jueves, 18 de septiembre de 2014

Los chimpancés matan porque son violentos por naturaleza

Javier Salas (ESMATERIA.com)

Un estudio basado en cinco décadas de trabajo en África pretende dar carpetazo a una polémica antigua: los humanos no influyen en el comportamiento violento de los chimpancés porque ya son ‘asesinos natos’.

Hasta hace 40 años, los humanos pensábamos que los chimpancés eran una versión simpática y peluda de nosotros mismos. Pero el sangriento asesinato de Godi a manos de ocho chimpancés nos despertó de ese sueño en 1974. O lo convirtió en una pesadilla, como las que aseguraba tener la reconocida primatóloga Jane Goodall tras descubrir esta y otras matanzas —que incluían hembras asesinando y comiéndose a crías— que durante mucho tiempo se consideraron fruto de la mala influencia humana. Hoy, un monumental trabajo realizado por algunos de los mejores primatólogos del mundo trata de dar carpetazo al asunto: estos episodios de terrible violencia entre chimpancés forman parte de su naturaleza, no hay factores externos que les empujen a hacerlo, sino que matar es parte de su estrategia adaptativa.

Para desmentir que la violencia entre chimpancés sea fruto de la presión humana —deforestación, enfermedades, caza, provisión de alimentos…— este grupo de científicos aporta un torrente de información descomunal. Se ha incorporado a este estudio un total de 426 años de observaciones a chimpancés salvajes, realizadas en 18 comunidades distintas de toda África a lo largo de las últimas cinco décadas. En todo ese tiempo dedicado al trabajo de campo, se anotaron 152 muertes violentas. Este estudio, publicado hoy en la revista Nature, analiza las condiciones en que se dieron estas muertes para averiguar si los humanos desencadenaron de algún modo esas situaciones o si, por el contrario, los chimpancés lo hacen de forma instintiva.

“Lo que descubrimos es que la violencia chimpancé no depende de la influencia humana”, explica a Materia el autor principal del estudio, Michael Wilson. En términos generales, la presencia humana es peligrosa para los chimpancés, porque los cazan, porque caen en trampas destinadas a otros animales, porque se deforestan sus bosques y se reducen sus hábitats. Pero también se topan con investigadores y guardabosques que tratan de protegerlos. “Ya se trate de influencia humana perjudicial o beneficiosa, parece tener muy poco efecto sobre el comportamiento violento de los chimpancés”.

De hecho, la comunidad de chimpancés con mayor número de asesinatos es la de Ngogo, en Uganda, que vive alejada del mundanal ruido y nunca ha sido adulterada con recompensas o comida. Por contra, en la que menos se han matado es la de Bossou, en Guinea, en permanente contacto con humanos desde 1976. En las poblaciones del África Occidental son mucho menos violentos que en las del este, quizá porque evolucionaron de forma distinta.

Palizas ocho contra uno

Esta investigación, que cuenta con el trabajo de una treintena de primatólogos que han tomado notas en medio de la selva durante años, muestra que las matanzas se dan en condiciones previsibles, que coinciden con la teoría de la violencia como estrategia adaptativa: se da cuando hay más machos en la comunidad y cuando la densidad de población en mayor. Además, las víctimas son en casi todos los casos miembros de una comunidad rival, sin relación de parentesco con los atacantes, y es habitual que se trate de ejemplares jóvenes e indefensos. Como en el caso del asesinato de Godi narrado por Goodall, los chimpancés matan en grupos con una media de ocho atacantes frente a una sola víctima: no es un encuentro fortuito que desencadena una batalla atroz, sino asaltos premeditados en los que los chimpancés han calculado muy bien sus abrumadoras posibilidades de éxito.

“Creo que ha llegado el momento de aceptar el hecho de que los chimpancés se matan entre sí, y que lo hacen para obtener beneficios reproductivos”, resume John Mitani, otro de los autores del estudio y reconocido por su trabajo señalando cómo la competencia por el territorio y las hembras son claves para explicar los ataques mortales.

En este estudio también se han analizado cuatro comunidades de bonobos, entre los que solo se conoce una muerte violenta en décadas de observación. Los bonobos evolucionaron hacia una respuesta sexual y pacífica a los conflictos. ¿Cuál es la ventaja de la violencia como estrategia adaptativa? “El beneficio particular depende de quién está siendo violento con quién. En clave territorial, los machos se benefician matando machos de otras comunidades porque esto reduce la capacidad de la comunidad rival para defender su territorio. Así, los atacantes pueden ampliar su territorio, con más comida para los atacantes, sus parejas y sus hijos”, responde Wilson, antropólogo de la Universidad de Minnesota.

“Definitivamente creo que su principal conclusión, que las agresiones letales entre chimpancés se explican mejor por las estrategias de adaptación que por influencia humana, es sólida”, asegura el primatólogo Kevin Langergraber, del Instituto Max Planck, que no ha participado en este estudio y que cree que este trabajo será importante para sentar las bases de futuras investigaciones “sobre cómo los chimpancés mejoran sus condiciones matando a otros”. Joseph Feldblum, que ha estudiado en profundidad lo que ocurrió en la primera guerra entre chimpancés, asegura que el conjunto de datos elaborados es abrumador: “En mi propio trabajo sobre la guerra de cuatro años en Gombe llegamos a la conclusión de que la perturbación humana fue un improbable catalizador de la violencia, pero se necesita una gran cantidad de datos para descartar definitivamente esa explicación”.

Este estudio también tiene una lectura para los humanos. Los bonobos evolucionaron hacia la paz y los chimpancés, hacia la violencia, ¿esto nos acerca más a estos últimos? “No”, zanja Wilson, “los chimpancés y los bonobos están igualmente relacionados con los seres humanos, son primos evolutivos”. Según explica este antropólogo, muchos patrones de agresión son similares entre los humanos y los chimpancés. “Por ejemplo, en ambas especies, los machos son más violentos que las mujeres, y los grupos de machos compiten por recursos como el territorio”, señala.

¿Y los humanos?

Para Wilson, es posible que los linajes de humanos y chimpancés compartan patrones similares de violencia porque así era también su ancestro común. También es posible, sin embargo, que los humanos y los chimpancés hayan evolucionado hacia patrones similares de comportamiento violento a partir de un ancestro más pacífico. “No sabemos si el linaje que conduce hasta los bonobos se ha vuelto más pacífico o si son los linajes que llevan hasta los seres humanos y los chimpancés los que se han vuelto más belicosos”, resume.

Este estudio pretende enterrar una línea de pensamiento entre algunos antropólogos que prefieren pensar que los humanos —como los chimpancés— son benéficos por naturaleza y que las manifestaciones de violencia intergrupal son síntomas modernos, no instintos naturales. Según explica Wilson, la violencia mortal entre grupos de chimpancés ha llamado mucho la atención entre personas interesadas en los orígenes de las guerras humanas, y algunos han argumentado que se originó recientemente como resultado de innovaciones, sociedades sedentarias, la aparición de la agricultura, la formación del Estado, la llegada de las ideologías y así sucesivamente. Pero la conducta bélica en los chimpancés “muestra que ninguna de estas innovaciones es necesaria para que se produzca una guerra”.

“Las críticas a la hipótesis de la estrategia de adaptación provienen de personas que nunca han observado chimpancés salvajes”, lamenta Mitani. “Argumentan que los investigadores y la actividad humana adulteran la naturaleza de los chimpancés, lo que les lleva a actuar de una manera aberrante y a matarse los unos a los otros. Pero matar es parte de su comportamiento natural”.

Langergraber propone olvidar la ideología y el enfoque político y centrarse en el estudio: “Muchos piensan que si ese comportamiento está en nuestra naturaleza nunca vamos a ver un mundo en paz. Este estudio hace un buen trabajo al demostrar que el comportamiento es a la vez adaptativo y variable entre los grupos, y que si queremos un mundo en paz, merece la pena estudiar las razones por las que la violencia es mucho mayor en algunos grupos que en otros”.

Referencia:
- 'Lethal aggression in Pan is better explained by adaptive strategies than human impacts' doi:10.1038/nature13727

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