viernes, 25 de julio de 2014

Panamá: ¿Nueva constitución o proceso constituyente?

Mauro Zúñiga Araúz

Durante los primeros años de la década del ochenta del siglo pasado, el Partido Acción Popular, PAPO, defenestrado por la dictadura militar, planteó la necesidad de convocar a una Asamblea Constituyente con el propósito de otorgarle al país un nuevo ordenamiento jurídico que nos permitiera a los panameños vivir dentro de un marco democrático. Naturalmente que eso equivalía para los militares lo que la cruz a Drácula; pero no sólo a los militares, sino a los otros partidos de la llamada oposición. Recuerdo muy bien que en 1983, cuando los militares plantearon reformas a la constitución de 1972 y el PAPO levantó la bandera de la constituyente, todos esos partidos, sin excepción, corrieron a apoyar a la autocracia. Nos quedamos solos; sin embargo, la idea de la constituyente como bandera de cambio nunca ha dejado de ondular.

Panamá vive una profunda crisis política, económica, social y cultural. Se requiere tomar medidas radicales y urgentes para evitar que nos vayamos por el despeñadero cuyo final todos ignoramos. Crecerán las protestas populares con la consecuente represión militar; para eso se ha remilitarizado el país. El vocablo constituyente está saliendo de muchas voces, pero observo que el mismo se está desnaturalizando a propósito por aquellos amantes del “cambio para que nadie cambie”.

Como lo ha explicado muy bien el doctor Miguel Antonio Bernal: hacer una nueva constitución toma pocas horas. ¿Queremos los panameños una nueva constitución hágala quien la haga? ¿Estamos dispuestos a aceptar una nueva imposición?, ¿o queremos ser los protagonistas de nuestro propio futuro? Si optamos por lo último, entonces tenemos que exigir participación, una palabra tan de boga, pero alejada de la práctica.

Veo dos grandes obstáculos para el ejercicio de esa participación. El primero es que la convocatoria emane del Órgano Ejecutivo y que sea ese órgano quien escoja a los constituyentes. Pueden ser los cerebros más brillantes del país, pero se desvirtúa el proceso constituyente que requiere la participación activa de toda la población. El segundo que sean los partidos políticos los que escojan a los constituyentes. Considero que esta segunda posibilidad viola el artículo 19 de la actual constitución que establece que no debe haber fueros ni privilegios. ¿Por qué se les va a dar a los partidos políticos esa potestad si a sus fracasos se debe, en gran medida, la actual crisis? ¿Queremos más de lo mismo? La actual crisis viene desde 1968, exacerbada durante el último quinquenio, por lo que todos los partidos que han dirigido el país desde entonces han contribuido a que lleguemos a la situación actual.

Como consecuencia de lo expuesto, planteó como ciudadano, que el proceso constituyente que ha de terminar en una nueva constitución, debe reunir los siguientes requisitos: 1. Todos los aspirantes a constituyente tienen que ser por libre postulación. Esto incluye a los miembros de todos los partidos políticos, pero no postulados por ellos. 2. El Tribunal Electoral fijará la cantidad de firmas que sean necesarias para que una persona sea candidata a constituyente. 3. Se prohíbe a los partidos políticos y a las entidades gubernamentales a participar directa o indirectamente en este proceso. 4. Todos los candidatos tendrán las mismas oportunidades para ofertar sus propuestas. 5. Paralelo al desarrollo de la nueva constitución, el gobierno facilitará y promoverá los debates públicos con el propósito que la ciudadanía tenga una vitrina para expresar sus opiniones. 6. Una vez terminada la nueva constitución, la misma se someterá a un referéndum para su aprobación o rechazo.

El proceso constituyente tiene que ser participativo e incluyente. El él se sentarán las bases para la democracia participativa, ya que la democracia representativa ha resultado ser un rotundo fracaso. Todos aspiramos vivir en paz y armonía. En un mundo de hombres libres, iguales y solidarios; por tanto, en tarea de todos construir ese mundo.

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