viernes, 9 de mayo de 2014

México: Tortura, una práctica generalizada

Eduardo Ibarra Aguirre (FORUMENLINEA)

Una docena de días de visita a México fueron suficientes para que Juan E. Méndez, relator especial de la Organización de las Naciones Unidas sobre Tortura y otros Tratos Crueles, Inhumanos y Degradantes, concluyera que son un fenómeno generalizado en México.

Tras reunirse con funcionarios públicos y activistas de organizaciones defensoras de los derechos humanos, visitar cárceles, estaciones migratorias, centros de detención de menores y hospitales siquiátricos en Baja California, Distrito Federal, Chiapas, estado de México, Nayarit y Nuevo León -donde la Agencia Estatal de Investigaciones de la Procuraduría General de Justicia le negó el acceso y después lo autorizó, seguramente previo remozamiento-, el especialista argentino presentó a las autoridades mexicanas otra conclusión que no por conocida es menos estrujante: los presos más pobres son víctimas predilectas de la tortura como medio para obtener declaraciones inculpatorias usadas en los procesos judiciales. “La gran mayoría de las víctimas de este crimen son personas de los estratos sociales más bajos, que tienen menores posibilidades de contar con una defensa adecuada desde los primeros momentos de su detención”, dijo en entrevista a Fernando Camacho Servín.

Las cárceles mexicanas están hechas, y en otras latitudes también, para los excluidos sociales por el modelo hegemónico en vías de reproducción en materia energética, de telecomunicaciones y en otros rubros, como lo muestra el hecho de que más de la mitad de los prisioneros que presuntamente cometieron ilícitos, éstos podrían cuantificarse en menos de 5 mil pesos. La justicia clasista del capitalismo salvaje y de otros modelos menos excluyentes.

Mas el diagnostico del funcionario de la ONU sobre la tortura como medio de uso ordinario en los procesos judiciales y los perpetradores gozando de la impunidad casi absoluta, no fue compartido por las oficialistas comisiones estatales de los derechos humanos, pues le reportaron un descenso en las denuncias de tortura y malos tratos en los últimos años, pero durante su visita pudo conocer un alarmante número de quejas y testimonios verosímiles, y supo de casos documentados sobre estas prácticas perpetradas por las fuerzas armadas y los cuerpos policiacos.

En la lucha contra la delincuencia organizada, donde las autoridades insisten en presentar avances significativos pero omiten informar sobre los costos en materia de agravios cotidianos a la ley de leyes y los derechos humanos, es donde se presenta con mayor intensidad el uso de la tortura y también donde queda en “la más flagrante impunidad”. Los cuerpos de los presuntos capos y sicarios del crimen organizado son exhibidos por las cámaras de Televisa y Televisión Azteca sin que los conductores se inmuten, dando así carta de naturalidad a los tratos crueles e inhumanos cometidos por el Ejército, la Marina y la Policía Federal.

El funcionario que presentará su informe completo, hoy de carácter confidencial, a finales de octubre al Comité de Derechos Humanos de la ONU, no dejó de ponderar el surgimiento de “nuevas estrategias de seguridad pública con perspectiva de derechos humanos”, así como la disminución de la presencia castrense en algunas regiones, pero no ocultó su “preocupación por la continua militarización” de varias regiones y la “persistente participación de mandos del Ejército en corporaciones civiles de seguridad”. Tendencia a militarizar la seguridad pública que data de 1994, el sexenio del “Bienestar para tu familia” de Ernesto Zedillo, ahora empleado plurinominal (porque cobra en varias nóminas) de trasnacionales estadunidenses.

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