martes, 21 de octubre de 2014

España: Valioso patriotismo

Darío Botero Pérez

La nación catalana ha sido históricamente subyugada por el artificial Estado español, una amalgama de naciones autónomas, con lenguaje, costumbres y cultura propios, forzadas a sostener una anacrónica y corrupta monarquía que pretende posar de ejemplar democracia porque permite que el pueblo elija a sus verdugos temporales; o sea, a los sirvientes de los reyes y defensores de los privilegios de todos los eternos potentados.

Por algo el rey caído, Juan Carlos de Borbón, además de fratricida, elefanticida, negociador y promiscuo, es un miembro destacado del desacreditado Club Bilderberg, padrino civil de la OTAN.

Demuestra que es un auténtico enemigo de la democracia verdadera, la directa, cada vez más reclamada y ejercida por los ciudadanos comunes y corrientes, absolutamente decepcionados de los criminales que gobiernan el Mundo.

Dicha monarquía ha estado servida incondicionalmente por gobiernos, funcionarios, sindicalistas, jueces, curas pedófilos, secuestradores de bebés y asesinos de herejes, periodistas, científicos, politiqueros, partidos y demás instituciones alienantes, de variopintas ideologías, que suplantan y oprimen a las mayorías sanas.

Además de los sicópatas que ocupan las cúpulas por derecho de cuna, sus integrantes son arribistas oportunistas y desalmados, tan corruptos como los monarcas y, en general, como los enemigos comunes de los pueblos en todos los países.

Por tanto, es claro que tanto la monarquía española como la piramidal Historia de la que hace parte -y que incluye a todos los gobiernos que han embrutecido, fanatizado, engañado, estafado y subyugado a los pueblos durante los últimos diez mil años- se están deshaciendo a ojos vistas al entregar la soberanía común y sacrificar el bienestar social, el equilibrio ecológico y la conservación de la biosfera que garantiza la Vida en todas sus manifestaciones, a los intereses de los plutócratas que controlan el sistema financiero y concentran la riqueza mundial.

Buscan perpetuar y aumentar ilimitadamente sus privilegios, apurando la ruina colectiva y la depredación de la madre Tierra o Pachamama, como lo tienen previsto los abrahámicos en sus libros sagrados.

Y están a punto de lograrlo si no nos oponemos a la guerra que cada vez es más mundial y mortal, y que insisten en disfrazarla de enfrentamiento entre dogmáticos fanatizados de diferentes sectas.

No obstante, en términos pragmáticos de hombres de negocios sin corazón ni sentimentalismos ecológicos, sus razones económicas son obvias, así los condenados al matadero no las entiendan; o, más importante, sirvan para ocultarles a las mayorías cautas propósitos mucho más siniestros.

De todos modos, profundizando el análisis se entiende que sirven para ocultar el pérfido objetivo de apurar el Juicio Final posterior al Armagedón y el Apocalipsis, que los creyentes creen que son inevitables, pues serían una determinación insondable y definitiva de su perverso dios homicida.

Tamaña ofensiva se da en medio de una revolución de las fuerzas productivas que está afectando radicalmente las condiciones de supervivencia y relación de las personas, dotando a cada individuo del poder que le corresponde y que ya no se justifica delegar en nadie.

Sin duda, es el fin de los impostores que intentan suplantarnos para engañarnos, humillarnos, reducirnos y esquilmarnos.

Desde luego, la ambición catalana de recuperar su dignidad pisoteada desde hace varios siglos es totalmente justa.

Se está manifestando por medios pacíficos y democráticos que el gobierno central al servicio del régimen plutocrático constituido alrededor de la corona borbona no puede reputar de “terrorismo” para frustrar las legítimas aspiraciones de los pueblos, como lo ha hecho reiteradamente con el País Vasco al calificar como “terroristas” a los miembros de ETA.

Con este recurso impiden escuchar las voces de los ciudadanos pacíficos y patriotas, que no renuncian al reclamo de su soberanía como pueblo singular pero subyugado por un poder que fue imperial y que dice ser democrático.

Desde luego, los tradicionales politiqueros, como Jordi Pujol o su adlátere privilegiado, Artur Mas, aprovechan la fiebre nacionalista para ocultar sus delitos posando como libertadores, en caso de que el referendo independentista confirme el legítimo y sagrado derecho de las mayorías catalanas a recuperar su soberanía nacional.

Es evidente su identidad como pueblo diferente y singular, digno de independencia, con costumbres e idioma propios, y con un territorio ocupado durante siglos.

Pero los periodistas y politiqueros al servicio de la aberrante democracia monárquica se sienten felices justificando y apoyando su mayestático régimen, de modo que no ven ninguna contradicción en su extraña condición de subdidadanos, y se enfurecen con todo el que la cuestione.

Por tanto, defienden a capa y espada su lamentable subordinación ideológica, que pretenden difundir entre sus ingenuos compatriotas como una posición digna, lo cual cada vez rechazan más elementos del pueblo amigos de la libertad y la igualdad, de todas las clases sociales.

Reaccionan a medida que van abriendo los ojos y entendiendo la farsa de los gobernantes y la autoridad, que habrá que remplazar por sociedades planas, donde nadie valga más que nadie, guiadas por principios y leyes concertados por todos en vez de impuestos por los enemigos comunes, que ya no caben en la aventura humana. Son cadáveres que intentan que los acompañemos en sus sepulcros como si fuesen faraones. Pero lo que toca es sepultarlos y recuperar la Vida.

En estas condiciones se entiende que -al no poder presentar el anhelo independentista de Cataluña como el capricho de algún oscuro grupo armado ajeno a los ciudadanos- los periodistas y los politiqueros intenten generar temor económico entre los catalanes, con argumentos triviales y temerarios, cuando no abiertamente favorables a la independencia, así sus propagadores no lo entiendan.

Tal es el caso con la amenaza de salir de la moneda única, el “euro”, que -gracias a las manipulaciones de los banqueros ladrones que rigen la economía mundial- está arruinando a sus miembros más débiles, a pesar de que apenas opera desde 2002. También está afectando a la abusiva Alemania neoliberal, que posa de rectora del Mundo imponiendo la austeridad que despoja a los pobres para que los ricos lo sean mucho más.

En consecuencia, al independizarse, los catalanes podrían aprovechar para crear una moneda propia que les permita fortalecer su economía mediante la adecuada distribución de la riqueza entre todos los habitantes, en vez de tolerar que siga siendo un instrumento para despojar a las mayorías y agravar las injusticias sociales, imponiendo la economía formal o convencional a la real.

La verdadera economía no la conforman las absurdas teorías de los nobeles espurios que Alfred jamás autorizó ni avaló... Es la que produce la auténtica riqueza, que no son billetes sino bienes de uso que las personas pueden consumir para satisfacer necesidades y caprichos; para disfrutar la Vida sin humillaciones ni escaseces artificiales y deliberadamente perversas.

En síntesis, con la independencia el pueblo tiene la oportunidad de liberarse de sus verdugos locales tradicionales; politiqueros corruptos y cínicos carentes de cualquier derecho a seguir suplantando a los ciudadanos soberanos.

Éstos pueden apropiarse de su riqueza común, recuperando los monopolios y el patrimonio públicos que el Neoliberalismo ha obligado a todos los gobiernos vendepatrias a cedérselos a corporaciones trasnacionales cada vez más ricas, criminales, impunes, arrogantes, ambiciosas, depredadoras y desalmadas, poseídas por los enemigos comunes de la Humanidad, la Vida y el planeta.

Es imperdonable seguir haciendo negociados con las necesidades básicas de los habitantes, cuya satisfacción plena estamos en condiciones de garantizar gracias a los altos niveles de productividad industrial alcanzados por las sociedades consumistas guiadas por los parámetros del capitalismo.

Mientras podrían satisfacer tantas necesidades sin destruir el medio ambiente y exterminar la Vida, en éstas debemos agrupar la producción bajo el rótulo genérico de consumismo irresponsable y suicida.

Pero podemos corregirlo y evitarlo si gestionamos racionalmente la economía, con aspiraciones de objetividad y no de ideología tramposa, inconsistente y letal para las mayorías despojadas y engañadas.

Es algo que está al alcance de cualquier sociedad medianamente digna y equitativa, organizada para satisfacer las necesidades y aspiraciones de sus miembros según las más nobles aspiraciones de la civilización y la conciencia humanas.

Por eso, el gobierno realmente popular y democrático que les permiten las TICs a las actuales generaciones adscritas a la Aldea Global, demuestra lo superfluas y mendaces que son las llamadas “democracias representativas”, tan falaces, convencionales e imperfectas, mediante las cuales los siervos de los plutócratas suplantan, subyugan y despojan a las mayorías a título de gobernarlas.

Las nuevas tecnologías nos habilitan a todos y cada uno para ejercer nuestra soberanía individual, único fundamento de la Democracia Verdadera, expresándonos con libertad, autonomía e independencia respecto a lo público.

Pero sin perder el control individual de lo privado, tan amenazado por los potentados que pretenden conservar su impunidad, sus privilegios y su dominio de las mayorías, humillándolas, descalificándolas, subestimándolas, engañándolas, despojándolas y hasta espiándolas en su intimidad, como quedó claro con las denuncias de Wikileaks, Julian Assange, Bradley “Chelsea” Manning y Edward Snowden, entre otros modernos héroes defensores de la Verdad.

Son asuntos que ilustran con hechos las advertencias “proféticas” de George Orwell, en su libro “1984”, sobre el control de los individuos ejercido por todos los gobiernos que han dominado a los demás en la sangrienta Historia, y que en la actualidad disponen de medios infames para reducirnos a títeres consumidores fácilmente manipulados, sometidos y carentes de secretos al despojarnos de nuestra intimidad, tan apreciada por los seres libres.

Confirman la vileza de todos los politiqueros que se destrozan mutuamente por llegar a gobernar para tener el honor de traicionar a sus compatriotas, negociando las riquezas naturales para que las multinacionales las saqueen a cambio de comisiones viles, que, no obstante, satisfacen y convierten en “triunfadores” a los ruines vendepatria que alcancen a intervenir en los negociados.

De esta manera, contando con la abyección de los gobiernos prestos a servirles incondicionalmente, los plutócratas saquean y destruyen el Medio Ambiente, desplazando a los campesinos y comunidades tradicionales para que no les estorben a los amos en su depredación de la biosfera.

Además, endeudando a los países y reduciendo el gasto social, los vendepatria les construyen la infraestructura necesaria para que el saqueo sea lo más rentable posible para las multinacionales…

Y lo más ruinoso para los pueblos, condenados a pagar dicha infraestructura nefasta y costosísima, cuya funcionalidad termina una vez agotados los recursos sometidos al intenso saqueo. Así sucedió con los Ferrocarriles Nacionales, vía favorita del saqueo durante el s. XX, en Colombia. Y se está replicando con las llamadas autopistas de la prosperidad, ruinosamente costosas y depredadoras.

En nada benefician a los ciudadanos normales, cuyos integrantes campesinos siguen aislados por precarias carreteras, sin posibilidad de comercializar los productos de su agricultura tradicional, mientras a los saqueadores internacionales se les concede el territorio para que emprendan sus crímenes contra la Naturaleza en las condiciones más favorables para ellos y onerosas para sus víctimas…

De ahí que los estudios de impacto ambiental los hagan los mismos bandidos, mientras el gobierno -representado por funcionarillos miserables e inescrupulosos que aprueban todo lo que los amos les exijan, sin reparos mientras las comunidades no los denuncie- se esmera por agilizar la entrega de las licencias ambientales, de tipo express, que autorizan toda clase de tropelías a los anhelados, respetados y envidiados inversores, y hasta los indemnizan si los pueblos impiden la canallada.

De esta manera, si no detenemos la mortal ofensiva mundial orquestada simultáneamente por el Neoliberalismo, pronto terminaremos convertidos en países parias, fracasados o fallidos, cuyo patrimonio pasará a ser propiedad privada de los acreedores.

Y sucederá no sólo en los llamados países del tercer mundo o en los atrasados del primero (como Portugal, España, Grecia, Chipre o Irlanda), pues Francia e Italia están en ascuas, y hasta Inglaterra, la gran atalaya de los Rothschild desde el s. XVIII, pretende privatizar sus acciones en el tren que, a través del Canal de la Mancha, la comunica con el continente, para convertir en gasto una inversión absolutamente rentable, cuyos perdidos ingresos fiscales tendrán que cubrir los contribuyentes con impuestos sesgados contra los pobres (como el abusivo IVA).

Así, también, como en tantas partes, han querido hacer en Colombia con ISAGEN y otros monopolios públicos altamente rentables. Es una política neoliberal universal, que ningún gobernante a su servicio se atreve a confrontar. Al fin y al cabo, no dejarán de lucrarse con las comisiones y prebendas que les ofrezcan los beneficiados con su traición a la patria.

Con todo cinismo, nos niegan a las mayorías el disfrute del progreso alcanzado por la especie, a pesar de que la abundancia es cada vez más evidente y sostenible si imponemos la justicia social y despojamos a los despojadores de la riqueza y el poder. A todos nos pertenecen, pero a ninguno en particular con exclusividad, que es lo que suponen los reyes y los impostores de la democracia representativa.

Realmente, es hora de que los pueblos, sin diferencias entre las clases sociales sometidas a la dictadura universal de los plutócratas financistas, recuperen el poder y la riqueza que les han arrebatado los potentados.

Éstos lo han conseguido ya sea mediante invasiones o guerras, o con el simple y potente instrumento de recetas suicidas supuestamente económicas y ortodoxas, como las que –fielmente adoptadas y aplicadas por los cipayos del Mundo entero- el Neoliberalismo les impone a los vendepatrias de todos los países, y que, igual que los politiqueros, los periodistas al servicio del régimen oprobioso no dudan en recomendar y defender.

No podemos seguir permitiendo que inhumanos desalmados, al margen de la justicia y promotores de innumerables crímenes, incluida su actual tentativa por consolidar la tercera guerra mundial, continúen suplantándonos y delinquiendo impunemente.

Proceden en materias tan graves que, si no los detenemos, acabarán con la biosfera antes de que muramos los viejos, dejando a los jóvenes, a los niños y a los no nacidos todavía, en un desamparo, una desolación y un atraso absolutamente inadmisibles por cualquiera que no sea un psicópata potentado o su siervo incondicional.

La amenaza es inminente. La refleja con total contundencia la persistencia en el uso de necro combustibles. En particular, del petróleo, cuyas consecuencias son tan nefastas en toda la biosfera, empezando por las enormes cavernas que lo contienen y que las compañías petroleras, en vez de fomentar el uso de energías limpias ya disponibles, están destruyendo deliberadamente con la mortal técnica del fracking, causando inestabilidades geológicas obvias y contaminando inmensas cantidades de la preciosa y vital agua.

Sin duda, se trata de un crimen evidente, pero, sobre todo, injustificable cuando es obvia la existencia de alternativas limpias suficientemente baratas, inofensivas, benéficas y accesibles con facilidad en todo el Mundo.

Desde luego, adoptarlas es una decisión que ningún gobierno de lacayos tomará por su iniciativa.

Constituye un asunto del ciudadano global, ese que se ha expresado multitudinariamente en Hong Kong, retomando el movimiento Occupy Wall Street que, a su vez, es réplica, en el corazón financiero de la gran colonia sionista, del movimiento de los indignados en España.

Éste ha logrado triunfos significativos contra la privatización de la salud. Y habrá de manifestarse nuevamente a raíz del descrédito absoluto de la corrupta monarquía y sus maniobras antipopulares y demagógicas, como la autorización a Repsol para que destruya el archipiélago canario, todo un paraíso irremplazable y frágil, mientras los banqueros (como Rodrigo Rato y Miguel Blesa) y los politiqueros (como Luis Bárcenas o Jordi Pujol) y los sindicalistas ladrones (como los involucrados en el caso Gurtel) siguen disfrutando de impunidad, haciendo negociados cada vez más perjudiciales para el individuo carente de poder pero que conforma las mayorías de la población.

Sin duda, la Primavera Árabe sigue siendo la guía de democracia directa para los pueblos del Mundo en su lucha por construir sociedades dignas y con futuro.

En consecuencia, si la independencia de Cataluña la asume el pueblo, podrá salir de la mortal Comunidad Europea impuesta a los países (ya no soberanos) por los plutócratas sionistas y masones que dirigen la economía mundial (los Rothschild y sus clones y émulos).

Estos personajes vitandos logran su proeza gracias a su monopolio mundial de las finanzas tanto como a su propiedad de las multinacionales letales y del complejo industrial militar usano, todo ello controlado por funcionarios arrodillados, perversos, cínicos, mediocres, engavillados, mutuamente conocidos y adoctrinados, e incondicionales a los enemigos comunes.

Su propósito es apabullar a los pueblos, pisoteando sus soberanías, despreciando sus costumbres, robándoles las riquezas naturales de sus territorios, despojándolos de sus conquistas sociales, económicas y políticas, y subordinándolos a poderes ocultos controlados por los enemigos comunes a través de misteriosas sociedades secretas, instituciones supranacionales y gobiernos lacayos.

De proceder correctamente, el pueblo catalán rebasará a sus suplantadores y recuperará su soberanía, incluyendo la económica.

Ésta le permitirá hacer justicia social creando su propia moneda a tono con la producción autónoma de riqueza auténtica, y manejada con criterios de beneficio común, sin banqueros privados que se apropien mediante maniobras especulativas de la riqueza verdadera u objetiva, producida por las empresas de la economía real subordinadas al sistema financiero.

Es hora de establecer la banca sin banqueros privados que propone Mauricio Rivadeneira, de modo que el estratégico monopolio de la producción y distribución de dinero entre los agentes económicos recupere su carácter de servicio público. Éste es inherente a su naturaleza de equivalente universal convencional, que facilita el consumo privado libre y subjetivo en las sociedades de carácter mercantil.

Es hora de desenmascara la falaz “industria” financiera montada por los banqueros ladrones para justificar su apropiación de riqueza auténtica, producida por empresarios y trabajadores honestos que, al contrario de los estafadores, no se enriquecen con los productos del trabajo ajeno “legalmente” expropiado de sus frutos.

Sin duda, los enemigos comunes han convertido el hacer económico en un casino que termina expropiando a los productores de riqueza real en beneficio de estafadores zánganos y perniciosos, auténticas lacras sociales suficientemente desenmascaradas y conocidas, que ya no caben en el Mundo al demostrarse que no aportan nada positivo pero frenan y deforman el desarrollo sano de una economía digna, hecha a medida humana, abundante, solidaria y generosa.

Desde luego, los politiqueros sirvientes de los reyes y demás potentados de alto nivel en España, en particular los arropados en el Partido Popular (PP) y en el llamado Partido Socialista Obrero Español (PSOE), temen que el ejercicio soberano del pueblo catalán sea replicado por otras autonomías subyugadas históricamente a Castilla y León, pero que jamás han renunciado a su identidad y siguen anhelando su independencia.

¡Ojalá sus ciudadanos se hagan valer descalificando a los politiqueros que los suplantan y los estafan!

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.