jueves, 4 de diciembre de 2014

Contra las guerras y contra el imperialismo

Manuel E. Yepe (especial para ARGENPRESS.info)

El año 2014 ha marcado el centenario de la I Guerra Mundial y el 75º aniversario de la II Guerra Mundial. De las dos grandes guerras imperialistas del siglo XX resultó en el asesinato masivo de no menos de 80 millones de personas, entre soldados y civiles.

Es a partir de este triste recuerdo que el luchador pacifista estadounidense Wayne Nealis formula la propuesta de construir un fuerte movimiento por la paz inspirado en los principios de la “Liga anti-imperialista de Estados Unidos” fundada en 1898 y el trabajo de muchas organizaciones de luchadores contra las guerras en todo el mundo que condujeron a la creación en 1945 de Consejo Mundial por la Paz del que Estados Unidos es, aún hoy, activo afiliado.

Si bien no puede decirse que estos movimientos hayan tenido éxito deteniendo la guerra y la irracional agresión estadounidense, Nealis concibe que los luchadores actuales por la paz pueden aprender mucho de las experiencias de aquellos precursores.

Pero será preciso –dice– cambiar el pensamiento y la actitud de la gente acerca de la naturaleza de la política exterior de su país, orientada a las ganancias, los mercados y los recursos naturales. Sin entender el carácter imperialista de tal política se acepta la guerra como un mal inevitable, un fracaso de la moral humana o una escoria del cinismo.

Quienes activamente se han organizado para oponerse a las guerras, lo han venido haciendo una y otra vez pero, cuando cesan las hostilidades, los bombardeos o la escalada de sanciones, las acciones se desvanecen y nadie se interesa por conocer las causas de tales conflictos geopolíticos sistémicos.

“Comprensiblemente, muchas personas son manipuladas por la propaganda de guerra que coloca la agresión propia al amparo de razones nobles- como la lucha por la libertad y la democracia - y difunde mensajes que infunden miedo al adversario, frecuentes en tiempos de guerra fría y reciclados en la guerra contra el terrorismo. Este enmascaramiento de las verdaderas intenciones es otra razón por la que es necesario un enfoque antiimperialista que revele los motivos subyacentes tras la política exterior de Estados Unidos”.

Es opinión de Nealis que una nueva organización o coalición política que se funde para la promoción de la paz debe considerar incorporar el término "anti-imperialista" en su apelativo. “El nombre de la Liga anti-imperialista no dejó al público duda alguna acerca de la misión de la entidad o quienes serían sus adversarios”.

Esta elección delinearía la misión de la organización o coalición de modo que otras entidades de lucha por la paz que no están de acuerdo con la estrategia de lucha contra el imperialismo no se incluyan en ella. “Esto no debe malinterpretarse como crítica a los grupos de paz existentes”, solo subraya que el reto recaerá sobre quienes optan por el enfoque antiimperialista y están prestos a demostrar la efectividad de ese rumbo.

Otro propósito que lleva a Nealis a abogar por un movimiento explícitamente antiimperialista es el de crear un espacio político para la paz abierto a personas de mente liberal y políticos, organizaciones y sindicatos progresistas audazmente dispuestos a desafiar las estructuras y las amenazas imperialistas.

Varias encuestas de opinión pública indican que en los últimos dos años tiene lugar un cambio significativo en el pensamiento de los estadounidenses, lo que abre posibilidades para la construcción de un movimiento por la paz basado en principios antiimperialistas. Es un hecho notable teniendo en cuenta que los ataques terroristas del 9-11 sirvieron para concertar apoyo mayoritario del pueblo a los objetivos militares y la política exterior imperialista de Washington.

“Pero, transcurridos unos pocos años, los estadounidenses se han vuelto escépticos y cansados de la guerra y las agresiones”.

El pueblo estadounidense fue capaz de detener el plan de ataque a Siria en el verano de 2013 mediante un rechazo masivo que fue el más fuerte indicador de un cambio en la opinión pública que indica que es posible cultivar y organizar el movimiento por la paz de que habla Nealis.

Una segunda indicación de que los estadounidenses están comenzando a ser más escépticos sobre la política exterior fue su respuesta a las denuncias de Edward Snowden quien hizo públicos documentos secretos de inteligencia, denunció “una política exterior de mentiras” y, pese al intento oficial de demonizarlo y considerarlo un traidor, según encuestas, el pueblo valoró su acción de heroica.

La contradicción entre los objetivos imperialistas y un público escéptico seguirá creando oportunidades a un movimiento por la paz estadounidense con un programa de lucha antiimperialista que cierre filas con los movimientos nacionalistas de todo el mundo que exigen de Estados Unidos el cese de su intervención en los asuntos internos de otras naciones, la clausura de las bases militares en el extranjero y que deje su pretensión de actuar como el policía global.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.