lunes, 22 de diciembre de 2014

Con fibra óptica amplían las redes de internet del sistema científico argentino

AGENCIA CYTA-INSTITUTO LELOIR

El programa de e-Ciencia, del Ministerio de Ciencia de la Nación, empieza a permitir el intercambio de millones de datos con colegas tanto del país como de América Latina, Estados Unidos, Europa y el resto del mundo. “La colaboración es mucho más ágil”, señalan los investigadores.

En la década de 1960 se hizo un experimento que dio origen a la red global de internet que conecta en la actualidad a miles de millones de personas. Instituciones gubernamentales y redes académicas de Estados Unidos instalaron una red de computadoras para que sus empleados pudieran comunicarse entre sí y enviar cuantiosos volúmenes de datos.

Esta vieja idea, pero con tecnología de punta, potenciará la colaboración científica entre instituciones de la Argentina y del mundo. Así lo afirmó a la Agencia CyTA el doctor Alejandro Ceccatto, secretario de Articulación Científico Tecnológica del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

El programa de e-Ciencia, que lidera Ceccatto, está ampliando a lo largo de la Argentina una red de internet de avanzada que se llama Innovared y que en la actualidad conecta a instituciones científicas de Buenos Aires, Rosario, Córdoba, San Luis, Villa Mercedes, Mendoza, Malargüe, La Plata, Bahía Blanca, Choele Choel, Neuquén y Bariloche. En los próximos años, a través de un convenio con ARSAT y Argentina Conectada, llegará a todas las instituciones científicas y educativas del país.

Por otra parte, a través de RedCLARA, Cooperación Latino Americana de Redes Avanzadas, “Innovared conecta al país con las instituciones de investigación de América Latina, Estados Unidos, Europa y, en general, del resto del mundo”, indicó Ceccatto, quien se doctoró en física en la Universidad Nacional de La Plata.

Explosión de datos

Los actuales sensores que miden temperatura, humedad y otras variables meteorológicas; los telescopios que reciben información del Universo; los equipos con los que se descifran millones de genes y proteínas asociadas con patologías y otros procesos; y los estudios demográficos y epidemiológicos, son algunos de los instrumentos o métodos científicos que generan un volumen de datos de dimensiones difíciles de concebir para la mente humana. “En cuestión de días, la tecnología humana es capaz de generar y almacenar en supercomputadoras más información que la que se ha escrito en la historia de la humanidad”, indicó Ceccatto.

El programa “e-Ciencia” tiene como objetivo establecer conectividad entre los científicos de modo que puedan enviarse millones de datos. La información viaja por banda ancha a través de fibras ópticas de 10 gigabytes por segundo. “Asimismo, se emplean computadoras que pueden alojar y procesar esa información para obtener resultados que tengan un impacto positivo en la calidad de la vida de la población. Es, sin duda, una herramienta crucial para el avance de la ciencia”, explicó el funcionario.

Otro pilar clave del programa es la formación de recursos humanos que mantengan en funcionamiento esa plataforma de comunicación entre científicos. La biotecnóloga Estefanía Mancini, investigadora del CONICET en el laboratorio de Genómica Vegetal de la Fundación Instituto Leloir (FIL), que encabeza el doctor Marcelo Yanovsky, es usuaria de Innovared.

Desde 2012, el laboratorio en el que se encuentra Mancini trabaja con datos provenientes de técnicas de secuenciación masiva del genoma de Arabidopsis thaliana y otras especies de plantas. En particular, analiza junto a sus colegas información relativa a los transcriptomas (genes activos). “A veces necesitamos transferir desde 50 a 200-300 gigabytes de información a otros centros de investigación o bien recibir volúmenes similares desde Europa o Estados Unidos”, indicó Mancini, quien integra el área de bioinformática de la FIL y es miembro de la Asociación Argentina de Bioinformática y Biología Computacional (A2B2C). “Con el uso del servicio de redes avanzadas, hemos podido lograr hacer estas transferencias en pocas horas, en lugar de semanas. Es mucho más ágil la colaboración y el intercambio de información con centros de investigación de Argentina y del exterior”.

El doctor Adrián Gustavo Turjanski, investigador del CONICET en el Instituto de Química Física de los Materiales, Medio Ambiente y Energía (INQUIMAE), que depende también de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, explicó que es cada vez más importante que la comunidad científica pueda analizar y compartir en tiempos razonables grandes volúmenes de datos.

“Por ejemplo, la información completa de un genoma humano puede ocupar 200GB. Si quisiéramos traer (la información de) 1000 genomas, tardaríamos meses sin redes avanzadas”, señaló Turjanski, quien dirige la Plataforma de Bioinformática Argentina, con nodos en el Instituto de Cálculo de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, en la Universidad Católica de Córdoba, en la Universidad Nacional de San Martín y en el Instituto de Agrobiotecnología de Rosario (INDEAR).

“Es estratégico que los científicos contemos con acceso a las últimas tecnologías y que nuestro limite esté en nuestra capacidad de generar nuevas ideas y no en el acceso a la información o los datos”, dijo.

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