lunes, 4 de agosto de 2014

México: Crecimiento económico e inseguridad

Eduardo Ibarra Aguirre (FORUMENLINEA)

Por séptima ocasión consecutiva los expertos del sector privado bajan su expectativa de crecimiento para la economía mexicana en 2014 y la sitúan en 2.56 por ciento. Como se recordará, en diciembre de 2013 los grupos consultados por el Banco de México previeron un crecimiento de 3.41 por ciento para 2014, pero la previsión va sistemáticamente a la baja y en julio quedó ubicada en el porcentaje mencionado, de acuerdo a la encuesta realizada por el banco central.

Da la impresión de tratarse de un torneo de pronósticos, mientras la Secretaría de Hacienda, entidad responsable del Ejecutivo federal sobre el crecimiento económico, enmudeció y se mantiene rígida en su última previsión.

Sin embargo, existen expertos como Luis Gutiérrez Poucel que de plano colocan el crecimiento del producto interno bruto en 2.2 por ciento (Forum en Línea 295, 1-15-VIII-14), en el mismo rango promedio de los últimos 33 años de múltiples reformas estructurales para colocar al mercado en el epicentro de los procesos socioeconómicos y al Estado en un subordinado rincón, para que no estorbe a la voracidad de las trasnacionales que rigen a la aldea global.

Justo a ese tipo de crecimiento de 2.2 por ciento –no al de 2013 que fue de ¡1.1 por ciento! –Luis Videgaray lo denomina “mediocre”. Y presenta como razón de ser del reformismo en curso generar una ruptura con la “mediocridad” del muy bajo crecimiento de la economía, con la pobreza extrema que no es otra cosa que miseria, la pobreza a secas, la generación de empleos en general y de bien pagados en particular. Mientras el coro del tricolor, el blanquiazul y las franquicias familiares del Verde y Alianza en el Legislativo, no sólo le hacen estridente segunda sino que presentan como la gran panacea a las llamadas reformas estructurales de los últimos 19 meses, desde la educativa hasta la laboral, fiscal y crediticia, telecomunicaciones y energética, la madre de todas las reformas, como las que transformarán al país en un “nuevo México”. Qué Alá los oiga.

Mientras los escucha, le comparto un dato: En 2007, 13.7 millones de trabajadores, o 30% de la población ocupada, ganaban más de tres salarios mínimos; en 2014 esa cifra disminuyó a 10.7 millones o 22% de la población ocupada. (Héctor Barragán Valencia, Forum en Línea 295). La precarización del trabajo como tendencia sólida tiene sustento en la reforma impulsada por Felipe Calderón y consumada en la legislatura y gobierno actuales.

Para los 35 grupos de análisis y consultoría económica del sector privado, nacional y extranjero, encuestados por la institución que dirige Agustín Carstens –el señor que como secretario de Hacienda tenía autorizados 5 mil pesos diarios para sus sagrados alimentos–, es la inseguridad pública el principal factor que puede obstaculizar el crecimiento económico, además de la debilidad de los mercados y la política fiscal que se aplica.

La inseguridad muestra tendencias a la baja en algunos de los principales ilícitos como homicidios dolosos, en otros presenta repuntes peligrosos como es el caso de los secuestros. Pero continúa siendo costosísima para la economía y la sociedad, para los inversionistas y el gobierno.

Y como es harto sabido el capital fluye adonde encuentra las mejores condiciones para su reproducción y en el más corto lapso. Al gran capital no se le convence con las costosas e innecesarias giras y discursos presidenciales por Michoacán o del secretario de Gobernación por tierras tarascas y tamaulipecas, menos aun cuando son inocultables los indicios del fracaso michoacano y la incapacidad gubernamental en la atormentada entidad ubicada al margen del río Bravo.

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