viernes, 15 de agosto de 2014

Paraguay: El primer año

Javier Rodríguez (PL)

El gobierno del presidente paraguayo, Horacio Cartes, cumple hoy su primer año sin mucho que festejar de acuerdo a la catarata de críticas provenientes de distintos sectores políticos y sociales del país.

Tal vez algunos no esperaban que transcurridos apenas 12 meses la inconformidad y el rechazo alcanzaran, incluso, a puntos estratégicos en los cuales se apoya el Ejecutivo como son el Congreso, con mayoría gubernamental, y el propio Partido Colorado, su baluarte político dividido y con importantes grupos reticentes a reconocer éxitos enarbolados por Cartes.

Hasta una encuesta encargada por dos medios de difusión, a pesar de haberse limitado a buscar opiniones en zonas de mejor posición económica en Asunción y el contiguo departamento Central, tuvo como resultado más contundente el hecho de que el 73 por ciento de quienes abrigaban expectativas con la llegada del gobierno de Cartes, ya perdió esas esperanzas.

Tampoco el evidente intento de mostrar equilibrio en la investigación de opinión pública pudo esconder el hecho de la falta de consulta a los otros 16 departamentos del interior del país con innegable peso en el criterio general del pueblo, relevancia económica y sede de los asentamientos más vulnerables del tejido social.

Hasta esa propia encuesta tampoco pudo soslayar hacerse eco de fundamentales planteamientos del paraguayo de a pie como la desbordada inseguridad existente y los golpeantes problemas provocados por la deficiencia en los servicios de salud y educación, junto a los señalamientos sobre la corrupción en los estamentos oficiales.

El primer año del gobierno lo recibieron las agrupaciones opositoras de la nación, unidas a organizaciones sociales tan importantes como la Federación Nacional Campesina, los gremios docentes y centrales sindicales, inmersos en una jornada nacional de protesta contra las privatizaciones de empresas estatales y en demanda de trabajo, reforma agraria y cese de lo que califican como violencia del Estado contra campesinos y obreros.

La liberación de campesinos presos, la terminación del uso de la fuerza pública para los desalojos de las familias sin tierra, el reclamo para terminar con las fumigaciones tóxicas cercanas a poblados que ya causaron víctimas fatales y la derogación de la privatizadora Ley de Alianza Público-Privada son sus demandas vigentes.

Otra crítica es la militarización de tres de los departamentos del norte paraguayo con motivo de las operaciones allí de un grupo armado que despertó planteamientos de la necesidad de una presencia activa del Estado desde el punto de vista social como mejor opción para terminar con la violencia.

Los más recientes escándalos de corrupción denunciados por la prensa y las redes sociales salpicaron con fuerza a personalidades oficiales y de partidos tradicionales en el Parlamento, pero también a buena parte de los organismos estatales y en la misma forma a la labor del Poder Judicial.

Fue denunciado que una buena cantidad de funcionarios cobra siderales sumas como sueldo y bonificaciones, el acaparamiento por congresistas de cargos muy bien remunerados para sus familiares y amigos, ilegalidades en los pagos adicionales al personal del Congreso y en los viáticos para viajes fantasmas de diputados y senadores.

Ello contrastó con las negativas del gobierno a elevar las bajas pensiones y emolumentos de los docentes, el rechazo al aumento salarial planteado por las centrales sindicales, la crítica situación existente en la infraestructura de los centros de estudio y la falta de insumos y medicinas en los hospitales.

En este último aspecto asombró a algunos la publicación de que familiares de los enfermos tenían que acudir a un inédito servicio de alquiler de instrumentales quirúrgicos controlado por particulares para garantizar las necesarias operaciones de sus parientes hospitalizados.

Dos videos que mostraron al senador Juan Carlos Galaverna, el principal operador político de Cartes en la Cámara Alta, en una suerte de orgía sexual en la cual participaron hasta funcionarias del Senado, hizo estallar las redes sociales y su publicación tuvo que prohibirse por una jueza a pedido del afectado.

El incidente, además, mostró la mayor división experimentada por el Partido Colorado tras la asunción de Cartes, donde dos de los tres grupos existentes pelean por el control de la dirección de la organización y no se esconden para criticar la actuación del mandatario.

La voz de expertos sociales independientes que analizaron en un congreso los resultados del primer año de gobierno del Presidente tampoco fue muy alentadora al emitir sus conclusiones.

El documento final del evento Paraguay Debate señaló que el país se encuentra estancado, endeudado y exhausto de promesas incumplidas.

Los reunidos debatieron informes sobre las áreas de Educación, Salud, Desarrollo Económico y Gobernabilidad y aseguraron que el Jefe de Estado no tuvo nada de que hablar en su alocución ante el Congreso porque nada se hizo y apenas queda el recuerdo de muchas promesas.

Falta de políticas públicas en la educación con una pobre actuación del ministerio correspondiente, ausencia de inversión en capital humano, estancamiento en el sector económico y expectativas insatisfechas, fueron principales señalamientos de la reunión.

De esta forma todo parece indicar que Cartes inicia cuesta arriba el transcurso por su segundo año de gobierno y deberá encontrar respuestas a la compleja situación señalada por tan amplio abanico de la sociedad paraguaya.

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