viernes, 23 de mayo de 2014

Culpable por unanimidad

RED ECO

En el primer juicio por jurados para un caso de gatillo fácil en Neuquén, sus doce integrantes consideraron que el policía Héctor Méndez fue quien asesinó a Matías Casas, de 19 años, en julio de 2012. Ahora las partes tienen cinco días para presentar más pruebas si así lo consideran y luego habrá una última audiencia en la que la jueza, María Galgiano, fijará la pena.

Tras conocerse el fallo, los familiares y amigos de Matías Casas celebraron esta decisión. Ahora habrá que esperar los próximos días para conocer la pena que recibirá el policía Héctor Méndez.

Luego de varias presentaciones dilatorias por parte de la defensa, el juicio comenzó finalmente este martes 20 de mayo. En la primera audiencia declararon varios testigos presenciales de lo sucedido en la noche de aquel sábado 22 de julio de 2012.

La primera fue Micaela Ferrari, quien estuvo más de dos años en pareja con Matías. La joven, que ya no vive en Neuquén por miedo, relató que esa noche y tras darse un abrazo, vieron llegar al efectivo que le preguntó al joven si él era Matías. Sin esperar a escuchar la respuesta, Méndez disparó con su arma reglamentaria entre medio de la pareja, por lo que Casas se subió a su moto buscando escapar. Ferrari reconoció al acusado en la audiencia y señaló: “Méndez estaba enojado, pero sabía lo que hacía”.

Luego declaró Héctor Toro, un taxista de 35 años que vio caer a Casas de su moto tras recibir los disparos. Según relató, el joven le pidió ayuda, por lo que llamó a emergencias. En ese momento llegó al lugar una camioneta que aunque no identificó como patrullero, sí vio que en su interior había policías.

Después fue el turno de Gisel Cisneros, que vivía en la vereda de enfrente a la casa de Matías, y vio cuando los efectivos le pegaron al joven que estaba baleado, tirado en el suelo.

Posteriormente, declararon los oficiales Hugo Fuentes, Walter Calfuqueo y Víctor Ferrara. Uno de ellos, Calfuqueo que pertenece al Área de Investigación de la comisaría 18, no participó del procedimiento inmediato al homicidio pero sí de una inspección ocular posterior en la que se secuestraron las vainas. En este sentido, dijo que estaban “distribuidas en la vía pública” y que pertenecían a una 9 milímetros, además poseían el número de serie 26362628, que es idéntico al del arma que portaba el policía Héctor Méndez. A su vez, el oficial explicó que los números de serie de las armas que comienzan con “26” indican que pertenecen a la policía neuquina. Posteriormente, en la casa de Méndez se secuestró el arma con la que mató a Matías, además de cartuchos y balas.

Gabriela Painemal analizó el material hallado en las manos de Héctor Méndez. En su derecha encontró microcristales de plomo y en la izquierda microcristales de plomo y de bario. Painemal explicó que para asegurar que Méndez detonó pólvora hacía falta la presencia de un elemento más, sin embargo aclaró que con apenas un lavado exhaustivo de manos estas pruebas pueden eliminarse. Cabe recordar que tras asesinar a Casas, el policía se fue a su casa.

Al momento de declarar en el juicio, el médico forense Diego Marton explicó que en el cuerpo sin vida de Matías se hallaron heridas que permiten comprobar que recibió los disparos estando de espalda. Uno de ellos fue junto a la columna lumbar y fue el que le causó la muerte por desangre, ya que atravesó la arteria ilíaca.

Según Marton, Casas tuvo una sobrevida de cuatro horas desde que recibió los disparos hasta que falleció, también se refirió a los hematomas encontrados, en la cadera izquierda y en la ceja izquierda, que por sus características dan cuenta que el joven estaba con vida cuando recibió los golpes.

El último en declarar en la primera audiencia fue Fabián Barrionuevo, amigo de Héctor Méndez, quien dio la versión que utilizarían todos los testigos de la defensa: estaban en un asado y habían bebido mucho vino, cuando llegó Enzo, el hijo de Méndez, afirmando que Matías lo había amenazado y el policía salió a buscarlo.

Durante la segunda audiencia, declararon tres personas que vieron lo que sucedió con Matías Casas luego de que cayera de la moto. Relataron que un “hombre gordito” comenzó a pegarle en la cabeza, que uniformados lo revisaron ya en el suelo, que las personas que se acercaban a ver lo que sucedía eran echadas por los efectivos. Incluso un hombre identificó a Héctor Méndez como una de las personas que pateaba a Casas en el suelo.

El perito Enrique Prueger, licenciado en criminalística con especialización en homicidios, realizó un estudio a partir de elementos concretos del caso. En este sentido, señaló que la trayectoria de la bala tuvo una leve inclinación hacia arriba; esto surge del análisis del orificio de bala que había en la moto de Casas. De esta manera, pudo determinar la dirección en la que recibió el disparo y también que el primero de los impactos de bala (el del tobillo) lo recibió mientras se subía al vehículo. Además, identificó la distancia desde la que disparó Méndez con su arma reglamentaria como de un metro con veinticinco centímetros aproximadamente.

El abogado de Méndez, el ex policía Carlos Ronda, presentó tres testigos. Uno de ellos, fue Enzo Méndez, el hijo del acusado, quien relató la supuesta amenaza que recibió por parte de la víctima y en relación a lo actuado por su padre dijo que había protagonizado “un momento de adrenalina”. Luego no quiso responder más preguntas.

Dada las coincidencias entre el caso de Matías y el de Braian Hernández (cuyo asesino, el policía Claudio Salas, fue condenado a perpetua), la querella pidió la declaración testimonial de Ely, la mamá de Brian. El objetivo era que contextualizara la represión policial de la que son víctimas los jóvenes del oeste de la capital neuquina. La incorporación de su testimonio había sido aceptada por la justicia hace varias semanas, pero al sentarse a declarar, el abogado Ronda pidió que la hicieran salir. Aunque la jueza María Gagliano no hizo lugar, cuando Ely comenzó a hablar la hizo sacar bajo el argumento de que “son dos casos distintos”.

Al salir del tribunal, Hernández hizo declaraciones en la radio abierta que se realizaba en el exterior y afirmó “la justicia neuquina intenta separar los casos y no visibilizar la situación que viven los pibes pobres en los barrios, que son asesinados por la policía. Es la política de este gobierno (…). Braian nació en el hospital Castro Rendón y murió en el Castro Rendón. Yo sentí su último respiro en mi rostro, mi hijo se murió en mis brazos por culpa de un milico que le arrebató la vida (…). Braian y Matías son el mismo, son los hijos de todos”.

Esta mañana se realizaron los alegatos de las partes. La fiscalía y la defensa solicitaron que el veredicto sea de culpabilidad, mientras que la defensa pidió la inocencia. El policía pidió declarar y aseguró que esa noche había tomado mucho y que no recuerda haber disparado. El jurado podría resolver esta tarde el veredicto.

Esta mañana Héctor Méndez aceptó declarar pero sin responder preguntas de las partes. Relató lo realizado durante ese día, dando a entender que había tomado gran cantidad de alcohol. Contó que su hijo había llegado a la casa asustado por las amenazas de Casas: “Nos dijo que lo habían amenazado con armas, que habían amenazado a mi otro hijo. Yo interpreté que le habían tirado o algo así (…) En un momento dado creo que salí yo, no recuerdo bien, nadie me vio salir aparentemente. Fui hasta el lugar a ver qué había pasado (…). Fui como papá a preguntar qué había pasado. Cuando llego veo que el pibe este saca algo, yo me tiro al piso, fueron secuencia de segundos, no recuerdo haber disparado, esa noche tomamos, tengo flashes de lo que pasó. Si disparé yo, no tuve intenciones de disparar, de herir a nadie”.

Hacia el final del relato de Méndez, los familiares de Casas le gritaron: “Mi hijo está muerto y el tuyo no”, por lo que el tribunal resolvió desalojar la sala.

En su alegato, el fiscal Pablo Vignarolli aseguró que toda la prueba lleva a que Méndez es culpable, ya que no hay ninguna duda de que las vainas encontradas en el lugar del crimen eran del arma de Méndez; a su vez remarcó que está probado que Matías no llevaba armas. La querella, representada por Ivana Dal Bianco y Mariano Pedrero, ambos integrantes del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (Ceprodh), agregó que el autor de este crimen no es cualquiera, es un miembro de la policía provincial

Los integrantes del jurado deliberaron durante dos horas y consideraron por unanimidad que Héctor Méndez era culpable. Las partes ahora tendrán cinco días para presentar más pruebas si así lo consideran. Finalmente, en una nueva audiencia, la jueza María Galgiano fijará la pena para el policía que asesinó a Matías Casas.

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