jueves, 9 de enero de 2014

Ecuador: Las paradojas de Roldós

Guillermo Navarro Jiménez (especial para ARGENPRESS.info)

"Hay algo extraordinariamente paradójico en la visibilidad que el mal tiene en nuestra época, una visibilidad que puede llegar a ser tan abrumadora que nos ofusca"
Richard J. Bernstein

León Roldós, en el artículo de opinión publicado en la edición del 1 de enero del 2014, sección de editoriales del diario El Comercio, bajo el título de "Paradoja para reflexionar", pretende construir una paradoja en el ámbito de la tercera acepción que para esta palabra establece la Real Academia de la Lengua, a saberse: "Figura de pensamiento que consiste en emplear expresiones o frases que envuelven contradicción", para lo que acude a una comparación entre el asilo concedido por el gobierno del Presidente Correa a Julián Assange "fundador, editor y del sitio web WikiLeaks", y la viabilización de "la salida de Hong Kong de Edward Snowden", con el allanamiento, por orden judicial como lo reconoce el propio Roldós, al domicilio de Fernando Villavicencio y la oficina de Cléver Jiménez, el 27 del mes de diciembre del año pasado.

La supuesta paradoja, según la opinión de Roldós, se generaría: "... porque al interior del Ecuador, conductas de largo menos incisivas que las de Assange y Snowden parece que han pasado a ser los mayores crímenes que pueden cometerse".

Preámbulo que le permite, luego de expresar su "acuerdo con la transparencia absoluta, pero también en el respeto a la intimidad de las personas", inducir a error a los lectores desprevenidos, puesto que en momento alguno establece las diferencias cualitativas que se constatan en los primeros y en el segundo caso, lo que impide develar la debilidad del argumento exhibido, como lo comprueban los siguientes argumentos:

1. La declaración Universal de Derechos Humanos en su artículo 12 dispone: "Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques".

2. La Convención Americana sobre Derechos Humanos, en su Artículo 11, su numeral 2 dispone: "Nadie puede ser objeto de injerencias arbitrarias o abusivas en su vida privada, en la de su familia, en su domicilio o en su correspondencia, ni de ataques ilegales a su honra o reputación";

3. La Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, en relación al Derecho a la inviolabilidad y circulación de la correspondencia, en el artículo X, dispone: "Toda persona tiene derecho a la inviolabilidad y circulación de su correspondencia";

4. Julian Assange, a través de su página web WikiLeaks, difundió los miles de documentos clasificados acerca de la guerra en Afganistán y los cables diplomáticos electrónicos remitidos a Washington por las representaciones diplomáticas de los Estados Unidos, y el video sobre el "asesinato colateral", proporcionados por el soldado Bradley Edward Manning. En momento alguno Julian Assange y su equipo obtuvieron la información difundida infiltrándose ilegalmente en los sistemas del gobierno norteamericano;

5. Edward Snowden, empleado de la Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA), hizo públicos, a través de los periódicos The Guardian y The Washington Post, documentos clasificados como alto secreto sobre varios programas de la NSA, incluyendo los programas de vigilancia masiva PRISM y XKeyscore . Documentos que permitieron conocer la permanente violación a la intimidad de las personas, incluso de los más altos dignatarios de los países de todo el mundo, aliados o no aliados, del primer o del tercer mundo, sumisos e insumisos al poder del imperio, etc . Ejemplo que tampoco concurre a la paradoja que Roldós pretende construir, puesto que Snowden fue un instrumento de la violación de la intimidad de las personas y, en tanto tal, autor confeso como Jiménez y Villavicencio;

6. Cléver Jiménez y Fernando Villavicencio anunciaron públicamente que disponían de correos electrónicos del Presidente de la República. En otros términos, reconocieron que habían intervenido en la correspondencia electrónica de un ciudadano, anunciaban sin tapujo alguno haber violado tanto la Convención Americana como la Declaración Americana sobre Derechos Humanos. Reconocían explícitamente haber actuado de la misma manera como operan los servicios de inteligencia norteamericana, a través del programa PRISM;

7. Así planteado el problema, el reconocimiento público por parte de Jiménez y Villavicencio de la "injerencia arbitraria" en la correspondencia del Presidente de la República, evidencia que estos ciudadanos habían violentado el derecho a la intimidad del Presidente de la República;

8. En consecuencia con lo antes expuesto, es posible sostener que el allanamiento por orden judicial, no constituye una violación a la intimidad de la familia Villavicencio como lo sugiere Roldós. Es una acción judicial respaldada en una orden, como lo reconoce el propio Roldós, ante la violación de un derecho humano, del derecho a la intimidad en lo atinente a la correspondencia del Presidente de la República;

9. Roldós afirma en su exposición que: "conductas de largo menos incisivas que las de Assange y Snowden parece que han pasado a ser los mayores crímenes que pueden cometerse". Aseveración que, a más de develar la falsa defensa del derecho humano a la intimidad que pretende Roldós, cualifica el respeto a un derecho humano, lo jerarquiza, lo cual es totalmente improcedente, inaceptable, puesto que los derechos humanos se los respeta por su condición de tales, por su propia condición y no por el juicio que sobre su aplicabilidad emita cualquier persona, mucho menos quien tiene interés político para adoptar tal posición; y,

10. Finalmente debemos igualmente objetar el contenido de la frase: ""conductas de largo menos incisivas", puesto que implícitamente sostiene que la "injerencia arbitraria" a la correspondencia del Presidente de la República es conducta de menor monto. Aseveración implícita que nos conmueve y extraña por la historia compartida en los trágicos momentos de la muerte (asesinato?) del Presidente Jaime Roldós.

Conclusión

En consecuencia con todo lo antes dicho puede afirmarse que la acepción de paradoja que León Roldós pretende utilizar, a saberse la contraposición del caso Assange y Snowdern con el de Jiménez y Villavicencio, es insostenible, no así la paradoja que expone implícitamente en su editorial, ésta sí en total coherencia y concordancia con la segunda acepción del término paradoja, que no es otro que el constituir una: "aserción inverosímil o absurda, que se presenta con apariencias de verdadera". Todo ello en el sólo propósito de lograr objetivos políticos, más que en una defensa de la transparencia, la intimidad de las personas como lo proclama.

Sugerencia

Más allá de todo lo antes expresado, por el comprobado conocimiento sobre el limitado conocimiento técnico que poseen Jiménez y Villavicencio, no podemos eximirnos de compartir varias interrogantes con nuestros conciudadanos:

- ¿cómo penetraron a la correspondencia presidencial?

- Si lo hicieron personalmente ¿quién les proporcionó los equipos técnicos y los recursos humanos indispensables para este tipo de acciones?

- Si no lo hicieron personalmente: ¿quién le proporcionó la información que públicamente reconocieron que la poseen?

- Como los programas para este tipo de acciones lo posee, como es de conocimiento público la Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos: ¿fue ésta agencia la que les proporcionó la información?

- Si la informante provino de la agencia norteamericana: ¿cuál es la relación que mantienen con esta organización?

Interrogantes que nos dicen que el problema no se satisface, de ninguna manera, con la comprobación de la existencia de los correos, como se infiere de la incautación de equipos de computación dispuesta por el fiscal encargado de esa indagación. Lo importante, en nuestro entender, es que los servicios de seguridad ecuatorianos determinen la vinculación de estos personajes con las agencias que les proporcionaron la información que públicamente dicen poseerla. Este debe ser, a nuestro criterio, el objetivo central de la investigación, puesto que sólo de esta manera conoceremos los verdaderos alcances de esta acción intrusiva; los nexos que les une con quienes establecieron el marco estratégico para esta acción y otras acciones acometidas o a acometerse en nuestro país; la razón política que conduce a estos personajes, a los cuales, por todo lo transcurrido, caben plenamente las palabras de Sartre cuando sostenía que "quien obra de mala fe siempre sabe lo que hace, aunque pretenda no darse cuenta".

Sólo entonces y sólo entonces el país conocerá la verdadera catadura de los Jiménez y Villavicencios que transitan, con igual o similar conducta, con igual o similar desfachatez, con igual o similar alevosía por la política ecuatoriana, revestidos de una palabrería espuria, expuesta en forma constante, supuestamente en defensa de los más altos intereses nacionales.

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