lunes, 22 de diciembre de 2014

13 años en busca de justicia: Comunicado de familiares de víctimas del 19 y 20 de diciembre de 2001

OTROS CÍRCULOS

Texto completo del comunicado de los familiares de asesinados, víctimas y heridos del 19 y 20 de diciembre de 2001.

En la misma calle en la que hace 13 años asesinaron a su compañero de vida, Gastón Riva, María Arenas leyó ayer un comunicado que redactaron junto a otros familiares de asesinados, víctimas y testigos de la represión que en diciembre de 2001 ordenó el gobierno de Fernando de la Rúa.

Por la masacre desatada en las calles del centro porteño, donde murieron cinco personas y otros cientos resultaron heridas, se juzga desde febrero al entonces secretario de Seguridad, Enrique Mathov, y al ex jefe de la Policía Federal, Rubén Santos, junto a otros 15 ex integrantes de la fuerza.”Lamentamos que haya un gran ausente aquí, el que dio las órdenes y se llama Fernando de la Rúa”, dijo María cuando abrió la ronda de testigos en el debate.

En el cruce entre la avenida de Mayo y Tacuarí, la Secretaría de Derechos Humanos de la nación junto con el Sindicato Único de Conductores de Motos de la República Argentina y Motoqueros Trabajadores Argentinos montaron el escenario donde se hizo el recordatorio.

Comunicado completo

“Nosotros, los familiares de asesinados, víctimas y heridos del 19 y 20 de diciembre de 2001, queremos agradecer a quienes nos han acompañado desde hace 13 años en la búsqueda de justicia. Principalmente, a los testigos que han tenido la valentía en tiempos difíciles de estar a nuestro lado. Queremos darles gracias a los compañeros que a través de su incansable trabajo para la memoria, han establecido lugares de homenaje permanente para nuestros caídos y nos han fortalecido en la lucha cotidiana con su constante acompañamiento. A quienes se preocuparon por las cuestiones legales, que nunca hubiéramos podido afrontar solos, por el impacto que provocó en nosotros y por desconocer cada mecanismo por el que tuvimos que atravesar. Incluso han estado presentes, aún en situaciones extra jurídicas cuando nadie más lo hizo.

Lamentamos que este acto se realice recién a 13 años de los hechos que marcaron nuestras vidas para siempre, durante los cuales la justicia ha hecho oídos sordos a nuestros constantes reclamos, hasta el comienzo de este juicio, que, sin embargo, transcurre en el mayor de los silencios. Vaya otro agradecimiento para un puñado de medios que nos han acompañado siempre, y lo siguen haciendo, como Página12 e Infojus Noticias, y algunos otros de menor difusión, y varios periodistas que nos han bancado y han estado de nuestro lado, inclusive a espaldas de los medios en los que trabajan. Los periódicos más concentrados y masivos como Clarín, La Nación, etc. que lucraron con nuestras historias en su momento, han decidido no darle ninguna trascendencia a nuestra causa. Estamos convencidos de que una mayor presencia mediática haría que los jueces se sientan observados en su accionar por la sociedad.

En el transcurso del proceso judicial, comprobamos con impotencia que los querellantes y testigos son cruelmente maltratados por las defensas de los policías y del único político que llegó a sentarse para ser juzgado ante el tribunal, el ex Secretario de Seguridad Enrique Mathov. Se les pregunta insistentemente por su filiación política, se los acusa de violar el estado de sitio, se los increpa o se les dice si “no sabían que la mano estaba pesada”… Este hecho no constituye sólo una falta de respeto o consideración hacia las víctimas. Esta metodología perversa tiene que ver con el hecho de que ellos (fundamentalmente Mathov, al igual que De la Rúa, y los jefes de la policía) no solo no se reconocen como victimarios o responsables de algo, sino por el contrario se consideran víctimas y responsabilizan a los muertos y heridos.

Sin embargo, el juicio sigue su curso. En el camino estamos quienes nos vimos obligados a no dejar impune lo sucedido y hemos utilizado diferentes herramientas de lucha para conseguirlo, con el apoyo de algunos organismos de DDHH que han trabajado y lo siguen haciendo.

No olvidamos a los cmpañeros que se fueron, dejándonos la responsabilidad de continuar su lucha, como Sergio Sánchez y el Toba García.

Sabemos que este juicio, aunque lento y tardío, molesta. Y molesta a todos los estamentos políticos. Será por eso que el más alto responsable de la represión de esos días, ex presidente de los argentinos, no está siendo juzgado. Exigimos a la Corte Suprema de Justicia que active los mecanismos para resolver la situación procesal de Fernando De la Rúa, que ha tenido serias dilaciones en cada una de las instancias judiciales por las que ha pasado. No nos queda más que levantar la voz para denunciar lo que consideramos una injusticia, una falta de respeto, un desprecio absoluto por la vida y por las instituciones. Sabemos que hubo orden de reprimir. El Estado de sitio y el pedido de despejar la Plaza de Mayo mediante los mecanismos represivos del Estado (que recuerdan otros tiempos) son el indicio. Las armas de la Policía Federal se levantaron contra todo el Pueblo. No quisiéramos pensar que esté faltando voluntad política para denunciar, procesar y condenar a un ex presidente…

Aprovechamos este espacio para manifestar que nunca se ha tratado una Ley Reparatoria para las víctimas y sus familias. Han sido presentados varios proyectos, que perdieron estado parlamentario. Sería fundamental que nuestros representantes supieran lo que ha sido transitar todos estos años. Lo que significó la vida para nosotros sin nuestros seres queridos, no sólo en lo emocional, sino también en lo económico, o en inferioridad de condiciones físicas, o con graves secuelas, como es el caso de muchos de los heridos. Sería muy importante que se tuviera en cuenta este reclamo. Se haría efectiva también una reparación moral.

Justicia no es venganza. Es un derecho. No tenemos resentimiento ni necesidad de que alguien sea condenado porque sí. No sólo quienes estuvimos involucrados de una u otra forma necesitamos Justicia. Creemos que la Argentina la necesita. Es una manera de hacerles saber a los asesinos y a quienes mandaron a matar que no se puede hacer cualquier cosa ante una crisis institucional. Los ideales que perseguían nuestros compañeros siguen vigentes. Permanecemos firmes, como desde hace 13 años. Mantenemos en pie la esperanza para que nuestros hijos puedan recuperar esa parte de los sueños que hace posible caminar hacia el futuro, levantando las banderas que les dejamos.

No olvidamos. No perdonamos. Exigimos juicio y castigo a los responsables de que haya 38 argentinos menos luchando por un país más justo“.

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