viernes, 19 de diciembre de 2014

Cuba-Estados Unidos: Cuidado con la celebración sin precauciones

José Manuel Martín Medem (PUBLICO.es)

Se impone la dignidad y la capacidad de resistencia del pueblo cubano en defensa de su soberanía nacional. Fidel Castro consigue la rectificación de Estados Unidos, pero Washington no modifica sus objetivos, sino que cambia de política para conseguirlos. El gran poder económico, político y militar, que decide por detrás de los presidentes, establece una nueva agenda para Estados Unidos en su regreso sobre América Latina. En el nuevo escenario hay que valorar el paquete completo para la Cumbre de las Américas de abril en Panamá: relaciones diplomáticas con Cuba y acuerdo con las FARC en Colombia.

Después de diez años sin política global y estratégica contra América Latina, Washington regresa disolviendo los dos conflictos (Cuba y Colombia) que impedían su replanteamiento en la región. Sus últimas iniciativas fueron el Plan Colombia (2001) y el fracasado proyecto para imponer en 2005 un Acuerdo de Libre Comercio para las Américas. Obama lo anunció al iniciar su discurso sobre Cuba. El bloqueo “ha fracasado en promover nuestros intereses” y Estados Unidos va a “comenzar un nuevo capítulo entre las naciones de América”.

No es una casualidad el anuncio simultáneo de la reanudación de las relaciones diplomáticas de Estados Unidos con Cuba y del alto el fuego unilateral e indefinido de las FARC que confirma el avance hacia un acuerdo en las negociaciones de La Habana.

No incluye Obama en su discurso el respeto a la soberanía nacional de Cuba. Washington cambia de política manteniendo sus objetivos. El nuevo hostigamiento se realizará a través de la diplomacia, la CIA, la economía, el comercio y la información. El bloqueo impidió el desarrollo democrático del proyecto cubano de socialismo. Y ahora Washington considera mucho más eficaz la contaminación económica para provocar el desmerengamiento definitivo de la Revolución Cubana.

Sin los conflictos de Cuba y de Colombia, que bloqueaban a Estados Unidos en América Latina por el rechazo a sus intervenciones más agresivas, ahora el imperio intentará romper UNASUR mediante la Alianza del Pacífico con México y Colombia y apretará más para cambiar el Gobierno de Venezuela, recuperar Argentina y aislar a Bolivia y Ecuador. Washington necesita un escenario más favorable para negociar con la potencia emergente de Brasil.

El cambio en la política de Estados Unidos contra Cuba sitúa ahora al Gobierno de Raúl Castro ante la dificultad de añadir una apertura política a las reformas económicas. Lo peor sería el modelo chino de autoritarismo con camuflaje comunista para facilitar los negocios de un sector del exilio cubano y de las empresas estadounidenses en alianza con las Fuerzas Armadas y los herederos de los dirigentes históricos.

El homenaje se lo merece el pueblo cubano. No la nueva política del imperio contra América Latina. Cuidado con la celebración sin precauciones.

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