jueves, 21 de agosto de 2014

Un viaje hacia las utopías revolucionarias (CLVII): “Respuesta popular” -el diario que duro un día-

Manuel Justo Gaggero (especial para ARGENPRESS.info)

El 13 de marzo, un día antes de la brutal clausura del diario “El Mundo”, la multinacional petrolera ESSO, en un comunicado de prensa, informó que había llegado a un acuerdo con el Ejército Revolucionario del Pueblo que mantenía “detenido”, en una cárcel del pueblo, al directivo de la misma Víctor Samuelson; sobrino de Nelson Rockefeller.

Este era el gerente general de la Refinería de esta empresa, subsidiaria de la EXXON.

En el mismo daba cuenta que abonaría la suma de 14.200.000 dólares, en efectivo, ya que el pedido de la organización guerrillera, que entregara alimentos y materiales de construcción a diferentes barrios carenciados en el país, se hacía de difícil cumplimiento, por el incremento de la actividad represiva.

Este era el rescate más alto pagado, hasta ese momento, a una organización revolucionaria.

En su comunicación, la empresa destacaba que el ejecutivo se encontraba en perfecto estado de salud y que en los más de tres meses que llevaba cautivo había tenido largas conversaciones con los guerrilleros que lo custodiaban; reconociendo que había sido tratado con respeto, resguardando su integridad física.

Antes, de este acuerdo un compañero de la Jefatura de Redacción del diario que representaba al ERP en la misma, le había hecho una entrevista a este, en la que si bien cuestionó la concepción marxista en la interpretación de la historia reconoció, críticamente, la equivocada política de su país con Cuba y juzgó, como un grave error, el involucramiento en Vietnam y los bombardeos a esa nación.

Por eso nuestro anuncio, en la Asamblea del personal del diario, que abonaríamos los salarios de ese mes estaba sustentado en este hecho, conocido por todos, a través de las publicaciones periodísticas.

En el medio de la intensa actividad que desplegamos en el interior del país y en la ciudad de Buenos Aires, para generar una movilización por la reapertura, el Juez, que entendía en el amparo que habíamos presentado, me citó a una audiencia, antes de adoptar una decisión y luego de que el Ejecutivo contestara el recurso; reiterando sus argumentos claramente antidemocráticos.

No lo había tratado antes al Dr. Jorge Enrique Cermesoni pero Mario Mathov me adelantó que se trataba de un funcionario judicial íntegro, que no se dejaría presionar por el gobierno.

Concurrí, acompañado por este y por Aldo Comotto.

Como hacía calor y para distender el ambiente, nos invitó a despojarnos del saco ya que el aire acondicionado, como era habitual en ese edificio de calle Tucumán que alojaba a los Juzgados del Fuero Contencioso, estaba descompuesto.

Este comentario disparó una conversación sin ninguna formalidad.

En un momento determinado me hizo una pregunta que, evidentemente, apuntaba a aclarar cuál era nuestra línea editorial.

“Gaggero -me dijo- me llama la atención que las portadas del diario que usted dirige, en general, difieren con las de los otros medios. Por ejemplo, la larga huelga en la empresa Insud o el conflicto en Villa Constitución, no aparecen con grandes titulares en «Clarín» o en «La Nación»”.

Y concluyó: “¿Cuál es el motivo de esta diferencia?”.

La respuesta fue clara. “Nosotros, le manifesté, pretendemos ser la voz de los que no tiene voz. Expresar a las Comisiones Internas de fábricas, a las corrientes antiburocráticas, a los sindicatos clasistas y al sindicalismo de liberación”.

“Al mismo tiempo tratamos de mantener una conducta plural y es por eso que en nuestro Consejo Editorial y como columnistas participan dirigentes populares de un amplio espectro, entre los que están Agustín Tosco, Alicia Eguren, Armando Jaime, Rodolfo Ortega Peña, Raúl Aragón e Hipólito Solari Yrigoyen, entre otros”.

“Es esa postura la que pretenden acallar con bombas o atacando la redacción, amenazando a los que trabajan en el mismo o a los que tenemos cargos directivos y ahora, con un decreto de clausura”.

“Le agradezco la explicación” -me contestó-.

La entrevista siguió en un ambiente absolutamente distendido y nos despidió citando a los abogados para que concurrieran a notificarse, en la mesa de entradas del juzgado, al día siguiente, de la resolución que adoptaría.

Temprano, nos encontramos en un café ubicado sobre esa arteria y en la que me había citado, dos años antes, con Cesar Calcagno y Rafael “el Zambo” Lombardi para presentar el habeas corpus; ante la “desaparición forzada” de Luis Pujals.

En la Secretaria del Juzgado nos entregaron copia de la sentencia en la que, con sólidos fundamentos, se hacía lugar al amparo, se ordenaba al Ejecutivo que se abstuviera de llevar adelante medidas que obstruyeran la salida del diario, disponiendo, además, que se nos restituyeran las oficinas en donde funcionaba la Redacción; clausuradas por la Policía Federal.

Con una alegría inmensa y la copia en la mano, nos trasladamos a la sede provisoria en Corrientes y Medrano, convocando a una conferencia de prensa, en el medio de la euforia de los trabajadores del vespertino.

Por supuesto que al día siguiente el Gobierno, encabezado por el “General”, persistiendo en el camino de ir recortando las libertades democráticas, apeló la decisión del Juez para evitar que siguiéramos editando el diario.

En cuanto a las oficinas, no cuestionó el levantamiento de la clausura.

Al llegar a las mismas nos dimos cuenta que nos entregaban estas porque estaban inhabitables.

Con un odio sin igual, habían destruido todo el mobiliario, escribiendo en las paredes leyendas injuriosas con amenazas de muerte y la consigna “ni yankys, ni marxistas: peronistas”; que reflejaba el profundo contenido macartista de los funcionarios policiales.

Convencidos que teníamos que seguir dando la batalla por la reapertura pero que era preciso que adoptáramos un plan alternativo y, dado que la totalidad del personal estaba inactivo, empezamos a diagramar un nuevo diario que lo seguiríamos imprimiendo en Cogtal, y tendría el formato de “El Mundo” pero, a diferencia de este, sería matutino.

Modificamos los roles. Figuraría como Director Aldo y yo pasaría a ser el Asesor letrado. En el primer número publicaríamos dos columnas. Una de Agustín Tosco y otra de Armando Jaime.

En la contratapa, habría un análisis de la coyuntura, cuya elaboración estaría a cargo de Alicia Eguren.

Pensamos que el mejor nombre era el de “Respuesta Popular”, ya que sintetizaba el momento: por una parte la fascistización del gobierno y por otro lado, el crecimiento del movimiento popular y revolucionario.

Al mismo tiempo que los compañeros de la Jefatura de Redacción -Andrés Alsina, Ettorre Pierri y Julio Huasi- armaban los números cero, yo seguía reuniéndome con dirigentes políticos y sindicales del campo popular, en la búsqueda de adhesiones para la movilización en defensa de la libertad de expresión.

Una vez superados los problemas legales y con grandes avisos en “Clarín” y en algunos diarios del interior con la consigna “Las noticias del Mundo” y de la Argentina en las páginas de “Repuesta Popular”, colocamos el primer número en la playa de distribución con un éxito inesperado y el apoyo de los compañeros del sindicato que nucleaba a los vendedores de diarios.

Esa misma tarde, cuándo elaborábamos la edición del día siguiente, apareció una nutrida comisión policial reproduciendo lo sucedido el pasado 14 de marzo, con el texto de un nuevo decreto, firmado por Perón, disponiendo la clausura de este nuevo diario y de toda publicación en la que estuviéramos, los que formábamos parte de la estructura del diario “El Mundo”.

En la historia del periodismo argentino este fue el matutino de más corta duración. Solo estuvo en la calle 24 horas.

Pese a las dificultades y a la situación dramática que vivíamos, como señalábamos en la nota anterior, el aspecto jocoso la dio, en esta oportunidad, la suegra de Aldo que lo llamó para felicitarlo por haber llegado a un lugar muy importante, como era la dirección de un diario.

Ya iniciado el mes de abril y como la historia no se detiene, viajé a Córdoba para participar el 13 de ese mes, en el segundo plenario del Movimiento Sindical de Bases ya que habíamos decidido elaborar unos “Cuadernos de información popular” para dar cuenta de estos eventos y optimizar los recursos; que estaban ociosos por la clausura de ambos diarios.

El encuentro estaba convocado para las 8 de la mañana en la sede del club Córdoba Sport.

A esa hora la zona estaba cubierta de colectivos procedentes de otras regionales: Tucumán, Entre Ríos, Capital Federal, Mendoza, Villa Constitución, Rosario y Resistencia, entre otras.

Me encontré con compañeros queridos como Luis María González del Sindicato de Colectiveros de Paraná y Alberto Piccinini, que lideraba la oposición a Lorenzo Miguel en la Seccional de la UOM de Villa Constitución.

En el interior del local las tribunas se iban cubriendo, recibiéndose a cada contingente con consignas que rebelaban el profundo contenido clasista del Plenario.

El grito dominante era “se va a acabar, se va a acabar, la burocracia sindical”.

A las 13 horas más de 4.500 compañeros rodeaban la cancha en la que estaban instalados los delegados.

Entre estos trabajadores, muy camuflados para evitar ser reconocidos, estaban dos miembros del Buró del PRT: Antonio del Carmen Fernández y Enrique Gorriarán Merlo, con los que compartí un asado, esa noche, en la casa de los padres de Alfredo Curutchet

En primer término se puso a consideración de los asambleístas el temario aprobado en el pre Congreso y se nombró la presidencia honoraria que recayó en la compañera tucumana Hilda Guerrero de Molina, Máximo Mena, los 20 mil asesinados durante el golpe en Chile, las víctimas de la triple A y los guerrilleros secuestrados por el ejército durante el copamiento de la unidad militar de Azul: Roldán y Antelo.

Al anochecer, ingresó Agustín al recinto, siendo recibido con la consigna “Tosco, Tosco corazón, el pueblo te reclama para la Revolución”.

Su intervención, como invitado e integrante del Movimiento Sindical Combativo de Córdoba, alentaba la lucha desde abajo y se podía sintetizar en una frase:

“El futuro de la Argentina, de América Latina y del mundo no puede ser otro que el que señalaba ese niño con el puño en alto. No puede ser otro que el del socialismo y es por lo que estamos luchando”.

Hizo además una referencia directa a la clausura del diario, señalando “…hace unas semanas se asestó un golpe contra la libertad de prensa, clausurando el diario «El Mundo». Luego de veinticuatro horas se clausuró «Respuesta Popular» y pocas semanas después se clausuró «El Descamisado»: vocero de los sectores combativos del peronismo”.

Estos compañeros decían, con toda razón: ¿como se explica General, que en 1974, nos clausuren el órgano de expresión de nuestro pensamiento obrero y popular?

Termino su exposición, instando a la unidad para construir una gran patria socialista, argentina y latinoamericana.

Al regresar a Buenos Aires me reuní con Gustavo Lafleur, un viejo militante de la Juventud Peronista que había conocido en la casa de Alicia Eguren y de John William Cooke, por el que sentía un gran afecto, que integraba las filas de Montoneros, para conocer que pensaban hacer, frente a estas continuas agresiones del gobierno

¿De qué forma se profundiza la ruptura del “Viejo” con las corrientes revolucionarias del peronismo? ¿Cómo se preparan los actos del 1° de mayo? Estos y otros temas abordaremos en nuestra próxima nota.

Manuel Justo Gaggero es abogado. Ex Director del diario “El Mundo” y de las revistas “Nuevo Hombre” y “Diciembre 20”.

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