viernes, 23 de mayo de 2014

Un viaje hacia las utopías revolucionarias (CXXXVIII): “Santiago ensangrentada”

Manuel Justo Gaggero (especial para ARGENPRESS.info)

Las noticias que llegaban desde Santiago de Chile, esos trágicos días de setiembre de 1973, eran realmente angustiantes.

Los golpistas, que se habían adueñado de la capital del país luego de bombardear el Palacio de la Moneda desde donde el Presidente de la dignidad hizo llegar su último mensaje asegurando que no entregaría el gobierno a los usurpadores y que no saldría vivo de su despacho, detenían a cientos de personas las que, al carecer los represores de lugares de detención, eran alojadas en el Estadio más importante de la ciudad.

En el mismo los encarcelados -obreros, estudiantes, profesionales, campesinos, comerciantes- eran sometidos a brutales torturas, ejecutadas por oficiales de las fuerzas armadas chilenas entrenados por la Agencia Central de Inteligencia estadounidense y agentes franceses “especializados” en Argelia y en Vietnam.

La información que teníamos nosotros era contradictoria.

El corresponsal, enviado por nuestro diario, daba cuenta de combates en los cinturones fabriles protagonizados por combatientes socialistas, del MIR, trabajadores y pobladores que resistían el golpe.

Por su lado, según estos datos, que supuestamente llegaba desde el territorio del hermano país; tropas leales al mando del General Prats marchaban hacia Santiago para aplastar la rebelión oligárquica y proimperialista.

Estos eran ratificados por los noticieros de radio Moscú y de radio Habana.

A su vez, las noticias trasmitidas por las agencias noticiosas internacionales, era absolutamente distinta y señalaba que habían sido aplastados los focos de resistencia y que el Dictador Augusto Pinochet había jurado como nuevo presidente.

Ratificando, el absoluto respaldo de Washington a la asonada y confirmando que su preparación llevaba varios meses, arribó, en la semana siguiente a aquél 11 de setiembre, un grupo de 20 economistas con un programa diseñado por Milton Friedman; el ideólogo de la escuela de Chicago y del neoliberalismo.

Esta contradicción, entre las tapas del “Mundo” y la de los diarios “La Nación” y “Clarín” hizo que, cuándo estábamos preparando el funeral cívico en repudio al golpe y en homenaje a Salvador Allende, me encontrara con Eduardo Luis Duhalde, el que, con el sentido del humor que lo caracterizaba, me dijo: “mira Manolo, nosotros leemos «La Nación» para saber realmente que pasa en Chile y «El Mundo» para levantarnos el ánimo”.

La verdad se develó unas semanas después, cuándo el compañero periodista, que habíamos enviado, le confesó al Jefe de Redacción que había tenido miedo por los informes que trasmitían los refugiados chilenos, que estaban llegando en masa a Mendoza, sobre el “tratamiento” que les dispensaban los militares golpistas a los corresponsales extranjeros, por lo que se había quedado en la capital cuyana, haciendo los reportes, en base a la información que daba Radio Moscú.

Por su parte Alicia Eguren, que había trabajado en el equipo del “Compañero Presidente”, con el que estaba unida por una larga y entrañable amistad, nos contó que se había podido comunicar con algunos contactos del Movimiento de Izquierda Revolucionaria que le manifestaron que se habían replegado para evitar la confrontación directa y que se preparaban para desarrollar la actividad guerrillera en la Chile gobernada por los fascistas.

Ese descenlace, del llamado “camino pacifico al socialismo” o la llamada “vía chilena” confirmaba, una vez más, lo que preanunciara el Che, en su Mensaje a la Tricontinental, en el sentido que sólo, mediante la lucha armada y la destrucción política y militar de los ejércitos entrenados por los Estados Unidos, sería posible alcanzar una sociedad solidaria y fraterna: la sociedad socialista.

En representación del Frente Antimperialista y por el Socialismo comencé a participar de las reuniones que se realizaban en el local de las llamadas Juventudes Políticas en Buenos Aires para organizar un funeral cívico en la Plaza de los Dos Congresos; previsto para el 18.

En el segundo encuentro, el representante de la Juventud Radical Leopoldo Moreau, cuestionó nuestra presencia sosteniendo que éramos “subversivos”, que no habíamos condenado el copamiento al Comando de Sanidad llevado a cabo por combatientes del ERP, y que en el Frente al que representaba, participaba el PRT dirección político militar de la organización guerrillera.

Esta actitud, claramente macartista, que tendía a excluirnos del acto generó fuertes y acaloradas discusiones.

Los representantes del Partido Intransigente y de la Democracia Cristiana cuestionaron el punto de vista del integrante de la Coordinadora Radical.

Cuando parecía que el enfrentamiento determinaba la imposibilidad de llevar adelante el objetivo, apareció Agustín Tosco quién, con su reconocido criterio frentista, amplio y plural, sostuvo que el drama del pueblo chileno exigía la más amplia unidad, sin exclusiones, de todos aquellos que quisieran repudiar el golpe y homenajear a Allende.

Señalo, asimismo, el rol del Diario “El Mundo”, en cuánto a tener una mirada desde los trabajadores y los sectores populares, de lo que ocurría en el hermano país, proponiendo que yo, en mi carácter de sub director del vespertino, fuera uno de los oradores.

La autoridad, el prestigio, la trayectoria y la consecuencia del “Gringo” acalló las posiciones rupturistas y determinó que la reunión se encaminara a acordar los temas organizativos.

El día anunciado más de 150.000 personas ocuparon la Plaza frente al Congreso Nacional y las calles adyacentes, manifestando su solidaridad con la lucha y la heroica resistencia del pueblo hermano y el repudio a la criminal agresión imperialista plasmada en el golpe fascista y sus secuelas de persecuciones, fusilamientos, cárceles y el baño de sangre en el que se sumió a toda una nación empeñada en construir una nueva sociedad.

Era impresionante observar la multitud desde la tribuna improvisada en las escalinatas del “Palacio Legislativo”.

Los cánticos y consignas coincidían en el grito que recordaba aquél cercano 25 de mayo “Chile el pueblo te saluda”.

Cuándo me tocó hacer uso de la palabra, la emoción me impedía hablar.

Recordé lo que había sido la heroica y rica historia de Allende, su decisión de no entregar el gobierno a los usurpadores y el combate que ahora se abría para terminar con la dictadura.

Hubo varios oradores. Entre otros Mariani, un compañero del Comité de la Capital del Partido Comunista a quién había conocido en la cárcel, Luis Cerrutti Costa, Hipólito Solari Yrigoyen y el cierre estuvo a cargo de Agustín Tosco.

Este, con encendidas palabras, mostró la diferencia entre la conducta de la CGT regional Córdoba que realizó un paro de tres horas con una gran movilización y la de la conducción burocrática de la Central Nacional encabezada por José Rucci; que emitió un tímido comunicado.

Llamó a cerrar filas y a la unidad de todas las fuerzas progresistas y de izquierda.

Al finalizar las columnas se encaminaron a la Plaza San Martín para culminar la concentración frente al monumento que recuerda a este.

El FAS organizó un contingente de más de 5000 compañeros, en gran parte adherentes o simpatizantes del PRT que, al llegar a la Avenida Santa Fe, comenzaron a cantar “A Vencer o Morir por la Argentina”.

En esa permanente contradicción entre la tristeza que nos producía la muerte del “Chicho” y de cientos de hermanos chilenos y la alegría que nos generaba el éxito de la convocatoria y en el medio de los cánticos, me encontré con Susana, mi hermana, con la que me estreché en un gran abrazo. Hacía varias semanas que no sabía nada de ella y siempre el estar desinformado me llenaba de preocupación.

Seguimos marchando tomados del hombro; como lo habíamos hecho aquél 25 memorable en las puertas del penal de Devoto.

Cinco días después se realizaron las elecciones y, como aseguraban las encuestas, la fórmula Perón-Perón resultó triunfante con más del 65 % de los votos.

Sumados los del Frente Justicialista de Liberación y los del oportunista Partido de la Izquierda Nacional que había integrado el binomio, reemplazando a María Estela Martínez, por Jorge Abelardo Ramos.

Nuevamente esta formación política, que denunciara como “provocador” a Ernesto Che Guevara y a las organizaciones revolucionaras que recogían su mensaje, se “aprovechaba” de la confusión colocando una boleta encabezada por el “Viejo”.

Unos días antes, y cómo preanunciando lo que se venía, el Ministro de Trabajo Ricardo Otero, hombre de Lorenzo Miguel, dio su respaldo al proyecto de Ley de Asociaciones Profesionales impulsado por Rucci y la conducción cegetista.

Sobre la misma, en un cuadernillo que publicó “El Mundo”, Tosco señalaba:

“Este proyecto de Ley de Asociaciones Profesionales es una cuestión fundamental de la lucha política y sindical de nuestro pueblo. Aquí palpamos todos lo que es una ofensiva que intenta destruir la democracia obrera mediante una ley. Aquí palpamos todos lo que es la resistencia de las fuerzas democráticas, progresistas y revolucionarias”.

“Esta propuesta-seguía diciendo- esta siendo peleada entre estas dos fuerzas, porque vemos, desde los distintos partidos, al sector que actúa dentro de la misma organización partidaria que defiende el contexto de la democracia obrera, como es el caso del peronismo revolucionario, de la Juventud Trabajadora Peronista, de los sectores revolucionarios…

“A su vez la burocracia heredó de los tránsfugas que colaboraron con la dictadura continuista, la política de conciliación con el sistema…

“Hablan en nombre de la clase obrera que es a la que traicionan todos los días…”.

Las palabras del “Gringo”, claras y contundentes, definían el escenario que se abría con la hegemonía del peronismo burgués y de la burocracia sindical.

¿Qué pasó el 25 de setiembre? ¿De que forma comienza a operar en nuestra ciudad la Triple A, con la complicidad de la dirigencia del Movimiento y del oficialismo provincial? ¿En qué condiciones asume, la titularidad del Ejecutivo, el General el 12 de octubre de ese año?

Estos y otros temas abordaremos en nuestra próxima nota.

Manuel Justo Gaggero es abogado. Ex Director del diario “El Mundo” y de las revistas “Nuevo Hombre” y “Diciembre 20”.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.