viernes, 1 de agosto de 2014

Un viaje hacia las utopías revolucionarias (CLIII): El "navarrazo" o la "policía al gobierno"

Manuel Justo Gaggero (especial para ARGENPRESS.info)

En aquel febrero de 1974 se incrementó la escalada represiva iniciada desde el oficialismo para detener el desarrollo del movimiento popular y la oposición al Pacto Social.

El General, y su entorno, apelaban a los mecanismos legales -reforma al Código Penal -y a la organización paraestatal -la Triple A- para imponer el acuerdo alcanzado con el partido militar, la fracción burguesa del peronismo y la burocracia sindical.

Esta última operaba con las llamadas "62 Organizaciones" o con las Regionales de la CGT, cómo verdaderas "fuerza de choque", para llevar adelante los planes que se elaboraban en la Casa Rosada.

En ese contexto, el primer día de ese mes, la dirigencia sindical de Santa Cruz denunció "la infiltración marxista en el gobierno provincial, exigiendo la renuncia del gobernador Jorge Cepernic y de todo su gabinete".

Por su lado, las "62 Organizaciones" de Salta, declararon "persona no grata" al gobernador Miguel Ragone por ser "la cabeza visible del aparato montado por el marxismo".

En este caso la intención de desplazar a este del gobierno provincial contaba con el respaldo de la oligarquía salteña y de la cúpula conservadora de la Iglesia Católica.

Desde nuestro diario y, en una contundente editorial, nuestro compañero Armando Jaime, que lideraba el Frente Revolucionario Peronista y la CGT clasista, hizo una convocatoria a todas las corrientes políticas populares a unirse para defender al gobierno; jaqueado por la derecha fascista.

Al mismo tiempo, en Córdoba, la ofensiva adquiría ribetes particulares ya que se trataba de dar una "lección a los trabajadores" que habían protagonizado las insurrecciones populares conocidas como el "Cordobazo" y el "Vivorazo" y que realizaran un acto, el año anterior, en homenaje a estas gestas, en el que había participado el presidente de Cuba Osvaldo Dórticos Torrado; con la presencia del gobernador y el vice.

El Presidente, les había hecho un severo llamado de atención a estos últimos, por haber aprobado un aumento de salarios para los trabajadores del transporte automotor nucleados en la UTA que encabezaba el "negro" Atilio López y, al mismo tiempo, autorizar el incremento de los haberes de los empleados públicos provinciales; vulnerando, a su juicio, el congelamiento acordado en el Pacto Social.

En esa oportunidad y, como estaba Agustín Tosco en la sede de la redacción, invitamos, a ambos, a concurrir a la misma, para hacerles una entrevista.

A Ricardo Obregón Cano lo conocí en la casa de John William Cooke y Alicia Eguren en 1964.

En esa oportunidad, estaba acompañado por Gustavo Roca, con el que le unía una profunda amistad, que en ese momento era el defensor de los compañeros del E. G. P, que habían intentado abrir un frente guerrillero en Salta; liderados por Jorge Ricardo Massetti.

Me impresionó su sólida formación política, su firme postura antimperialista y la clara admiración que sentía por Cuba y por su dirigencia.

Al mismo tiempo sabía, por lo que me contaran Alicia y John, que, a lo largo de su carrera política iniciada en 1951 como diputado provincial, había dado evidentes muestras de lealtad para con el "Viejo".

A Atilio me lo presentó Agustín Tosco, cuando comenzamos a editar el diario, a mediados del año "del regreso definitivo" -1973-.

Ambos nos agradecieron el convite pero nos propusieron que nos reuniéramos en la Casa de la Provincia, en Buenos Aires, para evitar susceptibilidades que agravaran la tensa relación que, desde que se hicieran cargo del gobierno, se había generado con el llamado "sindicalismo ortodoxo", que encabezaba Alejo Simo, el Secretario General de la Seccional de la UOM, y con los exponentes del peronismo burgués: Julio Antún y Raúl Bercovich Rodriguez.

En el encuentro, nos adelantaron el clima que se vivía en la "docta", por lo que alertamos a la corresponsalía en la misma para que los compañeros estuvieran preparados ante posibles provocaciones o ataques como, el que realizaran el 22 de febrero pasado, las bandas paraestatales a la redacción.

Por eso no nos llamó la atención, que en una repetición de las acciones llevadas a cabo por la derecha chilena para derrocar a Salvador Allende, la Federación de Empresarios del Transporte Automotor de la "docta" iniciara, en los últimos días de ese mes, un lock out patronal, paralizando las unidades; que genero un gran malestar en la población.

El argumento que utilizaban era que necesitaban un aumento en el boleto para hacer frente al incremento de los costos de los combustibles.

Al mismo tiempo grupos de activistas, de una autodenominada "Juventud Sindical Peronista", realizaban atentados con explosivos en las sedes de los sindicatos opuestos al Pacto Social -Luz y Fuerza y SMATA-.

TodO este clima de incertidumbre y descontrol se lleva a cabo contando con la pasividad policial que abandona, literalmente, las calles de la ciudad.

Al mismo tiempo que son colocados artefactos explosivos en la redacción de la "Voz del Interior", se lanzan comunicados denunciando la "infiltración marxista" en el gobierno y convocando a "recuperar el mismo para el auténtico peronismo".

En ese momento la Jefatura de la Policía la ejercía el Teniente Coronel retirado Antonio Domingo Navarro, ex Jefe de la Policía Militar del Tercer Cuerpo de Ejército durante la Dictadura, el que admitió, en declaraciones a diferentes medios de comunicación, sus diferencias con la conducción gubernamental.

Frente a estos evidentes actos de indisciplina Obregón dispuso su relevo, el que fue resistido por el desplazado, ocupando la Jefatura un grupo de efectivos policiales acompañados por civiles, integrantes de la mencionada JSP.

Al solicitar el Gobernador el auxilio de la Policía Federal para restablecer el orden, la respuesta de Perón, reveló su complicidad con esta desobediencia, ya que se negó a enviar fuerza alguna manifestando, con gran ironía y en su estilo: "hay que dejar que se cocinen en su salsa".

Teniendo el apoyo tácito de la Casa Rosada, el militar golpista se hizo presente en la Casa de Gobierno y procedió a detener al binomio gubernamental y a 75 funcionarios que los acompañaban.

Uno de los artífices de esta asonada palaciega fue Lorenzo Miguel, que ese día -28 de febrero- participaba en Alta Gracia, a pocos kilómetros de la ciudad capital, de un "Congreso Normalizador de la CGT" en el que estaba presente el Ministro de Trabajo, un hombre de su confianza, Ricardo Otero.

El episodio siguiente fue la intervención de la Provincia, dispuesta por el Gobierno Nacional con la anuencia de la mayoría de los diputados y senadores nacionales que respondían al "acuerdo" con el partido militar.

Nosotros realizamos una excelente cobertura periodística de este hecho, inédito en la historia argentina, en la que un jefe policial encarcela y derroca a un gobierno, que obtuviera más del 53 % de los votos.

Al respecto nuestro compañero, e integrante del Consejo Editorial del diario, Agustín Tosco señalo: "Córdoba rechaza esta intervención. El Movimiento Sindical se suma categóricamente a este rechazo y reivindica como único factor legítimo de toda representación política la expresión libre, democrática y soberana del pueblo".

Y luego de historiar una serie de atropellos, crímenes y atentados cometidos en la provincia consignó: "… todos estos hechos se acumularon y desembocaron, en síntesis, en el putch policíaco, burocrático y fascista encabezado por el ex Jefe de Policía teniente coronel Navarro".

Por su parte el Sindicato de Mecánicos, en una Asamblea presidida por su Secretario General Renee Salamanca, y ante la propuesta del mismo, decidió: 1° Repudiar a Navarro y a las bandas fascistas. 2° Exigir el respeto a la voluntad soberana del pueblo. 3° La restitución de Ricardo Obregón Cano y Atilio López y la convocatoria a un nuevo plenario de la CGT para elegir una dirección plenamente representativa de las bases.

Un excelente periodista y compañero, que integraba el Frente Antimperialista y por el Socialismo, el "Negro" Reyna, nos hizo llegar una entrevista que le había hecho unas semanas antes al Teniente Coronel que "sí tenía quien le escriba", protagonista de esta asonada, en la que el mismo reconoció que simpatizaba con Benito Mussolini y con Adolf Hitler y que era un profundo seguidor del pensamiento nacionalista-católico encarnado en el abogado entrerriano Alberto Ottalagano.

En ese marco y, teniendo presente el ataque a la redacción del diario y los rumores sobre su posible clausura, le solicité una entrevista al Secretario General de la Presidencia Emilio Abras.

Simultáneamente, seguíamos con la campaña por la aparición con vida de dos guerrilleros guevaristas Hector Antelo y Reynaldo Roldán, secuestrados por el Ejército durante la represión al intento de copamiento de la unidad militar de Azul, llevado a cabo por el Ejército Revolucionario del Pueblo.

En el Tercer Mundo las noticias eran alentadoras. En Argelia Henri Boumedienne consolida la línea anticolonialista de Amhed Ben Bella, asumiendo un rol destacado en el Movimiento de Países No Alineados.

Su capital, Argel, se convirtió en un refugio para centenares de revolucionarios y líderes nacionalistas de Africa y América Latina.

A su vez en Angola se comienza a gestar un gobierno de coalición en el que participa, como fuerza principal, el MPLA, liderado por Agostinho Neto.

Por su parte en Vietnam se avanza hacia la Liberación definitiva y el final del holocausto cometido por las tropas de Estados Unidos en esa nación.

Como no todas son buenas noticias persiste la brutalidad represiva en Chile y Uruguay y muere en combate, a finales del año anterior, el Coronel dominicano Francisco Caamaño Deno, que protagonizara la lucha por el respeto a la voluntad popular y la instalación de un gobierno constitucional en 1965, en esa nación caribeña; que fuera abortado por la invasión de más de 50 mil marines enviados por la Casa Blanca.

¿De qué forma se desarrolló el debate, en el seno del campo popular, frente a esta escalada y a la conducta del otrora "Lider"? ¿Se apresura el cierre del Diario y aumentan las amenazas? ¿Cómo enfrentar esta nueva etapa? Estos son algunos de los temas que abordaremos en nuestra próxima nota

Manuel Justo Gaggero es abogado. Ex Director del diario "El Mundo" y de las revistas "Nuevo Hombre" y "Diciembre 20".

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