viernes, 1 de agosto de 2014

Alerta global ante epidemia de ébola en Africa occidental

Vivian Collazo Montano (PL)

Hace poco más de cuatro meses se detectó un brote de ébola en Guinea Conakry, el cual posteriormente se extendió a otras naciones de África occidental y mantiene hoy en alerta a todo el mundo.

Desde entonces, más de mil 300 personas han sido afectadas, 729 de las cuales fallecieron, según el último reporte de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El organismo internacional indicó que sólo entre el 24 y 27 de julio se registraron 460 nuevos casos y 339 muertes en Guinea, Liberia informó 329 contagios y 156 decesos, Nigeria un caso, y Sierra Leona 533 nuevos contagios y 233 fallecidos, nación que declaró estado de emergencia en salud.

"Los desafíos extraordinarios requieren medidas extraordinarias", aseguró el presidente sierraleonés, Ernest Bai Koroma, quien informó sobre la inmediata aplicación de un Plan de Respuesta Nacional, el cual incluye áreas de cuarentena en zonas donde se han detectado los epicentros del virus.

Asimismo el mandatario solicitó a las fuerzas de seguridad garantizar el cumplimiento de las medidas de protección sanitaria.

También Liberia hace dos días anunció el cierre de parte de sus fronteras para intentar impedir la propagación de esta enfermedad, que se transmite por contacto directo con la sangre, líquidos biológicos o tejidos de personas o animales infectados, y tiene una alta tasa de mortalidad.

La situación en la región es precaria con transmisión sostenida en la comunidad y en los centros de salud, señaló la OMS.

Sin embargo, algunos expertos, como el belga Peter Piot, uno de los integrantes del equipo que descubrió el virus del ébola, descartan la posibilidad de una gran epidemia fuera de África.

"Incluso si una persona portadora del patógeno viajase a Europa, no creo que se produjera en una gran epidemia", señaló el experto en declaraciones publicadas por el diario "Le Soir".

"No es preocupante que un portador del virus se siente en el metro a tu lado, ya que es una infección que requiere de un contacto muy directo", manifestó Piot, quien no obstante instó a ensayar en humanos vacunas y tratamientos que son efectivos en animales.

Por su parte, Jean-Claude Manuguerra, virólogo del Instituto Pasteur, Francia, consideró que es absolutamente improbable que comience una epidemia.

Lo importante es contener la enfermedad en los países afectados y no se propague a los vecinos, en particular al resto de Africa occidental, dijo.

Mientras, Stephan Monroe, del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), de Estados Unidos, destacó que la probabilidad de propagación fuera de la región es todavía baja, pero la situación "evoluciona rápidamente" y hay que estar listos para hacer frente a la posibilidad de que un viajero enfermo propague este mal en Estados Unidos.

"Nuestra preocupación es que la epidemia prenda en el exterior, como un incendio forestal que puede propagarse a partir de un solo árbol, sólo con las chispas", manifestó.

"Esto es claramente lo que sucedió en Liberia". Hasta que podamos identificar e interrumpir cada fuente de transmisión, no vamos a ser capaces de controlar la epidemia, dijo Monroe.

Además de fiebre, la dolencia se caracteriza por hemorragias, vómitos y diarrea. Actualmente no existe tratamiento o vacuna eficaz. El virus se detectó por primera vez en 1976, en África central.

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