viernes, 23 de mayo de 2014

Chile se abre al debate para legalizar el aborto terapéutico

XINHUA

El anuncio del gobierno chileno de presentar un proyecto de ley que permita el aborto terapéutico, que se realiza cuando está en riesgo la vida de la madre, encendió un importante debate entre los sectores del Congreso.

En su discurso del 21 de mayo en el Congreso, cuando los mandatarios realizan un balance de su gestión en Chile, la presidenta Michelle Bachelet dio a conocer su agenda legislativa centrada en grandes reformas, entre ellas las sociales donde se incluye el aborto terapéutico.

Inmediatamente los sectores conservadores del país reaccionaron, pues han bloqueado todo intento de discusión sobre este tema, tal como lo intentaron con la ley que permite las uniones de hecho, incluyendo las de parejas del mismo sexo, que ya se tramita en el Congreso.

Esta vez tanto el arzobispo de la Iglesia Católica, Ricardo Ezzati, como el expresidente Sebastián Piñera fueron los primeros en criticar que se presentara el proyecto de ley, seguidos por otros líderes de la derecha chilena.

Sin embargo el gobierno, consciente de su mayoría en el Congreso continuará con la iniciativa, tal como lo afirmó hoy el ministro secretario general de Gobierno, Alvaro Elizalde, quien precisó que la propuesta de ley será enviada durante el segundo semestre de este año.

"La presidenta ha hecho un anuncio que forma parte del programa de gobierno y el objetivo fundamental es que efectivamente en Chile no haya temas tabú, que se pueda discutir respecto de este tema", dijo hoy el ministro.

En este caso, se centrará la discusión en el aborto terapéutico, que está destinado a salvar la vida de la madre cuando la situación así lo amerita.

"En el caso particular de la interrupción del embarazo en las tres hipótesis que se ha planteado, peligro de la vida de la madre, inviabilidad del feto y en el caso de violación, se va a enviar un proyecto de ley en el segundo semestre para que en el parlamento se dé una discusión y un debate nacional respecto de esta materia", explicó Elizalde.

En Chile este tipo de aborto fue legal hasta 1989, cuando llegaba a su fin el gobierno militar del general Augusto Pinochet, quien los prohibió como parte de una serie de leyes llamadas "de amarre", que impedían a las nuevas autoridades democráticas que estaban por venir realizar una serie de modificaciones al modelo político y económico implantado.

Pero ahora, el gobierno de centro-izquierda de Bachelet quiere aprovechar la coyuntura de su control del parlamento para instaurar esta y otras reformas sociales que fueron bloqueadas durante años por los sectores conservadores.

Basta recordar que el año 2004, Chile fue el último país de Latinoamérica en aprobar el divorcio tras más de una década de discusiones e intentos de impedir siquiera el debate.

Fue así como el arzobispo Ezzati declaró que "fuera de lo que es el proyecto global, los obispos de Chile lo hemos dicho muy claro, la vida es el valor fundamental y es el valor que hay que, de verdad, proteger en todos los ámbitos", oponiéndose así al proyecto.

Mientras que el expresidente Piñera, a través de las redes sociales indicó que "debemos proteger la vida y dignidad de todos los niños que están por nacer. No tenemos derecho a decidir quien vive y quien muere", sentenció.

Ante esto, la presidenta Bachelet, médico de profesión, debió salir hoy a defender sus palabras tras estas y otras críticas.

"A mí me parece que no debe haber temas tabú en una sociedad, eso es antidemocrático. Puede haber distintas perspectivas, yo no estoy imponiendo algo, lo que yo creo y estoy diciendo es no cerremos los ojos", dijo respecto a quienes quieren bloquear la iniciativa.

De acuerdo a un estudio de la Universidad Diego Portales, en Chile, se realizan al año cerca de 40.000 abortos ilegales, muchas veces sin las condiciones sanitarias adecuadas, poniendo en riesgo incluso la vida de las mujeres.

Al parecer este tipo de datos son los que incluso están convenciendo a los sectores más conservadores del mismo conglomerado de partidos de gobierno, como es la Democracia Cristiana.

El senador demócrata cristiano Andrés Zaldívar, que representa al sector más conservador de ese partido, indicó que el aborto terapéutico "es un tema que hay que discutir".

"Nosotros hemos presentado proyectos sobre la materia despenalizando el aborto en caso del feto inviable y en caso que peligre la vida de la madre", apuntó el parlamentario.

Zaldívar agregó que "en el caso de la violación, nosotros hemos sido partidarios de ver de qué manera compatibilizar el problema de la puesta en riesgo la vida de la madre con el hecho de que se ponga término a una vida", indicó.

Pero en la derecha ya comienzan a verse posturas completamente distintas, tal como sucede con las uniones de hecho, donde el área liberal si se ha mostrado a favor, mientras que el otro se opone con vehemencia.

De esta manera, el diputado y presidente del partido conservador Unión Demócrata Independiente (UDI), Ernesto Silva, reafirmó su postura de rechazo respecto al aborto.

Pero más tajante fue el presidente del también derechista partido Renovación Nacional, Carlos Larraín, quien aseguró que si alguien de su conglomerado vota a favor de la propuesta debe ser expulsado de sus filas.

Pero en los sectores liberales del partido ya salieron voces apoyando, en parte, la idea de legislar, como expresó la diputada Marcela Sabat, que representa esa posición.

Sabat expresó que ella está de acuerdo en la "interrupción del embarazo al hablar de dos situaciones, cuando está en peligro la vida de la madre y cuando hay inviabilidad del embarazo, cuando hay un feto que no es viable a la vida", pero no así en el caso de violación.

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