martes, 5 de agosto de 2014

Los bigotes del ratón inspiran aplicaciones tecnológicas

AGENCIA CYTA - INSTITUTO LELOIR

Investigadores argentinos descifraron la manera en que los roedores perciben distintas superficies, lo que podría servir para el diseño de sensores de uso en medicina y operaciones de rescate.

Estudiando la gran sensibilidad de los bigotes de los ratones para identificar la textura y tipo de materiales, investigadores de un instituto de Tucumán identificaron distintos procesos neuronales involucrados en la interpretación de la información táctil. El hallazgo permitiría crear sensores para cirugías mínimamente invasivas, prótesis, operaciones de rescate y otras aplicaciones.

Los científicos del Instituto Superior de Investigaciones Biológicas (INSIBIO), que depende del CONICET y de la Universidad Nacional de Tucumán, midieron la actividad eléctrica generada en la base de los bigotes (los “folículos vibrisales”) mientras los roedores percibían materiales con distinta rugosidad y textura, tales como lijas, maderas, acrílicos y metales. Luego obtuvieron algoritmos o series de cálculos para ayudar a identificar las redes neuronales que participan en la discriminación de texturas a partir de la detección táctil.

El estudio se encuadra dentro de la biomimética, la ciencia que estudia ejemplos de la naturaleza para desarrollar o mejorar productos. Por ejemplo, trajes de baño para nadadores que repelen el agua inspirados en la epidermis del tiburón. Del mismo modo, al revelar los códigos neuronales presentes en el sistema sensorial de los ratones, los investigadores tucumanos pretenden hacer modelos computacionales de esos procesos “e implementarlos tecnológicamente para resolver problemas específicos de la ingeniería”, indicó a la Agencia CyTA uno de los autores principales, el doctor Fernando Farfán, director del grupo de investigación del Laboratorio de Medios e Interfases (LAMEIN) del INSIBIO.

Así, señaló Farfán, con ese conocimiento se podrían crear sensores para la detección, medición o cuantificación de información táctil en diversos ambientes y entornos, por ejemplo, en la oscuridad o en el agua. Esos dispositivos se podrían aplicar para desarrollar sistemas robóticos de búsqueda y rescate en derrumbes, o para encontrar cuerpos u objetos sumergidos. También, en prótesis o equipos para procedimientos quirúrgicos mínimamente invasivos.

En el estudio, publicado en “The Journal of Neuroscience Methods”, también participaron el ingeniero Alvaro Gabriel Pizá, y los doctores Ana Lía Abarracín, Gabriel Ruiz, y Carmelo Felice, director del LAMEIN.

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