jueves, 9 de octubre de 2014

Obama bombardea Irak y Siria como si fuera solución contra el EI

Emilio Marín (LA ARENA)

El presidente norteamericano sigue con su estrategia de bombardear posiciones en Irak y Siria. Sostiene que el mundo le pidió a Estados Unidos ser el líder de la salvación internacional. Bombardear países, y en Siria sin autorización, no parece ser ninguna solución.

La agrupación terrorista "Estado Islámico" había asesinado a miles de iraquíes y sirios, durante su ofensiva comenzada a mediados de año, pero a Estados Unidos eso casi no le importó. Cuando ese grupo degolló a dos periodistas norteamericanos, dos trabajadores sociales británicos y un ciudadano francés, allí sí decidió un plan de intervención militar. Reunió a la OTAN en Newport, Gales y de inmediato una conferencia internacional en París, para acordar un plan militar de intervención.

En esa reunión parisina no invitó al gobierno de Siria ni al de Irán, cuyas opiniones debían ser tenidas en cuenta, sobre todo la del presidente Bashar al Assad, cuyo territorio iban a bombardear. Ni lo consultaron, a pesar de que el crecimiento de la peligrosidad de "Estado Islámico" vino a confirmar todas sus denuncias previas.

Un opinólogo, enemigo total de Al Assad, admite que tenía razón. El ex banquero y diplomático Emilio Cárdenas escribió en "La Nación" del 7 de octubre: "Las acciones militares emprendidas por la coalición internacional que actúa contra el llamado Estado Islámico son una suerte de bendición para el régimen totalitario de Bashar al-Assad, el presidente de Siria. Porque obviamente procuran debilitar a su peor enemigo en la guerra civil de su país. Reivindican además su temprano argumento en el sentido de que ayudar desde el exterior a la insurgencia siria sunni terminaría indefectiblemente provocando el fortalecimiento del ala más radical del fundamentalismo, la que hoy representa precisamente el Estado Islámico. Lúgubre profecía que, lamentablemente, se ha cumplido".Esos ataques aéreos, en muchos casos con drones no tripulados, eran una forma de Obama para granjearse la simpatía o apoyo de su población, pues aseguraba que no metería a Estados Unidos en una nueva guerra ni enviaría tropas al terreno, como en Afganistán (2001) e Irak (2003). De todos modos su jefe de Estado Mayor central, general Martin Dempsey, admitió en el Senado que -de ser necesario- esos soldados propios sí irían a esos frentes de batalla.

Los bombardeos se han producido, en el 95 por ciento, mediante aparatos yanquis y en menor medida ingleses y franceses. Los que invadieron Irak y estuvieron masivamente allí hasta 2011, creen que con bombas y misiles van a arreglar el estropicio que hicieron en ese país. Hasta ahora esos ataques por aire a lo sumo han limitado las posiciones ganadas por el grupo terrorista del califa Abu Bakr al Bagdadi, pero no lo han derrotado ni mucho menos. Le han impuesto algunas bajas y lo han obligado a retirarse de centrales eléctricas iraquíes que habían ocupado en el norte y centro del país.

Si en este momento hay una relativamente mejor situación en Irak no es debido a lo favorable de los bombardeos de Estados Unidos. Más bien influyeron tres aspectos. La renovación política en Bagdad con la asunción de un gobierno de mayor integración entre sunnitas, chiítas y kurdos, fue uno de esos factores. Otro ha sido la dura resistencia ofrecida por luchadores kurdos al avance de EI en la zona del Kurdistán iraquí. Y finalmente ha influido el hecho de que la agrupación terrorista parece haber centrado sus esfuerzos, tácticamente, en Siria.

Juntos contra Al Assad

Ese desplazamiento de su eje de operaciones hacia la fronteriza Siria, contaba con elementos favorables. Por caso, que las fuerzas del califa tienen allí la posibilidad de absorber a la otra rama terrorista que desde 2011 estaba pugnando en Siria por derrocar a Al Assad: la brigada Al Nusra.

Igual que "Estado Islámico", aquella era integrante o colateral de Al Qaeda, y los avances de la primera organización en Irak y su proyección a nivel regional e internacional, harían posible incorporar a su por momentos rival Al Nusra.

Ambas organizaciones supieron aprovechar en estos años para crecer el hecho que la administración Obama y sus socios de la Unión Europea estuvieron detrás del alzamiento y acciones terroristas contra el gobierno sirio. Estas potencias dirán que no era tan así, pues ellos alimentaban política y logísticamente al Consejo de Transición de Siria y el Ejército Libre Sirio, fagocitados por "Estado Islámico". Como sea, tenían el mismo enemigo, Al Assad, y todas las armas provistas terminaron en poder de esa organización mayor que al ocupar en ese país e Irak varias ciudades y zonas petroleras acabaron recaudando el dinero de bancos robados y pozos con crudo de exportación.

No se trata solo de Obama, David Cameron y François Hollande, los mayores cabecillas de los esfuerzos por derrocar al presidente en Damasco. También tuvieron un rol clave, en ese apoyo político, aprovisionamiento y fronteras permeables para el traspaso de los efectivos del "EI", los gobiernos de Turquía, otro miembro de la OTAN, y las monarquías reaccionarias de Arabia Saudita, Qatar, Emiratos, Jordania, etc.

En su discurso del sábado 4, Obama manifestó: "quedó muy claro que Estados Unidos actuaría como parte de una amplia coalición y se unieron a nosotros amigos y compañeros, incluso países árabes (Jordania, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita)". A propósito: ¿Obama habla todos los sábados y no se quejan de la "cadena nacional"?

Los mismos gobiernos que ayudaron a Washington a combatir contra Siria, y alimentaron a los grupos terroristas, ahora son sus aliados para bombardear Irak y Siria. Parece broma, pero no lo es. Son tan pro yanquis que sirven para el plan A del imperio y para el plan B, por diferente que sea al anterior.

Lejos de la autocrítica, por haber intentado derrocar a un mandatario electo con más del 85 por ciento de los sufragios, sus detractores siempre inventan algún cargo. En la citada columna de Cárdenas se insistió con que "algunos corresponsales de guerra continuaron informando que Siria seguía utilizando (reiterada y sistemáticamente) armas químicas contra los insurgentes en la guerra civil que afecta desde hace casi cuatro años al país y que ha causado ya más de 200.000 muertos".

La verdad es otra. Siria, cumpliendo el plan impulsado por Rusia y aceptado por otros países y la ONU, entregó su arsenal de 1.300 toneladas de armas y agentes químicos. El mismo fue inutilizado bajo supervisión internacional, en su mayor parte en el buque norteamericano "Cape Ray". ¿Acaso otros países, comenzando por Estados Unidos, han aceptado alguna vez supervisar sus arsenales químicos, no digamos destruirlos?

Resistencia kurda

Lo más destacado de estos días es la resistencia de sectores populares kurdos de la zona norte de Siria, ante los avances del terrorista "EI". Los kurdos son un pueblo con presencia en cuatro países, pero que no cuenta con un Estado nacional propio. Vive en Irak, Siria, Turquía e Irán.

En este momento los kurdos que habitan el norte de Siria, en regiones cercanas a la frontera con Turquía, están resistiendo aquel avance, en particular en la localidad de Kobane. La agencia rusa Ría Novosti, asegura que los resistentes en esa ciudad están inspirados en la gesta de Stalingrado, donde sus defensores lucharon casa por casa para impedir la ocupación nazi del VI Ejército de Von Paulus.

Hasta ahora van tres semanas de dura resistencia, protagonizada por organizaciones de izquierda con base en Turquía, tales como el marxista Partido de los Trabajadores (PKK), y el kurdo-sirio Partido de la Unión Democrática (PYD), con influencias en otras entidades más amplias destinadas a la lucha propiamente dicha: YPG (Unidades de Defensa del Pueblo kurdo) y la YPJ (Unidades de Defensa de las Mujeres). El PKK está ahora inmerso en un intento de diálogo de paz con el gobierno de Recep Tayyip Erdogan, del AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo), al que combate desde 1984 en defensa de la independencia de los kurdos. Su líder histórico, Ocalam, está preso en Turquía y condenado a prisión perpetua desde hace mucho tiempo.

Conmueve la lucha de las heroicas guerrilleras de la YPJ, combatiendo contra los terroristas de "Estado Islámico". Ellas defienden a sus ciudades kurdas pero también sus derechos como mujeres, porque saben el destino de violación, robo y ventas que sufren las féminas cuando las localidades de Irak y Siria caen en manos de EI. Así quedó demostrado con los centenares y miles de mujeres yazidíes vendidas como esclavas sexuales en el norte iraquí.

Las imágenes que llegan de Kobane, con esas guerrilleras con sus fusiles, contrastan mucho con el rol secundario que en general los musulmanes atribuyen al género en materia militar. Éstas se están jugando la vida, por su nacionalidad y por ellas mismas, en la primera línea. Incluso algunas fueron a atentar con explosivos y se suicidaron, en bases militares de los invasores, como Arin Mirkan, una comandante de las YPJ.

La solución no pasa por bombardear países tal como hacen Obama y sus socios británicos y franceses. Mejor es ayudar a los gobiernos de Irak y Siria a enfrentar la agresión de un grupo terrorista que antes recibió apoyo político y militar de esas potencias y sus aliados regionales, desde Arabia Saudita hasta Turquía.

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