viernes, 21 de marzo de 2014

"Orden Internacional 2014. Radicalización y corte brusco de canales diplomáticos"

Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

Los tres años de guerra inducida en Siria y los actuales acontecimientos en torno a Crimea y Ucrania, han provocado el enfrentamiento político y diplomático mas grave entre Estados Unidos y la única potencia con cierta paridad de poderío bélico nuclear desde la disolución de la Unión Soviética, como es Rusia.

En un nuevo orden internacional de paradojas, sin la amenaza del comunismo, el escenario de beligerancia tiende a expandirse globalmente bajo la pátina de variadas manifestaciones de rechazo a determinado sistema, aunque en el fondo, muchos de los puntos críticos parecieran encaminarse a la desestabilización de estados y en el caso de Siria, desintegrar naciones.

El fenómeno está en Nigeria, en Uganda, se expresa en el misterio del avión Malasio, en la permanente agresión israelí en el Medio Oriente.

Recientemente han bombardeado una instalación militar en Siria según reporta un corresponsal en una de las últimas conferencias de prensa en la Casa Blanca.

Irán por su parte continua siendo cercado por la Alianza Transatlántica por su desarrollo nuclear y es candidato permanente a la desestabilización vía ataque militar directo en una misión liderada por Estados Unidos (la forma mas popular en el Partido Republicano), o mas sanciones con intromisiones de organismos externos.

India tiene brotes internos de desestabilización, y en China, el sentimiento separatista en Sinkiang y Tíbet estimulado por países de la OTAN, no cesa. Japón persiste en hostilizar a China por el norte mientras que Afganistán y Pakistán parecieran albergando su propia dimensión del poder internacional a través de la lucrativa actividad terrorista.

En la región sur del hemisferio los puntos críticos son conocidos, con Venezuela en el ápice en cuanto inestabilidad inducida externamente, a los que se podrían agregar Bolivia y Ecuador en la estrategia conocida de desestabilizar estados.

Pero no solo eso, hay una radicalización en el uso de instrumentos y un corte brusco de canales diplomáticos, con una ONU fragmentada y muy condicionada por ese clima. El Gobierno en Washington le anuló al personal diplomático Sirio sus inmunidades y privilegios, lo cual constituye una violación a las convenciones establecidas.

La ONU a su vez cada vez más toma partido político en uno u otro sentido en las zonas de conflicto y así se ha debilitado. Países vecinos como Chile y Argentina que forman parte del Consejo de Seguridad de la ONU deberán asumir posiciones. Lo que sucede en el Asia menor y la zona caucásica está más imbricado que antes con los temas regionales.

Seria útil, sino esencial iniciar un debate más colectivo en ambas naciones respecto a las posturas de Argentina y Chile en las instancias en que se vota por un determinado curso de acción en la ONU. Naciones Unidas es un órgano público, "pertenece" a los países, es de los pueblos. La política exterior también debe ser un acto ciudadano.

Seria esencial que el público estuviera mejor informado sobre los futuros cursos de acción en política exterior y en las decisiones que pueda adoptar el único organismo multilateral donde participan casi todas las naciones y donde en teoría según la Carta se expresan sus pueblos. Esto nunca ha sido así y el poder jerárquico ha dominado con la excusa de evitar los excesos de asambleismo y populismo.

Así también le ha ido a ese poder jerárquico dominante que aduce representar a masas de personas. No ha sabido usar ese poder a juzgar por el nivel actual de beligerancia repartido en el planeta. Los partidos políticos progresistas y partidarios de la paz y los equilibrios deberían liderar ese debate o al menos estimularlos por el bien público. El análisis y el debate mientras mas temprano mejor, para así evitar las distorsiones y decisiones de último minuto, que son las que han llevado al estado de situación en Ucrania, Crimea y Siria.

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