jueves, 9 de octubre de 2014

Mega Causa La Perla: Testigos denunciaron torturas y el ajusticiamiento de una militante

Katy García (PRENSA RED)

Lucía Valfré declaró que después de ser torturada en el D2 fue llevada al Policlínico Policial donde permaneció esposada a la cama durante 20 días. La familia Bártoli, antes de pasar al Campo de la Ribera estuvo secuestrada en una imprenta. Se conocieron detalles sobre el brutal asesinato de Susana Luna (PRT-ERP) cuyo cuerpo apareció en cercanías del Hipódromo.

Durante la audiencia 180, el tribunal presidido por Jaime Díaz Gavier y conformado por los jueces Julián Falcucci y Camilo Quiroga Uriburu receptó ayer los testimonios de María del Carmen Bártoli, Lucía Valfré y Horacio Ginés Muñoz. (Causas Barreiro y Maffei).

Ya son 387 los que comparecieron desde que se inició el mega juicio, el 4 de diciembre de 2012.

La primera testigo, María del Carmen Bártoli, relató que el 27 de agosto de 1976, en una vivienda de barrio Parque Capital, ella, su marido y los hermanos, fueron sorprendidos por un allanamiento realizado por el Ejército. “Buscaban un arsenal, porque una persona había hecho una denuncia. No encontraron nada”, afirmó.

Lo normal

Tras maltratarlos, los llevaron a una imprenta clandestina, ubicada en Achával Rodríguez y Pueyrredón, en barrio Observatorio. “Era una casa antigua. Nos pusieron en una pieza al fondo. Había conscriptos y hubo violencia”, recordó. El fiscal Trotta le pide que diga a qué se refiere con “violencia”. Respondió: “Golpes, amenazas, groserías, y promesas de cosas espantosas. Luego me interrogaron. Y una persona que dijo ser elTte. Coronel Bertotto, conversó conmigo”.

El militar le había dicho que como eran “rescatables” los mandaba al campo de la Ribera en vez de a La Perla. La mujer se acordó que “se oían ruidos de aviones, gente que entraba y salía, interrogatorios, amenazas permanentes, lo normal”, manifestó. Afirmó que no sabía dónde estaba y que se enteró en el baño. “Yo estaba casada y no tenía militancia”, aseveró.

El calvario de Lucía Valfré

La segunda testigo narró un periplo que comenzó el 17 de junio de 1975, cuando tenía 24 años. “Esa mañana, cuando llegué a la pensión y voy a entrar a la pieza me recibió un grupo vestido de civil, armado, con insultos y amenazas”, rememoró.

Manifestó que “Fue un torbellino” lo que vino después. A patadas, golpes y con la cabeza tapada la subieron a un auto hasta el D2 donde fue brutalmente torturada.

“Me ponen la cabeza en un inodoro y me ahogaban. Se me astilló un diente, pero no veía a nadie porque estaba cubierta”, relató. No sabe precisar cuanto tiempo pasó. “Fue una eternidad para mí. Recuerdo que tenia tanto dolor, y me decían calláte, calláte. Esa noche no tenía aliento ni para decir ¡Ay!

Esposadas a la cama

Al otro día, cuando la sacan en una camilla y la llevan en una ambulancia rumbo al Policlínico Policial, “Escuchaba las campanas de la Iglesia (Catedral)”.

Recordó que tenía las costillas fisuradas, hematomas, y escupía sangre. Estaba en una sala donde había otras mujeres. Entre ellas, Marta Mera. Ambas militaban en el Centro de Estudiantes de la Escuela de Arte. También tomó contacto con Mirta Abdón, la señora del rector, Tati Barbieri y una mujer embarazada. “Todas estábamos esposadas a la cama más de 20 días. El 9 de julio, me llevaron a la UP1”, precisó.

Refirió luego que “Una persona más grande que decía llamarse Bartolomé y era policía le preguntaba que le pasaba. Este hombre sería Luis Ricardo Merlo “un señor alto, gordito, no era atlético, medio pelado…”, describió.

La llamada

Afuera la familia la buscaba. Cuando se produjo el secuestro, Rubén Valfré, su hermano, recibió una llamada telefónica advirtiéndole que había ocurrido algo grave y que viajara urgente. Cuando llegó a la pensión la habitación estaba desarmada y desordenada. No sabia que hacer y una persona le dijo: “no la busque, vayasé, y mi hermano se fue”, contó la sobreviviente.

La comunicación la hizo un tal Sebastián que según se pudo comprobar era Daniel Orozco, esposo de Silvina Parodi. La abogada de Abuelas, María Teresa Sánchez, solicitó que sea convocado a declarar su hermano.

A disposición del PEN

En septiembre de 1975, pasó al Buen Pastor, donde la situación “estaba tensa” tras la fuga producida antes, “Las embarazadas estaban en otras salas. Eran muy vigiladas. Había mucho movimiento de gente. Ahí pude ver a mi mamá”, contó. Su familia era de Leones. “Viví de la solidaridad de mis familiares y de las compañeras que estaban ahí”, le dijo al Tribunal.

Desde la cárcel de mujeres –actual Paseo del Buen Pastor- la condujeron al juzgado que presidía Adolfo Zamboni Ledesma. Un secretario le informó que tenía una causa. A su vez, ella denunció los apremios ilegales. La declaración existe y está en el expediente.

“¿Porque nadie la leyó antes?”, preguntó la mujer mirando hacia arriba y levantando los brazos.

En diciembre, parecía que la pesadilla terminaba. No fue así. Estaba sobreseída, pero no quedó en libertad. De ahí pasó a la Policía Federal donde le comunicaron que quedaba a disposición del PEN.

Un paquete para Silvina

La testigo comentó que mientras estuvo en la UP1, ya producido el golpe, una celadora se acercó a la reja del pabellón 14, portando un envoltorio con ropa de bebe. Preguntó por (Silvina) Parodi. Como no estaba, se fueron diciendo que estaría en otro lugar, relató. “Los paquetes que entraban eran pocos porque no teníamos comunicación con la familia”, afirmó. Silvina es la hija de Sonia Torres, presente en la sala.

Al tiempo, tras varias jornadas de maltrato, fue trasladada junto a un grupo de mujeres, en un avión Hércules, a la cárcel de Devoto donde estuvo hasta agosto de 1981. “Tenía 30 años. De ahí salgo con el bolsito. Me devolvieron el documento. No tenía ni un peso. Y me decían que fijara una dirección…”, explicó.

En Buenos Aires solo tenía una hermana en Lomas de Zamora. Radicó su domicilio en Leones donde debía reportarse ante la policía del lugar. Durante ese tiempo, dijo, la hostigaron y persiguieron hasta que en julio del 1982, recupera la libertad plena.

Ante varias preguntas de las partes dijo entre otras cosas que se enteró por Marta Rosetti de Arquiola* que en una de las celdas del D2 había un escrito en la pared que decía: “me quieren matar” y que se lo adjudicaba a uno de los hermanos Chabrol. Estuvo también con Mirta Abdón de Maggi * quien les contó que cuando fueron a buscarla se tiró de un tercer piso y estaba quebrada.

Agradezco que me hayan escuchado con tanta atención, dijo, antes de retirarse del recinto.

Horacio Ginés Muñoz: “Ajusticiada”

El testigo narró lo que le contó su suegra sobre el secuestro de su cuñada, Susana Luna, militante del PRT – ERP, ocurrido el 11 de diciembre de 1975, cuando un grupo de policías de civil, se la lleva. En ese momento imperaba el Terrorismo de estado y actuaba el Comando Libertadores de América, versión local de la Triple A.

La familia la buscó por todos lados, presentó hábeas corpus, visitó a conocidos y parientes que podrían saber algo sin ningún resultado. Se enteraron por los diarios que “apareció tirada en una zanja camino al hipódromo. Me toco reclamar el cuerpo en la morgue oficial y me dijeron que fue ajusticiada”, aseveró el testigo.

“Estaba totalmente torturada, con un balazo en la cabeza, ahorcada, golpeada, con quemaduras de cigarrillo en los pechos. Desnuda en la mesa de mármol y con un cartel que decía: ajusticiada”, describió.

Con el tiempo, un primo le dijo a Raúl Luna – hermano de la víctima- que sabía quien la había matado. No sabe el contexto en que lo dijo. Pero es sugestivo que el secuestro y asesinato fuera posterior a la muerte de un policía Sosa y que se lo adjudicara un Comando con el nombre del uniformado muerto.

El testigo declaró ante la fiscalía en marzo de 2007 y se incorporó al expediente. Durante el interrogatorio de las partes afirmó que una compañera de Susana había sido secuestrada el mismo día por la tarde.

La semana próxima seguirá la ronda de testimonios. El juicio es oral y público y cualquier ciudadano mayor de edad puede concurrir a presenciarlo con la presentación del DNI.

Nota:
*Ambas fueron fusiladas en la UP1 junto a otros 29 militantes populares. El juicio se realizó en 2010. (Causa Videla)

Más información en www.eldiariodeljuicio.com.ar

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