanzar en nuestro camino sino para informar y crear conciencia sobre la situación que atravesamos.

Pero sin dar más vueltas, la preguntas-reflexiones son las siguientes: En la realidad actual de la Argentina y el mundo, la afiliación gremial voluntaria ¿Depende de la voluntad y decisión autónoma del trabajador? Frente a Patronales y grupos empresarios que hacen de la política anti sindical una militancia obsesiva y cotidiana ¿Tiene un trabajador “la libertad” de afiliarse? Frente a las patronales que arremetieron en la última reunión de la OIT contra el derecho de huelga, herramienta clave de la clase trabajadora, ¿tieneel trabajador o la trabajadora la libertad de decirle a los grupos económicos que le descuenten de su salario un porcentaje, con el objetivo de financiar a la organización que lo va a representar, para disputarle a ellos las ganancias y condiciones de trabajo y así evitar su unilateralidad para fijar las políticas laborales?

Frente a la fragmentación de la clase trabajadora (expresada en trabajadores formales, informales, precarios, contratados a término, falsos monotributistas, tercerizados, etc), efecto deseado del sistema para que actúe, entre otras cuestiones, como disciplinadora en el conflicto social ¿Tiene libertad un trabajador para decirle a su empleador que pretende afiliarse a un sindicato para terminar con lo que aquel defiende como su tesoro más preciado? En este contexto, la afiliación gremial “voluntaria” tiene alguna relación con la libertad sindical. Frente al poder de los grupos concentrados que contratan estudios de abogados especializados en desindicalizar empresas, la afiliación “voluntaria” ¿Se refiere a la voluntad del trabajador o del empresario?

No hace mucho salieron a la luz documentos internos de wal-mart en donde se adoctrina al personal jerárquico para “permanecer libres de sindicatos” y hasta instrucciones para llamar a un ¡equipo de acción rápida! especializado en frustrar todo intento sindical. Incluso en el 2007 fueron citados sus directivos por la comisión de trabajo del Congreso Nacional debido a sus acciones anti-sindicales. Frente a esto ¿Tiene un trabajador de wal-mart libertad de afiliarse voluntariamente sin riesgo de perder su fuente de trabajo?

La historia demuestra que la clase trabajadora no necesitó ni descuento de planilla, ni legalidad para organizarse y luchar. Los orígenes del sindicalismo en Argentina deja ver a compañeros y compañeras financiándose clandestinamente, enfrentando el conflicto “sin red”, arriesgando la deportación o la muerte sin legalidad alguna que los sostuviera más que la voluntad de lucha y la fuerza organizada. Pero gracias a ellos hemos avanzado.

También en la actualidad en muchos países de América (Guatemala y Colombia son ejemplos estremecedores) los delegados o líderes sindicales son asesinados por sicarios de las patronales. Sabemos de la dimensión de la historia y del presente y lo que discutimos en la actualidad pareceria una nimiedad si no asistiéramos en la Argentina, como una expresión más de las patronales mundiales, a la ofensiva anti-sindical más seria de los últimos años frente a la cual debemos presentar batalla en todos los frentes.

Los militantes sindicales sabemos que el trabajador/a en la soledad del despacho de un gerente de una corporación empresaria tiene al menos derechos irrenunciables. Por más que lo obliguen no sirve su firma para renunciar al salario, al aguinaldo, a la jornada de 8 horas u otros derechos que se conquistaron a lo largo de los años y que están plasmados en la Constitución y las leyes. La ley lo ampara, al menos en este caso, porque contempla la dimensión del poder patronal frente a la soledad y necesidad del trabajador. Sería ridícula la “adhesión voluntaria” o la “renuncia voluntaria” a esos derechos fundamentales. En el mismo sentido no es menos ridículo entonces, imaginar en los contextos que describimos a un trabajador afiliándose voluntariamente frente a un patrón que está por contratarlo.

Por eso la afiliación gremial debería ser un “derecho irrenunciable”.

Libertad sindical para decidir que colectivo será el que lo represente y afiliación gremial como derecho irrenunciable para que la “voluntad” de afiliarse no sea bastardeada por el poder patronal.

Una última reflexión: aún bajo este modelo sindical la “afiliación obligatoria”, si así quisiera llamarse, sería la pesadilla de muchos burócratas y sindicalistas empresarios. Hace rato que los mismos han desatado su destino del “aporte voluntario”. Los aportes compulsivos de los trabajadores acordados con la patronal y a espaldas de asambleas y congresos, son la herramienta fundamental para sostener negocios y poder. El acuerdo es claro: aporte compulsivo del trabajador sin aporte voluntario (afiliación) lo que asegura financiamiento a las burocracias sin oposición en las elecciones y a la patronal “paz social” con teléfono abierto entre ambas. Los militantes sabemos de qué estamos hablando. Un ejemplo claro, entre otros tantos, es el caso reciente de un trabajador de Fravega que concurrió al sindicato para denunciar que no permitían afiliarse y su intención de ser delegado. El telegrama de despido fue despachado al haber transcurrido una hora de su salida de la sede gremial y ya no se le permitió un reingreso al empleo. La consulta a la CTA fue con el atropello consumado.

Por otro lado y como otro ejemplo de la realidad que describimos es que en muchos establecimientos, se ganan la elección de delegados o comisiones internas porque votan todos, afiliados y no afiliados, pero se pierde la elección de seccionales o gremio nacional porque en este caso votan exclusivamente los afiliados gremiales.

Por lo expresado somos muchos los que cuestionamos que la afiliación voluntaria sea verdaderamente voluntaria y que la misma esté relacionada con la defensa de la libertad sindical. Incluso consideramos que, a esta altura, es una herramienta más de coacción anti-sindical de las patronales antes que una acción autónoma y de libertad de los trabajadores.

Ricardo Peidro es Secretario Adjunto de la CTA.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.