jueves, 24 de julio de 2014

El retorno a la Tierra es el mayor reto del programa de exploración lunar chino

XINHUA

La sonda lunar china, Chang'e-5, será enviada al espacio alrededor del año 2017 y su misión de tomar muestras de la Luna y volver a la Tierra constituye el mayor reto, según el diseñador jefe del programa de exploración lunar de China, Wu Weiren.

La última de las tres fases del programa, después del vuelo orbital y el alunizaje suave, requiere un sistema más sofisticado y utilizará un lugar de lanzamiento, un cohete y una sonda lunar nuevos, explicó Wu durante una exhibición sobre el programa celebrada en Hong Kong.

El equipo de científicos chinos se enfrenta a cuatro retos técnicos: la toma de muestras no tripulada, el despegue lunar, el encuentro y acoplamiento en órbita lunar y la entrada a alta velocidad de vuelta a la atmósfera terrestre.

En la toma de muestras, la perforadora puede chocar contra las piedras y los técnicos tienen que garantizar que la estructura de las capas del suelo no resulte dañada.

El despegue desde la luna podría requerir repetidos ajustes de latitud y estabilidad.

El encuentro y acoplamiento en la órbita lunar tiene que ser muy preciso, puesto que el acto tendrá lugar a unos 400.000 kilómetros de la Tierra.

La entrada a alta velocidad de Chang'e-5 de vuelta a la atmósfera de la Tierra sobre el punto de aterrizaje designado también es difícil y muchos países perdieron comunicación con sus aparatos en esta fase.

"Los técnicos han superado una serie de desafíos y llegado a la última fase del desarrollo, que incluye experimentación y elaboración del equipo", señaló Wu.

La sonda lunar Chang'e-3 fue lanzada en diciembre del año pasado con el primer vehículo lunar, Yutu (Conejo de Jade), a bordo, pero Yutu sufrió una avería en su mecanismo de control en su segundo día lunar antes de quedarse inactivo.

El vehículo pudo ser reactivado pero los problemas continuaron.

Yutu pasó su octavo día lunar con un cortocircuito en su mecanismo de movimiento y una degeneración parcial de su equipo, pero cumplió su misión, destacó Wu.

El vehículo ha sido más resistente de lo que se esperaba, apuntó la subdiseñadora jefa de Chang'e-3, Zhang Yuhua. Las condiciones del punto de alunizaje fueron mucho peores de lo esperado porque la cantidad y el tamaño de las piedras eran mayores de lo que indicaban las estadísticas extranjeras.

Los expertos creen que Yutu pudo haber resultado dañado por una piedra en su segundo día lunar.

Reparar el aparato fue muy difícil a una distancia de 380.000 kilómetros de la Tierra y con un voltaje que ha descendido tras meses de repetitivas contracciones y expansiones por la diferencia de 300 grados de temperatura que se da entre la noche y el día en la Luna, aseguró Zhang.

No se ha confirmado todavía que China vaya a construir un Yutu-2. De ser así, los diseñadores tienen que concentrarse en elevar la velocidad de movimiento, la efectividad y la adaptabilidad del vehículo, indicó otro subdiseñador en jefe de Chang'e-3, Jia Yang.

Medios de comunicación de Hong Kong reportaron que Japón está desarrollando una sonda lunar no tripulada para lanzarla en 2019, lo que se considera un desafío a China.

Wu respondió que China va por delante en esta materia y destacó que el programa de exploración lunar chino se basa en la investigación científica.

En comparación con la "carrera espacial" del siglo pasado entre Estados Unidos y la ex Unión Soviética, la exploración lunar de China es más racional, explicó Wu.

"China no competirá con otros países, nuestro programa se basa en la investigación científica", aseveró Wu.

Según Wu, las tecnologías relacionadas con las misiones lunares, como la observación y control, la simulación por ordenador y el software podrían generar un importante valor económico si se adaptan a usos comerciales.

En cuanto a la cooperación con los científicos de Hong Kong, Wu aseguró que continuará en la tercera fase con el desarrollo de equipos para la recogida de muestras.

La exhibición sobre el programa de exploración lunar de China se inauguró el 21 de julio en el Museo de Ciencia de Hong Kong y es la primera de este tipo en más de una década de misión lunar.

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