martes, 21 de octubre de 2014

Las armas de la Santa Fe del capital

Carlos del Frade (APE)

El 15 de agosto de 1967, dieciocho obispos emitieron un documento que se llamó “el manifiesto por el tercer mundo”. “Hacia el socialismo”, era el título del punto 14 de aquel escrito.



“…Los cristianos tienen el deber de mostrar ´que el verdadero socialismo es el cristianismo integralmente vivido, en el justo reparto de los bienes y la igualdad fundamental´. Lejos de contrariarse con él, sepamos adherirlo con alegría, como a una forma de vida social mejor adaptada a nuestro tiempo y más conforme con el espíritu del Evangelio. Así evitaremos que algunos confundan Dios y la religión con los opresores del mundo de los pobres y de los trabajadores, que son, en efecto, el feudalismo, el capitalismo y el imperialismo. Estos sistemas inhumanos han engendrado a otros que, queriendo liberar a los pueblos, oprimen a las personas si estos otros sistemas caen dentro del colectivismo totalitario y la persecución religiosa. Pero Dios y la verdadera religión no tienen nada que ver con las diversas formas del Mammón de la iniquidad. Al contrario, Dios y la verdadera religión están siempre con los que buscan promover una sociedad más equitativa y fraternal entre todos los hijos de Dios en la gran familia humana”, sostenía con claridad el Manifiesto de los 18 Obispos por el Tercer Mundo.

El 31 de diciembre de 1967, 270 sacerdotes argentinos adhirieron al Manifiesto, entre ellos el párroco y rector de la Basílica de Guadalupe, de la ciudad de Santa Fe, Edgardo Trucco.

Cuando murió Vicente Zazpe, el 24 de enero de 1984, Trucco fue designado como administrador del arzobispado santafesino. El Vaticano, sin embargo, impuso a Edgardo Storni que terminó renunciando por sus delitos de perversión sexual contra integrantes del seminario.
Trucco, mientras tanto, denunciaba la convivencia de la policía con el negocio narco en los barrios santafesinos y pedía que las armas se quemaran en las plazas públicas de la ciudad capital del segundo estado argentino. Apenas lo escucharon. Al piantar hacia la pampa de arriba, el 16 de junio de 2002, la hipocresía política proclamó esa fecha como el día de “Santa Fe sin armas”. Fulbito para la tribuna. Foto de ocasión.

Los partidos políticos que sostienen “estos sistemas inhumanos” como son “el feudalismo, el capitalismo y el imperialismo” –tal como decía aquel Manifiesto de los Obispos por el Tercer Mundo- miraron para otro lado mientras crecían tres de las principales vías de acumulación de dinero ilegal que tiene el sistema: armas, drogas y trata de personas.

El 15 de octubre de 2014, el intendente santafesino, José Corral, decidió suspender por tres meses la venta de armas en lugares legales ante el homicidio número 117 que coloca a la ciudad como de la mayor tasa de asesinatos del país. Aquellas armas de las que hablaba Trucco y al que nadie, desde los distintos factores del poder, tomaron en serio.

Horas después, se conocía la noticia que decía que dos chiquitas, de doce y catorce años, fueron rescatadas de una casa del barrio El Abasto, de la ciudad de Santa Fe, donde eran obligadas a ejercer la prostitución con el consentimiento de sus padres que recibían 250 pesos diarios por cada una de las hermanas. Las niñas están ahora bajo la protección de la Subsecretaría de la Niñez, Adolescencia y Familia. La tremenda verificación de la buena salud que goza la trata y explotación de menores.

Y también, en esas últimas semanas, el concejal rosarino del Partido del Progreso Social, Héctor Cavallero, remarcó que se “hace necesario un estricto control de la Hidrovía y los puertos que se hallan a su vera ante el florecimiento de los envíos fluviales de estupefacientes de todo tipo por ese medio".

El problema es que el único oferente que quedó en carrera es una UTE integrada por varias empresas conformada por las firmas Puerto Fénix; Corporación Marítima Boluda; Sociedad Comercial del Sur; y House to House S.A, cuyo vicepresidente se encuentra actualmente detenido por distribución de droga en el conurbano.

Por ejemplo, la firma House to House, empresa que se dedica a la logística nacional e internacional de cargas, y aparentemente de capitales nacionales, se halla integrada por Pablo Pérez Porto (presidente), Fabián Plácido Rizzo, Sergio Orlando Codino, Bernabé Moschella y Enrique César Sosa y Leonardo Gastón Salvadore. “Debo advertir a usted que esta sociedad ya se ha visto involucrada en el denominado operativo «Manzanas Blancas» en donde se intentó enviar en el año 2009 un cargamento de drogas escondido en un embarque de manzanas desde Río Negro”, le dijo Cavallero al gobernador Antonio Bonfatti, y le pidió que verifique si el presidente de la compañía figura como emisor de obligaciones sin fondo por un valor de 43.665.000,29 en el registro del Banco de la Nación Argentina a través de cuentas personales y de otra empresa a su cargo.

Armas, drogas y trata de personas gozan de buena salud en la ciudad de Santa Fe, consecuencia, entre otras cosas, del desprecio y aislamiento que, en su momento, sufrió aquel notable sacerdote, Edgardo Trucco, uno de los primeros 270 curas que adhirieron al Manifiesto de los Obispos por el Tercer Mundo.

Fuentes: Manifiesto de los Obispos por el Tercer Mundo, 15 de agosto de 1967; Carta de los sacerdotes argentinos por el Tercer Mundo, 31 de diciembre de 1967; diarios “La Capital”, 12 de octubre de 2014; “El Litoral”, 15 y 16 de octubre de 2014; y “La Capital” del viernes 17 de octubre de 2014.

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