martes, 21 de octubre de 2014

Criminalización de la protesta social: Un Proyecto X color naranja

Fernando Oz (ACTA)

La custodia de Daniel Scioli realizó tareas de inteligencia sobre un grupo de estudiantes secundarios. El jefe de la policía Bonaerense Hugo Matzkin y el comisario inspector Miguel Widmer recibieron la información en sus correos electrónicos. También espiaron a integrantes de organizaciones sociales.

Unos 90 estudiantes secundarios, más algún que otro padre, decidieron que sea Pablo Vega el encargado de entregar un petitorio de cinco puntos y cuyo destinatario era el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli. Era un escrito sencillo donde se pedía un boleto estudiantil y mejoras edilicias en algunas escuelas, nada complicado para un hombre que anhela ser elegido presidente de la Nación en las elecciones del año que viene.

Se habían trasladado hasta la quinta de Scioli, en Villa La Ñata, en tres micros que terminaron en una cercana estación de servicios. Los estudiantes caminaron los metros que faltaban hacia el portón de acceso a la residencia, hubo aplausos y cánticos, no había bombos ni trompetas, y ninguno de los adolescentes llevaba palos ni tenían sus rostros tapados.

Eran las dos de la tarde del 25 de septiembre y el sol estaba fenomenal.

“No pasó nada, estábamos todos tranquilos. Llegamos al portón y dijimos que queríamos entregar un petitorio”, recordó Pablo cuando lo entrevisté el martes pasado.

-¿Y después qué sucedió?

- Nada, nos dijeron que no había ningún problema y que iba a venir el secretario de Scioli para recibirlo.

-¿Y vino el secretario?

- Sí. El secretario de Scioli me pidió que ponga mi celular para que me llamen después. La verdad es que no hubo ningún problema, nos atendieron bien. Después de eso nos fuimos.

Pero lo que Pablo no sabía es que la persona que dijo ser el secretario del Gobernador en realidad era el capitán Jorge Guillardoy. Pablo tampoco se enteró que él y sus compañeros fueron fotografiados por policías vestidos de civil y que las patentes de los ómnibus en los que se trasladaron también fueron anotadas y fotografiadas.

En el petitorio se pedía: “Boleto estudiantil. Plan envión y viandas, comedores en los establecimientos para poder seguir estudiando. Resolver los graves problemas edilicios y de infraestructuras en nuestras escuelas. No queremos que cierren los colegios por este problema.

"Espacios deportivos. Que se respete la democracia y los centros de estudiantes”. El escrito terminaba de un modo cordial: “Desde ya, disculpe las molestias ocasionadas. Esperamos una respuesta a nuestras necesidades”.

El primer parte de inteligencia

Ese mismo 25 de septiembre, sin perder mucho tiempo, un detallado informe de lo ocurrido llegaba al correo electrónico del comisario inspector Miguel Widmer. Esa misma información, con las fotos adjuntadas, luego fueron enviadas por Widmer al jefe de la policía Bonaerense Hugo Gabriel Matzkin. Ese día el encargado de la residencia del Gobernador era el oficial principal Maximiliano Vizcarra.

A juzgar por las fotos que sacaron los policías de civil, la breve manifestación de los adolescentes no se asemejaba a una banda terrorista dispuesta a tomar "La Ñata" y luego mantener secuestrado al candidato presidencial hasta que se cumplan sus reclamos.

Lejos de ser un mero parte informativo, lo que recibió Widmer y Matzkin tiene pinta de ser un escueto informe de inteligencia de dos carillas. Entre otros puntos, allí se lee: “En las fotografías obtenidas, esta persona (Pablo Vega) es quien viste una campera de color celeste de marca Adidas. También era asistido por un segundo masculino, el cual poseía un morral de cuero color marrón, tomando esta persona nota de todo lo que se hablaba”.

En otro párrafo se lee: “Se pudo observar una bandera que decía: Zona norte GBA MUS. Los jóvenes pertenecían a la Juventud Corriente Clasista y Combativa, al Instituto parroquial San Pedro Clauer, de la localidad de Ricardo Rojas perteneciente a General Pacheco, a la Escuela Técnica Nº2 de Escobar y a la Escuela Nº37 de Villa de Mayo, Talar de Pacheco”. También se indican los dominios de los tres ómnibus que los trasladaron al lugar.

Otro detalle interesante es donde se informa que “no se percibió la presencia de medios periodísticos con cámaras, sin perjuicio del uso particular de teléfonos celulares que tomaban imágenes de lo acontecido”.

En el parte de inteligencia, donde se indica el celular y hasta el DNI de Pablo Vega, se señala que “en el estacionamiento, previo a subir a sus colectivos, se formalizó la entrega del petitorio, el cual se visualiza en el mail enviado para su tratamiento posterior”. ¿Qué habrán querido decir con eso de “su tratamiento posterior”?

El "tratamiento posterior"

Los topos del comisario inspector Miguel Widmer trabajaron con rapidez y al otro día del hecho se elaboró un nuevo parte de inteligencia que se inició así: “En relación a la exteriorización que se llevará a cabo en la víspera, en el portón de acceso a la vivienda del Gobernador (...)”. Más adelante se brindan los nombres de cuatro estudiantes (Pablo Vega, Alexis Penayo, Rocío Flores y Brían González) y se hace un minucioso análisis del “Movimiento de Unidad Secundaria (MUS) Zona Norte”.

En uno de los párrafos se pone bajo la lupa a uno de los estudiantes y a su padre: “Es de hacer mención que como quedará expresado, Alexis Penayo, es hijo de Jorge Penayo, militante de la C.C.C, ex integrante de la Comisión Interna de Kraft Food, y activo participante de las distintas exteriorizaciones que se llevaran a cabo sobre la autopista Panamericana en el año 2009”.

Los puntillosos espías de Widmer y Matzkin escribieron otro dato que les llamó la atención: “Es dable hacer mención que el MUS es una agrupación nacional, siendo uno de sus coordinadores a nivel nacional Raúl Norberto Rajneri, quien es también dirigente de la C.C.C Río Negro”.

Pero eso no es todo. “En relación a la organización estudiantil”, según se lee en el informe, “el objetivo es impulsar Centros de Estudiantes Secundarios de base, democráticos, participativos y de lucha independientes de los directivos y los gobiernos de turno. Asimismo proponen el apoyo al proyecto de Ley en la provincia del Boleto Educativo del Frente de Izquierda”.

El resto del informe no hace más que confirmar que se realizó tareas de inteligencia sobre una agrupación estudiantil, cuyo principal objetivo era pedir un boleto estudiantil en un petitorio dirigido en buenos términos al gobernador Daniel Scioli.

Y como broche de oro, el parte de inteligencia finaliza asegurando que “al igual que la agrupación Corriente Clasista y Combativa, el MUS se referencia en el Partido Comunista Revolucionario, de base doctrinaria maoísta”. Cualquier semejanza con los informes que realizaba el Batallón de Inteligencia 601 del Ejército durante la dictadura, no es más que una mera coincidencia.

El artículo 4º de la Ley Nacional de Inteligencia 25.520, es bien claro cuando dice que ningún organismo de Inteligencia podrá: “Obtener información, producir inteligencia o almacenar datos sobre personas, por el solo hecho de su raza, fe religiosa, acciones privadas, u opinión política, o de adhesión o pertenencia a organizaciones partidarias, sociales, sindicales, comunitarias, cooperativas, asistenciales, culturales o laborales, así como por la actividad lícita que desarrollen en cualquier esfera de acción”.

La sombra del gobernador

El segundo nombre de Miguel Widmer es Ángel y no es un uniformado de la Bonaerense, sino de la Policía Federal. Ascendió a comisario inspector en diciembre del año pasado y se puede decir que es uno de los hombres que más conoce sobre el hermético Gobernador que sueña con ser el sucesor de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Una fuente de la Policía Bonaerense lo calificó como “la sombra de Scioli” y un funcionario del Ministerio de Seguridad de Buenos Aires reconoció que Widmer “hace muchos años que trabaja para el Gobernador”.

Aunque no es el jefe de la División Custodia y Seguridad Casa de Gobierno, Widmer es como si lo fuera y “se maneja de manera directa con Matzkin”, agregó un policía con soles sobre sus charreteras.

Todo indica que Widmer se convirtió en la sombra del retirado motonauta desde hace un buen tiempo. En noviembre de 2003, el entonces vicepresidente Daniel Scioli y su esposa Karina Rabolini viajaron para participar de los actos conmemorativos del Centenario de la proclamación de la República de Panamá. Según se publicó en el boletín oficial del 17 de diciembre de aquel año, la Policía Federal comisionó para que acompañe a la pareja al joven principal Miguel Ángel Widmer. El pedido habría sido del propio vicepresidente.

Granados dice no saber nada

El jueves el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Alejandro Granados, se enteró de esta investigación a través de uno de sus voceros. También supo que se iba a publicar en un medio de alcance nacional, algo que finalmente no ocurrió. No hubo una respuesta oficial, aunque sí extraoficial.

Una fuente de esa cartera reconoció que Widmer era un oficial de la Policía Federal y que trabajaba en la custodia de Scioli “desde hace muchos años”. En el ministerio que comanda Granados intentaron tomar distancia del asunto: “no tenemos conocimiento de ninguno de esos informes, no es la forma en la que trabajamos”.

También se desentendieron de la División Custodia y Seguridad de Casa de Gobierno. “Ellos se manejan como un organismo autónomo dentro de la policía, se manejan directamente con Matzkin”, argumentaron.

Otro de los voceros dijo que iba a hablar con Scioli sobre el asunto, pero la respuesta sigue sin llegar.

Lo que sigue

El sábado unos 50 delegados estudiantiles se reunieron en un centro comunitario de la localidad de Tigre. Allí expusieron la situación sobre las tareas de inteligencia de las que habían sido objeto.“La próxima semana vamos a dar una conferencia de prensa con diferentes representantes de organismos de Derechos Humanos. Vamos a pedir que la Justicia investigue si Matzquin y Scioli también tienen su propio Proyecto X, como el de Gendarmería”, explicó ayer Pablo Vega.

Pensar que la estructura del "Proyecto X Naranja" es solamente esto, es una inocente presunción. El juez federal Sebastián Casanello aún investiga a Gendarmería Nacional en el marco de la causa conocida como “Proyecto X” por la cual se investigan supuestos casos de espionaje ilegal sobre dirigentes sociales, sindicalistas e integrantes de distintas organizaciones políticas.

Los empleados de la empresa Kraft realizaron varios cortes desde 2009 sobre la ruta Panamericana para reclamar por despidos y fue en esas protestas en las que detectaron supuestas maniobras de espionaje. Todavía se continúa con el peritaje a computadoras secuestradas en la sede de esa fuerza en Campo de Mayo.

Nota escrita para Diario Perfil, pero que finalmente se decidió que no se publique.

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