jueves, 10 de julio de 2014

Cristina reprime a los trabajadores, mientras claudica ante el imperialismo

CORREPI

Una vez más el gobierno “nacional y popular” hace gala del engrosado presupuesto que destina a las fuerzas represivas -carros hidrantes, los perros entrenados, los gases pimienta, lacrimógeno y demás herramientas represivas-, mientras vacía las reservas del país y los bolsillos de los trabajadores con el objetivo de pagar en tiempo y forma a los fondos buitres. Hay plata para reprimir, hay plata para los buitres, pero no hay plata para los salarios de los trabajadores, quienes sostienen la riqueza de este país.

A la par, el secretario de Seguridad, Sergio Berni, se pavonea en helicóptero por encima del despliegue del operativo de turno, presentándose como supuesto árbitro de intereses y derechos en nombre del estado, “arbitraje” que siempre favorece a los empresarios a quienes garantiza “normalizar” la situación, o sea, garantiza los despidos y las suspensiones. Berni sostuvo esta vez que "del otro lado hay una violencia inusitada" y que por ello "tuvimos que actuar con mucha energía"; además cargó contra los partidos de izquierda, responsabilizándolos de la situación, porque "en vez de hacer leyes para impedir esto, participan".

La policía Federal, y la Gendarmería, dirigidas por el gobierno nacional, golpearon, apalearon, y atacaron con balas de goma y carros hidrantes a obreros y estudiantes y detuvieron a seis luchadores en dos días.

Así se aplican los métodos autoritarios de los que dispone el estado con el fin de acallar la lucha y los reclamos de los trabajadores, cuyos salarios son el único medio de subsistencia con el que cuentan.

Estas jornadas han sido verdaderamente aleccionadoras para el conjunto del pueblo y los luchadores.

Los trabajadores de Gestamp, Lear, Calsa, Emfer, Tatsa, Donnelley, Paty, Shell, entre otros, están llevando adelante una lucha que es de toda la clase obrera. El kirchnerismo lo sabe, y por eso responde con represión.

Hemos visto con crudeza cómo actuaron las fuerzas federales, alternando el ataque directo con gases y balas con desplazamientos para “encapsular” las protestas, y cómo usaron de rehenes a algunos de los detenidos para forzar extorsivamente el levantamiento de un corte. Hemos visto la resistencia de los trabajadores, que se niegan a cargar la crisis sobre sus espaldas.

Hemos visto, y seguiremos viendo, cómo se profundiza la necesidad de enfrentar el ajuste y la represión con más organización y lucha.

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