jueves, 28 de agosto de 2014

El oportunismo y el sectarismo en la izquierda mexicana debilitan sus batallas

Pedro Echeverría (especial para ARGENPRESS.info)

1. Mañana 28 presentará su libro Adolfo Sánchez Rebolledo: La izquierda que viví: el instante y la palabra. No conozco el texto, pero sí al autor de la obra y a sus anunciados presentadores (Roberto Escudero, Alejando Encinas y José Woldenberg) que han vivido en la misma izquierda de la que seguramente habla Adolfo: la izquierda oficial registrada: PCM, PMT, PST, MAP, PSUM, PRD, Morena. Roberto fue presidente de los estudiantes de la Facultad de Filosofía para luego ser sustituido en 1968 por González de Alba; Encinas y Woldenberg son dirigentes que aún dominan en la opinión pública.

2. Adolfo (Fito, como le llaman sus amigos) es un intelectual que se ha dedicado mucho al periodismo en diarios y revistas. Pienso que nació en México a los pocos años de llegar su padre del exilio español. Recibí algunas clases de su padre, Sánchez Vázquez en la facultad de Filosofía y anecdóticamente recuerdo haberle vendido en mi tiradero su libro: Filosofía de la praxis, que ese mismo día (en 1966 o 1967) salió de Grijalvo y él no estaba enterado. Fito no se dejó sombrear por el prestigio del destacado profesor de filosofía y desde muy joven ingresó a la militancia en el PCM, mismo que abandonó a los pocos años.

3. Ha sido fiel a su grupo de compañeros con los que ha construido la revista Punto Crítico, los Cuadernos Políticos, con los que organizó el grupo que rodeó a Rafael Galván del STERM. Pero el perfil definitivo parece habérselo dado el Movimiento de Acción Popular –encabezado por Rolando Cordera- que le permitió a muchos de sus militantes ser los diputados del PSUM que apoyaron el lópezportillismo y la llamada estatización de la banca en 1982. Del PSUM pasó en 1987 el grupo al PMS y de allí a la fundación del PRD en 1989. Dos años después Fito Sánchez, Pablo Pascual y José Woldenberg renunciaron al PRD.

4. Acerca de la izquierda mexicana se han escrito muchos libros, cientos de ensayos y miles de artículos; se ha destacado como preocupación central –que parece ya un lugar común- la búsqueda de la unidad y que si esta se diera pondría en jaque el poder de la burguesía. Se ha subrayado que en muchos países la izquierda ha logrado unirse y como resultado ha logrado gobiernos progresistas; es interesante, pero no se ha dicho lo sucedido en esos países al pasar algunos años. La realidad es que esto de la unidad no es nada fácil en país alguno, mucho menos en el México de la revolución burguesa.

5. En los años sesenta, sobre todo a raíz de la polémica chino-soviética, se habló mucho de dos grandes males en la izquierda: el sectarismo y el oportunismo. Se decía que los dos países “socialistas” (China y la URSS) deberían unirse contra el imperio yanqui invasor y asesino en Vietnam. China acusaba a la URSS de oportunista por estar aliado con los EEUU y la URSS acusaba a China de posiciones sectarias, muy radicales, que impedían la paz. La destrucción de Vietnam por los yanquis fue casi total, pero en 1975 fueron expulsados; la confrontación URSS-China terminó en 1978 al morir Mao dos años antes.

6. El oportunismo y el sectarismo siempre salen a relucir en asambleas, congresos y todo tipo de reuniones en México y en el mundo. Las organizaciones de derecha y de centro lo manejan como quieren y conviene a sus intereses particulares; en la izquierda depende de la posición que se tenga frente al enemigo principal que es el capitalismo por un lado, y la lucha de los trabajadores por otro; si con el programa, los objetivos y la práctica política se lucha contra la clase dominante o simplemente se trata de modernizar el aparato de dominación de la burguesía. Si sólo se busca construir otro aparato de poder capitalista o se ponen las bases para destruirlo.

7. México hoy cuenta con la posición política de centro-izquierda oficial registrada o socialdemócrata, conformada por el PRD y Morena en cuyo programa sólo existe la lucha electoral pacifista y parlamentaria. El hecho de estar registrados como partidos les permite obtener subsidios de millones de pesos del gobierno, cargos como legisladores y de funcionarios electos, así como tiempos de propaganda en radio y televisión. Paralelo a ello existe una izquierda radicalizada que participa en las luchas sociales de profesores, electricistas, trabajadores de la salud, mineros, petroleros, campesinos.

8. Esta izquierda radical está más identificada con el zapatismo del EZLN y las batallas de la CNTE, los colonos, los campesinos; sin embargo no tiene presencia institucional ni tampoco la busca porque los programas y los objetivos de sus batallas demuestran ser esencialmente anticapitalistas. Es muy difícil historiar acerca de los grupos grandes o pequeños que han existido en el país y de las miles de batallas y enfrentamientos que han tenido con el poder. ¿Cuántas veces esas batallas en las calles, las plazas, en el campo han obligado a los gobiernos y clase empresarial a dar pasos atrás en sus medidas? Creo que el libro de Adolfo debe ser muy interesante, pero ¿cuándo haremos el de la izquierda anticapitalista?

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