jueves, 12 de junio de 2014

La situación internacional en la cabeza del electorado colombiano

Frank Molano Camargo

A continuación comparto un conjunto de reflexiones que fueron presentadas y retroalimentadas con obreros y trabajadores (hombres y mujeres) que participaron en el Encuentro Nacional Clasista, convocado por los Comités de Obreros y Trabajadores Ignacio Torres Giraldo - MODEP, en la hermosa ciudad de Pereira, el pasado sábado 7 de junio 2014, en la que directivos sindicales y trabajadores de base del sector minero energético, de los servicios públicos domiciliarios, del magisterio, el sector financiero, el de las telecomunicaciones, pensionados y activistas del MODEP intercambiamos opiniones y criterios para echar a andar la corriente sindical clasista.

Marx en el 18 Brumario de Luis Bonaparte decía que “Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando éstos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y a transformar las cosas, a crear algo nunca visto, en estas épocas de crisis revolucionaria es precisamente cuando conjuran temerosos en su auxilio los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal”.

Así que el peso de las tradiciones de las generaciones muertas, pero también de las vivas, se constituyen en los determinantes, como pesadilla o como utopía de nuestras decisiones presentes. De ahí que siempre las condiciones internacionales y nacionales en las que se da un acontecimiento contemporáneo, orienta, estimula, habilita o restringe nuestras posibilidades, que no son nunca individuales, autónomas, absolutamente racionales, como creen los economistas y políticos liberales y neoliberales (tanto de la época de Marx, como de la actualidad).

Tendencias de la situación internacional

1. El capitalismo internacional en su forma imperialista se caracteriza en las últimas tres décadas por estar comandado por los megamonopolios internacionales, eufemísticamente e imprecisamente llamados multinacionales. Estos megamonopolios han generado una nueva organización internacional de la producción capitalista, controlando hoy todas las ramas de la producción, la distribución y el consumo, creando condiciones económicas, políticas, culturales, destruyendo y creando nuevas clases y sectores de clase. Hoy ninguna persona, territorio o dimensión social escapa al peso de los megamonopolios. El celular que usamos, la ropa que vestimos, el alimento que consumimos, el auto en que nos movilizamos, la película que vemos, la novela que leemos, la cuenta donde nos consignan y saquean el salario, el servicio de salud y la misma enfermedad que poseemos, están determinados por estas condiciones internacionales de lo que desde el MODEP llamamos la tercera fase del imperialismo.

2. La crisis económica mundial, que emergió en 2008 ha evolucionado en su forma, pero también en la geografía de su desarrollo. En sus primeros años sacudió la economía gringa, luego pasó a Europa y en estos dos últimos años (2013 y 2014) se está desplazando peligrosamente a las economías capitalistas llamadas emergentes, las protestas de las masas populares contra la FIFA en Brasil, expresan esto, carestía, inflación, bajos salarios, despidos masivos, privatizaciones y represión, están indicando que Brasil puede ingresar al club de las economías afectadas por la crisis. Esto sin duda será uno de los elementos a tener en cuenta en las elecciones de octubre de 2014, en donde la gran burguesía financiera decidirá qué tipo de gobierno debe tener esta poderosa economía capitalista tan bien integrada en la tercera fase del imperialismo. Como resultado de la crisis económica mundial han surgido dos tendencias políticas. El neofascismo y el neolinstitucionalismo.

3. El neofascismo también llamado en Europa como “euroescepticismo”, se expresa en partidos neofascistas que tuvieron un repunte en las elecciones al parlamento europeo el 25 de mayo de 2014. Partidos como Amanecer Dorado en Grecia, Alba Dorata en Italia, el Front National en Francia, La Liga de Defensa del Inglés, Alternative en Alemania son sintomáticos. Sus consignas son la disolución de la Comunidad Europea, del Euro y la vuelta al nacionalismo político económico y cultural, la restricción y expulsión de los migrantes de Asia, Africa y América Latina.

4. El Neoinstitucionalismo, como respuesta del capital financiero en la tercera fase del imperialismo a la crisis económica, y a los excesos del neoliberalismo en sus primeros momentos de reducción del Estado, es una propuesta para darle al Estado, el papel de monopolio legítimo de la violencia y mecanismo fundamental para proteger los derechos de propiedad, tan importantes para los requerimientos de los megamonopolios. Bajo esta corriente se pueden enmarcar los modelos políticos de mayor auge en el mundo capitalista, las tendencias a los procesos de paz (más de 30 en el mundo), los eslogan de buen gobierno y confianza inversionista, se repiten en todos los contextos y países del mundo, no solo de parte de los capitalistas, sino también en los repertorios del reformismo y de la izquierda neoliberal que a escala mundial se acomoda en el cómodo y supuestamente ascéptico espacio del centro político.

5. El centro de las tormentas interimperialistas es hoy Ucrania. Allí las potencias imperilaistas y los megamonopolios le apuestan al control de la hegemonía global. Estados Unidos y la Unión Europea han venido impulsando la desmembración del espacio imperial ruso. Estas potencias apoyaron el triunfo del multimillonario ucraniano Piotr Poroshenko, quien se retira de la órbita rusa, y le abre las puertas a dos megamonopolios con fuertes intereses en el suelo de esta región del planeta: Cargill el gigante gringo de la producción de alimentos controla en Ucrania a UkrLandFarming la octava cultivadora de tierra más grande del mundo y el segundo mayor productor de huevos. Y la petrolera Chevron, se aseguró el control por 50 años de los yacimientos submarinos de hidrocarburos cerca de las costas ucranianas del mar Negro. Estos monopolios occidentales, se enfrentan al más grande megamonopolios capitalista del gas, la rusa Gazprom, que controla los yacimientos y gasoductos hacia europa, los mismos que pasan por esta región del globo. Por eso Rusia viene impulsando el separatismo nacionalista en varias regiones de este conflicto. En ese sentido, no es correcto afirmar, como lo hacen muchos izquierdistas antigringos, pero no antiimperialistas, que Rusia es la izquierda en este conflicto. Ambas son potencias imperialistas, y apoyar a cualquiera en nombre del “mal menor”, es simplemente una lapidaria condena para los pueblos de Ucrania y Crimea

6. En América Latina la tercera fase del imperialismo vine acompañada de un giro en el modelo neoliberal, se trata de la implementación de un modelo político económico que podemos denominar neoinstitucionalismo extractivista. En los últimos años Gobiernos de derecha, de centro, de centro izquierda y de izquierda en la defensa del extractivismo (explotación intensiva de recursos minero energéticos, agrícolas, ganaderos, pesca, silvicultura, etc., controlados por monopolios internacionales que los exportan a los mercados internacionales). Este auge extractivista se da luego de episodios de violencia y guerra como en Guatemala, Colombia, Perú, Chile. El extractivismo se encubre con un discurso ecológico que entrega el control a las grandes corporaciones o megamonopolios, y que persigue a los pequeños productores mineros y campesinos, vistos como antiecológicos y antieconómicos. Por eso vemos episodios como el asesinato del líder indígena Sabino Romero, en el marco de un gobierno que todos consideramos de izquierda: el gobierno bolivariano de Venezuela, por oponerse a la concesión de los territorios yukpas a los monopolios internacionales del carbón. También las persecuciones y encarcelamientos a comunidades antiextractivistas en Ecuador, Bolivia, Uruguay de forma similar a como los gobiernos de derecha persiguen a indígenas y campesinos en territorios codiciados de Argentina, Chile, Colombia, México, Nicaragua, Brasil, Paraguay. La centralización de la violencia en el Estado extractivista, acompañado de un discurso ecologista y garante de la institucionalidad, es la tendencia del proyecto de dominación imperialista en esta Tercera fase del imperialismo en América Latina.

7. Existe un agotamiento de las propuestas de trasformación que hace unos años esperanzaron a los pueblos latinoamericanos con los gobiernos alternativos o del llamado socialismo del siglo XXI. Y no solamente porque estos gobiernos (Venezuela, Ecuador, Bolivia), hacen parte del consenso del neoinstitucionalismo extractivista, sino porque la premisa fundamental del socialismo, en cualquiera de sus acepciones, es la socialización de la riqueza. Por el contrario estamos viendo en Venezuela tanto el predominio de la granburguesía financiera, el surgimiento de una nueva burguesía burocrática, que acumula del estado, y que en la jerga común se le denomina “boliburguesía”, que hace de la apropiación privada, vía estado, de la renta petrolera, su principal palanca de enriquecimiento y diferenciación social. En Ecuador, la “Revolución Ciudadana” ha creado condiciones para el surgimiento de la nueva burguesía financiera, encabeza por los grupos Pichincha y Guayaquil del sector financiero, aliados fuertemente a los inversionistas internacionales del petróleo y la banca. Y en Bolivia, está emergiendo dentro de las comunidades indígenas un sector de burguesía compradora o intermediaria, beneficiada de las políticas de Evo Morales y que exporta e importa de China, principalmente en las comunidades Aymara. Una de sus expresiones materiales más vistosas son los palacios indobarracos de la combatiente ciudad d El Alto que protagonizó hace unos años la guerra del agua. El extractivismo genera a la nación expoliada una renta, vía impuestos, regalías u otras formas de contraprestación. Con esa renta, mucha o poca, se generan dos fenómenos, enriquecimiento de un pequeño sector, que ascienda en la estructura de clases, y dineros para hacer algunas inversiones en “lo social”, no acabar la desigualdad, pero si dar alguito, para no quedar como tan villanos, y no generar inconformidades, sobre todo en tiempos en que la crisis amenaza. Estamos viendo en toda nuestra América bonos, subsidios, casitas baratas, pero mal ubicadas, gratuidad precaria en salud y educación, nuevos tarjetahabientes… bueno muchos dirán es mejor esto que nada…

8. Esta situación internacional, en la que la concentración de la riqueza, la pérdida de derechos, la expoliación de los territorios y la mayor diferenciación social entre potentados y precarizados aumenta, produce también oleadas de luchas contra el capital financiero internacional y la dominación imperialista. Se trata de movimientos espontáneos, masivos, extendidos, diversos, que reclaman asuntos difíciles de precisar como la dignidad humana, o la consigna de que se vayan todos, rechazan el modelo económico excluyente, gritan “Basta ya!, hay una queja contra el imperialismo. Pero hay una gigantesca incapacidad de articulación política, para tomar la iniciativa y construir un proyecto de sociedad radicalmente distinta al imperialismo. Por eso las fuerzas más dinámicas, las que sacan provecho, no son las izquierdas, sino las derechas. Hoy la propuesta imperialista neoinstitucionalista, seduce a los sectores reformistas, el debate se pone en términos de que es imposible cumplir el lema que cantamos en la Internacional, “Cambiemos el mundo de base, hundiendo al imperio burgués”, por la de agrupémonos todos en un frente en defensa de la estabilidad del modelo, no importa cómo nos joda el capitalismo, de lo que se trata es de mejorar su administración. Ya hace unos años Humberto Ortega, héroe de la revolución sandinista, convertido al neoliberalismo sentenció, en una frase, su culto a la jerarquía capitalista: “La sociedad es como un estadio. Al estadio entran cien mil, pero en el palco caben quinientos. Por mucho que usted quiera al pueblo, no puede meterlos a todos en el palco”.

9. Así es que en estas elecciones para muchos de los votantes y también de los no votantes, en sus cabezas pesan estas tendencias internacionales. La izquierda no tiene candidato. Así que se va a elegir, y en esa decisión el peso de los monopolios capitalistas criollos, nacionales e internacionales es decisivo. Santos o Zuluaga mantendrán el modelo del neoinstitucionalismo extractivista, es un imperativo de los megamonopolios, con matices y aliados de todo el espectro político y social, menos los pobres, ellos son el objeto de gobierno. Se trata de que no haya revolución, tan pronto, sueñan zuluaguistas y santistas. Lamentamos contradecirlos, habrá revolución, y ellos pasarán al baúl de los malos recuerdos y defenderemos su derecho de tener un espacio en la sala de la infamia del Museo Nacional.

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