viernes, 1 de agosto de 2014

México: Recomendaciones de Edmund G. Brown

Eduardo Ibarra Aguirre (FORUMENLINEA)

Resulta harto ilustrativo que el gobernador de California, Edmund G. Brown, el estado más poblado de la Unión Americana y por sí solo una de las principales economías de la aldea, entienda más y mejor que las “modernizadoras” elites gobernantes mexicanas sobre los grandes riesgos que conlleva abrir de par en par las puertas del sector energético nacional a tan decisivas trasnacionales que, hasta hoy, no existe poder institucional que pueda someterlas al orden.

Podrá argüirse que las muy pertinentes recomendaciones al gobierno y el Congreso mexicanos, de aplicar “mano dura” para regular a las empresas petroleras y eléctricas que invertirán en México o, de lo contrario, “se los van a comer vivos”, fueron formuladas “a destiempo”, pero Brown hace el favor de pronunciar una advertencia de índole estratégica, que ya será asunto de gobernantes y legisladores si la atienden o ignoran, cuando la embriaguez privatizadora hace de las suyas entre diputados y senadores del cuarteto partidista inducido desde Los Pinos, por encima de la precaria autonomía de los poderes de la Unión y de la presunta diversidad partidaria.

Lo anterior permite recordar, sin ninguna exageración, 1988-94, pero Carlos Salinas reconocía sin tapujos la existencia del “partido prácticamente único”, mientras ahora pacto, cooptaciones y subordinaciones están a la orden del día, aunque no falten dirigentes como Jesús Zambrano, del Partido de la Revolución Democrática, que acusan de “traición” a los señores y señoras del “¡Mover a México!” (¿En reversa?)

Las agradecibles observaciones de Brown se produjeron enseguida de la voluntariosa frase de Gabriela Cuevas en el Senado, de que las reformas estructurales, entre ellas la energética, “pueden proyectar a la economía mexicana entre las 10 primeras del mundo”. Se quedó corta la otrora delegada que nunca entregó cuentas claras en la Miguel Hidalgo, pues su padrino Felipe Calderón juraba, como monaguillo, que México será la quinta economía del orbe ¡en 2040!

Y el estadunidense de California, estado que tras la privatización eléctrica sufrió en el 2000 la crisis energética provocada por Enron para incrementar al máximo sus utilidades, ahora recomienda, en la interpretación del senador Lou Correa: “Si van a privatizar su mercado energético, háganlo, pero háganlo bien, porque hace 15 años que dejamos ir al sector eléctrico y lo pagamos muy caro”. Nada más 10 mil millones de dólares que aún cubren los causantes.

Tan subordinados intelectual y políticamente como son los gobernantes, están legislativamente a tiempo para atender los consejos de los dos californianos, con todo y automática descalificación de David Penchyna: “Se trata de una frase oportuna, pero hay que leer el modelo regulatorio mexicano, que es uno de los mejor probados a escala mundial de pesos y contrapesos”. Sí, probados en el papel y en la desesperación del senador por ser gobernador de Hidalgo, así tenga que firmar la venta de lo que no es suyo, sino de la nación, pero detentado por un voraz gobierno a través de la Secretaría de Hacienda, una corruptísima burocracia sindical y directivos que, como todos los que la encabezaron, además de Pedro Joaquín y Juan Bueno Torio, hicieron y hacen su agosto privado en la todavía paraestatal.

También llama la atención que mientras el titular del Ejecutivo mexicano le garantizó al de California que la reforma energética contribuirá a “la prosperidad de Norteamérica” (como indebido sinónimo de Estados Unidos o bien referido a Canadá, Estados Unidos y México), Brown privilegió más, por lo menos en el discurso ante los senadores, los intereses de los mexicanos.

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