jueves, 2 de enero de 2014

“Los tiempos están cambiando”

Félix Herrero (especial para ARGENPRESS.info)
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Vamos, senadores y diputados, por favor presten atención al llamado.
No se queden en la puerta, ni bloqueen la entrada,
porque el que salga herido, será el que se quedó atrancado.
Hay una batalla ahí fuera, y es atroz.
Pronto sacudirá vuestras ventanas y hará vibrar vuestras paredes,
porque los tiempos están cambiando.
Bob Dylan, The times they are a-changing

La canción que Bob Dylan escribiera en 1964 está vigente en nuestro país, como lo estuvo en diciembre del 2001. Y hay cambios, y los hubo profundos en 2013. Algunos son cíclicos como el inicio temprano de la despedida del gobierno nacional y sus socios y, otros muchos, más profundos para los argentinos, que a pesar de las dificultades para ser bien gobernados vemos que la iglesia romana nombra jefe religioso del18 por ciento de la población mundial a un cura jesuita, argentino y peronista.

Hay hechos que no nacen con su explosión sino que la misma se va acumulando y potenciando con el transcurso del tiempo, o de los errores que se cometen durante largo trecho: es el caso de la crisis energética que estamos sufriendo con la inhumanidad de empresarios y gobernantes. Lo muestra, incluso, la contabilidad trágica de los muertos y miles de sufrientes, en general de los sectores medios y más humildes de la población. Desde que explotó la crisis de los apagones han sobrevenido 24 muertos, es decir han ocurridos 24 asesinatos sociales, en un número que aterra: 16 personas asfixiadas por dióxido o monóxido de carbono originados en la quema del querosene o diesel utilizados en equipos de autogeneración, familiares y de pequeños comercios, 3 integrantes de una familia que se quemó por utilizar velas para sustituir la iluminación desaparecida por los apagones, y un ciudadano de toda inocencia muerto por un policía que quiso estacionar su auto y el piquete anti-gobierno y anti-empresas le ocupaba el lugar. Como la mayoría de la mortandad son personas del interior la lista siniestra de esta contabilidad que jamás debería existir no se informa mucho donde Dios y las multinacionales atienden, donde se prohíbe que los legisladores capitalinos que quieren declarar la urgencia energética no puedan hacerlo.

La lista de los muertos por la crisis energética (que no toma en cuenta los casos ocurridos en razón de los efectos por las altas temperaturas) comienza el 13 de diciembre (día del Petróleo Nacional) con la muerte de 12 personas en Caspalá (Jujuy) por el monóxido de carbono provocado por el uso de un grupo electrógeno a gasoil. A esta desgracia sin castigo le siguió el 26 de diciembre cuando en Tolosa, La Plata, mueren por la misma razón otras 6 personas. Antes, el 16 de diciembre, en Villa Ortúzar de Capital Federeal mueren otras dos personas por el uso de un grupo electrógeno. Días después ocurren los desdichados actos, como el del policía que buscando lugar para estacionar su auto en el barrio de Flores mata a una persona joven que estaba en el piquete (1), y el incendio causado por el uso de vela carboniza a tres miembros de una familia de Villa Tranquila, en el Doque Sur.

No hay reacciones
Solo oímos comentarios avergonzados de irresponsables empresarios concesionarios, de insensatos funcionarios concedentes y algunos políticos que son decidores de la nada. Y todo esto frente a la más grande crisis energética de la historia argentina, con una que ya superó el récord de 16 días de los apagones de febrero de 1999.
Hay declaraciones partidarias que deberían avergonzar a quienes las escriben, o firman, o adhieren: se puede decir que ocultándose en el respeto que se debe a la Ley, pero siempre que es Justa y moral, introducen el mandato antiFrancisco negando la propuesta de “Hagan lío, hagan lío” a nuestra juventud y a todo nuestro pueblo.

Las soluciones para salir de la crisis (la que durara por lo menos cuatro o cinco años) son timoratas y se reducen a repetir las bravatas de siempre para que todo quede igual. Se aúnan políticos descreídos con empresarios enriquecidos que ocultan sus ganancias y lloran miserias. Edenor, por ejemplo, fue la firma que en la cotización de la Bolsa de Buenos Aires obtuvo el segundo mayor aumento de la cotización en 2013, con un incremento del 235 por ciento mientras llora miserias pidiendo subas tarifarias y sigue distribuyendo y remesando el dinero argentino obtenido en acuerdos con el Señor de los Subsidios.

No proponen terminar con la crisis porque significa terminar con los entendimientos espurios con las empresas corruptoras. Sería terminar con la causa última de la crisis: la codicia angurriosa de los capitales que se hicieron dueño del servicio público, y actúan como si lo fueran. Solo dan soluciones repetidas que, en muchos casos, nunca las propusieron para cumplirlas. Y recurren para eso a las compensaciones del derecho civil y comercial, a las multas del derecho administrativo (que luego se perdonan por nuevas promesas de inversión que jamás se realizan), por la política que mantienen en sus cargos sin renunciar a todo el gabinete energético, ni la publicación de los acuerdos eléctricos y petroleros.

Falta utilizar el código penal para que lleguen a la cárcel y devuelvan sus ganancias ilícitas a empresarios corruptores y funcionarios corrompidos. No proponen investigar a los especuladores que negocian acciones de las firmas de servicios públicos como si fueran empresas que fabrican otros productos sin naturaleza social. No proponen investigar todas las remesas de ganancias sin inversión. No proponen sancionar a los que venden la gestión de servicios públicos como si fueran bienes propios, ni a los funcionarios que sin realizar las investigaciones aceptan estas cesiones institucionales realizadas en función del lucro de la comercialización de acciones y no del interés general que exigen los servicios públicos.

Se ocultan en paliativos que de nada sirven y que la gente se ríe porque ya aprendió a no ser engañada como niños de la primera infancia. Son muchos los paliativos que hacen los Decidores de la Nada para confundir y hacer creer que van a tomar medidas eficientes y ejemplares. Así a Macri se le ocurrió decir que hay que cambiar el huso horario precisamente cuando el que está vigente en Buenos Aires es el huso de verano. A Capitanich, quien en 2013 ni siquiera en Resistencia pudo dar iluminación a un partido de fútbol, que debió ser suspendido, entre los seleccionados argentino y brasileño, ahora se le ocurre, cuando hay graves deteriores en los cables y en estaciones y subestaciones, cortes programados cuando no puede asegurar que la energía eléctrica llegue al usuario. Y De Vido sigue con los papelones intentando ocultar apagones con la técnica kirchnerista del cambio de denominación, llamándolo cortes preventivos. Los bochornos siguen con propuestas como las de mantener apagadas vidrieras y marquesinas (en muchos barrios ya lo están por la crisis), sin luz a plazas y jardines públicos, de no producir con declaración de feriados para disminuir el consumo eléctrico, práctica gravísima porque lo que en el fondo hacen Macri y los que rodean a la presidenta es afirmar lo que nunca reconocieron: que la crisis energética terminará no solo en una crisis social en los hogares como la actual sino también productiva que ni el Indec podrá ocultar. También irresponsablemente se dice que todo edificio nuevo de más de 5 pisos deberá instalar equipos de autogeneración: justo, ¡muy bueno para hacer aún más irrespirable la atmósfera de la ciudad! ¡”Vida el cáncer” como expresión renacida!.
Mientras los responsables de la crisis disponen la importación de electricidad de Brasil y Uruguay,
debería tomarse el ejemplo del país oriental donde la empresa estatal UTE invierte y obtiene utilidades que se destinan a un fondo que prevé situaciones imprevistas como la que ocurre en nuestro país: hay que recordar que ambos países tienen un clima similar de picos de calor. Pero pasó lo de la fábula: en nuestro país hubo muchas cigarras que cantaban décadas ganadas, mientras la humildad uruguaya tenía algunas actividades que se gestionan como las hormigas: trabajan siempre para el conjunto, para todo el hormiguero y no para los incapaces que juegan al golf mientras sus conciudadanos son maltratados sin límites.

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