lunes, 14 de julio de 2014

Los medicamentos son un bien social

LA ARENA

El precio de los medicamentos y su consideración como un bien social se ha puesto nuevamente en debate por estos días. Esto ocurre siempre que los precios -por lo general elevados- se disparan, como ocurrió luego de la crisis de 2001-2002, y afectan en mayor grado a los sectores sociales de menores recursos.

Es que en la Argentina, la mayor producción de medicamentos está en manos de laboratorios privados, por lo que predomina una visión mercantil de esta actividad que se traduce en un fuerte impacto social.

Para contrarrestar este escenario de pocos ganadores y muchos perdedores, años atrás se estableció la venta de genéricos como una forma de reducir los precios, pero finalmente no se logró implementar con la profundidad que se pretendía. Debe decirse que se trata de un negocio que en nuestro país mueve mucho dinero -según datos del Indec, en 2009 esa industria facturó 11.600 millones de pesos- y que tiene lobbys poderosos que bloquean cualquier intento de producción de medicamentos en laboratorios públicos a mayor escala. Según estudios publicados, los precios de los remedios en Argentina pueden llegar a costar hasta cuatro veces más que en los denominados países centrales.

Días atrás, y ante los aumentos producidos a partir de la devaluación de comienzos de año, el gobierno nacional ordenó a los laboratorios retrotraer los precios de los medicamentos al 7 de mayo. Pero esta medida de corto plazo no es suficiente para alterar las condiciones del mercado.

Ahora se comenzaron a debatir varios proyectos de ley en el Congreso nacional que apuntan a regular la venta de medicamentos y enfrentar a los monopolios del sector a través de fomentar los laboratorios públicos. Son cinco las iniciativas, y a pesar de las diferencias que tienen en los planteos coinciden en que las especialidades medicinales son un bien social y que se debe garantizar desde el Estado el acceso a ellos. Los grandes medios porteños han omitido, salvo algunas excepciones, este tema entre sus noticias.

Todavía la discusión es embrionaria, pero avanza. De hecho, los diputados escucharon durante la semana las opiniones de los laboratorios públicos de distintas provincias para avanzar en la definición de líneas estratégicas de producción y desarrollo, así como establecer estructura de costos y precios de referencia para facilitar una regulación más eficiente de parte del Estado.

Para enfrentar al oligopolio del sector, se ha planteado en estas iniciativas varias modalidades que van desde la creación de una red de laboratorios públicos hasta la obligatoriedad de recetar únicamente genéricos, pasando por la instrumentación de la receta electrónica para que el Estado acceda a esa información.

A diferencia de los años noventa con la desregulación de ese mercado, que llevó a la federalización de los laboratorios públicos, hoy la tendencia es opuesta, es decir, a la centralización de las decisiones estatales, con el propósito de alcanzar el abastecimiento de un producto básico de la canasta de consumo familiar. La tarea no es sencilla, enfrente está una industria muy poderosa que ha sabido hacer sus negocios en base a las necesidades de todos.

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