martes, 14 de enero de 2014

En algún lugar… Cracia, cracia!

Laura M. López Murillo (especial para ARGENPRESS.info)

En algún lugar de la epifanía, los sueños se transforman en alegrías con la llegada del Único Rey Mago, el poderoso transformador de la realidad que disipa todas las incertidumbres y logra desarticular el paradigma ancestral con el artificio de una democracia sin demos…

Dicen los que saben que el abstencionismo del electorado mexicano es una reacción consciente, deliberada y recurrente ante el desempeño de la clase política; los expertos indican que la desconfianza de los electores proviene de una desesperanza aprendida que se reafirma por la desmemoria histórica; los que no votan, justifican su apatía con la enorme, y creciente, distancia entre el gobierno y la ciudadanía. Pero al margen de todas las variables explicativas, en la realidad cotidiana donde transcurren los días de los ciudadanos se ha expandido el rechazo razonado hacia todo lo relacionado con el ámbito político.

En las cuestiones de la confianza del electorado los pronósticos siempre fueron reservados… hasta ahora. Los motivos del desencanto y la apatía que permanecieron en la ambigüedad se revelaron en un artículo de Sabina Berman publicado en la Revista Proceso donde detecta los elementos ocultos entre las líneas de los discursos triunfalistas de los legisladores en la sesión extraordinaria del Congreso el 3 de enero.

Sabina Berman describe que el misterio del abstencionismo se resolvió con las palabras del senador Gamboa Patrón: “Pero al final, nosotros los congresistas, optamos por el camino responsable, y votamos contra los deseos del pueblo mexicano”. Relata también que en esa sesión se evaporó el fantasma de la incertidumbre cuando el diputado Manlio Fabio Beltrones descubrió el rumbo de la nación mexicana al decir: “México se esforzaba en el arduo tránsito a la democracia. Hoy la llamada ‘transición a la democracia’ ha concluido, con esta sorpresa: no transitamos, nos regresamos”. Y para acabar con las especulaciones, el diputado enfatizó el trayecto con una emotiva alegoría: “Pero hicimos lo que los choferes de tráiler responsables hacen cuando el camino se adentra en una noche demasiado inquietante: dimos vuelta en U”.(*)

Ah!... sí! En cuanto al desempeño de los legisladores, Sabina Berman indica que las declaraciones fueron claras y contundentes y ya no habrá dudas al respecto. Relata que Gustavo Madero finalizó su discurso con una revelación inaudita: “No sé qué hago acá. Pero pretendo seguir haciéndolo. Muchas gracias”. Y que por su parte, Gamboa Patrón explicó el profundo dogmatismo que impera en aquellos lares: “Sincerémonos. El texto de la reforma nos llegó 24 horas antes de la votación. Así que una mayoría eligió votar en un acto de fe en el Presidente. Un acto de fe sólo equiparable al del mismo Presidente en sus asesores, los redactores de la reforma.”(*)

El artículo concluye con una alusión al Único Rey Mago que concedió el anhelo de los legisladores y dejó en el congreso el juguete preferido de la clase política: una impecable y hermosa Cracia, una paradoja que canta sin cesar: “Cracia cracia cracia/ellos son muchos,/nosotros muchos menos,/ pero a los hechos pecho/, ¡Democracia sin demos!...” (*)

(*) Berman, Sabina. (2014). El congreso de independiza del pueblo. Revista Proceso.

Laura M. López Murillo es Licenciada en Contaduría por la UNAM. Con Maestría en Estudios Humanísticos, Especializada en Literatura en el Itesm.

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