martes, 5 de agosto de 2014

El Modelo, además es racista

Yanina Gambetti (especial para ARGENPRESS.info)

Nosotros, los que vemos el saqueo, los que escuchamos la historia no oficial, los que queremos construir otro sistema de relaciones económicas y sociales fuera del genocidio silencioso, lejos del ecocidio y de la deshumanización y destrucción de la Madre Tierra. Somos nosotros, los que tenemos otro “diagnóstico”, otra caracterización del modelo que vale la pena ser reflexionada.

Nosotros caracterizamos en base a la experiencia de vida, al cotidiano, a la verdadera historia de los “nadies” del sistema, de los habitantes de estos territorios discriminados, saqueados, envenenados,desposeídos.

El modelo productivo y de “desarrollo” llevado adelante como política de gobierno está basado en la extracción-depredación de nuestros bienes comunes -con su resultante contaminación y pasivo ambiental irreversible- con el fin de obtener máximas ganancias a favor de muy pocas empresas y multinacionales. Por otra parte, porciones de esa “torta” también van a parar a aquellos funcionarios públicos que trabajan para garantizar que el “negocio” sea posible.

Podemos nombrar la megaminería, el fracking, el monocultivo y la producción agroindustrial con uso de agrotóxicos, los proyectos inmobiliarios de gran envergadura sobre áreas verdes, el negocio de la basura, entre otras actividades contaminantes pero centrales para el sostenimiento del actual modelo donde muchos somos pobres y pocos son ricos. Pero la pobreza es también es pobreza ambiental y sanitaria.

La medición de la pobreza en Argentina en base al Índice Barrial de Precios (IBP) indica que a diciembre de 2012 el 26,07% de la población vive en condiciones de pobreza, lo que representa a 10,7 millones de personas en el país. [1]

Si la distribución de la riqueza es desigual, en tanto la inmensa brecha entre ricos y pobres no varía significativamente y los índices oficiales se ven dibujados, la distribución de la contaminación repite este patrón de desigualdad.

Pero ¿qué se dice de los índices de pobreza ambiental? ¿Qué podemos decir sobre la diferencia que hay entre una comunidad y otra sobre la “medida” en que deben soportar la instalación de actividades destructivas del ambiente en el que viven y de su salud, en comparación con otras comunidades o sectores privilegiados de la sociedad?

Llamamos Racismo Ambiental a las injusticias sociales y ambientales que recaen de forma implacable sobre grupos étnicos considerados vulnerables y sobre comunidades y pueblos, discriminados por su 'raza', origen o color.

Así por ejemplo, lo vemos en la cordillera de Los Andes, donde las provincias más pobres del territorio albergan el flagelo de la mega minería; en las comunidades campesinas e indígenas que se enfrentan a la expansión del monocultivo y la desforestación, a las zonas mas empobrecidas del cono urbano bonaerense y otras ciudades colapsadas por el desalojo del campo y que se ven afectadas por la gran cantidad de desechos urbanos no tratados y basurales a cielo abierto.

Las empresas no eligen instalarse en las poblaciones de élite, ni en las zonas urbanas donde las clases altas y acomodadas desarrollan su vida. El poder económico-político distribuye también, y es inteligente cuando lo hace, siempre a su favor.

El cinismo es parte de esta distribución. El cinismo es parte de la lógica capitalista que no repara en el buen vivir de todos los seres vivos. La naturaleza, de la que somos parte, no es más que una mercancía a la cual se la negocia y utiliza con fines netamente comerciales.

Pero la discriminación por clases sociales y regiones a la hora de seleccionar donde se contamina, donde se saquea o se desaloja, se convierte en racismo en tanto son las comunidades y culturas que históricamente han sido relegadas del sistema las que más sufren el despojo y el olvido, y también sobre quienes recae la represión por parte del Estado si deciden defender sus derechos.

La distribución también es desigual en tanto el mundo está “dividido” en países pobres y ricos, es decir más o menos “importantes” desde el punto de vista del “valor” capitalista. El racismo ambiental esta muy claro incluso en el discurso de los máximos referentes públicos del saqueo. Así se pronunciaba cínicamente Peter Munk, presidente y fundador de la minera Barrick Gold y socio del Gobierno Nacional en Argentina, para argumentar el extractivismo en los países del sur: “Dios no puso depósitos de oro en Manhattan o París. Por alguna única y desconocida razón Dios eligió la cima de Los Andes, en comunidades remotas, donde las oportunidades de escapar a la pobreza son nulas”[2].

Otro ejemplo es el Informe Summers, que fue un memorando de 1991 sobre la liberalización del comercio, escrito por Lant Pritchett y firmado por Lawrence Summers, mientras este último era Economista en Jefe del Banco Mundial. Se incluyó una sección que sugería realizar el vertido de desechos tóxicos en países del tercer mundo para la percepción de beneficios económicos.

Persecuciones, hostigamiento, discriminación y judicializaciones hoy son moneda corriente en los principales núcleos de resistencia territorial frente al modelo de saqueo imperante. Un modelo de “desarrollo” a la medida del capital, un modelo de involución humana, que se profundiza a pasos acelerados, mostrando su racismo ambiental y desprecio por la Vida en todas sus formas.

Nosotros, tenemos el deber de ayudar a construir una mirada colectiva que nos permita forjar otra historia, desde abajo, desde las entrañas de la Tierra, para rescatar la dignidad de los pueblos y su soberanía.

Notas:
1) http://www.cippes.org/cippes-uploads/archivos/boletin_pobreza_jun-dic_2012_cippes_final.pdf
2) Extracto del documental “Oro impuro” http://www.youtube.com/watch?v=Cl8wmDizLWo.

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