jueves, 12 de junio de 2014

Estados Unidos: Líder republicano derrotado por el Tea Party

Marta Lobato (ANSA)

El líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Eric Cantor, quien sorpresivamente perdió en las primarias celebradas en Virginia, dejará su cargo a finales de julio: su inesperada derrota representa un auténtico terremoto político en su partido y aleja aún más la posibilidad de aprobar un reforma migratoria este año.

Tras 13 años de dominio absoluto en su circunscripción, Cantor, de 51 años, fue derrotado por 44% a 56% por un desconocido profesor de Economía de una universidad local, Dave Brat, ultraconservador, quien lo atacó por su posición favorable a la reforma migratoria y su voto para elevar el techo de la deuda y poner fin al cierre del gobierno el año pasado.

El sorprendente resultado de esta votación relanza inesperadamente el rol del movimiento ultraconservador del Tea Party, que en las otras primarias que se están celebrando estaban perdiendo en cambio terreno ante los candidatos republicanos moderados del "establishment".

Por ello estas primarias reabren el eterno enfrentamiento en la derecha estadounidense, entre la base de los militantes y los detestados políticos de Washington. "El mensaje de la base no podía ser más claro", comentó Matt Kibbe, presidente de FreedomWorks, una de las cajafuertes de los patriotas del Tea Party. "Independientemente de tu línea política y de tu poder, si te alejas de los activistas en el terreno tu puesto está en peligro", añadió.

Cantor es el segundo legislador más importante de la Cámara, por detrás del "speaker" John Boehner, al que muchos creían incluso que estaba destinado a sustituir tras las próximas elecciones de medio término. Pero este bofetón electoral destruyó su prometedora carrera política. La de Brat ha sido una suerte de victoria de David contra Goliat, a partir de los recursos empleados: el desconocido profesor hizo a una campaña puerta a puerta, y gastó no más de 300.000 dólares. Algo que Cantor gastó probablemente solo en cenas electorales.

Al final, haciendo las cuentas, Cantor invirtió en su reelección 26 veces más que su rival, en torno a 5,7 millones de dólares, en gran parte procedentes de los grandes financiadores de la derecha estadounidense.

Esta vez, sin embargo, el dinero no hizo la diferencia. Según todos los diarios locales, se trata de una de las más increíbles derrotas en la historia del "establishment" republicano, un voto que ahora podría condicionar también las relaciones futuras entre los Tea Party y las jerarquías del partido.

Cantor, paladín del intervencionismo estadounidense en el mundo, pagó el hecho de haber descuidado su colegio electoral y haber pasado demasiado tiempo en los pasillos del Congreso. Pero, sobre todo, el electorado republicano lo castigó por haber sido en los últimos meses, a su juicio, demasiado blando con el presidente Barack Obama.

Durante la campaña Brat acusó a Cantor, paradójicamente considerado en Washington como un duro, haber negociado con la Casa Blanca sobre el techo de la deuda y el cierre del gobierno.

Unas decisiones de sentido común, según los observadores de Washington, pero que no gustaron a un electorado cada vez más irascible y contrario a toda forma de diálogo con el presidente.

El resultado de las primarias relanzará la contraposición frontal en el Congreso, debilitando aún más si cabe la agenda política del último tramo de mandato presidencial de Obama. En un clima de parálisis legislativa, será imposible para el mandatario encontrar interlocutores en el Congreso que quieran hablar de reformas como la migratoria o nuevas reglas para el control de las armas.

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