miércoles, 31 de diciembre de 2014

Economía mundial 2014: Entre riesgos y estancamiento

Martha Andrés Román (PL)

El Fondo Monetario Internacional (FMI) estimó a principios de este año que el crecimiento de la economía mundial en 2014 sería del 3,7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), una cifra que el organismo financiero redujo tres veces en los últimos meses.

A su vez, el Banco Mundial pronosticó en enero pasado que el PIB tendría un repunte positivo, con un aumento del 3,2 por ciento, pero también debió rebajar esas previsiones ante el comportamiento negativo de los principales indicadores.

Las continuas revisiones de ese tipo de pronósticos reflejaron la preocupación existente en los últimos 12 meses sobre el estado actual de la economía, que a pesar de las fuertes medidas de austeridad y las acciones de rescate continuó sin dar señales de un mejoramiento sostenido.

En octubre, el FMI consideró que el crecimiento global sería de 3,3 por ciento, cuatro décimas menos que lo previsto 10 meses antes, y señaló que los riesgos para la actividad económica se han agudizado debido a factores como las tensiones geopolíticas y la volatilidad de los mercados.

Otros peligros mencionados por la entidad fueron el estancamiento y el poco avance en las naciones desarrolladas, así como una disminución en el progreso potencial de los países emergentes, los cuales volverán a ser los de mayor incremento, con un 4,4 por ciento del PIB.

Según consideró entonces Christine Lagarde, directora del organismo frecuentemente criticado por la aplicación de políticas que no miden consecuencias financieras y sociales, a la economía global le está costando mucho tiempo salir del gran agujero causado por la crisis iniciada en 2008. Corremos el peligro de quedarnos estancados en una nueva mediocridad de escaso crecimiento e insignificante creación de empleos. Para superarla, necesitamos otra movilización de las políticas, expresó la titular del FMI, cuyas estrategias anticrisis parecen no dar resultados.

En ese escenario marcado por la interdependencia entre las diferentes regiones del planeta, continuó como señal de alarma el panorama de los miembros de la zona euro, donde las recesiones y las amenazas de deflación llevaron augurar un crecimiento de solo 0,8 por ciento en el área.

De acuerdo con el Ejecutivo del bloque comunitario, la Eurozona necesitará otro año para alcanzar un modesto nivel de crecimiento, pues será solo en 2016 cuando la expansión llegará al 1,7 por ciento del PIB, cifra prevista inicialmente para 2015.

Tal contexto se ve más complicado por la situación de la principal potencia del bloque, Alemania, cuyo progreso este año será de un 1,3 por ciento y el próximo se ubicará solo en un 1,1 por ciento, lejos del dos por ciento anticipado en la pasada primavera.

Al mismo tiempo, la deuda de los países del bloque ha crecido y se ubica en niveles muy elevados como los de de Grecia (174,9 por ciento del PIB), Italia (132,6 por ciento); Portugal, (129 por ciento) y Bélgica (101,5 por ciento).

Otro hecho preocupante en 2014 fue que Japón entró en recesión, pues el PIB del territorio asiático se contrajo 1,6 por ciento anual en el tercer trimestre del año, un resultado mucho peor que el avance de 2,2 por ciento esperado por los expertos.

Según analistas, la subida del impuesto sobre el valor agregado que se implementó en la nación nipona desde abril complicó enormemente los objetivos del primer ministro Shinzo Abe de abandonar más de 15 años de estancamiento y deflación.

El consumo interno, que supone un 60 por ciento del PIB japonés, creció solamente un 0,4 por ciento de julio a septiembre, mientras que la inversión de las empresas y del sector inmobiliario bajó un 0,2 por ciento y un 6,7 por ciento, respectivamente.

Para Estados Unidos 2014 ha sido un periodo de optimismo, pues según datos oficiales el PIB creció un cinco por ciento durante el tercer trimestre, el ritmo más veloz de los últimos 11 años, que apunta a un cierre de año con expansión considerable.

Sin embargo, Paul Craig Roberts, ex subsecretario del TeÂ�soro en la nación norteña, sostuvo que los datos sobre el progreso de su país son un ejemplo de estadística mágica que no tiene en cuenta una serie de problemas.

De acuerdo con el especialista, la expansión registrada en los meses pasados no es consecuencia de aumento de los ingresos reales de los consumidores, del incremento del crédito al consumo, de la subida de las ventas minoristas reales o de un superávit comercial.

El crecimiento tuvo su origen en una encuesta de gastos de los consumidores en servicios realizada por la Oficina de Análisis Económico. Ese ente encontró que era el gasto en Obamacare lo que había impulsado el crecimiento del PIB real, explicó.

Craig Roberts precisó que en Estados Unidos, a diferencia de otros países, una gran parte de los gastos médicos van a parar a las arcas de beneficios de las empresas de seguros, no al sistema de atención sanitaria, por lo que interpretar estos gastos como crecimiento es disparatado.

A su vez, las ventas de viviendas cayeron en noviembre al mínimo semestral, y la situación del empleo, según el periódico Washington Times, es peor que lo declarado, porque un 15 por ciento de la población es incapaz de encontrar trabajo a tiempo completo.

En tanto, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) consideró que durante el actual año esta área geográfica ha registrado un menor avance a raíz de la lenta recuperación de la economía mundial y la desaceleración de las inversiones.

A decir del organismo, el área crecerá solo un 1,1 por ciento al término de 2014, cifra menor al 2,2 por ciento planificado, por lo que los países latinoamericanos y caribeños enfrentan el desafío de aumentar las tasas de inversión pública y privada.

De igual modo, la Cepal estimó que la integración debe desempeñar un papel protagónico para aumentar la demanda agregada y apoyar los avances en la productividad a través de la inclusión de las empresas en cadenas de valor regionales.

Con ese panorama, el banco alemán Deutsche Bank previó que durante 2015 y los años siguientes el comercio mundial deberá estar en línea con la media de crecimiento del PIB global de 3,5 por ciento hasta 2019, junto con una debilidad cíclica de las exportaciones fomentada por las pocas inversiones.

En tanto, la Organización de Naciones Unidas pronosticó que la economía del orbe prosperará un 3,1 por ciento el año próximo y un 3,3 en 2016, aunque varios peligros e incertidumbres pudieran afectar esas proyecciones.

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