viernes, 1 de agosto de 2014

Argentina, Rosario. Encuentro de privados en conflicto: La unidad como respuesta a la persecución

ACTA

El pasado martes se realizó un encuentro con trabajadores de Gestamp y otros obreros en conflicto. Portuarios, lecheros, taxistas, se sumaron desde la propia experiencia al relato de los compañeros de la autopartista bonaerense. Una jornada llena de emoción, historias y consignas para seguir para enfrentando la explotación y la represión: unidad, solidaridad y lucha.

Son las siete de la tarde en el salón Héctor Quagliaro de ATE Rosario. Una ronda de personas empieza a hacer circular historias. Se apronta el mate y se abre el micrófono para que tomen la palabra dos de los obreros despedidos de la autopartista Gestamp. Sí, los que nombró la Presidenta de la Nación, los que se subieron días a un puente grúa para ser reincorporados, los de la carpa que fue rota por la patota, los reprimidos. Pero sobre todo los pibes, jóvenes, dolidos e indignados porque creyeron que merecían tener lo que las leyes le garantizan, que definieron pelearla en conjunto y se emocionan al hablar del apoyo recibido por sus pares.

Las dos horas que siguen son formas de relatar una misma historia. Como el mismo libro, con distintas tapas y autores. Empresas que ganan mucho dinero, trabajadores que se cansan de las indignas condiciones de empleo y emprenden una lucha que los cambia para siempre, los ministerios de trabajo intercediendo a favor de las patronales, la justicia de lenta a cómplice, los sindicatos traidores que cuando no son la patronal se camuflan muy bien con sus intereses, las patotas como mecanismos de disciplinamiento y la represión policial y/o de fuerzas federales como corolario práctico de esa triple alianza entre las empresas, los sindicatos burocráticos y el Estado.

Decir SMATA (Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor de la República Argentina), UOM (Unión Obrera Metalúrgica), ATILRA (Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina), es plantear hitos históricos de la burocracia sindical que hasta hoy se reflejan ya no solo en el abandono, sino la directa persecución del sindicato a los empleados combativos.

Los despidos y las suspensiones que se dieron en todo el país, con la escalada de conflictos protagonizado por dirigentes jóvenes cansados del maltrato en el cordón norte bonaerense (empresas EMFER-TATSA, LEAR, Gestamp) fueron la marca de este 2014. La unidad de esos conflictos, junto a otros, como el de los docentes, definió el perfil de esta etapa de disputas.

Por eso la charla se inició con la absoluta solidaridad con los trabajadores y demás compañeros y compañeras reprimidas, golpeadas y detenidas en LEAR durante la mañana del mismo martes. Esa firma y la fabricante de insumos para ferrocarril EMFER–TATSA aparecieron una y otra vez en el relato de los dos obreros de la autopartista. La solidaridad del aprendizaje conjunto en las luchas de iguales por un mundo distinto.

“Es una necesidad que surge de los compañeros, que saben que no hay cercas ni lejos. Todos los trabajadores expresamos con la misma fuerza y en cada uno de los lugares, que existe otra forma de relacionarnos en el trabajo y la necesidad de salir a pelear por nuestros derechos y que tenemos que empezar a hacernos respetar. A 30 años, la democracia no llegó a algunos lugares: se sigue denunciando con dolor e indignación que hay dirigentes sindicales que se transforman en el brazo ejecutor de las patronales”, resumió el secretario General de la CTA Provincia de Santa Fe, Gustavo Martínez.

La "zurda loca"

“Solo por pensar distinto ya te catalogan de zurdo y te transformas en el enemigo de SMATA”, planteó con total crudeza Arturo Bressano, uno de los 67 despedidos de Gestamp. Para el joven, la movida de las tres empresas mencionadas apunta a la persecución política dirigida a sacarse de encima lesionados por trabajo (las tendinitis y otros accidentes más graves son epidemia en el sector), activistas o quienes reclaman lo que les corresponde.

“Nuestro error fue creer en la justicia, que en realidad es garante de la explotación y de que las empresas saquen sus riquezas. Levantaron plata y a la primera crisis nos la hacen pagar a los trabajadores. Pero como ellos se unen para hacernos mierda, nosotros tenemos que ser UNO para defendernos, todos los trabajadores”, arengó Arturo, quien destacó la necesidad de pensar la lucha como mecanismo para recuperar la soberanía sobre los propios recursos, las industrias nacionales despedazadas por el neoliberalismo.

Por su parte, César Ibáñez recordó emocionado que fue a través de la lucha que se dio cuenta de lo que en realidad está pasando. “Fue muy emocionante ver haciendo el aguante a los compañeros, la familia, los amigos. El apoyo del sector estudiantil y la unidad con otras luchas, como la de los docentes es importantísima”. “Yo antes laburaba para mantener a mi familia, le daba para adelante, pero sí estaba re podrido de todas las injusticias. Yo tengo tendinitis acá y acá (señalándose los brazos). Hice diferentes tareas. Laburaba para ganarme el pan hasta que me di cuenta que me rompía el cuerpo. Me suspendieron por reclamar lo que era justo y hay muchos compañeros que no dicen nada y se rompen todo, terminan hechos pelota y no sirven más”, relató.

“Yo cambié 100% con esta experiencia mi cabeza. Seguimos siendo unidos pidiendo la reincorporación y siendo solidarios con los compañeros de otros conflictos. Yo era muy ajeno y aprendí mucho de los compañeros de LEAR y EMFER. Ellos pelean sin miedo todos juntos contra la policía y para mi es un ejemplo. A mi apoyar las luchas me llena de fuerzas para seguir. Estar juntos es lo importante”, asegura ‘El Negro’ mientras hace ademanes con las manos, la voz se le quiebra y emociona al público que lo aplaude en cada intervención.

Sin dudas uno de los momentos que más conmovió fue cuando César narró la bajada del puente grúa de Gestamp, el cansancio por el sostenimiento de la carpa durante días, y su regreso a casa: “Cuando fui a descansar a mi casa después de lo del puente, me tiré directamente en la cama, ni saludé a mi familia. Cuando soñaba, me caía del puente. Como no podía dormir me levanté. Al entrar al comedor de la casa de mi vieja, mi ahijada, mi vieja, mi viejo, me empiezan a aplaudir. Y se me caen las lágrimas aún ahora cuando lo cuento. Lo que es el apoyo de la familia, es muy fuerte”.

Locales en pie de guerra

Los compañeros de Servicios Portuarios, miembros de la CTA, vienen de un paro el día lunes y también contaron su historia con el sindicato de la ex Junta Nacional de Granos que recientemente los expulsó para evitar su presentación a las elecciones de delegados. Este sector –históricamente de arduo trabajo y mala paga- forma parte de un grupo de referentes que logró una mejora sustancial para la paritaria del año pasado, logró la incorporación de decenas de contratados y es el único sector gremial firme en pelear por las condiciones de trabajo y la incorporación a planta permanente de los precarizados (para más info ver Notas vinculadas).

También víctima de un despido, Gustavo Barriento detalló el conflicto en la empresa láctea COTAR, dependiente de SanCor, donde ya se redujo un 50% de personal y a la par del abandono estructural de la fábrica, crecen los precarizados, la persecución a activistas dentro del lugar de trabajo y pasan los años sin elección de delegados. “El trabajador es el enemigo público de la empresa. Estamos en democracia y se violan sus principios fundamentales para mantener la billetera de los empresarios”, evaluó. Los lecheros están afiliados a ATILRA, gremio que en 2008 comenzó una feroz embestida contra la Seccional Rosario y que tuvo su cenit en diciembre de 2008 cuando una patota de mil personas desembarcó en Rosario para ocupar la sede gremial, con el saldo de un muerto.

Después vino la intervención, el desguace de la seccional combativa, y la dolorosa sangría en COTAR y SanCor, donde se fue limpiando a los activistas. Hoy Barriento con sus compañeros está peleando la reincorporación y por eso convocan a mostrar solidaridad el próximo jueves 7 de agosto a las 10.30 horas en la sede local del Ministerio de Trabajo de la Provincia, Ovidio Lagos y San Lorenzo.

“La solidaridad de clase, la sensibilidad obrera que emerge de la desigualdad y el abuso, de la explotación patronal con las fuerzas del Estado reprimiendo al servicio de la ganancia empresaria; fueron el hilo conductor de un debate franco y abierto, humilde y potente, con el que se fue tejiendo el espacio de la resistencia, la red de apoyo a los trabajadores en lucha. Una actividad gratificante que vuelve a poner en primer plano el sentido profundo de la pelea por el salario y las condiciones laborales”, ponderó el Secretario Gremial de CTA Rosario, Gustavo Brufman.

Sin dudas, todos los conflictos y cada experiencia fogonea y da cuerpo a la huelga que la Central plantea junto a otras entidades para el mes de agosto. “El próximo paro va a tener no sólo un repudio visceral a aquellos que entienden que la respuesta que tienen que dar desde el gobierno es la represión o usar el Ministerio de Trabajo como herramienta de las patronales. Se va a expresar el repudio a los burócratas sindicales, que son funcionales, cómplices y en el peor de los casos son las patronales mismas”, consideró Martínez.

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