martes, 21 de octubre de 2014

La ocupación extranjera incrementa la fabricación de opio en Afganistán

PL

Modernas técnicas agrícolas propiciaron un incremento de la cosecha de la adormidera o amapola en Afganistán, según un informe de un organismo estadounidense difundido hoy en Kabul.

La adormidera o amapola resulta la base para la fabricación de opio y heroína contra los cuales Estados Unidos destinó poco más de 7.500 millones de dólares a lo largo de 13 años de ocupación.

En la percepción de John Sopko, Inspector General Especial para la Reconstrucción de Afganistán (Sigar, en idioma inglés), el nivel récord de los cultivos de esa planta pone en duda la eficacia y la sostenibilidad de los esfuerzos norteamericanos por erradicar el narcotráfico.

Durante la temporada de 2013, la nación centroasiática empleó 209.000 hectáreas para superar el anterior máximo nivel de 193.000 logrado en 2007, apunta el reporte de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (ONUDD).

Los estimados de la ONU sitúan al valor total de la cosecha de adormidera en Afganistán en 2013, junto con los productos de opio, en unos tres mil millones de dólares, un aumento de 50 por ciento comparado con lo obtenido en 2012.

Sopko atribuyó ese incremento al deterioro de la seguridad en muchas

partes de Afganistán y a los bajos niveles de erradicación de los cultivos de amapola, al tiempo que predijo una cosecha superior al término del corriente 2014.

De acuerdo con el funcionario estadounidense, las técnicas de riego basadas en tecnología de pozo profundo importadas por Afganistán, capacitaron a los agricultores para transformar en cultivables 200.000 hectáreas de desierto en la parte suroccidental del país.

En un comunicado reciente, la embajada estadounidense en Kabul precisa que el cultivo de adormidera se ha desplazado hacia zonas remotas, donde el Gobierno es débil y la seguridad es insuficiente.

Del documento de la legación diplomática se infiere que se trata de una vergüenza para los supuestos esfuerzos norteamericanos de reconstrucción, pues antes de la invasión foránea en 2001, el régimen del Talibán eliminó el narcotráfico.

Hoy día, en un giro irónico, el comercio del opio y la heroína proporciona un sustento financiero al resurgimiento del derrocado gobierno talibán, según acota el informe de los diplomáticos norteamericanos en la capital afgana.

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