lunes, 22 de diciembre de 2014

Cuba: La lucha continúa tras la victoria

Manuel E. Yepe (especial para ARGENPRESS.info)

Muy temprano luego de la firma de los acuerdos entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba que significaron la liberación de prisión, tras su injusto encierro, de los últimos tres antiterroristas cubanos que permanecían en cárceles dispersas por todo el territorio de la nación norteamericana, Washington dio pruebas de que no se trató de una lección aprendida sino de una excepcional circunstancia al decretar virtuales bloqueos económicos a Venezuela y Rusia, cual si Estados Unidos tuviera facultades de tribunal internacional.

Con supina ignorancia de los valores que caracterizan al proceso revolucionario cubano llegado al poder en la isla luego de su triunfo por las armas sobre la tiranía patrocinada por Estados Unidos en 1959, ha habido políticos, politólogos y comentaristas en los medios de prensa en diversas partes del mundo especulando que los acuerdos recién anunciados entre los presidentes de Estados Unidos y Cuba, predicen el regreso de La Habana a la relación sumisa con Washington que tenía antes de la revolución.

Tamaña inopia solo puede resultar de una intoxicación provocada por los venenos sistemáticos que los medios de prensa manipulados por las agencias de inteligencia y subversión estadounidenses han llevado a cabo contra La Habana en el último medio siglo, con mayor fuerza en el período posterior a la “guerra fría”.

Si se quiere calificar los acuerdos cubano-estadounidenses anunciados el 17 de diciembre de 2014 por los presidentes Raúl Castro y Barack Obama como otra cosa que no sea el triunfo de la razón sobre la barbarie, habría que decir que ha sido la resultante de la resistencia de un pueblo unido y digno basada en principios que nunca fueron ni serán abandonados.

Los cubanos se reconocen deudores de gratitud a quienes en todo el mundo contribuyeron a hacer moralmente insostenible la guerra virtual de Estados Unidos contra Cuba como castigo por el delito de ejercer la independencia nacional a que tiene derecho todo país de acuerdo a las normas internacionales y, lo peor, por ser “mal” ejemplo para los demás pueblos sometidos a la hegemonía global imperialista.

Así como los cinco cubanos liberados del injusto encierro por haber prestado un servicio extraordinario a la lucha universal antiterrorista ratificaron su disposición a continuar en la defensa de sus ideas, los cubanos todos, al recibir a sus héroes y conocer de los acuerdos oficiales, se han manifestado más comprometidos a continuar su batalla en defensa de los principios latinoamericanistas e internacionalistas de la revolución cubana.

El extraordinario acto de firmeza, sacrificio y dignidad de los Cinco no solo enorgullece a la nación, que batalló por su liberación y ahora los acoge como sus héroes, sino que confirma la certeza de la continuidad de su revolución, capaz de generar nuevos héroes que reproducen sus victorias.

El Presidente cubano Raúl Castro exaltó la trascendencia de las conversaciones al más alto nivel sostenidas en estricta discreción que contaron con la contribución del Papa Francisco y las facilidades ofrecidas por el gobierno de Canadá que las acogieron. Este resultado, enfatizó, ha sido posible gracias a los profundos cambios acaecidos en América Latina.

El líder cubano agradeció a su homólogo estadounidense las decisiones que hicieron posible materializar los acuerdos y, acerca de las recientes noticias sobre una nueva etapa que se abre en el ámbito de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, precisó que comparte la idea de que puede abrirse una nueva etapa entre los Estados Unidos y Cuba que se inicia con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas. “Se ha dado un paso importante pero queda por resolver lo esencial, el cese del bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba”.

Reiteró su gratitud hacia todos los movimientos y comités de solidaridad que lucharon para conseguir la libertad de los Cinco, y a los gobiernos, parlamentos, organizaciones, instituciones y personalidades que aportaron su valiosa contribución a esta lucha.

La gratitud de los cubanos es más acentuada aún para con los muchos ciudadanos estadounidenses que han practicado esta solidaridad en las más difíciles condiciones, sin olvidar a los miles de cubanos radicados en Estados Unidos que compartieron con sus compatriotas en la isla el reclamo de justicia para los cinco.

Los cubanos han dado sobradas pruebas de lealtad a los principios que generan esa solidaridad, así como de que por ningún motivo traicionarán a quienes en todo el mundo les han apoyado y les han acompañado en la ardua lucha por un mundo más justo y mejor.

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