lunes, 15 de diciembre de 2014

Argentina, Santa Fe. Vota el que lee: Extranjeros calificados

Manolo Robles (EL ESLABÓN - REDACCIÓN ROSARIO)

La reforma electoral provincial incluye el retrógrado requisito de “saber leer y escribir”, aplicado a ciudadanos de otros países en condiciones de participar de las elecciones locales. El cónsul de Bolivia pidió que se modifique el texto, para que “no haya ni siquiera indicios de exclusión”.

En medio de las discusiones por porcentajes mínimos y por la cesión de espacios publicitarios gratuitos a los partidos, en el texto del proyecto de reforma electoral provincial que se aprobó en Diputados se coló una disposición que generó sonoros repudios: es la que excluye del derecho a sufragar a los ciudadanos extranjeros que no sepan “leer y escribir en idioma nacional”.

Es en su capítulo VI que el proyecto de reforma electoral incluye artículos para, según se destaca en los fundamentos, “eliminar barreras burocráticas, a fin de favorecer la inclusión de una mayor cantidad de electores extranjeros” en las elecciones de cargos municipales y comunales.

La barrera que se eliminaría es la obligación que todavía rige para los extranjeros de ir ellos a cumplir un trámite de empadronamiento para luego poder votar. Ahora, de acuerdo con lo aprobado en Diputados a través del artículo 22 del proyecto ,“el Tribunal Electoral de la Provincia confeccionará un padrón de extranjeros, que se integrará con los residentes de cada municipalidad y comuna que cuenten con Documento Nacional de Identidad para Extranjeros, se encuentren domiciliados y con residencia en el territorio provincial”. Así, no hará falta que el elector haga trámite alguno y podrá ir directamente a emitir su sufragio.

Hasta ahí, todo muy bien. Tanto, que el gobierno provincial convocó al cuerpo consular de Rosario para presentarles a los diplomáticos la iniciativa. En ese encuentro, el ministro de Gobierno Rubén Galassi destacó que se apostaba a “facilitar el derecho a votar a más de 30 mil personas que han elegido nuestro país y nuestra provincia para vivir y trabajar”. Así, reforzó el ministro, se estaría “cumpliendo realmente con el espíritu de la Constitución provincial que les permite participar del acto electoral para autoridades locales”.

Lo que en ningún lado establece la Constitución provincial, ni la nacional, ni la de muchísimos países, es que los electores, sean criollos o extranjeros, tengan que saber leer y escribir para poder ejercer su derecho al sufragio.

Sin embargo, el proyecto que aprobó Diputados indica en su artículo 21 que en esta provincia no sólo deberán cumplir los requisitos de haber cumplido 18 años y tener dos años de residencia y el documento de identidad para extranjeros correspondiente, si no que también tendrán “que saber leer y escribir en idioma nacional, y cumplimentar con las demás condiciones que determinen las respectivas leyes orgánicas de Municipalidades y Comunas”. Así, la declamada facilitación del voto se ve más que opacada por una cláusula desterrada hace muchos años de la vida institucional argentina.

El para nada menor detalle fue advertido a los funcionarios provinciales en aquella misma reunión de presentación de proyecto, el 25 de noviembre pasado, por Sixto Valdez Cueto, el cónsul de Bolivia en Rosario.

“Hace un par de semanas el gobierno de la provincia nos invitó a miembros del cuerpo consular para entregarnos el proyecto de ley que permite el empadronamiento automático de extranjeros para las elecciones de gobiernos municipales. Y hemos expresado nuestra satisfacción porque los cónsules, además de otras tareas, tenemos que defender los intereses de nuestros ciudadanos; y uno de los intereses es el ejercicio del derecho político al voto”, recordó Valdez Cueto. “Pero a la vez -continuó-, expresamos un criterio, respetuoso pero sincero, sobre el artículo que establece que uno de los requisitos es saber leer y escribir, diciendo que era un retroceso”.

“Esto ya se ha superado en un monton de paises, de sociedades. El voto tiene que ser universal, no tiene que ser discriminatorio y excluyente; y establecer que solamente puedan votar los que saben leer y escribir no parece ser incluyente”, sostuvo Valdez Cueto, quien respondió afirmativamente cuando se le consultó si había expresado esta postura ante las autoridades provinciales: “Cuando lo planteamos nos respondieron que sí, que les parecía algo inadecuado, que iban a plantear la modificación, que no había mala intención, que esto se iba a modificar porque era un proyecto, que no se había aprobado todavía”, recordó.

Sin embargo, este último jueves en la Cámara de Diputado se aprobó el proyecto sin esa modificación. Y al día siguiente, el cuerpo consular asistió casi en pleno a una nueva reunión convocada por autoridades oficiales, en este caso del municipio.

La intendenta Mónica Fein los esperó en el edificio de la Aduana para un desayuno y fue ella misma quien introdujo en la charla el tema de la reforma electoral: les comunicó con tono celebratorio que se había dado la media sanción de la facilitación del voto de los extranjeros.

Ante la introducción al tema, Valdez Cueto reiteró su satisfacción por lo del empadronamiento automático, pero le comentó a la intendenta que finalmente se había aprobado también el requisito de saber leer y escribir.”Ella dijo que no le parecía adecuado y que lo iba a conversar con el gobernador y los legisladores”, relató el cónsul. La propia Mónica Fein confirmó luego a este periódico a través de una de sus voceras que no está de acuerdo con el requisito y va a solicitar su modificación.

Así, habrá que ver si en el tratamiento en la Cámara de Senadores se revisa el artículo cuestionado. Lo que persistirá, de todos modos, es el interrogante respecto de cómo llegó a cometerse tal desaguisado. En este sentido, el cuestionamiento queda planteado. Y alcanza a los diputados que le dieron el sí a la iniciativa, de los que casi puede entenderse, aunque no justificarse, que el párrafo con el retrógrado requisito para los extranjeros se les haya “escapado” en el fragor de la discusión por los otros aspectos, pero también, y muy especialmente, a quien haya redactado el proyecto, que evidentemente tiene una concepción muy particular de la democracia.

Valdez Cueto, mientras tanto, remarcó su voluntad de no entrometerse en “asuntos internos”, pero insistió con el señalamiento: “Ya que pidieron nuestra opinión, les pido respetuosamente, en el marco de la fraternidad, de la universalidad de los derechos políticos, de hacer realidad la patria grande que muchas veces gritamos en lo cotidiano, que lo que no está bien sea modificado, corregido, que no pongamos obstáculos, que no haya ni siquiera indicios de exclusión”.

Poca repercusión

Pese al parte oficial enviado por el gobierno de la provincia destacando su inclusión en el proyecto de reforma electoral, el capítulo del voto para los extranjeros tuvo casi nula repercusión mediática. Además, todo indica que esos artículos del texto fueron vistos apenas muy por arriba por el grueso de los legisladores, según pudo comprobar este periódico a través de algunas consultas. Quienes sí tuvieron en cuenta el polémico requisito fueron los legisladores peronistas que se opusieron a la reforma y optaron por no participar de la sesión en que se le dio media sanción. En el comunicado que difundieron sentando sus posturas (ver La movida del verano) incluyeron, como último punto, el reclamo de que “los electores extranjeros puedan votar más allá si saben leer y escribir”.

Artículo publicado en la edición 173 del semanario El Eslabón.

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