jueves, 21 de agosto de 2014

Guta: Otro ejemplo de la manipulación contra Siria

PL

Muchas interrogantes quedan aún sin respuesta al cumplirse hoy un año del ataque químico en Guta, en las inmediaciones de esa capital, un incidente que Estados Unidos y sus aliados intentaron utilizar como pretexto para amenazar con intervenir en Siria.

Pese a los desmentidos del gobierno de Bashar Al-Assad y las pruebas aportadas, el incidente fue utilizado para acusar al país árabe de traspasar "la línea roja" y con ello iniciar los preparativos para una agresión a gran escala, abortada por los esfuerzos de Rusia y Siria.

El ataque fue llevado a cabo por los armados con el apoyo de países de la región para utilizarlo contra Siria, afirmó una fuente a Prensa Latina.

Con anterioridad divulgaron vídeos que mostraban el uso de gases tóxicos contra aves y amenazas de emplearlos contra miembros de las minorías que no se convirtieran a la rama sunita del Islam.

En las semanas y meses siguientes del suceso comenzaron a salir a la luz nuevas evidencias de esas acusaciones.

"Es extraño que el ataque se produjera a 15 minutos en coche de donde se alojan los inspectores de armas químicas de Naciones Unidas, señaló entonces al diario español El País Dina Esfandiary, especialista del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos.

Una de las primeras personas en denunciar esa maniobra para desacreditar al gobierno de Bashar al-Asad fue la monja siria Agnes-Mariam de la Croix, quien se dedicó a investigar el tema.

Miembro destacado del movimiento de reconciliación en ese país árabe, la religiosa denunció en dos informes a la ONU la manipulación y el operativo creado por Occidente.

De la Croix criticó el montaje de los vídeos que la Casa Blanca presentó ante el Congreso estadounidense para intentar culpar a Damasco.

Como ejemplo citó el caso de una enfermera que aparece en dos cintas diferentes "luchando con las víctimas en un lugar, y luego en otro lugar que está lejos y donde no se puede llegar tan fácilmente".

Lo que es más grave, se encuentran las mismas personas muertas en un lugar y luego en otra aldea, manifestó la religiosa.

El premio Pulitzer Seymour M. Hersh también denunció la manipulación del caso y acusó directamente a las autoridades estadounidenses.

Washington sabía en los meses previos al ataque "que el Frente al-Nusra (brazo de Al Qaeda en Siria) había llegado a dominar la técnica de fabricación del gas sarín y que era capaz de producirlo en cantidades", afirmó Hersh en un extenso artículo en la revista London Review of Books.

"Un oficial de inteligencia de alto nivel, en un correo electrónico enviado a un colega, calificó las aseveraciones de la administración sobre la responsabilidad de Damasco de "ardid". El ataque, escribe, "no fue obra del régimen actual", comentó Hersh.

Por su parte, en un reportaje elaborado a partir de decenas de testimonios en Guta, el portal noticioso MintPress News, con sede en Estados Unidos, consideró que no hubo tal ataque químico sino que fue debido a la mala manipulación de dichas armas por parte de los extremistas.

"Sentíamos mucha curiosidad por esas armas y desgraciadamente algunos de los combatientes no las manejaron apropiadamente y causaron las explosiones", explicó un jefe de esos grupos, según el informe, redactado por el periodista jordano Yahiya Ababneh.

Otro golpe a la teoría Occidental fue asestado por dos expertos norteamericanos.

En un estudio titulado "Posibles consecuencias de la defectuosa inteligencia técnica de Estados Unidos", Richard Lloyd, exinspector de armas de la ONU, y Theodore A. Postol, profesor del Instituto Tecnológico de Massachussets, desmienten la versión de Washington.

Tras analizar el despliegue de las tropas en el terreno el día del ataque, en un mapa presentado por la Casa Blanca el 30 de agosto, ambos analistas señalaron que todos los posibles puntos de lanzamiento dentro del radio de acción de los cohetes se encontraban en zonas controladas por los grupos armados.

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