viernes, 28 de febrero de 2014

Entrevista a Juan Carlos Giuliani: “La situación de los trabajadores de prensa no escapa a la de la mayoría de la clase”

CTA - PRENSA RED

Con motivo de la marcha por el salario mínimo, vital y móvil y en defensa de los puestos de trabajo realizada en Rosario, dirigentes nacionales acompañaron esta movida unitaria y multisectorial de trabajadores privados y estatales de la región. El equipo de Comunicación de la CTA-Rosario dialogó con Juan Carlos “Pipón” Giuliani, Secretario de Relaciones Institucionales de la CTA. Habló de la marcha y de las futuras acciones que encarará la Central en el marco de la puja distributiva, de la situación de los trabajadores de prensa en el país y de la aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

Juan Carlos “Pipón” Giuliani no es sólo el Secretario de Relaciones Institucionales de la CTA. Si llegó hasta allí es por una larga trayectoria de trabajo sindical y militancia política. Como periodista, fue parte de la Juventud Trabajadora Peronista (JTP) y militante de Montoneros, lo que lo llevó a la cárcel desde el ’75 hasta 1982. En 1984 fue uno de los fundadores del Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba (Cispren).

Fue Secretario General de ese gremio desde 1994 hasta 2005 y en su gestión, esta organización decidió incorporarse a la CTA. Giuliani también fue Secretario General de la CTA Córdoba entre los años 2000 y 2006. Además, fue Secretario de Comunicación y Difusión de la Comisión Ejecutiva Nacional de la CTA, y Secretario General de la Federación de Trabajadores de la Cultura y la Comunicación de la República Argentina (Fetraccom).

Como integrante de la Mesa Nacional de CTA, viajó a Rosario el jueves pasado, al realizarse la marcha por el salario mínimo, vital y móvil y en defensa de los puestos de trabajo. Allí dialogó con el Equipo de Comunicación de la CTA local sobre la actividad, las futuras acciones que desarrollará la Central en el corto plazo, la situación de los trabajadores de prensa del país y la aplicación de la Ley de Medios.

- ¿Qué importancia tiene esta marcha en Rosario para la CTA Nacional?

Se da en el marco de la construcción colectiva de una jornada nacional de lucha con paros y movilizaciones que hemos dispuesto para el 12 de marzo para decirle no al ajuste, que los trabajadores no vamos a pagar el costo de la confiscación de nuestros ingresos a partir de la brutal devaluación que ha hecho el gobierno nacional y del proceso inflacionario que se ha acelerado en los últimos dos meses. Nos parece una convocatoria muy inteligente y muy oportuna, que por fuera de los sindicatos, de lo organizado y demás, estemos convocando a los trabajadores para exteriorizar nuestro rechazo a una propuesta del poder que vuelve a querer hacernos pagar los costos del ajuste. Por eso la CTA nacional a través de mi persona está presente en este acto en Rosario.

- ¿Qué expectativas tienen para la jornada del 12 de marzo?

Estamos planteando que en todo el país va a haber actos, asambleas, radio abiertas, cortes de calle y de rutas, movilizaciones y paros donde se pueda. En Buenos aires vamos camino a una gran movilización a plaza de Mayo para decirles que no vamos a dejar que nos roben el salario, para decirle no al ajuste y para plantear la construcción de una alternativa política que nos permita a los trabajadores y a las clases populares vivir en un país distinto al que estamos viviendo ahora, donde al cabo de 30 años de democracia seguimos teniendo el 30% de nuestros compatriotas bajo la línea de la pobreza y siguen muriendo pibes todos los días. Por eso, otro de los puntos del plan de acción que definimos en la CTA es participar activamente de la marcha del Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo, bajo el lema “El hambre es un crimen”, que saldrá el 28 de abril desde Puerto Iguazú y llegará el 9 de mayo a Capital Federal.

- ¿Cuál es la situación de los trabajadores de prensa en el país?

Venimos de estar frente a Editorial Perfil acompañando al plenario a los compañeros del plenario de trabajadores de prensa, que está reclamando por la reincorporación de los despedidos, algunos de ellos integrantes de la junta electoral, por la actitud de la empresa de Fontevecchia de hacer caso omiso a los dictámenes del Ministerio de Trabajo de la Nación que ha planteado la reincorporación de los trabajadores.

La situación de los trabajadores de prensa no escapa a la de la mayoría de la clase trabajadora en todo el país. Tenemos 5 millones de trabajadores que están precarizados, en negro, no registrados, con contratos truchos o con el verso del monotributo, con el que no tienen aportes jubilatorios, obra social, no cobran el aguinaldo, que es un nuevo de esclavitud que tenemos en pleno siglo XXI. En Capital Federal, además, por una actitud abandónica de la UTPBA (Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires), los trabajadores están discutiendo la reinstalación de los despedidos en lugar de lo que hoy es urgente y necesario, que es el tema del salario. La devaluación del 23% que el gobierno hizo en enero del peso argentino, más la inflación, que ya entre enero y febrero va a rondar el 8%, ha devorado el ingreso de los trabajadores. Los trabajadores de prensa por ejemplo en Córdoba, en mi sindicato, el Cispren (Círculo Sindical de Prensa y Comunicación), está reclamando un básico de convenio para redactor de $10.028. Hoy la canasta familiar ronda los $13.000. Hoy los trabajadores somos cada vez más pobres, incluso muchos de los trabajadores ni siquiera perciben el salario mínimo, vital y móvil en pueblos del interior de las provincias más periféricas de la Argentina. Los trabajadores de prensa y comunicación no somos ajenos a eso, trabajemos en medios de las corporaciones de la prensa hegemónica o se trabaje en los medios que ha formado la cadena adicta al gobierno. En esto se ponen de acuerdo, Spolsky no tiene ninguna diferencia con Fontevecchia, Magnetto no tiene ninguna diferencia con Vila-Manzano. A la hora de joder a los trabajadores, ellos sí que están unidos y organizados contra nosotros. Giuliani en Rosario

- ¿Qué opinión tienen desde la CTA sobre la aplicación efectiva de la Ley de Medios?

Nosotros hemos participado activamente de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA). No hay que olvidar que nosotros, como CTA y como gremios de prensa, somos co-redactores de los “21 Puntos por una Radiodifusión Democrática”, allá por el año 2004, que le pusimos “21 puntos” porque se cumplían 21 años de democracia.

Cuando el gobierno se peleó con Clarín, porque hizo negocios formidables durante muchos años, desde 2003 hasta 2008, el gobierno tomó como punto de partida de su proyecto de ley los “21 puntos”. Nosotros saludamos la aparición de la Ley, estamos a favor de la desmonopolización de los medios de comunicación, de la democratización del mensaje comunicacional. Es todo un avance que el 33% del espectro radioeléctrico pertenezca a organizaciones sin fines de lucro, a sindicatos, cooperativas, movimientos sociales, organizaciones territoriales y demás. Luego eso se fue desvirtuando en función de esta pelea. Clarín y la prensa hegemónica, lo que hizo fue apelar a sus contactos en el mundo de la política y de la justicia para diferir la aplicación de esta Ley todo lo que se pudiera. Pero judicializó sólo cuatro artículos y la LSCA, sancionada en el año 2009, tiene 116 artículos, lo que quiere decir que hay 112 artículos donde la AFSCA (Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual) no tenía ninguna restricción para comenzar a ejecutar y no lo hizo. No hizo el plan de relevamiento técnico que permite conocer cuál es el espectro radioeléctrico y cómo está ocupado para definir el 33% para los sectores sin fines de lucro, otro tanto para los medios públicos y el resto para las empresas capitalistas.

- ¿Qué le parece el plan de adecuación del Grupo Clarín que se dio a conocer en los últimos días?

Hoy llega el proceso de adecuación de Clarín y en realidad lo que ha hecho el monopolio es dividirse en seis grupos de sus propios accionistas, que es lo mismo que hizo el grupo Vila-Manzano. Pero el gobierno no ha avanzado, por ejemplo, con Telefónica, que es dueña de Telefé y otros medios y no puede serlo porque está prohibido que las telefónicas ingresen al mundo de la comunicación audiovisual.

En el medio estamos los trabajadores, que somos el sujeto activo de la comunicación. Para nosotros, los gremios de prensa y la CTA, es muy importante que la LSCA nos sirva como un elemento de presión para el blanqueo de los compañeros en los medios de comunicación. Se supone que por ley, el hecho de que un medio no tenga a los trabajadores registrados es causal de que no le otorguen o que le retiren la licencia. Eso deberíamos usarlo para organizar a los trabajadores.

Supongo que se va a perfeccionar y profundizar la democratización mucho más en los próximos años. No hay una participación activa de los trabajadores en esta cuestión. Recién se están dando las primeras concesiones a canales de televisión comunitarios, después de una larga pelea. El gobierno sí se las había dado a sus amigos: a Gerardo Martínez, el ex agente del Batallón 601, de la UOCRA, por ejemplo. Pero es una pelea y una tensión constante. Nosotros debemos protagonizarla, no le tenemos que regalar ese espacio a nadie, porque hemos sido protagonistas de esta ley. Las organizaciones sociales tenemos que avanzar en reclamar que el 33% efectivamente se reparta; que tengamos créditos blandos y apoyo del Estado para poder dotarnos tecnológicamente, porque tenemos el material humano, estamos en condiciones de competir con cualquiera. Pero no estamos para competir con las empresas capitalistas que tienen un poderío económico que no tenemos nosotros. Ahí necesitamos que el Estado, mediante distintas variantes, nos de un apoyo para que podamos subsistir y que estos proyectos sean sustentables. Porque sino corremos el peligro de que ocurra lo mismo que cuando en la época de Menem se desregularon las obras sociales sindicales: las que no eran sustentables vendieron su nombre como patente y la hicieron pre paga. No vaya a pasar que, por no ser sustentables, el 33% de medios sin fines de lucro terminen perteneciendo a grupos de empresas comerciales que utilizan ese sello para seguir haciendo ganancias por otros medios.

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