viernes, 21 de marzo de 2014

México. Comentario a tiempo: Los idus de marzo

Teodoro Rentería Arróyave (especial para ARGENPRESS.info)

Con el cese del Enrique Horcasitas Manjarrez, como director de Proyecto Metro y el reemplazo de forma provisional de Marco Antonio Ciriaco Arroyo, quien se desempeñaba en la propia Contraloría capitalina, según se dijo, para garantizar las investigaciones que se realizan sobre las irregularidades detectadas en la Línea 12 del Metro, “los idus de marzo” cayeron y para siempre sobre el ex jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubón.

Ciertos momentos claves del calendario romano tenían nombre propio, entre ellos “los idus”, que correspondían a los días 13 de cada mes, excepto en marzo, mayo, julio y octubre que se celebraba el día 15. Entre ellos destacaba el conocido como “idus de marzo” que designaba al día 15 del mes dedicado al dios de la guerra Marte, el mes de Martius.

Ante la decisión, que representa un acto severo de gobierno, Miguel Ángel Mancera, aclara que la remoción no es un juicio al desempeño del funcionario, sin embargo toma las prevenciones inherentes al "escandalazo" asunto donde campean la corrupción y la negligencia.

Estos días, “los idus”, eran jornadas de buenas noticias, sin embargo, los caprichos de la historia hicieron que uno de estos días el propio Julio César fuera asesinado en el año 44 a.C. De hecho, según apuntaba el propio escritor griego Plutarco, Julio César fue advertido del peligro, la soberbia le ganó y el idus de marzo de ese año se tiñó de sangre.

Cuáles son esas prevenciones, el propio gobernante capitalino las aclara al afirmar que ha “dado instrucciones a la Contraloría General del Distrito Federal para que encabece el aseguramiento de todos los archivos físicos, electrónicos y digitales de la Dirección del Proyecto Metro a fin de seguir avanzando con el proyecto administrativo”. En otras palabras, preservar las pruebas de los probables ilícitos.

Según el texto de Plutarco: “Lo que es más extraordinario aún es que un vidente le había advertido al Emperador del grave peligro que le amenazaba en los idus de marzo, y ese día cuando iba al Senado, llamó al vidente y riendo le dijo: “Los idus de marzo ya han llegado”; a lo que el vidente contestó compasivamente: “Sí, pero aún no han acabado”.

El sobrado Marcelo Ebrard Casaubón le apostó todo, su futuro político, al prestigio que según él se había ganado con su administración sexenal, sus obras faraónicas del último tramo de su gobierno daban para ser presidente nacional del Partido de la Revolución Democrática y amarrar la candidatura de las izquierdas a la Presidencia de la República en el 2018.

No oyó ningún consejo, ninguna advertencia, tenía que concluir en tiempo record la obra magna. No sólo de su administración sino de todos los gobiernos de izquierda del Distrito Federal: La Línea 12 del Metro, la Línea de Oro. En la regia inauguración, hasta invitó al entonces presidente, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, a quien había despreciado en todo el trayecto de las administraciones en las que coincidieron.

En México como en todo el mundo, “los idus de marzo”, por la tragedia del emperador romano, Julio César, los identificamos no como días de fiesta, sino de tragedia o cuando menos de despedida, de cancelación de aspiraciones largamente, concebidas, imaginadas y sobre todo, creídas.

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