miércoles, 31 de diciembre de 2014

¿El capitalismo argentino en su etapa final?

Carlos Saglul (ACTA)

Jaime Fuchs viene de una larga militancia en el movimiento obrero y universitario. Fue parte de organizaciones por la defensa del petróleo y el no pago de la deuda externa. Publicó entre otros libros “Los trusts yanquis en la Argentina”, “Argentina de rodillas”. Ediciones CTA reedita actualizada su obra “¿El capitalismo argentino en su etapa final? Un análisis marxista”.

En la charla que sigue el intelectual comunista se refiere a los temas centrales de su libro y advierte que así como las clases dominantes han conformado un estado mayor para profundizar el actual modelo de concentración de la riqueza, más que nunca es necesario que las fuerzas populares puedan construir la unidad, una conducción unificada, que haga del final del sistema capitalista, algo más que una posibilidad.

-Su militancia se inicia en las Juventudes Libertarias. ¿Cómo termina esa etapa en el anarquismo declinante? Sus amplios aportes teóricos son más conocidos que su militancia. Cuénteme del Partido Comunista y usted.

- En la escuela secundaria ingresé en Las Juventudes Libertarias, desprendimiento de apariencia menos sectaria del movimiento anarquista de la época. Eran los tiempos del levantamiento militar del General Franco, guerra civil española, la intervención del nazi-fascismo. Esto tuvo enorme influencia en el país. Conocí a la vieja militancia anarquista, en notable caída, pero dejó profundas huellas en mi militancia futura al relacionarme con el prestigioso grupo Spartacus, bajo la dirección de Horacio Badaraco, figura que se ha intentado borrar de la historia del movimiento sindical y político argentino. En esa época inicié mi actividad en el movimiento sindical y en el periodismo. Durante la segunda guerra mundial, durante la heroica resistencia del pueblo soviético en Stalingrado, en 1942, me correspondió dirigir el periódico juvenil Avanzada. Exalté ese heroísmo conmovedor, reclamando el apoyo y la ayuda solidaria para ese bastión antinazi. Pero el anarquismo no hacía distingos entre la URSS y la Alemania hitleriana, lo que motivó que la dirección de las Juventudes Libertarias, en un tribunal convocado al respecto, me sancionara separándome de todos los cargos. El que dirigía el tribunal era Abelardo Ramos (el rojo). En 1943, renuncié, dedicándome plenamente a la actividad universitaria, en cargos de dirección. Al Partido Comunista me afilié en 1948, a instancias de dos figuras inolvidables Horacio Badaraco y Paulino González Alberdi, director del diario comunista La Hora y responsable de la Comisión Nacional de Estudios Económicos. En el libro, hay detalles sobre mi actuación orgánica en el Partido Comunista, donde fui funcionario durante más de veinte años y del que me aleje voluntariamente en la última década.

-Parte de su libro, esta dedicado a la evolución del movimiento obrero y sus organizaciones. Se dice que el Peronismo reúne en si Poder y Conflicto, dos elementos esenciales de la política. ¿Cual es su caracterización de la evolución del Movimiento Peronista?

- Me vienen a la memoria las palabras del notable intelectual comunista Héctor P Agosti: “Cuando se buscan las raíces ideológicas más íntimas del peronismo, no tarda en descubrirse que no son otra cosa que las viejas teorías sobre la armonía y colaboración entre clases”. Decir que el peronismo une el “poder” y el “conflicto” creo, que no resulta muy claro. El peronismo siempre actuó desde el poder y desde el poder absorbió la parte obrera del conflicto.

El “verticalismo”, la “conducción”, términos militares aplicados a la política con obvios propósitos de disciplinamiento antidemocrático, se aplicaron a rajatabla en los sindicatos obreros fundados por el peronismo, organizados primigeniamente desde el Estado y a partir de un golpe de Estado, el de 1943. Pero jamás ocurrió nada parecido en las organizaciones patronales. A mi entender, los setenta años de vigencia del movimiento peronista, la mitad de ese tiempo, en funciones de gobierno, continua siendo motivo de intenso debate, más de forma que de contenido, sin estar ausente intentos de manipulación y tergiversación de los acontecimientos, que siembran desunión entre los sectores populares. Hoy no vivimos tiempos normales. En medio de una profunda crisis del imperialismo y de su base de sustentación, el sistema capitalista del cual formamos parte, pensamos que ha llegado la hora de que en el movimiento sindical, político, cultural patriótico, haya un debate franco, entre hermanos, sin sectarismos e ideas preconcebidas, acerca de la experiencia del movimiento peronista y su profunda crisis actual, que también abarca a la mayoría de los grandes partidos políticos, burgueses o no.

En el libro, por primera vez, expongo mi participación y experiencia con la dirigencia peronista, desde 1946 en adelante, en diferentes movimientos de masas.

-Su libro es un alud de datos donde los números demuelen algunos falsos discursos. Por ejemplo cuando evidencia como se ha profundizado la brecha entre ricos y pobres en los últimos años, las ganancias acumuladas por las grandes empresas, su baja inversión en el país. ¿Cómo describiría la conformación del bloque de poder dominante?

- Algunos se sorprenderán, Actúa en el país, en el área económico-social, desde mediados del sesenta, un organismo semejante a un Estado Mayor de las fuerzas armadas. Actúa con el nombre de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) que supo llamarse también Consejo Empresario Argentino) y está integrado por 75 a 80 directivos de las transnacionales extranjeras y empresas locales de mayor facturación. Ejercen el dominio y control de las ramas más importantes de la economía: finanzas, producción de bienes, transportes, comercio interior y exterior, comunicaciones y servicios. Dentro de dicha entidad, tiene un lugar destacado la burguesía terrateniente, cuya base económica opera en estrecha alianza con las principales transnacionales que actúan en el agro, puertos, servicios, transporte y comercio exterior.

El origen de la AEA se debe a una iniciativa del Consejo de las Américas, fundado en los EE.UU por el banquero David Rockefeller e integrado por las 200 mayores empresas yanquis que operan en el continente. Es el asesor permanente de los gobiernos norteamericanos en los asuntos latinoamericanos y del Caribe. En el libro “Argentina de rodillas” (Fuchs y Velez, 2002) se pone en descubierto la participación directa de la entidad en el golpe cívico-militar de 1976-83, con su terrorismo de Estado y crímenes de lesa humanidad. Confiesa sus propósitos. Cuando se refiere a los objetivos del golpe de Estado del ’76, escribe “…de una Nación encaminada hacia la autodestrucción y al marxismo a través de la estatización progresiva de todas las actividades…se pasó a tomar el rumbo de un país sensato, cristiano, fiel al espíritu de Occidente” (1979).

No se ha circunscripto solamente a actividades económicas: interviene en la educación, justicia, reestructuración del Estado nacional, provincial y municipal, la seguridad social, y en la vida política, montando una red activa de colaboración con instituciones oficiales, universidades, fundaciones, centros de estudio, con el apoyo del Banco Mundial, el BID, FMI, y CEPAL. En síntesis, actúa sobre todas las esferas del Estado. La existencia de la AEA, no se puede desvincular del pago de la odiosa y falsa deuda pública y privada, deuda que alcanza cifras astronómicas; de que el nuestro es el país que más acuerdos bilaterales firmó con empresas transnacionales, aceptando la justicia extranjera para cualquier disputa; de que se mantengan en vigencia las concesiones financieras de la época de Martínez de Hoz, el desigual e ilegitimo sistema impositivo y el régimen de enormes concesiones y beneficios a capitales extranjeros. El detalle seria largo, pero subrayemos dos hechos que sensibiliza los sentimientos más autóctonos: la Argentina, continúa siendo una aliada especial de la OTAN, tenemos fuerzas armadas estacionadas en Haití y varios miles de oficiales fueron enviados en la última década a las Escuela de las Américas.

Si quisiéramos sintetizar todo el complejo engranaje en que estamos insertados, en los documentos de las Naciones Unidas figuramos con los títulos mas ridículos: ¡país emergente!, subdesarrollado, en desarrollo, de transición. No se corresponden con la realidad. Tampoco, a mi entender, corresponde la categoría que adjudica el oficialismo actual a su política: "nacional y popular, con inclusión social". ¿Nos hemos olvidado de la existencia de un mundo globalizado, por las transnacionales monopólicas capitalistas, donde las grandes potencias, encabezadas por los EE.UU., modelan nuestro pensamiento, hábitos, imponen sus culturas mercantilistas, deciden que tenemos que producir y la división del trabajo, como se reparte la torta, y lo más grave, nos hacen pagar sus crisis invocando políticas económicas ortodoxas, heterodoxas, neokeynesianas, falsas luchas contra la pobreza, vigencia de la responsabilidad social de los monopolios, etc.?

-Desde el título de su libro usted habla del fin del capitalismo. ¿Esto tiene relación entre otras cosas con que la crisis abierta en el 2001 en realidad no terminó?.

- Al hablar de crisis, no nos referimos aquí a las crisis cíclicas, como puede ser la depresión económica del 2001, sino a una crisis general, que va realizando en el largo plazo ciertas tendencias como el aumento de la desocupación, el aumento de la desigualdad social, la concentración económica, la exclusión social o la economía especulativa. Las mejoras transitorias que producen los momentos de auge de la economía crean la ilusión de que estos factores de disolución social son reversibles sin la necesidad de cambios profundos (al salir de la fase recesiva del ciclo económico, la ocupación se incrementa, por ejemplo). Antes hacía referencias en grandes rasgos sobre los profundos cambios que se sucedieron en el capitalismo argentino en las tres últimas décadas, que acentuaron las desigualdades y los desequilibrios que arrastrábamos históricamente. Operan cambios estructurales, cualitativos: bajo el lema de la libertad de comercio, los monopolios pretenden convertir al mundo en una factoría al servicio de la elite de las potencias imperialistas. Las fusiones y entrelazamiento entre grandes empresas transnacionales, que cruzan las fronteras, llegan a cifras voluminosas. Se apoyan en el capitalismo monopolista de Estado, categoría desconocida para muchos economistas.

La mayor concentración y centralización del capital, no ha significado la desaparición de la competencia entre los monopolios, que adquiere formas más violentas. La ley de la desigualdad de desarrollo del capitalismo contemporáneo toma formas más agresivas, por el hecho de que el capital transnacional requiere el apoyo legalizado del Estado del país donde opera., de sus instituciones jurídicas al servicio de sus intereses. Y la ayuda de la corrupción política y para acceder a las fuentes de materias primas y recursos naturales a través de negociados. Todas estas prácticas vienen de lejos, pero se han generalizado de un modo determinante.

De cualquier modo, toda esta descripción no es suficiente para vaticinar un final del capitalismo. Marx ya señalaba que el capitalismo no desaparece sólo por sus contradicciones antagónicas y dificultades de superar sus crisis. Es la acción política de las masas, encabezada por la clase obrera, la que puede dar el golpe de gracia, e iniciar la transformación revolucionaria hacia una sociedad socialista-comunista. La crisis actual es una gran oportunidad.

La crisis que se inicio en 2008/9 en los EE.UU. y se extendió luego a Europa no tiene precedentes en los últimos cien años. La socialización de la crisis, con la explotación de millones de trabajadores, que lleva actualmente la globalización capitalista, coloca al sistema en un camino de parasitismo, destrucción de la ocupación y fuentes de trabajo.

Hay cifras terroríficas. En 2013, solamente 85 personas disponían de riquezas equivalentes a los ingresos de la mitad de la población mundial, o sea 3,5 mil millones de habitantes del planeta (“Economie et Politique” publicación del PCF, junio de 2014, Paris).

Pero el escenario actual del mundo no se circunscribe a este panorama de injusticias y miserias. La vida ha demostrado que el capitalismo no es parte de una naturaleza humana eterna. Todo lo contrario. Las luchas y revoluciones populares para enterrarlo en el cementerio de las antigüedades, es una larga historia, con muchas enseñanzas. La Comuna de Paris de 1871, la revolución soviética de 1917, la existencia de la Unión Soviética y del mundo socialista, las Revoluciones de China, Vietnam, Corea del Norte, y otros países del Asia, y la de Cuba, con sus grandes realizaciones, heroísmo, avances, retrocesos, y caídas no se puede desconocer.

-El denominado “relato K”, ¿se nutre exclusivamente de aciertos del oficialismo o también cabalga sobre las carencias de la izquierda, esto es sus limitaciones para comunicar a la sociedad un modelo alternativo?

- Es hora, de llamar al pan, pan y al vino, vino. El denominado “relato K” suele alejar, algunas veces el análisis de si las políticas económicas del gobierno constituyen una continuación, con distintas variantes o pinceladas en la superficie, de las realizadas por los anteriores gobiernos. Por otra parte, cuando se trata de derecha o izquierda, sería más claro exponerlo desde el punto de vista de clase, a qué intereses económicos o políticos en juego responde; si representan ambiciones personales o distintas formas de la corrupción política, del posibilismo, o directamente la traición a los principios que hasta ayer pretendían defenderse.

Frente a la crisis de la representación política, cabría preguntarse por qué continuamos juzgando a las personas por lo que dicen de sí mismos, o por lo que piensan, sin tomar en cuenta lo que hacen, su conducta efectiva?

-¿La denominada “Crisis del Campo” dejó al desnudo cambios en el bloque de Poder Dominante que no había sido tenidos en cuenta desde el campo popular? ¿Cómo caracterizaría la alianza entre la oligarquía terrateniente y las transnacionales?

- Llama la atención, por la experiencia acumulada, que la llamada crisis del campo no fue interpretada como corresponde, particularmente, por los pequeños y medianos productores del campo, que se sentaron juntos a los de la Sociedad Rural Argentina y grandes propietarios y grupos financieros. En el campo político, se olvidaron del Grito de Alcorta y las heroicas luchas de los trabajadores rurales. Por otro lado, consideramos que la alianza entre la burguesía terrateniente y las transnacionales no hubiera podido llevase a cabo sin el apoyo de sectores oficialistas y de la llamada oposición, teniendo a la vista las políticas económicas de anteriores gobiernos. En el libro, nos proponemos desarrollarlo.

-Usted habla de la falsa receta del capitalismo ético. La denominada “corrupción de los políticos”: ¿es inherente al capitalismo y su funcionamiento que necesita un cuerpo gerencial en los partidos políticos? En ese aspecto, ¿la corrupción es algo así como un financiamiento no declarado, aunque infaltable?

- En su magistral sección “La acumulación primitiva”, de “El Capital”, Capítulos XXVI al XXXIII, Carlos Marx nos lleva de la mano para entender no solo el origen dramático, sangriento, del modo de producción capitalista. La acumulación capitalista por fuera de los mecanismos habituales del mercado, en particular con la mediación de la corrupción política, es un mecanismo en expansión, un corolario de las leyes del desarrollo capitalista, que conducen al crecimiento de los capitales que no se aplican a la producción y buscan el atajo de las ganancias “fáciles”.

- Las leyes votadas o a punto de ser votadas en materia de Hidrocarburos, Comunicaciones, profundizan la extranjerización y concentración de la economía. ¿Infiere que se aproxima una nueva escalada por parte del Imperialismo y sus aliados locales dirigida a esquilmar aún más a los sectores populares?

- Coincido con sus apreciaciones. Lo dramático de la situación es que el empeoramiento de la situación económica se descarga con todo su peso sobre nuestra niñez, la juventud y los jubilados, en medio de una abundante producción local de los rubros que componen la canasta básica, que pueden satisfacer ampliamente las necesidades de diez veces la población argentina. Debe llamar la atención la concordancia de esta legislación, que por encima de la Constitución Argentina, coloca al país directamente bajo la tutela del imperialismo y de las oligarquías locales. Hoy en día, la toma de posesión de materias primas estratégicas, por parte del imperialismo, implica en la práctica la instalación de bases militares. Hay otros aspectos colindantes. Trae consigo el avance de la represión de las luchas populares, las limitaciones de las libertades democráticas burguesas y de la democracia formal existente.

-Bolivia, Venezuela, Ecuador… ¿Cuáles son las diferencias con el proceso que se dio en Argentina?

- El mundo, y en particular, nuestra América Latina y el Caribe, viven un proceso de profundos cambios. Están a la orden del día las luchas y las construcciones antiimperialistas y anticapitalistas, bajo la invocación de las Revoluciones Bolivarianas, Cubana, la Patria Grande. Tales objetivos son más que suficientes para diferenciarse con el proceso que se desenvuelve en la Argentina, Entre otros muchos ejemplos, expuestos en el libro, se menciona al acuerdo ALBA que reúne a los países nombrados en el cuestionario y a otros. Salta a la vista un nuevo contenido de integración, inédito, que se está construyendo en el continente, sobre la base de la solidaridad, respeto mutuo, autodeterminación de los pueblos, en una palabra , sin que los países más desarrollados exploten a los más débiles. Lo que no sucede con el MERCOSUR.

- No sé si su libro es un manual para la toma del Poder, pero seguro es una “radiografía del enemigo”, lo cual es tan importante como tener un mapa de la ciudadela a ocupar. Toda crisis de sistema es una oportunidad o una gran frustración. ¿Cuáles son las asignaturas pendientes del campo popular, fundamentalmente de sus direcciones, para encontrar salida a esta larga crisis del actual sistema?-

- Creo, que, con vistas a alcanzar una sólida unidad por lo esencial, sería conveniente promover un debate constructivo, solidario, abierto, democrático, entre la militancia política más comprometida con las transformaciones revolucionarias, sobre algunos problemas, que podrían ser, entre otros: ¿Cuales serian, en la actualidad, los rasgos estructurales principales de nuestra sociedad capitalista. Nombrar una comisión que estudie las principales causas de la caída del sistema socialista mundial, tomando como fuentes, entre otros, las de origen de los propios países. Precisar las múltiples facetas y contradicciones de la actual crisis del capitalismo mundial y analizar que papel juega al respecto la República Popular China. Preguntarse si siguen vigente el papel histórico de la clase obrera y sus alianzas imprescindibles en el campo y la ciudad.

Hay otros interrogantes: la unidad que se forja con objetivos transformadoras de fondo, ¿puede acaso prescindir de una vanguardia revolucionaria, llámese como se quiera, particularmente en el periodo de transición del capitalismo al socialismo, si se llegara al gobierno? Argentina ha desempeñado el papel de laboratorio de diversos modelos y políticas económicas, como así de diferentes alternativas políticas de cambio. Por otro lado, el enemigo principal de nuestro pueblo ha organizado un estado mayor en defensa del status quo y su porvenir. ¿No requiere lo mismo el pueblo en su lucha por la liberación nacional y social? Es hora de que construyamos ese estado mayor.

Nota publicada en el Periódico 107 de la CTA.

Carlos Saglul es Director de Comunicación y Difusión de la CTA.

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