lunes, 4 de agosto de 2014

Argentinos descubren “competencia masculina” en plantas

Bruno Geller (AGENCIA CYTA-INSTITUTO LELOIR)

El estudio describe mecanismos de la selección sexual que se pensaban exclusivos del mundo animal. Por su relevancia, el estudio ha sido destacado en medios como The Economist, Science News Magazine y The Week.

Un trabajo argentino presenta las primeras evidencias en plantas de “lucha física y de adquisición de armamentos” para garantizar su reproducción. El estudio ha sido destacado en medios como The Economist, Science News Magazine y The Week.

La confrontación masculina entre individuos de una especie es muy bien conocida en animales y fue propuesta como una de las formas de “selección sexual” en 1871 por Charles Darwin en su obra “El origen del hombre” [titulado en inglés "The Descent of Man, and Selection in Relation to Sex"], señaló a la Agencia CyTA el autor del hallazgo, el doctor Andrea Cocucci.

La otra forma de selección sexual, menos “bélica”, es la elección femenina en función del despliegue de ciertos atributos del macho, como, por ejemplo, la cola en el pavo real.

El estudio, que fue enteramente realizado en el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV), dependiente del CONICET y de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), sugiere ahora que esta fuerza evolutiva está operando en plantas.

Los científicos estudiaron la parte masculina del plumerillo negro (Oxypetalum solanoides) y otras especies afines, plantas que crecen en climas subtropicales de Brasil y de Argentina. “Esta estructura se encuentra conformando paquetes de polen relativamente voluminosos y complejos llamados polinarios”, indicó Cocucci. El polen “fecunda” la parte femenina u óvulo de la planta (para dar nacimiento luego a una nueva planta) después de ser transportado por insectos polinizadores.

Cocucci y su equipo demostraron que los polinarios desarrollan unos “cuernos” que permiten bloquear el anclaje de otros polinarios rivales al mismo polinizador que lo está transportando. La portación de estas “armas le confieren mayor probabilidad de fecundar otras flores”, subrayó el investigador.

Las evidencias del trabajo, publicado en “New Phytologist”, se obtuvieron a través de diferentes experimentos. Uno de ellos, por ejemplo, se basó en microcirugías para “desarmar” a los polinarios, lo cual probó reducir su capacidad defensiva frente a otros competidores de la misma especie.

“Fue muy emocionante cuando empezamos a obtener los resultados”, confió Cocucci. “Los manuales que tratan a la selección sexual en las plantas tendrán que incluir estos hallazgos”.

Esta competencia por el apareamiento descripta en plantas parece ser “tan feroz” como la que se observa en animales, señaló en declaraciones a la Agencia CyTA el doctor John Pannell, del Departamento de Ecología y Evolución de la Universidad de Lausana, en Suiza, quien no participó en el estudio. “Es (un mecanismo) particularmente interesante”, agregó.

Para el doctor Jorge Muschietti, del Laboratorio de Mecanismos Moleculares de Fertilización en Plantas del Instituto de Investigaciones en Ingeniería Genética y Biología Molecular, en Buenos Aires, el trabajo presenta un “esquema fascinante” en lo que concierne a la manera en que las plantas utilizan estrategias competitivas de selección sexual.

En el estudio argentino también participaron la doctora Alicia Sérsic y los becarios doctorales de CONICET Salvador Marino y Matías Baranzelli del IMBIV; y Ana Pía Wiemer, docente de la UNC.

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